Con altitud

Andorra con y sin esquís

Manual para disfrutar con todos los sentidos de Grandvalira y su entorno durante el invierno.

La zona más oriental de Andorra agrupa un conjunto de pequeños valles y circos glaciares que ofrecen uno de los escenarios más diversos para disfrutar de la montaña durante todo el año, pero especialmente en invierno, cuando la nieve es la protagonista absoluta.
 

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iStock-533861052. Vall d'Incles, un valle de cuento

Foto: iStock

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Vall d'Incles, un valle de cuento

A poca distancia del núcleo de Soldeu, el valle de Incles es uno de los rincones que mejor preservan el aspecto tradicional de Andorra, con sus pastos soleados, cubiertos de flores en verano y de nieve en invierno. El único testimonio de “modernización” lo ofrecen unas pocas casas dispersas y algunas bordas, antiguas construcciones para el ganado que se utilizaban en verano. La borda Ximos, instalada a media ladera y con vistas espectaculares, es una de las últimas novedades en alojamiento no solo por su acogedor interior sino porque también ofrece experiencias gastronómicas y excursiones guiadas con raquetas o con esquís de travesía –en verano, a pie o en bicicleta–. Las rutas más espectaculares alcanzan el estany de Juclar o el de las Salamandras, uno de los pocos lagos donde aún vive el tritón pirenaico.

iStock-1187861110. Esquiar en Grandvalira

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Esquiar en Grandvalira

Recorrer de punta a punta este inmenso dominio esquiable (unión de las estaciones El Pas de la Casa-Grau Roig y Soldeu-el Tarter) requiere una jornada completa, pero merece la pena dedicarle muchas más para descubrir sus múltiples pistas y contemplar la muralla de picos que lo abrazan. La ruta por las alturas tiene un punto de inicio excepcional en el Coll Blanc (2528 m), el punto donde coinciden los remontes que llegan de El Pas de la Casa y Grau Roig. Desde aquí, mirando hacia el este se contempla el magnífico circo de Pessons en primer término y después una sucesión de montañas y collados coronados por telesillas.

ROCROI Andorra-moto de neu-2. Grau Roig:  esquí, raquetas y motos de nieve.

Foto: Roc Roi

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Grau Roig: esquí, raquetas y motos de nieve.

Grau Roig mantiene el aspecto de pequeño resort de montaña, con unos pocos edificios surgidos en torno al hotel Grau Roig, lo que hace unas décadas era un pequeño refugio y que ahora es un hotel, spa y restaurante con una posición privilegiada a pie de pistas. También se ven algunas bordas restauradas y transformadas en restaurantes chics como el Vodka Bar, con chimenea, carta de vinos y una cocina que saca el mejor partido a los productos de temporada del país (setas, trufas, carne de caza…). Por la tarde, cuando los remontes dejan de funcionar y ya no hay esquiadores a la vista, es el momento perfecto para dar un paseo en moto de nieve con empresas como Roc Roi y tal vez darse el lujo de cenar en el antiguo refugio de Pessons, accesible solo en máquina pisanieve o subidos a una moto de nieve conducida por nosotros mismos. Si es noche de luna llena, el espectáculo está garantizado, con las cumbres del circo de Pessons a nuestro alrededor y el cielo iluminado por un manto de estrellas.

Soldeu, motor del 'pre' y 'après' esquí

Foto: Grandvalira

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Soldeu, motor del 'pre' y 'après' esquí

Soldeu se ha convertido en el centro con más servicios del oriente andorrano, sobre todo desde que hace un año Grandvalira entró en el circuito de la Copa del Mundo de Esquí Alpino. Su capacidad hotelera y de aparcamiento ha aumentado al mismo ritmo que su oferta de guías de actividades de montaña, escuelas de esquí y snowboard y, por supuesto, ocio nocturno. Entre las opciones más originales para alargar la jornada hasta la noche, destaca el Sunset Park, un snowpark que se ilumina hasta las 21 h y accesible desde la carretera que sube a Grau Roig. O las terrazas del restaurante L’Abarset (el Tarter) o del bar Après Amélie (Funicamp en el sector Encamp), siempre animadas por artistas y DJ’s de prestigio internacional.

Wine MEAT. Telcabina para no esquiadores

Foto: Grandvalira

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Telcabina para no esquiadores

Ya no hace falta saber esquiar para disfrutar de los miradores y restaurantes de las cotas más altas de Grandvalira. La estación cuenta con cuatro puntos panorámicos accesibles en telecabina desde Soldeu, el Tarter, Canillo y Encamp. Equipados con botas de nieve, un buen abrigo o anorak y gafas de sol durante el día, los visitantes tardan apenas unos minutos en dejar atrás el trajín de los coches y tiendas para encontrarse rodeados de picos de más de 2000 m y laderas blancas punteadas por esquiadores. Además de las vistas, el otro aliciente de subir hasta aquí son sus restaurantes, como el Wine & Meat by Jean Leon (Soldeu) o la Arrosseria Pi de Migdia (el Tarter).

IMG 1705. Asomarse al vacío desde Roc del Quer

Foto: Marc Pascual

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Asomarse al vacío desde Roc del Quer

Otro enclave con vistas extraordinarias es el mirador del Roc del Quer, un lugar famoso entre los escaladores y accesible en coche desde el centro de Canillo. Un corto sendero conduce por una cresta hasta una pasarela de 12 m suspendida en el aire a 1913 m de altitud. En ese punto de vértigo, sentada sobre una viga que sobresale, una gigantesca figura obra del artista Miguel Ángel González invita a dejar que la vista recorra el curso del río Valira d’Orient y descubra entre los pliegues del terreno el santuario de Meritxell.

iStock-691766208. Tesoros del Románico

Foto: iStock

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Tesoros del Románico

La arquitectura románica guarda en Andorra obras excepcionales. Para introducirse o profundizar en este arte, vale la pena visitar en centro de interpretación Andorra Romànica en Torre de Pal y el Espai Columba en Andora la Vella. A continuación, se recomienda ir en busca de Sant Miquel d’Engolasters, en la parroquia de Escaldes-Engordany, considerada la obra más notable de los 40 edificios románicos que hay en Andorra. Esta iglesia del siglo XII, con un campanario de 17 m de altura y valiosas pinturas al fresco, guarda un gran parecido con la iglesia de Sant Joan de Caselles, en Canillo, situada junto al antiguo camino que conducía a Francia. De los siglos XII-XIII, destaca por su campanario de estilo lombardo y por los dos pórticos de los siglos XV y XVI. Y una curiosidad, justo al lado del templo se halla el Museo de las dos Ruedas, que repasa la historia de la motocicleta desde principios del siglo XX.

En medio del núcleo de Soldeu se halla la capilla de Sant Bartomeu, que había pertenecido a una rica casa solariega, la Casa Molines. En el pueblo de Prats, vecino de Canillo, la iglesia de Sant Miquel sorprende por la sencillez de sus robustos muros.

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Andorra con y sin esquís

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