Escenarios de la historia

13 de los castillos más impresionantes de Andalucía

Esta comunidad autónoma no solo tiene la provincia con más fortalezas de España, también presume de vestigios medievales asombrosos esparcidos por todo su territorio.

Los castillos son testigos mudos de episodios épicos de la historia, pero también son monumentos que sobresalen por su arquitectura, cofres que guardan secretos y leyendas y, en múltiples ocasiones, fuente de inspiración para poemas, novelas o películas. Príncipes y princesas de cuento, hechiceros de fábulas, bandidos y villanos, o la realeza más poderosa han sido protagonistas de estos enclaves fortificados, a veces como impulsores y otras como moradores. España atesora unos 10.000 castillos catalogados: algunos en ruinas, otros con sus líneas reconstruidas, y también los hay convertidos en museos o incluso alojamientos. En número destaca Andalucía, con la provincia de Jaén a la cabeza, donde se reúne un total de 237 vestigios entre alcazabas, bastiones-atalaya, murallas y castillos.

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Pura conquista rural

Los 40 pueblos medievales más bonitos de España

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iStock-521997635. La Iruela

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La Iruela (Jaén)

Las ruinas del castillo de La Iruela crean uno de los enclaves más mágicos y fotogénicos de la provincia de Jaén. El pueblo homónimo que lo acoge se sitúa en la falda occidental de la Sierra de Cazorla, dominando el alto valle del Guadalquivir. El origen de esta fortaleza se remonta al siglo XIII, a la época de contiendas entre cristianos y musulmanas, cuando se erigió desafiando al vértigo sobre un peñasco, como un enclave inexpugnable. Más tarde, este bastión fue vinculado a los templarios; cánticos de trovadores medievales afirmaban que, entre sus muros, los monjes-soldados realizaban rituales misteriosos para evitar su exterminio. Desde las almenas que recuerdan lo altivo que fue, el viajero contempla hoy una de las vistas más amplias de la provincia sobre uno de los pueblos más bonito de Jaén, con ejércitos de olivos que tapizan las laderas y se pierden en el horizonte. En su interior se edificó en el siglo XVI la iglesia de Santo Domingo de Silos, declarada Monumento Histórico en 1985. A sus pies se ha creado un pequeño auditorio que cobra vida en verano, cuando se programan espectáculos al abrigo de las ruinas iluminadas.

Castllo de Calahorra

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La Calahorra (Granada)

El castillo de la pequeña localidad de La Calahorra está situado en la cara norte de Sierra Nevada, en la comarca granadina de Guadix, rodeado por un paisaje de insólita e inquietante belleza, tanta que el enclave ha sido utilizado en diversas ocasiones para rodar películas y series televisivas como la reciente Casa del Dragón. La silueta de esta imponente fortificación clava sus cimientos en un cerro y en la época de domino árabe, protegiendo la fortaleza con cuatro torres-vigía circulares en los ángulos. Sobria mole de carácter militar hacia el exterior, ofrece un inesperado contraste en la distinguida decoración de su interior: la edificación fue pionera en la introducción del estilo renacentista en la arquitectura civil española. Fue, de hecho, el primer gran proyecto monumental en el que participaron arquitectos italianos. Construido a principios del siglo XVI, a petición del marqués del Zenete como regalo a su joven esposa, el estado de conservación de este castillo-palacio renacentista es excelente, cosa que hizo que fuera declarado Monumento Histórico Nacional.

shutterstock 1462032626 (1). Almodóvar del río

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Almodóvar del Río (Córdoba)

En la vega del Guadalquivir se localiza la fortaleza palaciega de Almodóvar del Río, encaramada al cerro de La Floresta (252 m). Huellas de diversas culturas, sobresaliendo la musulmana y la cristiana, han ido marcando la historia y la arquitectura de esta edificación. Ya mencionado en crónicas del siglo VIII, en sus laderas se hallaron vestigios iberos y romanos. El bastión, edificado originalmente en torno al año 740, comenzó siendo atalaya defensiva en tiempos del califato cordobés. En el siglo IX, Almodóvar del Río se llamaba Almudawar Al-Adna, formando parte de reinos taifas como el de Carmona. Pasó a manos cristianas en tiempos de Fernando III. Nueve torres flanquean la parte exterior del monumento. Dentro de sus murallas, el Patio de Armas alrededor de cual se articulan las estancias estaba protegido por numerosos elementos defensivos como almenas, pasadizos, pasarelas y torres como la imponente del Homenaje, que le otorgan una fisonomía que parece anclada en el tiempo; de hecho, el castillo y sus estancias se han utilizado en múltiples ocasiones como set de rodajes. Su restauración completa se inició en 1901 de la mano de su propietario entones, el XII conde de Torralva. Hoy se ha convertido en un castillo-museo, en el que se organizan visitas guiadas y teatralizadas, además de otras actividades.

shutterstock 98275052. Castillo de Velez Blanco

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Vélez Blanco (Almería)

Al quiebro de una curva de la carretera que corre hacia el interior almeriense aparece Vélez Blanco, con su semblante caballeresco y medieval. El castillo que corona el pueblo, una fortaleza de 1531, se eleva como los farallones que lindan con el Parque Natural de la Sierra-María-Los Vélez. Bajo almenas rematadas por esferas de piedra, entre los muros de esta fortificación se vivieron historia de moros y cristianos. El bastión defensivo fue transformado en una residencia palaciega en el siglo XVI, abrazando el que era uno de los Patios de Armas renacentistas más bellos de Andalucía, y estancias con galerías, suelos y columnas de mármol. La belleza del citado patio hizo que a inicios del siglo XX fuera en bloque adquirido y desmontado por un arqueólogo francés, quien después lo vendió a coleccionistas. A pesar del expolio y de su pérdida para el pueblo, por lo menos su destino final fue el Museo Metropolitan de Nueva York donde puede contemplarse reconstruido. Aún así, la visita que hoy se realiza en Vélez Blanco por las entrañas del monumento traslada al visitante a la época de su esplendor.

shutterstock 653225956. Alcazaba de Málaga

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Alcazaba de Málaga

La Alcazaba es el principal monumento de época árabe que se conserva en Málaga y un punto ideal para iniciar la visita de la ciudad. Sus edificios y murallas se extienden sobre el cerro de Gibralfaro, un mirador de excepción sobre la ciudad, el puerto y su bahía. Las partes más antiguas de la fortificación fueron erigidas en el siglo XI, en tiempos del Califato cordobés. Adscrita después al periodo de los reinos de taifas, la gran ciudadela malagueña tomó asiento sobre anteriores construcciones romanas y fenicias, en su día civilizaciones dedicadas al comercio con otros puertos mediterráneos. La Alcazaba tiene un trazado asimétrico que se amolda a las rugosidades del cerro, sobresaliendo en su pendiente las murallas y otras defensas castrenses. Dotada hoy de hermosos jardines y terrazas con vistas a la ciudad, conserva dos lienzos de muralla de los tres originales que había, y diversas puertas abiertas en ella. El Centro de Interpretación del Polvorín, que se halla a los pies de la Alcazaba, ilustra al visitante de las etapas históricas de este conjunto monumental, ejemplo de arte hispano-musulmán.

shutterstock 1736072657. Burgalimar (Baños de la Encina)

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Burgalimar (Jaén)

Andalucía fue tierra de castillos desde que estuviera dividida en incontables reinos de taifas y luego fuera tierra fronteriza entre el Cristianismo y el Islam. El de Burgalimar, en la localidad jienense de Baños de la Encina, está considerado uno de los vestigios árabes más antiguos de los que se preservan en esta comunidad autónoma. Nació como una fortaleza omeya del siglo X, flanqueada por catorce torres defensivas (la del Homenaje de época cristiana, iniciada en 1225). Curiosamente, Burgalimar casi no sufrió asedios, tragedias naturales, ni caprichosas restauraciones, y hoy está considerada la fortaleza mejor conservada de época califal y uno de los monumentos andalusíes más intactos. El castillo toma asiento en un cerro de Baños de la Encina, frente a extensiones de olivareras y las montañas de Sierra Mágina. La soberbia fortaleza, con más de mil años de historia, ha sido testigo de importantes episodios de los últimos diez siglos.

shutterstock 1803826360. Niebla (Huelva)

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Niebla (Huelva)

Declarada Conjunto Histórico-Artístico, la fortaleza de Niebla ha sobrevivido al paso del tiempo protegida enteramente por murallas. Situada sobre una colina a orillas del río Tinto, su adarve es el más completo que se conserva en Andalucía en estilo almorávide. Se erigió siguiendo el estilo califas, y en su anillo amurallado coexisten tramos romanos y otros anteriores. Conocido como el Castillo de los Guzmanes por pertenecer durante siglos a esta dinastía de nobles, sufrió la ira de terremotos y un terrible asedio durante la Guerra de Independencia, pero sus fuertes muros siguen impresionando. Conserva cinco puertas: la del Buey, almohada-mudéjar es la más bella. También destacan la del Socorro, la de Sevilla, la del Agua y la del Embarcadero, la más próxima al cauce fluvial. La fortaleza que hoy se contempla fue ampliada y remodelada a inicios del siglo XV por Enrique Guzman, el IV conde Niebla, siendo, curiosamente, una construcción posterior a la Reconquista.

 

iStock-859259210. Alhambra

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Alcazaba de Granada

La Alcazaba granadina es una fortaleza puramente militar que se halla en el extremo de la Alhambra, sobre una colina que avanza sobre la vega del río Darro. La construcción consiste en un recinto de planta trapezoidal, con fuertes muros y elevadas torres defensivas de distintivo ladrillo rojo; de hecho se la conoce como la «fortaleza roja» granadina. En un vértice se alzan las torres del Homenaje, la Quebrada y la Hueca, y en el lado opuesto se erigen las torres de la Vela y la de la Pólvora, a la que se ha adosado un mirador que tiene una placa en la que pueden leerse los famosos versos de Francisco de Icaza: «Dale limosna, mujer / que no hay en la vida nada tan triste /como la pena de ser ciego en Granada». A los pies de la Alcazaba se abre el Jardín de los Adarves, creado en el siglo XVII, que conduce al Palacio de Carlos V y a la plaza de los Aljibes, por la que se accede a los Palacios Nazaríes y al resto de la Alhambra. 

shutterstock 1125909014. Castillo de Carmona

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Carmona (Sevilla)

Carmona es tan blanca como los pueblos que la circundan. Asomada a la vega del río Corbones desde la cima de un altozano, esta milenaria población –su trazado primitivo fue obra de los cartagineses– guarda un variado patrimonio que incluye una necrópolis y anfiteatro romanos (siglo I a.C.), además de palacios, ermitas y conventos que irrumpen en recoletos rincones. El Alcázar bajo, conocido como la Puerta de Sevilla, da entrada a las callejas de la ciudad antigua. Desde la Torre del Oro y la del Homenaje, las únicas de las 8 que tenía en su origen, la muralla remonta pendiente arriba, dejando a su paso plazoletas, casas nobles e iglesias como la de Santa María, hasta llegar en lo alto al Alcázar de Pedro I «el Cruel», un enorme recinto almohada renovado por este rey castellano del siglo XIV. En su inmensa Plaza de Armas se ubica actualmente un parador de turismo, con salones y terrazas que regalan vistas a la ciudad sevillana.

 

Alcazaba de Almería

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Alcazaba de Almería

Este conjunto monumental, declarado Bien de Interés Cultural, es el máximo exponente de la herencia musulmana en Almería. Destaca en la ciudad junto a la Catedral, único ejemplo de templo-fortificado que pervive en Andalucía, edificado para el culto y también para defenderse de los ataques en su época de construcción (siglo XVI) de los piratas berberiscos. Entre las ruinas de la fortificación permanece en pie el Palacio de Al-Mutasin con sus estancias, baños y su mezquita, convertida en iglesia a finales del siglo XV. Las dimensiones de la alcazaba almeriense la convierten en la mayor de cuantas ciudadelas defensivas alzaron los musulmanes en la Península. Su creación se atribuye a Abderramán III, califa cordobés que la mandó levantar el año 955, aunque posteriormente fue ampliada en tiempos de Almanzor. Lo más destacado de esta alcazaba es el triple anillo amurallado que la protege y trepa por el cerro de San Cristóbal, conectándolo con la ciudad baja.

shutterstock 1080481463. alcazaba de Antequera

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Antequera (Málaga)

La ciudad posee monumentos magníficos y permite además acceder a un universo geológico único en la Península, con su famoso Torcal de Antequera, una de las maravillas naturales de España, como bandera. Con raíces prehistóricas y noble pasado medieval, la localidad tiene visitas fundamentales como la Real Colegiata de Santa María la Mayor (1550), considerada el primer edificio renacentista andaluz, o la Alcazaba, protegida por murallas para cuya construcción se utilizaron materiales de la época romana y árabe. Conocida popularmente como «Papabellotas», su fecha de construcción exacta se desconoce, aunque se menciona por primera vez en el siglo XII, cuando Antequera queda como plaza militar estratégica en la frontera para la defensa del sultanato granadino. Su muralla defensiva conserva varias torres como la de la Estrella, la del Agua, la Torre Blanca, que sorprende por la perfección en su técnica de sillería, o la Torre del Reloj, una atalaya del siglo XIII, que desde 1582 está adornada por un templete en lo alto, donde se guarda la mayor campana de la ciudad. Los torreones y el lienzo amurallado que los une descienden hasta la plazas de los Escribanos y de Santa María, bellamente ajardinadas. 

shutterstock 1686941152. Alcaudete

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Alcaudete (Jaén)

Lomas onduladas y un mar de olivos acompañan hasta la jienense Alcaudete, un enclave que ocupó en el pasado una estratégica posición fronteriza que la hizo ser conquistada y reconquista en numerosas ocasiones. Los vestigios de su castillo homónimo presiden hoy la localidad desde un cerro de 700 metros de alto. La fortificación fue erigida por los árabes sobre restos de construcciones romanas, y pasó a manos de los cristianos el año 1085, durante el reinado de Alfonso VI. El monarca lo cedió a la Orden de Calatrava, que reunía un ejército de monjes-soldados. El recinto está formado por tres estructuras: el castillo propiamente dicho, una barbacana y un recinto inferior. Protege el conjunto una muralla con seis puertas de base cuadrada, entre las que se alza dominante la Torre del Homenaje. En el interior de la construcción, la Sala Capitular es una de las principales estancias por su rica decoración. Actualmente el castillo es un espacio turístico-cultural que alberga el Centro de Interpretación sobre la vida de la Orden militar de Calatrava

iStock-510804008. Castellar de la Frontera

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Castellar de la Frontera (Cádiz)

La parte antigua de Castellar de la Frontera es una villa fortificada, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1963. Se localiza en lo que se conoce como el barrio del Castellar Viejo, coronando un cerro que linda con las puertas del Parque Natural de Los Alcornocales. En los alrededores quedan evidencias de una torre cartaginesa y un posterior enclave romano, desde el que desde su privilegiada posición de altura y vistas a la había, prevenía de los ataques de piratas. El castillo que corona la localidad gaditana fue edificado en el siglo XIII. Adquirió gran importancia como parte de la línea defensiva marítima, en la época de enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, que luchaban para apoderarse del control en el Estrecho. Posteriormente, el monumento de Castellar pasó a formar parte de la Casa Ducal de los Medinaceli hasta inicios del siglo XX, cuando se les expropió. En la actualidad acoge un establecimiento hotelero.

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