¡Viva la resistencia!

Cinco historias que reivindican la España rural (y vacía)

El programa Ruralitas, que se emite en La 2, viaja por todo el país contando la vida de aquellos que han hecho que el campo vuelva a ser 'cool'.

Los pueblos de España se vacían: con mucha suerte, apenas un puñado de niños en los colegios, y casi siempre, calles vacías, pocos habitantes y un silencio que todo lo envuelve. Quedan, principalmente, nuestros mayores, que se van yendo. Y el escenario es siempre el mismo: pueblos y aldeas recónditas u olvidadas. Son muy pocos los que eligen habitar el entorno rural, ese que guarda los testimonios de quienes aún resisten, muy felizmente, en él y lo pueblan.

Algunas de estas vidas son las que retrata el programa Ruralitas de La 2 de TVE –una producción de la cadena pública en colaboración con DLO/Magnolia– para dar visibilidad y voz, para hacer un retrato en positivo de esa otra España que se nos olvida. Desde el relato en primera persona de sus protagonistas anónimos, a través de un viaje permanente por la España rural y vaciada, el espectador asiste a su forma de vida y a su trabajo en comunidad. Algunos regresaron al pueblo de su infancia desde su ciudad natal, otros abandonaron su vida urbanita para abrirse a una nueva y mejor en el campo. Cinco ruralitas que un día apostaron por instalarse en un pueblo y quq demuestran que vivir felices, y alejados del mundanal ruido, es posible. Eso y que la reinvención no sabe de lugares.

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RURALITAS O1 ALBERTO. Alberto: mucha miel y un ecomuseo en Pena de Nogueira (Lugo)

Foto: D.R.

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Alberto: mucha miel y un ecomuseo en Pena de Nogueira (Lugo)

En la zona montañosa e interior de Lugo, en su frontera con Asturias, entre valles caligrafiados por serpenteantes arroyos y ríos, y montañas encumbradas, se sitúa una recóndita aldea de tan solo seis habitantes. Su nombre es Pena da Nogueira. Allí, en la rehabilitada casa de piedra y tejado de pizarra que fue de sus abuelos, ha instalado Alberto (39 años) su cuartel general. El País del Abeyeiro, que así se llama, es un espacio dedicado a las abejas y a la miel; un lugar de trabajo visitable y un punto de encuentro para aquellas personas que aman y defienden a las abejas. Y también un centro de formación y educación apícola y ambiental. Esta fue la manera que eligió Alberto para reinventarse hace ya una década, cuando decidió abandonar su Oviedo natal para entregarse al oficio ancestral de apicultor con la intención de recuperar sabores y aromas que parecían olvidados, y convertir su pasión por las abejas en una forma de vida de respeto a la naturaleza.

Alberto se dedica a la producción artesanal de miel, que distribuye a través de venta directa, en tiendas y mercados artesanales y en su propia web: mielouturelos.com. La miel toma su nombre del Monte de Outurelos, situado junto al bosque de Muniellos, que une dos pequeños municipios: Ibias, en Asturias, y Negueira de Muñiz, en Lugo. Un enclave natural en el epicentro de cuatro reservas de la Biosfera: la del Bosque de Muniellos-Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, en Asturias; la de Os Ancares Lucenses, Montes de Cervantes, Navia y Becerreá, en Lugo; la del Río del Eo, Oscos y Tierras de Burón, compartida entre Galicia y Asturias; y la de Los Ancares Leoneses en Castilla y León. 

 

RURALITAS 03 T1 2020 BEGO•A BOSQUE OLES, ASTURIAS. Begoña: joyería en azabache con clientela famosa y rutas mágicas en Oles (Asturias)

Foto: D.R.

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Begoña: joyería en azabache con clientela famosa y rutas mágicas en Oles (Asturias)

En sus entrañas, la costa jurásica asturiana guarda yacimientos sin explotar de una piedra semipreciosa y con atribuciones mágicas: el azabache. Este mineral fósil, apodado ‘oro negro’, es la materia prima de la vida y la profesión de Begoña (52 años), una joyera que trabaja la piedra en sus creaciones. Cuenta que, ya de niña, todo lo que encontraba (una caracola, una piedrecita…) lo convertía en collares. Por eso hace ya más de 20 años que cambió su Gijón natal, con su trabajo y su piso, por la pequeña aldea asturiana de Oles, de tan solo 14 habitantes y perteneciente al concejo de Villaviciosa. Allí, en una casa al filo de un acantilado en una de las costas más bellas de España, ha cumplido su sueño de niña, porque a los 11 años empezó a imaginar y a dibujar una casa como la que tiene. Fue en su propio terreno, plantando un rosal, cuando encontró una piedra de azabache y decidió bucear en un mundo nuevo. Jugó con los minerales, inventó una máquina y se las apañó como pudo para crear sus joyas y después venderlas en la calle. A día de hoy, muchas personas famosas tienen creaciones suyas. Además, como la mejor guía turística, Begoña realiza rutas (mágicas, como ella las llama) por el Bosque de Oles para recoger el azabache que luego trabaja en el taller de su casa. Porque esos trocitos de árbol que fueron de intenso color verde en el jurásico, convertidos hoy en fósiles, son casi una cuestión de magia.

RURALITAS 03 T1 2020 AITOR, JOSê LU÷S Y HêCTOR. EL MIR‡N, µVILA.. Aitor y Héctor: masa madre y bollería 'fit' en El Mirón (Ávila)

Foto: D.R.

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Aitor y Héctor: masa madre y bollería 'fit' en El Mirón (Ávila)

Ni los duros madrugones ni el frío, en los meses más gélidos del año, consiguen aplacar la pasión y la disciplina, a partes iguales, de los hermanos Aitor (30 años) y Héctor (23). Han pasado de jugar con la masa, trastear con la harina y atiborrarse de mantecados, en su infancia, a convertirse en la cuarta generación de panaderos de la familia. Felices de haber vuelto a su pueblo, El Mirón (122 habitantes), en la comarca de El Barco de Ávila –delimitada al norte por las estribaciones más occidentales de la Sierra de Ávila, al sur por la Sierra de Gredos, al este por La Serrota y al oeste por la Sierra de Béjar y el río Tormes– trabajan con tradición y mucho orgullo en las dos panaderías de su padre, José Luis, y de su octogenaria abuela. Una está en El Mirón, la otra en la población vecina de Piedrahita. Antes de regresar al negocio familiar y a la calidad de vida que tanto echaban de menos, vivían (y estudiaban) en Salamanca. Hoy en día, los dos hermanos hacen pan y se encargan de llevarlo a pueblos donde, a veces, no llega nadie más que ellos. Pero hay más: Héctor, nutricionista, ha diseñado e introducido una línea repostería saludable (sin azúcares, alta en proteínas, con hidratos de carbono de absorción lenta, etc.) que, desde su pequeña panadería artesanal de El Mirón, venden por internet a toda España. Y es que no hay un solo día en que no salga un pedido.

RURALITAS 02 ÓSCAR (6). Óscar: doma, excursiones y escuela 'western' en Anguiano (La Rioja)

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Óscar: doma, excursiones y escuela 'western' en Anguiano (La Rioja)

En plena montaña, en el corazón de la Sierra de la Demanda, se integra la localidad riojana de Anguiano (497 habitantes). Un enclave de extraordinaria belleza natural que se puede contemplar a lomos de un caballo. Desde su Centro Ecuestre Los Valles, Óscar se dedica a la doma, entrenamiento y preparación de caballos de reining, desde los niveles más básicos hasta la competición; a la cría, en su propia yeguada, y a organizar paseos ecuestres, entre valles y montañas. Pero su gran peculiaridad reside en su Escuela de Monta Western (o clases de trabajo con ganado de una hora de duración) como si de una película de vaqueros se tratara. En este pequeño rancho vive junto a su mujer y su hija Abril (11 años), que todos los días regresa del colegio subida a lomos de Mancha o Gato, dos de sus caballos. El proyecto de Óscar cobró vida en 1991 con el objetivo de hacer de la dedicación absoluta al mundo del caballo, siempre en contacto directo con la naturaleza, su filosofía y su forma especial de vida.

RURALITAS08 ÁNGEL Y FÁTIMA TALLER FÁTIMA. Fátima: azulejos nazaríes para reyes en Pitres (Granada)

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Fátima: azulejos nazaríes para reyes en Pitres (Granada)

Hace ya más de 30 años, la madrileña Fátima Quesada visitó Granada y su Alhambra, y se quedó prendada. En seguida notó el embrujo con la geometría y la cerámica, que llamaron poderosamente su atención. ¿Por qué no se pueden hacer cosas bonitas como se hacían siglos atrás y vivir de ello? Esta fue la pregunta que se formuló a sí misma y la respuesta fue una: la cerámica y, en concreto, su especialidad en el alicatado geométrico de diseño nazarí, donde ha intentado recoger la belleza de La Alhambra. Fue entonces cuando decidió formarse, primero en Madrid y después en Granada, para convertirse en artesana y productora de alicatado andalusí, una especialidad que conocen muy pocos. Hoy en día, sus azulejos están presentes en Australia, Japón, Estados Unidos, Canadá, toda Europa… Su taller-tienda en la localidad de Pitres (400 habitantes), en la Alpujarra Alta, representa un mundo muy particular. De allí salen los pequeños azulejos geométricos que Fátima diseña y que acaban luciendo como espléndidos murales en muchos rincones de España pero, sobre todo, del extranjero. Entre sus clientes internacionales están el Príncipe Carlos de Inglaterra y algún que otro jeque árabe cuya identidad mantiene en secreto.

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