Seis cafés inspirados en viajes

El primer sorbo del día puede ser la mejor forma de teletransportarse a estos destinos.

La forma de preparar y tomar el café suele ser uno de los rasgos identificativos que no faltan en casi ningún lugar. Es fácil de entender: una de las bebidas más consumidas del mundo y tantos nombres y maneras de servirlo casi como pueblos dan como resultado, calculadora en mano, muchos millones de posibles combinaciones.

Más allá de carajillos, irlandeses, cafés bombón, cafés suizos y otras preparaciones de sobra conocidas, estas son algunas otras muy curiosas, ricas y sencillas de preparar para, durante lo que nos queda de cuarentena, poder viajar abrazados a la cafetera de casa.

 

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iStock-1217558102. Café Dalgona (Corea)

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Café Dalgona (Corea)

La penúltima moda de Instagram es este vistoso y cremoso café frío de origen coreano que debe su nombre a una golosina de aquel país. Aunque normalmente es lógico y recomendable desconfiar de platos y bebidas que parecen más pensados para tener likes que para estar ricos, esta es una maravillosa excepción porque el dalgona tiene muchos puntos para convertirse en uno de los cafés favoritos de este próximo verano. Habrá que ver si en casa o en las terrazas.

Prepararlo es muy sencillo. Solo se necesitan dos cucharadas de café instantáneo (no, no vale del molido normal), la misma cantidad de agua caliente y azúcar al gusto, aunque la receta canónica anima a usar la misma cantidad que de café.

Se bate con varillas eléctricas durante unos minutos o algo más si la operación es a mano hasta que aquello empiece a montarse y convertirse en una crema con intenso sabor a café. Hay que tener fe, acaba saliendo.

Ya sólo queda servirlo sobre un vaso de leche fría con hielo picado y listo.

iStock-928290816. Yuanyang

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Yuanyang (Hong Kong)

Uno de los lugares gastronómicamente más interesantes del planeta también tiene su propio café, claro. En realidad, se podría hacer un máster sólo con la carta de bebidas de los cha chaan teng, las populares cafeterías de Hong Kong donde se combinan los platos tradicionales con adaptaciones de recetas occidentales.

El yuangyang -escrito y pronunciado de muchas maneras similares- es básicamente una combinación de té y café. Aunque dicho así pueda parecer más una de esas bebidas energéticas que algo que apetezca tomar a cualquier hora, este singular combinado funciona estupendamente tanto frío como caliente.

Es tan popular allí y en diferentes países de la región con pequeñas variaciones y diferentes nombres que incluso Startbucks lo ofrece en carta y tienen una versión tipo Frapuccino.

Las proporciones de té y café varían según quien cuente la historia y van desde el mitad y mitad a quienes dan más protagonismo al té, con una proporción de hasta 70-30. Lo que no es negociable es que el té tiene que ser al estilo de Hong Kong: con té negro y leche evaporada.

iStock-590620692. Shakerato (Italia)

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Shakerato (Italia)

Saltarse Italia hablando de cafés sería imperdonable. Así que lo mejor será detenerse en el café frío más elegante del mundo: el shakerato. Se trata de un café con hielo, pero sin hielo, que se prepara en una coctelera y se sirve en una copa tipo Martini. Nada menos.

 

Agitado, pero no revuelto sería, parafraseando al señor Bond, la clave de este café que inexplicablemente sigue sin ser muy conocido en España. Cuando se encuentra en algún local, eso sí, lo cobran como si el mismísimo 007 lo estuviera preparando al otro lado de la barra.

 

Para prepararlo en casa sólo hace falta un expreso largo al que, todavía caliente, se le puede añadir opcionalmente azúcar. Un par de cubos de hielo -de los buenos, de los grandes que no se deshacen con sólo mirarlos- en una coctelera, se vierte el café, se cierra y se agita con gracia y salero unos minutos hasta que el traqueteo de los hielos va disminuyendo.

 

El resultado será un café con una espuma muy densa que se sirve sin los restos de hielo. Decorar con un grano de café encima es opcional, pero queda bonito.

Cà phê trứng

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Cà phê trứng

Si algo se aprende viajando de taza en taza de café a lo largo del mundo es que los purismos y las manías es mejor dejarlos en casa. Combinaciones que a priori no cuadran como el café con té o lo de Finlandia de tomar el café con queso (kaffeeost) acaban siendo ideas interesantes. Con el cà phê trứng vietnamita ocurre lo mismo porque se trata, literalmente, de café con huevo.

 

Como ocurre con todos, sobre su origen hay más teorías e historias que datos probados, pero dando por buena la versión más repetida este café con huevo nace en Hanoi en los años 40 como remedio a la escasez de leche.

 

Tampoco faltan las versiones de la receta que básicamente consiste en mezclar una yema de huevo con un par de cucharadas de azúcar o de leche condensada y otra cucharada de café de filtro. Se bate bien hasta crear una crema y se usa para coronar el resto del café servido en una taza.

 

Para evitar que el huevo esté crudo, algunos cocinan o mezclan en caliente la yema con el resto de ingredientes. Incluso en algunos lugares se sirve en un recipiente al baño maría para impedir que el café con esta crema de huevo se enfríe.

iStock-941503882. Café frappe (Grecia)

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Café frappé (Grecia)

Quienes tengan cierta edad posiblemente no pueden escuchar el nombre de café frappé sin canturrear aquella canción con la que Nescafé en los 90 popularizó este café frío y que incluso se vendía preparado en lata. La canción triunfó, la bebida aparentemente no tanto porque desapareció

 

Primo lejano y tal vez base misma del dalgona, el frappé es el café nacional griego. Cuenta la leyenda que se inventó a finales de los años 50 cuando alguien sin agua caliente a mano probó a hacerse un café con agua fría y un sobre de Nescafé. La idea funcionó y más de medio siglo después es un clásico en todas las terrazas del país.

 

Para prepararlo en casa hay que batir café instantáneo con la misma cantidad de agua fría y azúcar. Cuando se haya formado una espuma se pasa a un vaso alto, se añade bien de hielo y agua fría al gusto. También se puede tomar con leche.

Asiático. Café asiático (Cartagena)

Foto: Ayto de Cartagena

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Café asiático (Cartagena)

Pero no hace falta irse a la otra punta del planeta para encontrar un café de nombre exótico y preparación singular: el asiático de Cartagena. Aunque consumido por toda la región -que no se enfaden los murcianos- este café que incluso tiene vaso propio para tomarlo. 

Como manda la tradición, su origen y autor no están claros, aunque las teorías más repetidas lo sitúan a principios de los años 50 en un bar del municipio. Otros dicen que ya existía mucho antes y también se cuenta que el nombre original era “café ruso” pero que en tiempos de dictadura se optó por algo menos soviético.

¿La receta? Similar a la del barraquito canario y a muchos otros carajillos. Base de leche condensada, un café expreso, un chorrito de coñac, otro de Licor 43 -también de Cartagena- y se remata con canela, cáscara de limón y unos granos de café.

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