irrenunciables sardos

8 paradas imprescindibles de Cerdeña

Una costa con más de 300 playas, pueblos medievales, vestigios prehistóricos y algunos de los paisajes más bellos del mundo esperan en esta maravillosa isla del Mediterráneo. ¿Irrenunciable, no?

La llegada por mar a Cerdeña entraña algo mágico. La costa rocosa del norte de la isla se recorta en el horizonte auspiciando el montón de sorpresas deliciosas que depara este viaje por la gran isla de paisajes y ambiente mediterráneo y fuerte personalidad. Porto Torres, situado en la costa norte, a 18 kilómetros de la ciudad de Sassari, es la puerta de entrada de esta ruta que hilvana sus principales atractivos. 

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Cala Coticcio, isla de Caprera-maddalena

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¿Con este Mediterráneo para qué buscar caribe?

Compuesto por 62 islas e islotes que emergen a pocos kilómetros de la costa de Cerdeña, el archipiélago de la Maddalena es un paraíso de aguas cristalinas que forman un parque nacional donde es posible remojarse en enclaves de postal como cala Coticcio, en isla de Caprera.

 
Cagliari-lacapital

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El flâneur, versión mediterráneo

En el extremo sur de Cerdeña se halla la capital, cuyo centro histórico ha sido restaurado en los últimos años y está presidido por el soberbio castillo de San Michelle del siglo XIV. Es un placer vagar por las calles de Cagliari – en cuyos restaurantes es posible comer de maravilla a precios económicos–, perderse por el mercado de San Benedetto de los sábados y detenerse en la plaza Viceregio. 

 
Cala Luna-golfo-orosei

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En cala Luna no hace falta sombrilla

La zona del golfo de Orosei está moteada de pequeñas calas de aguas cristalinas resguardadas por altos acantilados, muchas de ellas solo accesibles a pie. Cala Gonone es una de las más bellas, junto con la de Poetto, situada justo al lado de la laguna de Molentargius, una zona de marismas frecuentada por flamencos y otras aves migratorias y, por supuesto, Cala Luna, con sus singulares cuevas. 

 
Vistas de Capo Testa

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Elogio de la erosión en Capo Testa

La región norte de Gallura tiene en la localidad de Santa Teresa su base de operaciones. Situada en un puerto abrigado, encajada entre muros de roca, desde aquí se puede acceder a Capo Testa a través de un paisaje mágico de rocas ciclópeas de granito erosionas por el paso del tiempo. Caminando desde Cala Grande se puede adentrar en el Valle de la Luna y visitar la villa de Calangianus y las Tumbas de los Gigantes de Pascareddha, un complejo neolítico compuesto por una serie de losas de piedras dispuestas en círculos.

Castelsardo

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La carta Pantone hecha pueblo

Castelsardo es un pequeño pueblo medieval situado en el golfo de Asinara y presidido por un imponente castillo. Desde el promontorio de roca volcánica que se asoma al golfo, las vistas son espectaculares. Toda la costa norte está jalonada de playas de arena blanca y aguas turquesas, como la de Badesi.

 
Alghero

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Un atardecer gótico

La amurallada villa de Alguer (Alghero) tiene un centro histórico espectacular que gira en torno a la Piazza Civica o del Poul Vel, donde se encuentran los edificios de estilo gótico catalán que durante siglos representaron a las instituciones locales: el Palacio Ferrara, la Casa de la Ciutat y el Palacio de la Duana Reial. Al caer la tarde, el viajero descubrirá el placer de andar por el Bastioni Marco Polo, el paseo marítimo que une la torre del Esperò Reial con la de la Polveriera; estos baluartes forman parte de la media docena de torres que antaño defendían la ciudad.

 
Gruta de netpuno-CAPO CACCIA

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Gruta de Netpuno: 656 escaleras para un viaje al centro de la Tierra

El extremo norte de Cerdeña se adentra en el Mediterráneo con el Cabo Caccia. Allí, una red de senderos recorre un territorio agreste y salvaje con algunas sorpresas como la Gruta de Neptuno: una profusión de estalactitas y estalagmitas de gran belleza.

 
Tharros-ORISTANO

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ORISTANO o por qué los fenicios tenían buen gusto al alojarse

Las playas más salvajes y menos concurridas se suceden al sur de Alguer, algo más allá del pueblo de Oristano y las ruinas fenicias de Tharros. Es la denominada Costa Verde en la que destacan las playas de San Nicolao y la de Piscinas, entre otras muchas calas y arenales de belleza impresionante. Pero esto ya lo descubrieron los fenicios allá por el siglo VIII a.C.

Castelsardo

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