Paisajes de España

España en 17 bosques asombrosos para descubrir este otoño

Una gama impresionante de tonalidades, que va del amarillo al morado más intenso, pinta los montes de la Península. Es el momento de descubrirlo.

El otoño es la estación ideal para realizar excursiones, pues al espectáculo de la naturaleza se añaden las temperaturas moderadas, sin calor ni frío excesivos. Cuando los árboles caducifolios dejan de producir clorofila, los bosques se encienden con un caleidoscopio de rojos, naranjas, ocres y amarillos. Llega entonces el momento de disfrutar de paisajes que el declive de la luz y la cercanía del invierno transformarán radicalmente.

En Japón, el cambio de colores otoñal se designa con la palabra koyo y la información meteorológica incluye mapas con su progresión desde el norte hacia el sur del país, mientras los japoneses acuden a parques y bosques para contemplar esa apoteosis forestal. En España, el cambio de color en las hojas tiene lugar por término medio a inicios de noviembre. Pero el fenómeno se adelanta en las zonas de elevada altitud y aún más si están orientadas al norte.

Pasear por un hayedo, con su suelo tapizado de hojas y casi libre de sotobosque por la oscuridad que genera la tupida bóveda forestal, puede ser una de las experiencias cumbre del otoño. Si además se camina en silencio, atento al porte de los árboles o a los aromas del bosque, podemos sentir una actitud de respeto casi reverencial.

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iStock-519475452. Selva de Irati

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Selva de Irati (Navarra)

Ubicada en entre los valles de Aezkoa y Salazar, es un extenso territorio de gran valor natural y ecológico, y el segundo hayedo-abetal más grande (17.195 hectáreas) y bien conservado de Europa después de la Selva Negra alemana. Para conocer la Selva Irati existe una red de 16 senderos señalizados que facilitan el recorrido. Los denominados SL (senderos locales) son caminos balizados en verde y blanco, aptos para todas las edades. Disponen de un panel de información en su inicio y su longitud no sobrepasa los 10 km.

iStock-1058872972. Castañar de El Tiemblo

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Castañar de El Tiemblo (Ávila)

Este magnífico bosque de castaños cuenta con "El Abuelo", un gran ejemplar centenario que se ha convertido en la estrella de la Reserva Natural del Valle de Iruelas. El pueblo de El Tiemblo es el punto de partida de una excursión que llega hasta el castaño centenario y que permite deleitarse con el impresionante contraste cromático de castaños, robles, serbales, acebos y pinos. Se trata de una ruta circular de 4 km, bastante suave y muy fácil de realizar. Es uno de los bosques más espectaculares a un paso de Madrid.

iStock-183450609. Hayedo de la Tejera Negra (Guadalajara)

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Hayedo de la Tejera Negra (Guadalajara)

Este excepcional bosque de hayas, uno de los más meridionales de Europa, está situado entre los valles del río Lillas y el del Zarzas, en un paraje de extraordinaria belleza, con profundos barrancos que son sobrevolados por el águila real, el azor y el milano real. La Tejera Negra es uno de los hayedos más bonitos de España y forma parte del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Existen dos sendas circulares: la de Carretas y la del Robledal. Para la primera, es necesario reservar aparcamiento previamente en la web del parque.

iStock-468199589. Somiedo (Asturias)

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Parque de Somiedo (Asturias)

Se trata de uno de los espacios naturales más atractivos de la montaña asturiana. Destacan las brañas, cabañas comunales de techo vegetal que acogían a los vaqueiros de alzada cuando subían con el ganado en verano. Somiedo está poblado básicamente por hayas, pero también abundan los robles, fresnos, arces, tejos y abedules. Conviene informarse sobre el patrimonio natural y etnográfico, así como las excursiones, en el Centro de Recepción e Interpretación de Pola de Somiedo. El parque, una de las razones para visitar Asturias, alberga uno de los principales núcleos oseros de la Cordillera Cantábrica. Hay guías especializados para contemplarlos y buenos miradores, como los de Gúa y el del pueblo de La Peral, en la carretera que asciende desde Pola al Puerto de Somiedo. 

iStock-507216674. Sierra Cebollera (La Rioja)

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Sierra Cebollera (La Rioja)

Siete senderos con más de 80 km señalizados atraviesan este singular paisaje riojano. Se halla en la vertiente norte de las montañas del Sistema Ibérico, entre los municipios de Villoslada de Cameros –donde está el Centro de Interpretación– y Lumbreras. La forma más sencilla de conocer sus bosques de robles, hayas y encinas es recorrer el sendero adaptado del Achichuelo, de 1,5 km de longitud (ida y vuelta), con paneles informativos sobre la flora y fauna del entorno.

iStock-184817817. Fageda d'en Jordà (Girona)

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Fageda d'en Jordà (Girona)

Este hayedo, el más famoso de Catalunya, crece sobre una colada de lava a solo 550 m de altitud, gracias a la elevada pluviosidad de la zona volcánica de la Garrotxa. Su suave relieve lo hace ideal para recorrer en paseos a pie. Dentro del hayedo se pueden seguir varios itinerarios señalizados de distinta dificultad y duración. El más popular es el sendero Joan Maragall (número 2), de poco más de 1 km de longitud, que parte del monolito dedicado al ilustre poeta catalán Joan Maragall, a quien el hayedo le inspiró un impecable poema de 16 versos. 

iStock-507216024. Parque Natural de Gorbeia

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Parque Natural de Gorbeia (Vizcaya y Álava)

El macizo de Gorbeia debe su nombre al pico de 1482 m que lo corona. Una red de 14 sendas –unas comienzan en la vertiente alavesa y otras en la vizcaína– permite descubrir los bellos parajes de este espacio protegido, uno de los principales destinos donde buscar setas en España. Hayedos y robledales cubren buena parte del territorio. En la vertiente vizcaína destaca el hayedo de Otzarreta, donde las hayas presentan forma de candelabro debido a la poda a que fueron sometidas durante décadas a fin de obtener troncos con que elaborar carbón. El bucólico paseo entre estos árboles centenarios y el serpenteante cauce del río Zubizabala se puede prolongar hasta el humedal de Saldropo (una antigua turbera) y la cascada Uguna.

sierradelasnieves.com

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Sierra de las Nieves (Málaga)

El parque, catalogado como Reserva de la Biosfera, alberga importantes bosques de pinsapos que sobreviven en su interior. Este abeto mediterráneo se halla en las zonas frías y umbrías; es una reliquia botánica que se remonta a la época glaciar de la península. Situado en plena comarca natural de la Serranía de Ronda, una de las mejores formas de conocer las especies que pueblan sus bosques es la excursión hasta un espectacular ejemplar de pinsapo llamado de las Escaleretas, que tiene entre 350 y 500 años de antigüedad y unas medidas colosales.

iStock-466552568. Ordesa (Huesca)

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Ordesa (Huesca)

Este parque nacional al que llaman el “Yosemite del Pirineo”, aunque en este caso los glaciares han excavado las paredes verticales en la roca caliza y no el granito, ofrece paisajes fuera de serie en cualquier estación, pero especialmente en otoño, cuando la diversidad forestal engalana el ciclópeo anfiteatro. Hayas, robles, álamos, abedules y fresnos salpican de fulgor un paisaje donde pinos negros, abetos y pinos silvestres mantienen su verde compostura. La excursión circular de 20 km que asciende a la Faja de Pelay por la Senda de los Cazadores y se dirige al circo de Soaso y a la cascada de la Cola de Caballo para regresar a la pradera de Ordesa siguiendo el río Arazas conviene hacerla al menos una vida en la vida. Si es otoño, la ruta por Ordesa resultará más inolvidable.

iStock-481451673. Parque Natural Fragas do Eume (A Coruña)

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Parque Natural Fragas do Eume (A Coruña)

Este espléndido bosque atlántico de ribera, uno de los mejor conservados de Europa, ocupa 9000 hectáreas en las que crecen robles, chopos, fresnos, alisos, avellanos, 20 tipos de helechos y 200 tipos de líquenes. Pocos espacios han logrado conjugar tan bien naturaleza con la acción humana. Las Fragas do Eume cuentan con ermitas, puentes, senderos y otras construcciones que han sido absorbidas por el bosque, en un entorno donde residen poco menos de 500 personas. El punto de acceso más notable es el monasterio de San Xoan de Caaveiro, recientemente restaurado. El parque es un triángulo cuyos vértices son As Pontes, Pontedeume y Monfero. Desde el refugio de pescadores de Cal Grande parten los itinerarios a través de la foresta, que en otoño alumbra una fantasía cromática de arrebatadora belleza.

shutterstock 1896429802. Robledal de Muniellos (Asturias)

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Robledal de Muniellos (Asturias)

La visita a este magnífico bosque, el mayor robledal de España y uno de los mejores conservados de Europa, está restringida a grupos de veinte personas al día y debe ser reservada con antelación a través de la web del gobierno asturiano. En Degaña, el Centro de Interpretación e Información del parque informa de las distintas rutas senderistas. Por otra parte, desde Rengos, la estrecha carretera que lleva al Monasterio de Hermo y a las fuentes del Narcea atraviesa el mayor hayedo de Asturias.

shutterstock 1623001741. Castaños del Temblar (Cáceres)

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Castaños del Temblar (Cáceres)

Un sendero de 3,6 km de acceso restringido, con inicio y final en Segura de Toro, ofrece excelentes vistas del Valle del Ambroz, uno de los paisajes más bonitos para disfrutar del otoño en Extremadura, y permite descubrir cinco castaños monumentales, con una edad comprendida entre seis y siete siglos. Cada uno tiene su nombre –Hondonero, Retorcío, Bronco, del Arroyo y Menuero– y fueron los primeros árboles protegidos en Extremadura.

shutterstock 1905363334. Sierra de las Nieves (Málaga)

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Sierra de las Nieves (Málaga)

El pinsapo, la variedad de abeto más meridional de Europa, es un endemismo botánico emparentado con una subespecie del norte de Marruecos. El Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, establecido en julio de 2021, protege el hábitat de esta conífera, que hallamos formando pequeños bosques entre 900 y 1700 m de altitud y en la vecindad de quejigos, pinos y arces. El mayor ejemplar de la sierra es el pinsapo de las Escaleretas, con más de cinco siglos y unas dimensiones colosales, aunque hoy experimenta un claro declive. Muy cerca se halla el pinsapo del Puntal de la Mesa, más vigoroso y con un tronco más espectacular si cabe. Otra buena opción para contemplar un buen bosque de pinsapos es la excursión que parte del área recreativa de los Quejigales, pasa por el mirador de Los Coloraíllos y se encamina al pinsapar Hoyos de la Caridad, en la parte baja de la cañada de las Ánimas.

iStock-1351745907. Selva de Oza (Huesca)

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Selva de Oza (Huesca)

Los mejores abetares de Aragón se entremezclan con hayedos y pinares al norte del valle de Hecho. Para llegar a la Selva de Oza hay que remontar el valle del río Aragón Subordán a través de una angosta garganta: la Boca del Infierno. La carretera se abre paso como puede entre túneles y paredes verticales a través de un magnífico hayedo. Y a diferencia de las que ascienden rumbo norte a izquierda y derecha por valles paralelos, no atraviesa la frontera pirenaica por un puerto de montaña (Pierre San Martin, Somport, Portalet…), sino que desemboca en el Parque Natural de los Valles Occidentales del Pirineo aragonés. Nos rodean picos montañosos de entre 2300 y 2700 m y de aquí parten dos excursiones memorables: la que lleva al ibón de Acherito (un lago a 1870 m) y la de Aguas Tuertas. Estamos en uno de los lugares con más monumentos megalíticos de la cordillera, como se explica en el Centro de Interpretación del Megalitismo Pirenaico de la Val d'Echo, junto al camping de Oza.

GettyImages-1394999134. Bosque de Quinto Real

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Bosque de Quinto Real (Navarra)

La Real Fábrica de Armas de Eugi funcionó a finales del siglo XVIII produciendo munición para cañones y armas de hierro gracias a que la riqueza forestal del valle permitía alimentar las carboneras y los hornos de fundición. Pero, a diferencia de la de Orbaizeta –la otra fábrica navarra–, no volvió a funcionar en el siglo XIX y hoy solo muestra los arcos de sus ruinas, rodeadas de agua y vegetación. El río Arga, que forma el embalse de Eugi y cuyo cauce transcurre paralelo a la carretera nacional NA-138, es la puerta natural para recrearse con los frondosos hayedos que se extienden al sur del collado de Artesiaga, entre el valle de Baztán y el de Esteríbar.

shutterstock 1518413651. Hayedo de la Pedrosa (Riofrío de Riaza, Segovia)

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Hayedo de la Pedrosa (Riofrío de Riaza, Segovia)

El hayedo de la Pedrosa o de Riofrío de Riaza es el más meridional de Castilla y León. Se ubica en la cara norte del macizo de Ayllón. Junto al de Tejera Negra en Guadalajara y el de Montejo en la Comunidad de Madrid, forma parte del vergel de especies frondosas que fue el Sistema Central en otras épocas. En el hayedo brotan las aguas del río Riaza, afluente del Duero; seguir su cauce desde el nacimiento es la forma más habitual de recorrerlo. Hay pequeños aparcamientos en el puerto de la Quesera (1712 m), origen de la mayoría de trayectos, y junto al embalse de Riofrío, situado en la base del bosque.

iStock-621696702. Fageda de les Roques Encantades (Girona)

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Fageda de les Roques Encantades (Girona)

El Santuario de la Salut, en la cara norte de la sierra del Collsacabra y encaramado en una imponente cornisa con vistas al Pirineo, es el punto de partida para un paseo de 4,5 km entre ida y vuelta que discurre por fantásticos hayedos y prados hasta un enclave donde las rocas osan rivalizar en atractivo con los árboles. Según la leyenda, un demonio arrojaba enormes piedras al vacío desde lo alto del Collsacabra. Valle abajo, los sufridos vecinos de Sant Feliu de Pallerols rogaron a un ángel que pusiera remedio y este encadenó las peñas al borde del precipicio. Las rocas encantadas parecen aferrarse a la ladera de la montaña, poseen un tamaño descomunal, están tapizadas de musgo y presentan formas y fisuras fantasiosas. La excursión para contemplarlas es un deleite en otoño, apenas ofrece desnivel y gustará tanto a niños como a abuelos activos.

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