Patria arquitectónica

Los edificios más icónicos de España (Parte III)

Provincia a provincia, esta es una selección de los edificios que mejor nos definen como país.

Con la arquitectura y el arte pasa como con la gastronomía: no se puede definir un destino solo por sus greatest hits, también por la valoración genera de su patrimonio. Y en el caso de España, el resultado global es tan fascinante que es muy difícil de sintetizar. Y es que en este territorio hay desde esbeltas ruinas antiguas hasta iconos contemporáneos, sin olvidar las construcciones medievales que originaron las actuales ciudades. Por eso, este viaje es a través del tiempo, de los estilos y de la geografía, trazando un mapa con los edificios más singulares de cada provincia con un objetivo ulterior: levantar lo que sería la maqueta perfecta de nuestro país. 

*Esta selección se irá ampliando periódicamente hasta completar con todas las provincias. 

 

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iStock-1179060836. A Coruña: Catedral de Santiago de Compostela

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A Coruña: Catedral de Santiago de Compostela

No hay incauto que se atreva a discutir la relevancia y magnificencia de esta construcción. Sobre todo, porque la importancia de este lugar santo como meta de la peregrinación más importante de toda Europa ha hecho que su estética evolucionara sin traicionarse. Por eso, desde fuera, su mágica estampa obedece más a los preceptos barrocos con los que se levantó la fachada que hoy resplandece en la Plaza del Obradoiro. Eso sí, en cuanto se cruza su puerta, se da con la gran joya del románico escultórico patrio: el Pórtico de la Gloria. Unos pasos más adelante, espera la majestuosidad de la nave gótica con la que se fue ampliando conforme al crecimiento de la fama de su Santo. Todo un viaje en el tiempo con varias paradas cuya belleza llega a ser mística, sobre todo para los que culminan aquí días y días de peregrinaje.

iStock-1135181660. Álava: Marqués de Riscal

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Álava: Marqués de Riscal (Elciego)

La apertura de este edificio fue la llegada de Maradona al Nápoles: un hito que lo cambiaría todo. En este caso, el astro era Frank Gehry, que tras triunfar en la vecina Bilbao, tenía ante sí un reto mayúsculo: hacer de la Ciudad del Vino de esta bodega un proyecto que transformara por completo la imagen de esta vitivinícola y que, de paso, introdujera por la puerta grande el enoturismo en las retinas del país. Y lo logró, sobre todo, a base de imaginación. Porque sí, sus canopeas de titanio con las que corona el edificio son, probablemente, sus esculturas más logradas y porque, con apenas un diseño, fue capaz de ubicar Rioja Alavesa en el mapa del gastroturismo de lujo a nivel mundial. Desde entonces, nada ha sido lo mismo.

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shutterstock 1683500785. Albacete: Pasaje de Lodares

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Albacete: Pasaje de Lodares

Mientras que otras urbes españolas necesitaron de un puerto, de una catedral o de un mercado para demostrar su estatus capitalino, Albacete marcó territorio hace casi 100 años con una construcción casi inédita en España. Y es que el Pasaje de Lodares es lo que pasa cuando se mezclan las galerías comerciales de estilo italiano con el modernismo suavizado que se exportó desde Cataluña y que llegó a la mayoría de las urbes industriales en los años 20. La obra fue promovida por el político y empresario Gabriel Lodares, quien dedicó gran parte de su carrera a modernizar Albacete. Para ello, contó con el arquitecto Buenaventura Ferrando Castells, quien levantó un edificio con filosofía art nouveau (luz natural, formas sinuosas, materiales modernos) pero sin caer en el marienismo de otros coetáneos, logrando crear un conjunto elegante, sofisticado y regio que ha envejecido muy bien. 

iStock-1087453442. Alicante: La Muralla Roja (Calpe)

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Alicante: La Muralla Roja (Calpe)

Resucitada por Instagram, esta construcción es un ejemplo de que el sol y playa de los 70 no estuvo solo asociado a aberraciones urbanísticas. El complejo de viviendas, diseñado por Ricardo Bofill, es un elemento que mezcla la extrañeza estética (por su color antinatural) con la proximidad conceptual ya que se trata de una especie de Kasbah moderna como las que siguen poblando todo Marruecos. Una conexión entre épocas (no en vano, el castillo de Calpe es de origen andalusí) y culturas que sintetiza la pasión de este arquitecto por reverdecer arquitecturas antiguas y demostrar que, con pinceladas modernas, el pasado no está obsoleto. 

iStock-844126370. Almería: Antigua Estación de Ferrocarril

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Almería: Antigua Estación de Ferrocarril

Ahora que la ciudad anda dándole una nueva vida a este edificio, es el momento de reivindicar su belleza y su singularidad. Levantada a finales del siglo XIX, esta estación es el perfecto ejemplo de arquitectura de hierro y cristal en la que se mezclan las innovaciones de la segunda revolución industrial con la luz mediterránea. Y, además, es todo un símbolo para una urbe que fue la última capital de provincia en contar con una estación de ferrocarril, un desaire que hizo que hizo que los almerienses se manifestaran airadamente y que levantaran, para tal ocasión, el que se podría considerar como primer monumento moderno de la ciudad. 

iStock-871785790. Asturias: Santa María del Naranco (Oviedo)

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Asturias: Santa María del Naranco (Oviedo)

Da igual que en Asturias se hayan levantado en las últimas décadas recintos impresionantes como La Laboral (Gijón), el palacio de Congresos y Exposiciones firmado por Calatrava (Oviedo) o el Centro Niemeyer de Avilés porque no hay nada más identificativo y singular en todo el Principado que este templo prerrománico. Protegida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Santa María del Naranco no es solo la iglesia más reconocible de este estilo, también la más singular por sus hechuras (fue ideada como el Aula Regia de un palacio que Ramiro I mandó construir a las afueras de Oviedo) y por la cantidad de esculturas y relieves que pueblan su fachada, sus capiteles y su interior. 

iStock-647831270. Ávila: Murallas de Ávila

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Ávila: Murallas de Ávila

Es difícil encontrar en toda Europa una fortificación defensiva tan bien conservada como la de Ávila. Un hito que la ha hecho ser Patrimonio de la Humanidad y que, también, ha marcado el urbanismo de la ciudad. De hecho, es hasta curioso ver cómo sus muros y sus baluartes inciden en el día a día de la ciudad y forman parte de casa, palacios y ¡hasta de su Catedral! Si a la visita de estas reliquias de piedra medieval se le suma la visita a las iglesias románicas de extramuros, la experiencia acaba resultando de lo más enriquecedora.  

iStock-467435165. Badajoz: Teatro Romano (Mérida)

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Badajoz: Teatro Romano (Mérida)

No sería una barbaridad asegurar que, junto al Acueducto de Segovia, el Teatro Romano de Mérida es la herencia más sobresaliente de todas aquellas que dejaron los arquitectos y constructores de esta civilización. Un ejemplo de su relevancia es que sigue siendo el epicentro cultural de la ciudad, sobre todo con el Festival Internacional de Teatro Clásico durante el verano, y su emblema turístico. Y es que no existe en todo el Mundo Antiguo un Frons scaenae como este, con sus emblemáticas columnas corintias que le aportan a cada obra que aquí se representa una dosis incomparable de delicadeza y elegancia. 

iStock-518030534. Barcelona: Sagrada Familia

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Barcelona: Sagrada Familia

Sí, Barcelona es una capital arquitectónica a nivel mundial. Y sí, Gaudí tiene gran parte de este mérito, ya que sentó las bases, junto a sus contemporáneos, de una urbe que sigue siendo un ejemplo urbanístico tanto por su planificación como su estética. La gran obra del genio de Reus, todavía inconclusa, es el actual emblema de la ciudad, el elemento más icónico de su skyline y, pese a su sobreturistificación, también el más interesante. Porque, sin ir más lejos, se trata de un templo único en el mundo ya que no existe ninguna basílica modernista tan ostentosa y tan preciosista en el planeta. Visitarla es atender a detalles y sumergirse en el universo creativo de Gaudí, un imaginario propio fascinante, inteligible y muy fantasioso. 

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Barcelona después de Gaudí

iStock-478255608. Burgos: Catedral de Burgos

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Burgos: Catedral de Burgos

Burgos es, quizás, una de las provincias más ricas en términos arquitectónicos de todo el país. En su territorio se mezclan las influencias que, durante el Medievo, llegaron a través del Camino de Santiago aderezadas con la riqueza actual del vino y alguna que otra rareza como la ermita de San Olaf en Covarrubias o la Casa de la Madera en Comunero de Revenga. Pero, por encima de todas ellas, sobresale el gran icono de la Edad Media de esta urbe, una portentosa construcción que adapta lo mejor de las grandes basílicas francesas a a los gustos castellanos. Es decir un edificio luminoso, amplio, de tamaño considerable que, a su vez, es un museo de estilos castellanos donde no falta el Gótico Plateresco en su cimborrio, el Isabelino de la Capilla del Condestable: y el Renacimiento en obras como la Escalera Dorada o la sillería del coro. 

iStock-1040634760. Cáceres: Monasterio de Guadalupe

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Cáceres: Monasterio de Guadalupe

Se trata de uno de los cenobios más fascinantes y completos de nuestro país, además de tener tras de sí una gran comunidad de feligreses y devotos. Estos últimos han sido los responsables de que a esta talla morenita se le haya agasajado, a lo largo de la historia, con regalos y donaciones que han permitido que el monasterio que la cuida y la venera sea una joya indiscutible. Un monumento Patrimonio de la Humanidad en el que confluyen estilos como el gótico, el barroco, el mudéjar y el renacentista y que, además, alberga un interesantísimo museo de pintura y escultura con obras de El Greco, Goya o Zurbarán. 

iStock-542822688. Cádiz: Balneario de Nuestra Señora de la Palma y del Real

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Cádiz: Balneario de Nuestra Señora de la Palma y del Real

El desafío en Cádiz no es tanto encontrar maravillas arquitectónicas (ahí están, sin ir más lejos, las bodegas-catedrales de Jerez o las casas rupestres de Setenil de la Bodegas) sino sintetizar esta provincia en un edificio. Y como aquí todo es luz, calidez, mar y color blanco, nada como este proyecto que supuso una pequeña revolución en la playa de La Caleta por su estructura de hormigón armado y, sobre todo, por su sucesión de cúpulas desde donde se sofistica un poco el Atlántico.

iStock-1159785484. Cantabria: Palacio de la Magdalena

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Cantabria: Palacio de la Magdalena

La modernidad en esta región tiene otros iconos como el Capricho de Gaudí (Comillas) o la novísima Fundación Botín, situada en la capital. Pero ninguno tuvo el efecto que generó en su día esta residencia Real. Desdeñada, en ocasiones, por ese estilo ecléctico monumental, hoy en día se ha convertido en todo un emblema de la arquitectura en el norte de España, donde durante los inicios del siglo XX hubo un boom de casonas de veraneo de estilo internacional. Por supuesto, ficciones como Gran Hotel han ayudado a colocar este complejo en el lugar en el que merece como auténtico icono del veraneo señorial en el Cantábrico.

iStock-847970996. Castellón: Castillo Palacio de Peñíscola

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Castellón: Castillo Palacio de Peñíscola

No hay duda: este fotogénico complejo es una de las construcciones más singulares de todo el país. Un hito que no se ciñe únicamente a su estatus de postal veraniega por excelencia. Sino, también, al hecho de ser una de las construcciones templarias más notables del planeta en las que se mezcla la sobriedad del románico y de la filosofía propia de esta Orden con unas proporciones bastante notables, sobre todo en la Basílica y en el Cuerpo de Guardia. Y todo ello con la sombra de su principal habitante, el Papa Luna y su sucesor, Clemente VIII, quienes durante décadas plantaron cara al papado de Roma fortificados en esta monumental sede.

almagro-spain-picture-id1155897097. Ciudad Real: Plaza Mayor de Almagro

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Ciudad Real: Plaza Mayor de Almagro

Poco a poco, la arquitectura castellana empieza a ser reconocida nacional e internacionalmente. Y eso que le ha costado. Ayuda, y mucho, la figura de El Quijote, de su ruta temática y de su estampa luchando contra los molinos de Campo de Criptana. Pero, más allá de estos gigantes, y sin salir de la misma provincia, se encuentra Almagro y su magnífica Plaza Mayor. La balconada verde es su signo de identidad y recuerda al siglo XVI, cuando hasta aquí llegó la familia de banqueros alemanes Fugger (castellanizados como Fúcar) para explotar las minas de Almadén y, de paso, estilizar este ágora comercial.

iStock-467787426. Córdoba: Mezquita-Catedral

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Córdoba: Mezquita-Catedral

La raíces arquitectónicas de esta provincia y de su capital remiten irremediablemente a la época califal. De hecho, el edificio contemporáneo más notable no es otro que el Centro de Interpretación de Medina Azahara de Nieto-Sobejano. Pero claro, aquí no queda otra que remontarse al siglo VIII, cuando se comenzó a levantar el gran emblema de este imperio y la que fue, durante siglos, la segunda mezquita más grande del mundo (tras la de La Meca). Hoy en día, pese a tener ese pastiche agregado en forma de catedral, sigue impresionando por sus hipnóticos arcos de herradura policromados y por esa Qibla que no solo mira al Guadalquivir, sino que atrapa con sus filigranas y detalles.

iStock-1186336984. Cuenca: Casas Colgadas

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Cuenca: Casas Colgadas

He aquí otro claro ejemplo de que el ingenio castellano se atreve con todo tipo de accidentes geográficos. En este caso, un prominente barranco horadado por el río Huécar que, en su día, convirtió este lugar en un collado infranqueable. Y muy concurrido, de ahí que a sus habitantes se les ocurriera ganarle espacio al vértigo sacando las balconadas y galerías más allá de la vertical que traza la cornisa de San Martín. Aunque muchas de ellas han desaparecido, hoy en día son el icono de la ciudad y, encima, albergan otra sorpresa: el Museo de Arte Abstracto en el que las obras de Chillida, Saura o Millares comparten salón con las enormes vigas de madera en un curiosísimo maridaje.

APV-LC.BgaP-i44. Girona: Celler Brugarol

Foto: Brugarol

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Girona: Celler Brugarol

En los tiempos que corren, es difícil encontrar arquitectura contemporánea de corte local. O, en otras palabras, una línea estética que defina el diseño y el urbanismo de toda una provincia. Y eso es algo que ha logrado la provincia de Girona con estudios como Fusses-Viader o los premiados con el premio Pritzker RCR. Estos últimos han firmado numerosas obras en Olot y Ripoll, aunque, quizás, la más notable y compleja sea esta bodega ubicada entre el bosque y el mar. Un complejo industrial, soterrado, construido a base de planchas de acero Corten reutilizadas de un buque de Bangladesh e ideado para que todas las estancias aprovechen las condiciones naturales para refrigerarse, ventilarse y, tímidamente, iluminarse.

iStock-177347077. Granada: Alhambra de Granada (Palacios Nazaríes y Palacio de Carlos V)

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Granada: Alhambra de Granada (Palacios Nazaríes y Palacio de Carlos V)

Es obvio: este complejo no es solo el icono de esta provincia y ciudad, también de toda España. No en vano, se trata de un recinto único en el mundo, emblema de una época y una cultura rica en ingeniería y en arte. Basta con ver los mocárabes de la sala de los Abencerrajes o los detalles de la Fuente de los Leones para enamorarse a simple vista. Eso sí, por mucho que estos espacios sean innegociables, merece la pena prestarle más atención al denostado Palacio de Carlos V, una obra que, en ocasiones, se ha criticado por su contexto. Y, sin embargo, se trata de un prodigio renacentista que se adelanta a su época, y no solo por su curiosa planta (rectangular por fuera, circular por dentro) sino por el uso que hace del estilo manierista.

shutterstock 1538370623. Guadalajara: Plaza de Maria Cristina (Valverde de los Arroyos)

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Guadalajara: Plaza de Maria Cristina (Valverde de los Arroyos)

En esta provincia hay de todo, desde uno de los pocos yacimientos genuinamente visigóticos que hay (Recópolis) hasta una catedral con hechuras de fortaleza como la de Sigüenza o un delicado palacio renacentistas (el del Infantado, en la capital). Pero lo que le hace realmente única es la arquitectura negra de su sierra norte, un estilo que se caracterizar por el uso, casi en exclusiva, de la pizarra como material constructivo. El resultado son pueblos anclados en el pasado, con una homogeneidad admirable y adictiva, entre los que destaca esta plazuela que ejemplifica como pocas el resurgir (apoyado en el turismo) de toda la comarca.

iStock-1130496539. Guipúzcoa: Kursaal (San Sebastián)

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Guipúzcoa: Kursaal (San Sebastián)

Sí, en la metrópolis donostiarra siempre se había respirado arte y creatividad. No en vano, sus veranos han sido, desde hace décadas, los más culturales de todo el país, con festivales para todos los gustos y un colofón, el Zinemaldia, con estrellas de Hollywood incluidas. El caso es que todo este ADN y esta pulsión cultural necesitaba un hogar más moderno. Una demanda que, unida al hecho de que en la playa de Zurriola, junto a la desembocadura del Urumea, había un solar majísimo donde se emplazaba el antiguo Kursaal (una sala de ocio típica de los balnearios europeos), impulsó la construcción de la gran obra de Rafael Moneo. Una construcción basada en dos cubos que no solo irrumpen en la estampa de la ciudad, sino que también proponen un espacio diferente y moderno para disfrutar de este enclave privilegiado.

iStock-932217286. Huelva: Monasterio de la Rábida (Palos de la Frontera)

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Huelva: Monasterio de la Rábida (Palos de la Frontera)

Junto a la ermita del Rocío, se trata del edificio más visitado de esta provincia, una razón más que suficiente para desviar la ruta hasta aquí. Pero claro, cuando se le añade el hecho de haber sido el lugar desde donde partieron las tres carabelas comandadas por Colón con las que el marinero genovés llegó a América, la cosa gana en interés. Sobre todo, porque, pese al terremoto de Lisboa que deterioró parte de su estructura, el monasterio mantiene su esencia gótico mudéjar, sobre todo en la iglesia y en el claustro.

iStock-1065506162. Huesca: Castillo de Loarre

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Huesca: Castillo de Loarre

No hay selección de edificios medievales a nivel mundial que obvie esta magna construcción románica. Ubicada sobre un cerro desde el que domina la Hoya de Huesca, este edificio del siglo XI fascina por su estampa, aun regia, y por su perfecto estado de conservación, que la hace ser la fortaleza románica que mejor ha envejecido de todo el Viejo Continente. Descubrir esta maravilla supone ir superando defensas hasta llegar al corazón del castillo, a la iglesia de San Pedro y a las dependencias monacales. Desde su interior, la sensación de imbatibilidad se acrecienta mientras se comprende mejor la vieja aspiración de este monumento de ser Patrimonio de la Humanidad.

iStock-659062560. Jaen: Plaza Vázquez de Molina (Úbeda)

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Jaen: Plaza Vázquez de Molina (Úbeda)

Protegida, junto a la Plaza de Santa María y la Cuesta de San Felipe (ambas en Baeza) como patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este ágora ejemplifica a la perfección la adaptación de los ideales renacentistas italianos a la cultura española. Y es que en solo una explanada se sintetiza a la perfección el antropocentrismo de esta época, con un espacio en el que convergían todos los poderes de la época y que podía ejercer como marco fastuoso para cualquier celebración. Tan solo con echar un vistazo panorámico a sus monumentos se entiende este esplendor, con edificios religiosos como la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares y la Sacra Capilla del Salvador y con mansiones palaciegas como la del Deán Ortega y la del Marqués de Mancera, todas ellas levantadas en pocas décadas, lo que garantiza su armonía estética.

2b5524ba-870f-877e-16f7-f1d44f85d454 660. La Rioja: Bodega López de Heredia Viña Tondonia

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La Rioja: Bodega López de Heredia Viña Tondonia

En una región tan marcada por el vino era inevitable fijarse en su legado arquitectónico. Y es que, por mucho que el Camino de Santiago haya dejado en esta provincia (y Comunidad Autónoma) decenas de edificios románicos y góticos notables, es en el vino donde se encuentra su mayor singularidad. En concreto, en este complejo situado en el Barrio de la Estación de Haro, el lugar donde comenzó la viticultura a gran escala y donde esta bodega sintetiza a la perfección la mezcla de las primeras grandes estructuras industriales en España con la contemporaneidad, representada en este caso por la tienda y centro de recepción diseñado por Zaha Hadid.

iStock-458310897. Las Palmas: Jameos del Agua (Lanzarote)

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Las Palmas: Jameos del Agua (Lanzarote)

Cada año que pasa, la influencia de César Manrique en la arquitectura y el turismo a nivel mundial es mayor. Y mira que este artista y arquitecto lanzaroteño falleció hace casi 30 años. Pero lo que hizo, sobre todo en su isla, para preservar el patrimonio natural y cultural sin renunciar a la contemporaneidad es todo un hito. Todo comenzó cuando descubrió este tubo volcánico, a tramos derruido, del volcán de la Corona. Un entorno que se estaba convirtiendo en un vertedero y donde Manrique supo ver una oportunidad para empezar a explorar su estilo propio donde la naturaleza, la ecología y el estilo moderno se mezclan par ano sobresalir. Quizás por eso Lanzarote sigue siendo un ejemplo de buena práctica a nivel mundial.

iStock-512080503. León: Catedral de León

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León: Catedral de León

El palmarés de este templo es para tener muy en cuenta. No en vano, se trata del primer Monumento Nacional, un nivel de protección otorgado en 1844 con el objetivo de comenzar una restauración que le devolviera su esplendor. Por otro lado, es la más francesa de las catedrales góticas de España, lo que significa que sus proporciones y su estética obedece a los gustos pulcros y resplandecientes que venían, sobre todo, de la Champaña. Y por último y, quizás, lo más notable, son sus 1.800 metros cuadrados de vidrieras divididos en 125 ventanales que demuestran que en la Baja Edad Media lo tenían claro: la luz es el camino más recto a Dios.

iStock-1081879624. Lleida: San Clemente de Taüll (Taüll)

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Lleida: San Clemente de Taüll (Taüll)

No fue hasta inicios del siglo XX, con una misión arqueológica del Intitut d’estudia Catalans dirigida por Puig i Cadafach, cuando el románico del valle del Bohí fue ‘descubierto’. Un hallazgo sorprendente, puesto que hasta entonces nadie había reparado en estas joyas arquitectónicas ubicadas en un valle remoto a los pies de Aigüestortes. Fue entonces cuando comenzó una labor titánica por restaurar y recuperar su esencia, empezando con el traslado de los maravillosos frescos de sus interiores y continuando con la reparación de los daños de los templos. Una labor que recibió en 2000 el reconocimiento de la UNESCO, al nombrar a este conjunto Patrimonio de la Humanidad, y al convertirlo en un referente turístico cultural. De entre todas las iglesias, la de San Clemente es lamas recomendable por su esbelta torre románica, por su precioso ábside y por el video mapping que, en su interior, explica y proyecta cómo se pintaron y embellecieron los frescos.

iStock-1086874666. Lugo: Muralla de Lugo

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Lugo: Muralla de Lugo

Precisamente en el año 2000, la UNESCO también reconoció la singularidad del rasgo urbanístico más notable de esta ciudad: su muralla romana. Y no es difícil comprender este honor. Levantada entre el siglo III y el siglo IV, esta fabulosa estructura defensiva de 2266 metros de perímetro y 85 torres defensivas puede presumir de mantenerse casi intacta. Las principales intervenciones que ha sufrido con el tiempo son sus puertas, abiertas para dejar entrar el progreso a lo largo de los siglos, pero que mantienen la estampa regia y poderosa de antaño. Hoy en día, pasear su adarve es uno de los mandamientos para descubrir esta urbe ya que ofrece las mejores panorámicas del casco histórico y es la mejor forma de comprender la magnificencia de esta obra de ingeniería.

iStock-534634673. Madrid: Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

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Madrid: Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Hay un dato, no del todo científico, que permite comprender la relevancia de este monumento: es el único edificio de España que sale en todos los tratados de arquitectura mundial. O, al menos, en los más relevantes. Y claro, con esta presentación no se necesita mucha más literatura. Porque, pese a la sobriedad que caracterizaba el gusto de Felipe II, este complejo es espectacular. El responsable, entre otros, del mismo, fue Juan de Herrera, quien tomó las riendas de su edificación tras la muerte de Juan Bautista de Toledo y quien afinó esta especie de clasicismo manierista que caracteriza al complejo. Aquí nació el estilo Herrerriano (también conocido como Escurialense), una corriente marcada por la verticalidad y la geometría que simbolizó el poder de los Austrias en España.

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Los edificios más icónicos de España (Parte III)

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