Mucho más que tres culturas

Toledo sin perderse nada

La ciudad de las Tres Culturas es muchísimo más compleja y apasionante que lo que podría parecer a simple vista.

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iStock-464975554. Bienvenida panorámica

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Bienvenida panorámica

El primer mandamiento para descubrir la capital manchega es subir al cerro del Emperador, situado en la orilla sur del Tajo, ese río que durante siglos ejerció de muralla natural. Desde su mirador se contempla el núcleo amurallado de Toledo, ceñido por un meandro del río. Tras sus murallas, la ciudad alfombra el promontorio en el que fue fundada hace más de 15 siglos. Solo despuntan sobre los tejados el imponente cuadrilátero del Alcázar y la torre de la Catedral. Esa imagen de enclave inexpugnable ya atrajo la atención de El Greco, que en 1610 inmortalizó la visión que él mismo contemplaba en su Vista de Toledo

iStock-534938241. Perderse sí que es una opción

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Perderse sí que es una opción

Pero lo mejor aguarda dentro de sus murallas. Aunque quien lo desee puede visitar Toledo guiado por la app de turismo, resulta más excitante olvidar los planos y deambular sin rumbo por sus callejones estrechos, descubriendo monumentos y recovecos secretos. Entre ellos vivían su día a día los musulmanes, judíos y cristianos que durante 500 fecundos años convivieron en Toledo, dando origen a su famoso apelativo: «Ciudad de las Tres Culturas». La Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad hace más de tres décadas.

iStock-517098756. De puente en puente

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De puente en puente

A Toledo se puede cruzar por cualquiera de los puentes de piedra que salvan el Tajo, cuyas aguas y barrancos hicieron la ciudad invencible. Los de Alcántara y San Martín son los más representativos, ambos Monumento Nacional. Entre ellos se extiende la Senda Ecológica del Tajo, varios kilómetros de puente a puente, que pasa por jardines, rincones solitarios y cigarrales, las fincas agrícolas toledanas repletas de tradición. 

iStock-1158025437. Cruzar la Bisagra

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Cruzar la Bisagra

Para franquear la muralla de Toledo se puede elegir entre varias puertas que aún se conservan, aunque la Puerta de Bisagra, de origen árabe, es la más emblemática. En el pasado, frente a ella moría el Camino Real de Castilla. Hoy es el acceso más monumental y directo al casco antiguo. En realidad son dos puertas unidas por un patio interior: la Vieja o de Alfonso IV, que data del siglo X, y la Nueva, de 1550 y estilo renacentista. 

shutterstock 741410497. El corazón vital de Toledo

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El corazón vital de Toledo

A escasa distancia se abre el corazón vital de Toledo, la Plaza Zocodover, siempre con el Alcázar del siglo XV -hoy sede de museos– en primerísimo plano en el cielo. Zocodover, cuyo nombre delata su origen árabe, acogía antiguamente el mercado de ganado. Junto a ella, al otro lado del Arco de la Sangre, se hallaban los míticos palacios de Galiana, residencia de los reyes musulmanes. Actualmente es una de las dos plazas más populares de la ciudad junto a la del Ayuntamiento donde, además de la Casa Consistorial y el Palacio Arzobispal, se levanta la impresionante Catedral

iStock-528636627. Una catedral sin parangón

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Una catedral sin parangón...

La Catedral de Toledo es el monumento más importante. Fue erigida entre los siglos XIII y XVIII sobre una gran mezquita, que a su vez suplantó una iglesia visigoda. Es tan grande que tiene hasta siete entradas: la Puerta del Perdón se abre frente al Ayuntamiento. En sus líneas predomina el estilo gótico, de hecho está considerada la obra cumbre de este estilo en España; pero también se contemplan un coro renacentista, la sala capitular mozárabe o el grupo escultórico barroco El Transparente, realizado en 1782 en mármol, jaspe y bronce, iluminado por la luz que se filtra por una claraboya.

iStock-913006140. ...con un interior apabullante.

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...con un interior apabullante.

La nave central hace sentir diminuto, con su longitud y la altura de sus columnas y los pasillos con capillas laterales. Pero lo más deslumbrante del templo se esconde en la Capilla Mayor: se trata de un retablo que ejerce una atracción magnética. Es extraordinario, considerado uno de los más impresionantes de España. Realizado en madera, está recubierto de paneles de oro policromos y en él se representan escenas de la vida de Jesús. Incluso la sacristía es grande y decorada con pinturas de El Greco, como su impactante El expolio, y también de cuadros de Tiziano, Rubens o Goya. Y como guinda al conjunto, a un lado se abre el armonioso claustro catedralicio, añadido en el siglo XIV, y creado en el terreno de una antigua vía comercial de la Judería.  

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Foto: Museo de El Greco

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En busca de El Greco

El Greco se instaló en Toledo en 1576, después de participar en la decoración de El Escorial que le había traído a Madrid. Aquí pintó algunos de sus cuadros más importantes, y aquí falleció en 1614. La casa-taller que ocupó en la calle Samuel Leví muestra cómo era una vivienda en el Toledo del siglo XVII, decorada con muebles y objetos de la época del pintor y alguna obra. El nuevo Museo del Greco, en el Paseo del Tránsito, exhibe sus pinturas en un entorno arquitectónico de vanguardia. Sin embargo, en la Ruta del Greco todos los pasos buscan la iglesia de Santo Tomé, una de las más antiguas de Toledo (siglo XII), de cuyas paredes cuelga una de sus obras cumbres: El entierro del conde de Orgaz (1586). 

La Catedral también cuenta con una buena colección de lienzos suyos. Y en el Museo de Santa Cruz, un suntuoso edificio plateresco que acogía el antiguo hospital homónimo, también pueden verse una veintena de pinturas importantes de El Greco, entre ellas La Sagrada Familia (1600). Por cierto que en este centro también destaca la colección de tapices flamencos, entre los que la serie de El Zodiaco (siglo XV)) es la más admirada, y objetos curiosos como los estandartes que portaba Juan de Austria en Lepanto. 

iStock-501884580. Una mezquita con Cristo incluido

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Una mezquita con Cristo incluido

La ciudad vivió una de sus épocas más esplendorosas durante los tres siglos de dominio árabe. De aquel rico legado perviven dos mezquitas: la pequeña de las Tonerías y la del Cristo de la Luz, la única que se conserva completa de las diez que hubo en Toledo. Construida en el siglo X, destaca la decoración exterior con arcos entrelazados y las pinturas del siglo XII del interior. Al convertirla en iglesia cristiana, se le añadió el ábside mudéjar del siglo XIII.

iStock-480443118. De sinagoga en sinagoga

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De sinagoga en sinagoga

La Judería toledana fue una de las más grandes y ricas de la Europa medieval. Entre su laberinto de calles, cuyos ejes los trazan las calles del Tránsito, Reyes Católicos y del Ángel, se esconden los que fueron dos de sus tesoros. 

El sobrio exterior de Santa María la Blanca, que fue sinagoga desde el siglo XII al XIV, no hace presagiar su hermosa sala central, una delicada nave sostenidas por un bosque de arcos de herradura y un imponente retablo mayor. 

Muy cerca se halla la Sinagoga del Tránsito, de estilo mudéjar, que da cobijo a una magnífica y amplia Sala de Oraciones. La sinagoga acoge en la actualidad el Museo Sefardí donde se muestran la historia y tradiciones del pueblo judío que habitó en la Península Ibérica.

En la misma Judería abrió en 2019 el Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla La Mancha -CORPO, que ocupa el antiguo Convento de Santa Fe, rediseñado con líneas innovadoras. Exhibe junto a pinturas, dibujos, grabados, litografías y esculturas de artistas de los siglos XIX y XX, la colección de arte del filántropo cubano Roberto Polo.

iStock-1210709507. Un monasterio... ¡perfecto!

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Un monasterio... ¡perfecto!

En una esquina de la Judería toledana, siguiendo por las calles de El Salvador y Santo Tomé, se llega a este bellísimo recinto, construido en el siglo XV en honor de los Reyes Católicos sobre la antigua colina del Alcohol. Fue el segundo gran edificio gótico que se levantó sobre la ciudad mudéjar. Su fachada, presidida por un bonito jardín, es una mezcla de estilos gótico y renacentista. La visita del interior y el claustro de dos alturas (1504) invitan a la meditación, al silencio, y también al juego, intentando buscar esculturas y capiteles con rostros de ángeles, de monos lectores, guadañas, cuadrúpedos alados… En el interior conviene situarse bajo el rosetón central. Dicen que todo templo tiene su punto de poder. Este es sin duda el de esta iglesia: si uno mira hacia arriba podrá percibir la perfección de sus geometrías.

1620px-Cueva de Hércules - 01. Muchas leyendas... también bajo tierra

Foto: Carlos Delgado (vía Wikipedia)

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Muchas leyendas... también bajo tierra

Toledo acumula su historia en sucesivas capas, y no todas a la vista. Desde hace algo más de una década se pueden descubrir los secretos que oculta en el subsuelo: bodegas, termas, cuevas, aljibes, túneles, criptas… Las Cuevas de Hércules, por ejemplo, datan de época romana y hay leyendas que cuentan que en la Edad Media fueron el escenario de ritos misteriosos. Bajo tierra también habita un hammam islámico del siglo X y un sótano medieval que hoy acoge el Centro de Restauración Arqueológica. 

Más secretos se conocen en el recóndito barrio de San Miguel, donde sus calles angostas están repletas de historias y leyendas de caballeros templarios, de artes mágicas de brujas y hechiceras, de arrebatos místicos y hallazgos sorprendentes como las momias de la iglesia de San Andrés.

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Toledo sin perderse nada

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