Abre el Museo de los Alimentos Repugnantes

Vino de ratón, tiburón podrido, murciélago de la fruta... son algunos de los alimentos que se exponen en este particular museo.

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Murciélago de la fruta

Foto: Museo de los Alimentos Repugnantes

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Murciélago de la fruta

Considerado una delicatessen en países como Indonesia, Tailandia, Guam o Vietnam, la carne de murciélago se cocina en diferentes platos con curry, en sopas o estofada.

Zumo de ojo de oveja. Jugo de ojo de oveja

Foto: Anja Barte Telin / Museo de los Alimentos Repugnantes

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Jugo de ojo de oveja

Este plato es típico de Mongolia y se remonta al siglo XII. Se elabora con zumo de tomate, vinagre y ojos de oveja.

Pene de toro

Foto: Anja Barte Telin / Museo de los Alimentos Repugnantes

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Pene de toro

Este plato en Asia es toda una delicatessen mientras que en Bolivia lo consideran afrodisíaco. 

Huevo centenario

Foto: Anja Barte Telin / Museo de los Alimentos Repugnantes

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Huevo centenario

Este plato chino también se conoce como "huevo milenario" y se elabora a partir de huevos de gallina, pato o codorniz preservados en en cal viva, arcilla, cenizas y diversos minerales alcalinos durante semanas o meses. 

Altar del queso apestoso

Foto: Anja Barte Telin / Museo de los Alimentos Repugnantes

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Altar del queso apestoso

El Museo de los Alimentos Repugnantes ha preparado un altar con los quesos que peor huelen del mundo.

Casu Marzu

Foto: Anja Barte Telin / Museo de los Alimentos Repugnantes

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Casu Marzu

Típico de las islas de Córcega y Cerdeña, este queso, cuyo nombre significa "queso podrido", se caracteriza por estar infestado de larvas de mosca vivas. 

Cuy

Foto: Anja Barte Telin / Museo de los Alimentos Repugnantes

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Cuy

Conocido en algunos países como conejillo de indias, en Perú el cuy y su carne es una de las comidas típicas de la región peruana de Arequipa. 

Balut

Foto: Anja Barte Telin / Museo de los Alimentos Repugnantes

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Balut

Toda una delicia en Asia, el balut es un huevo de pato ya fertilizado con su embrión dentro.

Murciélago de la fruta

Abre el Museo de los Alimentos Repugnantes

Primero fue la ciudad de Malmö, en Suecia, el pasado 29 de octubre, y el 9 de diciembre le llegó el turno de Los Ángeles, en Estados Unidos. Ambas ciudades cuenta con el dudoso privilegio de poseer un Museo de los Alimentos Repugnantes. Iniciativa del Dr. Samuel West, el también ideólogo del Museo del Fracaso en Helsingborg (Suecia), el de los Alimentos Repugnantes no es apto para aquellos con estómago delicado, pues entre el olor y el aspecto, es fácil sentir náuseas.

Estos museos no son permanentes, pues la exhibición es perecedera y hay que renovarla cada cierto tiempo, la mayoría cada dos días. Así, las muestras, que se podrán ver hasta el 27 de enero en el caso de Malmö y hasta el 17 de febrero en el caso de Los Ángeles, están formadas por hasta 80 platos considerados repugnantes y que cumplen con tres requisitos: deben ser alimentos reales que se consuman hoy día o con una importancia histórica; debe ser considerados repugnantes por un elevado número de personas; y deben ser interesantes o divertidos.

La muestra

La mayoría de los platos que se exponen son reales por lo que en algunos casos están metidos en tarros cerrados para evitar así el mal olor que despiden. Entre los 80 alimentos repugnantes encontramos: Surströmming (arenque fermentado de Suecia), cuy asado (roedor sudamericano que cuyo consumo asado es típico de Perú), casu marzu (queso típico de Cerdeña, que está infestado de larvas vivas de moscas), tofu maloliente (elaborado a partir del tofu fermentado), hákarl (carne fermentada de tiburón típica de Islandia); o durian (una fruta apestosa típica de Tailandia).

El museo se presenta como interactivo, por lo que los visitantes son invitados a oler, tocar e, incluso, en momentos determinados, probar algunos de estos platos considerados repugnantes pero que pueden a llegar a ser verdaderos manjares en las sociedades en las que se consumen habitualmente.

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