Quiere (y puede)

15 poderosas razones para volver a Túnez

De Cartago a una galaxia muy lejana, así es la ruta que va desde la capital hasta el desierto pasando por lo mejor del país.

Desde los fenicios y romanos hasta los árabes y los franceses, todos ellos dejaron su propio poso cultural sin borrar los vestigios de quienes les precedieron. Por eso, muchos viajeros hallarán en Túnez rincones y detalles que les recuerden otros enclaves del arco mediterráneo. 

 

La suma de estas variadas influencias ha dado lugar a lo que algunos historiadores denominan «la excepción tunecina», una mentalidad tolerante y moderna que cristalizó en una revolución pacífica de diciembre de 2010 a enero de 2011, y en una admirada transición a la democracia. Esta aceptación de la diversidad se percibe enseguida en la calle, donde conviven hijabs, minifaldas, chachias (el rojo gorro tradicional) y sofisticados peinados hipster. Tras una década de cambios sociales y políticos, Túnez vuelve a estar de moda entre los viajeros motivados por descubrir paisajes y ciudades que preservan toda su esencia

 
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1a costera Sidi Bou Saïd

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De azul y blanco

Hay lugares de atmósfera mediterránea, como la costera Sidi Bou Saïd –refugio de Gustave Flaubert, Paul Klee o Simone de Beauvoir–, cuyos empinados callejones y muros blanquísimos con ventanas y puertas pintadas de azul bien podrían corresponder a un pueblo griego, italiano o andaluz.

2la colina de Byrsa

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Vistas a la historia

No hay mejor escenario para empezar un viaje por el país que la colina de Byrsa, a apenas un kilómetro de Sidi Bou Saïd. En el punto donde se hallaba la acrópolis de Cartago hoy se erigen una bizarra catedral cristiana y un museo arqueológico con vistas increíbles sobre la bahía de Túnez. A su alrededor, esparcidos en varios puntos, quedan los últimos restos de la ciudad que desafió a Roma por el control del Mediterráneo y que acabó destruida pagando cara su derrota. Sus líderes, los míticos Aníbal y Amílcar, perviven hoy en el imaginario colectivo tunecino. A los pies de la colina se localiza el viejo puerto al que, a finales del siglo ix a.C., arribaron los barcos fenicios cargados de un espíritu comercial que aún perdura. Reconstruida por Julio César, Cartago vivió una segunda época de gloria a partir del siglo i. Entre sus vestigios mejor conservados destacan el anfiteatro y las imponentes Termas de Antonino.

 
3Dougga,. 3Dougga

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Y mucho más que Cartago

Quienes lo deseen encontrarán muchos otros vestigios romanos, como  Oudna, que conserva restos de un teatro, un anfiteatro, cisternas, varios arcos y la basílica. Más interesante, aunque más lejana –un par de horas en coche–, es Dougga, la ciudad romana mejor preservada de toda África. Además de por su circo, teatro, termas, foro, mercado y diversos templos, parte de su interés reside en la presencia de dólmenes prehistóricos, monumentos numidas, púnicos y griegos.

4medina Túnez

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Tesoros de la medina

Sin duda, el imperio que dejó una impronta más duradera en Túnez fue el musulmán. Con él se implantaron los dos ejes de la identidad actual de la nación tunecina: la lengua árabe y la religión islámica. La mejor forma de empaparse de este legado es perderse por las medinas de las ciudades, auténticos microcosmos compuestos por bellas mezquitas, templos sufís, zauiyas (o madrasas), elegantes palacios y bulliciosos zocos envueltos en mil aromas. odo un viaje en el tiempo. La medina de Túnez capital es la más extensa e interesante del país. Alberga maravillosos palacios transformados en hoteles de gama alta, como Dar el Jeld, uno de los más notables.

 

 
5Bizerta

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Postales marinas

Viajar rumbo a la costa aporta un luminoso y agradable contraste. El norte posee las playas más solitarias y agrestes: la península de Cap Bon, el Cap Serrat, el pueblo pescador de Bizerta y ya casi en la frontera con Argelia, Tabarka. Este último enclave es célebre por sus inmersiones en arrecifes de coral rojo, así como por sus festivales de música en verano.

6Dougga

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Un litoral paradisíaco

El itinerario más clásico por Túnez sigue el litoral en dirección sur y tiene tres etapas esenciales: Hamamet, Susa y Mahdia, a 200 km de la capital. Además de playas de arena blanca y fina, estas ciudades seducen con sus agradables medinas, zocos y, en el caso de Mahdia, con un precioso y extenso cementerio situado al lado del mar que inspira una paz difícil de hallar en otros lugares.

7 El Djem

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Igual de espectacular que el Coliseo de Roma

A unos 40 km de Mahdia, en el interior, se levanta el impresionante coliseo de El Djem, comparable en esplendor a su homólogo de Roma. Con aforo para 30.000 personas, El Djem ha preservado en mejor estado las esculturas y relieves de la fachada que el Coliseo de Roma. Además, a diferencia del italiano, en este se permite subir a las gradas y sentarse en la misma bancada donde hace casi 2000 años se decidía la vida o la muerte de los gladiadores con un simple giro de muñeca. En julio y agosto acoge un importante festival de música sinfónica –la de 2020 será la 35 edición– que reúne a artistas de fama internacional.

 
8Kairouan

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¿Barbería o mezquita?

Si hubiera que situar el corazón urbano del país en una ciudad, sería Kairuán, 70 km al norte de El Djem. Fundada en el siglo vii y capital del Magreb en el ix, la Unesco la declaró Patrimonio Mundial por sus incontables templos. El más imponente es la Gran Mezquita, la cuarta más sagrada del islam tras las de La Meca, Medina y Jerusalén. Más pequeña, la mezquita de las Tres Puertas exhibe una fachada decorada con inscripciones del siglo ix. Por sus paneles cerámicos y estucos esculpidos, destaca la Zauiya de Sidi Saheb (siglo xvii), que incluye una madrasa, una mezquita y un mausoleo. El recinto es más conocido como la Mezquita del Barbero porque, al parecer, guardaba tres pelos de la barba del Profeta.

 
9Djerbahood

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Street art en el desierto

Aunque mucho más reciente, la otra seña de identidad artística de la región es Djerbahood, un innovador proyecto que en 2014 reunió a grafiteros venidos de todo el mundo para decorar con murales las fachadas del casco antiguo del pueblo de Erriadh. El resultado es meritorio, no solo por su plasticidad, sino por haber conseguido aunar modernidad y tradición.

 
10Djerbahood

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Alojamientos singulares (y muy blancos)

Adyacentes a Djerba, se asientan las áridas regiones de Tataouine y Matmata, territorio amazigh o bereber. Tataouine, unos 150 km al sur de Djerba, es sobre todo conocida por sus ksour, las antiguas ciudades fortificadas construidas en las laderas o cimas de escarpadas montañas aprovechando cuevas naturales. En los pueblos de Douiret y Chenini, varias han sido renovadas y acondicionadas como hoteles. Por su encanto y magníficas vistas, pasar en una noche aquí constituye una experiencia mágica.

11 Tatooine

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Episodio X de Star Wars

Como curiosidad para los aficionados a la saga La guerra de las galaxias, George Lucas bautizó el planeta Tatooine en honor a esta región, donde ambientó la infancia y juventud de Luke Skywalker. 

 
12Tozeur en Túnez

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En un lugar muy lejano de la Galaxia

Los enclaves de ese universo galáctico se encuentran repartidos por varias poblaciones. Los ksour de Medenine y Hadada, por ejemplo, fueron la ciudad donde creció Anakin Skywalker. Y en Matmata el hotel troglodita Moula Idris sirvió de casa al joven Luke. De orografía plana, Matmata alberga hogares amazighs excavados en el suelo, formando pequeños cráteres. Actualmente, unas 800 personas viven en estos espacios rupestres.

 
13Sáhara

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El espíritu del Sáhara

Aún más hacia el interior, aparecen las dunas del Sáhara abrazando una región extraordinaria. Sus más bellos parajes naturales se concentran en la inmensa salina de Chott el-Jerid y en los oasis de Nafta, Tozeur (en la orilla norte del lago) y Douz (en la sur). En noviembre Douz vibra durante su célebre Festival del Sáhara. Además de espectáculos de música y ferias de dátiles y cerámica, los mzarigs (ganaderos nómadas) miden su destreza como jinetes en emocionantes carreras de camellos y de caballos.

 
14Chebika

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Paisajes esculpidos en piedra

A unas decenas de kilómetros de Tozeur, se encuentran los fascinantes oasis de Chebika, Tamerza y Mides, al borde de un precipicio. Los tres comparten un paisaje de cañones y palmerales bañados por frescos cursos de agua. La antigua ciudad de Tamerza, ahora deshabitada, es tal vez la más sorprendente por su emplazamiento frente a un paisaje de montañas y su gran cascada. Más al este, Túnez reserva otros paisajes esculpidos por la erosión: los cañones de Dghoumès. 

 
15gastronomia

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La gastronomía, todo un patrimonio

Después de deambular por la bella medina de Tozeur y visitar su museo de artesanía, nada mejor que disfrutar con la cocina amazigh. Suyo es el origen del cuscús, plato por excelencia del norte de África, que en Túnez se suele cocinar con pescado. La gastronomía refleja el crisol de culturas de este pequeño país magrebí. Entre sus platos más típicos figura la harissa, una omnipresente salsa picante, el keftaji, una especie de pisto, o el sgugu, un postre cremoso. Y también la ojja, de la que deriva la palabra «olla» y que consiste en un cocido sobre una base de huevo y tomates que trajeron los andalusíes expulsados por los reyes cristianos. Otro plato muy popular son los bricks, rollitos finos de hojaldre, fritos y rellenos de carne.

 

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