¡A toda vela!

De Altea a Denia en barco (y de puerto en puerto)

Navegar el Mediterráneo más próximo es una opción que gana adeptos este verano: es una actividad poco masificada, muy segura y regala experiencias únicas.

Los españoles eligen el mar; los datos así lo reflejan. Las matriculaciones de barcos de recreo han crecido, de enero a mayo de este año, más de un 100% comparando con 2020 e incluso más de un 15% atendiendo a 2019, cuando aun el coronavirus no había asomado. Son cifras del último informe al respecto que menciona Gabriel Martínez, presidente de la Agrupación de Puertos Deportivos y Turísticos de la Comunidad Valenciana: “El año pasado mucha gente optó por la experiencia náutica por primera vez, alquilando un barco, y repetirán: ya se está convirtiendo en algo preferente para disfrutar de las vacaciones”, comenta. Con la seguridad sanitaria garantizada, pues confirma que “todos los barcos tienen estrictos sistemas de control”, suena a plan embarcarse en un viaje de tres días entre Altea y Denia para explorar una costa que ya visitada, seguro, pero nunca así.

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PortoSenso. El barco idóneo

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El barco idóneo

Hay muchas empresas que ofrecen el llamado servicio charter en varias modalidades. Con licencia, uno mismo puede llevarlo. Si se va en grupo de amigos y solo se quiere pasar el día, también se puede. ¿La recomendación estrella? Alquilar un barco con patrón, olvidarse de todo y dedicarse a contemplar lo que este periplo depara. Compañías como Velas y Viento, en Marina Dénia, o Atopéission Charter, en Marina Greenwich (Altea), son de total confianza. A partir de alrededor de 2.000 euros por fin de semana es viable encontrar un velero de primer nivel para entre 8 y 12 personas. Así que no, no es un viaje caro, muy en contra de lo que pueda parecer.

Altea

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Altea antes de embarcar

Altea merece un paseo terrestre previo a lanzarse al mar cual grumete. Ya es sabido que su casco antiguo es una de las joyitas levantinas al pie de la Sierra de Bernia. Recorrer su historia por sus callejuelas de un blanco que solo rompen las flores y el azul de las cúpulas de la Parroquia de Nuestra Señora del Consuelo es tan bello como relajante. Hay, asimismo, que viajar desde el medievo del Molí y la Torre de Bellaguarda, testigos de aquella época, a la Casa Cervantes, que guarda elementos mudéjares y renacentistas. Curiosear sus galerías y tiendas de arte y asomarse a la iglesia ortodoxa rusa San Miguel Arcángel es obligatorio. Está muy cerca del hotel para esta primera noche, el SH Villa Gadea, un cinco estrellas frente al mar con especial enfoque en la talasoterapia. No hay que dejar de cenar el mejor marisco y pescado fresco en el Club Náutico Marina Greenwich, el lujoso puerto deportivo que resulta ser el único en el mundo ubicado el meridiano 0, de ahí su nombre.

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Altea es mucho más que un plan 'aftersun'

iStock-1150037178. Portosenso y la isla de Olla

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Portosenso y la isla de Olla

La primera jornada y parada marítima pide una excursión desde Portosenso a la isla de la Olla de Altea. Se recomienda hacerla en moto de agua o en kayak, desde el Kayak Club Altea, para descubrir este pequeño islote rodeado de cristalinas calitas dentro del Parque Natural de la Serra Gelada. No solo sorprenden sus fondos marinos, también los restos romanos que esconde. Es posible visitarla de día o tras ver el atardecer desde el bar Portosenso, frente a la bahía. Remar bajo la luna llena en la noche es algo mágico.

iStock-1137537658. Las mejores playas de la zona

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Las mejores playas de la zona

Moraira y su Club Náutico, que por cierto tiene fama de ser buena mesa, pueden ser el siguiente amarre. Algunas de las mejores aguas del levante español se encuentran aquí, en hasta seis playas con bandera azul y calas turquesa, de foto, para presumir en Instagram durante días. La cala del Moraig -en la imagen- o la cala Baladrar son dos de ellas frente a las que fondear y darse un irresistible baño. Si se echa de menos la firmeza del terreno, caminar la ruta de los miradores, que empieza en la Playa de El Portet y finaliza en la calle Túnez es una fantástica alternativa. Se trata de un trayecto andado que deja con la boca abierta frente a las vistas panorámicas del mar atravesando algunos antiguos yacimientos antiguos como el castillo del pueblo.

iStock-1155878704. Jávea en clave marinA

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Jávea en clave marino

Hay que mirar bien al horizonte al pasar por el Cabo de la Nao y el Cabo de San Antonio. Con suerte, seguro que sí, ¡se ven ballenas! Y si no, está la opción de salir a buscarlas porque Jávea es el mejor spot para bucear en esta ruta. Marina Nou Fontana tiene varias empresas de buceo, como Hammersea o Mardays, con oferta para principiantes o más expertos. Allí mismo, Amarre 152 es un recomendadísimo restaurante que los propios locales aconsejan y frecuentan para tomar los más sabrosos arroces. Para hacer hambre, una subida al macizo del Montgó que reina sobre esta región es una actividad a tener en cuenta. Sin sufrimiento, es sencillo. Respirar el aire puro del parque natural en el que se enmarca y buscar la cueva del Agua que abasteció a ejércitos romanos motiva durante el ascenso.

iStock-1129571336. Denia: la guinda gastronómica

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Denia: la guinda gastronómica

La Ciudad Creativa UNESCO de la Gastronomía es, además, idílico destino de navegación. Los más de 2 000 amarres para embarcaciones en sus puertos, Marina Dénia y Marina El Portet; su situación geográfica, a tan solo 55 millas de Baleares; y la riqueza de sus aguas lo justifican. La gamba roja que aquí se paladea por doquier barre cualquier motivo anterior, dicho sea de paso. Desde el velero se goza de una jornada pasando frente a la  Playa de les Arenetes y la Cala de Agua Dulce, los rincones dianenses más espectaculares, o divisando la famosa Cova Tallada, una fascinante gruta bañada por el mar rodeada de acantilados que arrojan una impresionantes postal.

Para dar buena cuenta de los manjares de esta área, el animado restaurante Republic, en Marina Dénia, es estupendo. La sobremesa se alarga con buena coctelería, tras un buen homenaje a base de frutos del mar con una ligera vuelta moderna y creativa. Para más salseo, para celebrar la última noche en esta terreta, la azotea con piscina de Zensa para bailar a ritmo de destacados DJ y tomar unas copas. Uno cree haber olvidado lo que era una buena fiesta, pero no.

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