Paisajes de España

Otoño en 10 bosques asombrosos

Una gama impresionante de tonalidades, que va del amarillo al morado más intenso, pinta los montes de la Península. Es el momento de descubrirlo.

Con el otoño en todo su apogeo, los bosques españoles tienen un aspecto espléndido. La mejor época para visitarlos es a finales de octubre e inicios de noviembre cuando los hayedos, castañares, robledales y bosques de ribera muestran sus más ricos matices que sólo se pueden disfrutar en un sosegado paseo respirando su intenso aroma y dejándose llevar por el placer de perderse en la naturaleza. Esta es una pequeñísima selección para aquellos que busquen perderse entre árboles y paisajes absolutamente mágicos. 

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iStock-519475452. Selva de Irati

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Selva de Irati (Navarra)

Selva de Irati. Navarra. Ubicada en entre los valles de Aezkoa y Salazar, es un extenso territorio (17.195 Ha) de gran valor natural y ecológico, considerado como uno de los mayores hayedo-abetales de Europa. Para conocer Irati existe una red de 16 senderos señalizados que facilitan el recorrido. Los denominados SL son caminos balizados en verde y blanco, con panel de inicio y con una longitud inferior a 10 kilómetros aptos para todas las edades.

iStock-1058872972. Castañar de El Tiemblo

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Castañar de El Tiemblo (Ávila)

El Castañar de Tiemblo. Ávila. Este magnífico bosque de castaños cuenta con un conocido ejemplar centenario que se ha convertido en el reclamo más popular de la Reserva Natural del Valle de Iruelas a la que pertenece. El pueblo de El Tiemblo es el punto de partida de una excursion que llega hasta el castaño centenario y que permite deleitarse con el impresionante contraste cromático de castaños, sotos, robles, servales, acebos y pinos. Se trata de una ruta de 4 kilómetros de trazado bastante suave y muy fácil de realizar.

iStock-183450609. Hayedo de la Tejera Negra (Guadalajara)

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Hayedo de la Tejera Negra (Guadalajara)

Hayedo de Tejera Negra. Guadalajara. Este excepcional bosque de hayas, uno de los más meridionales de Europa, esta situado entre los valles del río Lillas y el del Zarzas, en un paraje de belleza extraordinaria formado por profundos barrancos que son sobrevolados por el águila real, el azor y el Milano real. El hayedo forma parte del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

iStock-468199589. Somiedo (Asturias)

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Parque de Somiedo (Asturias)

Con una extensión de unos 290 km2, se trata de uno de los espacios naturales que mejor representa a la montaña asturiana. Habitado por unas 1600 personas, merece la pena elegir una de las rutas que conducen hasta las brañas o conjunto de cabañas que muestran cómo vivían los montañeses desde tiempos inmemoriales. Las brañas mejor conservadas son la Pornacal y Mumian, aunque existen hasta cuarenta más. Somiedo está formado básicamente por hayedos, aunque también hay bosques de robles, abedules, arces y tilos. Pero lo más destacable de Somiedo es que alberga uno de los principales núcleos oseros de la Cordillera Cantábrica. El parque organiza rutas durante todo el año.

iStock-507216674. Sierra Cebollera (La Rioja)

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Sierra Cebollera (La Rioja)

 Siete senderos con más de 80 kilómetros señalizados atraviesan este singular paisaje riojano. Se halla en la vertiente norte de las montañas del Sistema Ibérico, entre los municipios de Villoslada de Cameros –donde está el Centro de Interpretación– y Lumbreras. Sus bosques de robles y hayas se pueden recorrer de forma sencilla a través del sendero adaptado del Achichuelo de un kilómetro de longitud y con paneles informativos sobre la flora y fauna del entorno.

iStock-184817817. Fageda d'en Jordà (Girona)

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Fageda d'en Jordà (Girona)

En el corazón de la comarca de la Garrotxa, se trata de uno de los hayedos más espléndidos de Catalunya. Enclavado en el Parc Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, este bosque crece sobre la colada del antiguo volcán Croscat. Su suave relieve lo hace ideal para recorrer en excursiones a pie, a caballo o en carro. Dentro del hayedo se pueden seguir varios itinerarios señalizados de distinta dificultad y duración. El más popular es el sendero Joan Maragall, de poco más de un kilómetros de longitud, que parte del monolito dedicado al ilustre poeta catalán Joan Maragall.

iStock-507216024. Parque Natural de Gorbeia

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Parque Natural de Gorbeia (Vizcaya y Álava)

El macizo de Gorbeia está situado en el límite de los territorios históricos de Álava y Vizcaya. Debe su nombre al pico homónimo de 1.482 metros de altitud. Una red de 14 sendas –unas comienzan en la vertiente alavesa y otras en la vizcaína– permiten descubrir los bellos parajes de este espacio protegido. Hayedos y robledales cubren buena parte del territorio, principalmente en su vertiente meridional, donde destaca el extenso hayedo de Altube. La excursión más típica es ascender a la famosa Cruz.

sierradelasnieves.com

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Sierra de las Nieves (Málaga)

El parque, catalogado como Reserva de la Biosfera, alberga importantes bosques de pinsapos que sobreviven en su interior. Este abeto mediterráneo se halla en las zonas frías y umbrías; es una reliquia botánica que se remonta a la época glaciar de la península. Situado en plena comarca natural de la Serranía de Ronda, una de las mejores formas de conocer las especies que pueblan sus bosques es la excursión hasta un espectacular ejemplar de pinsapo llamado de las Escaleretas, que tiene entre 350 y 500 años de antigüedad y unas medidas colosales.

iStock-466552568. Ordesa (Huesca)

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Ordesa (Huesca)

Un parque natural tan macro, tan de paisajazo y de panorámica en otoño exige centrarse en los detalles. Es decir, en cómo sus riachuelos, cascadas y valles se llenan de los colores ocres de las hojas caídas. Este paisaje solo se explica por la combinación de hayas, abetos, pinos royo, quejigos y tremolines que tiñen a su antojo las laderas de este espectacular paraje.

iStock-481451673. Parque Natural Fragas do Eume (A Coruña)

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Parque Natural Fragas do Eume (A Coruña)

Pocos espacios han conseguido maridar tan bien naturaleza con la acción del hombre como este. O mejor dicho, muy pocos cuentan con ermitas, puentes, senderos y otras construcciones que han sido absorbidas por el bosque. Y más en otoño, cuando su verdor característico se tiñe de colores más pardos, generando un idilio cromático absolutamente fascinante.

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Otoño en 10 bosques asombrosos

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