El Anillo de Hierro de Gales: los castillos que legó Edward I de Inglaterra

Un conjunto de fortalezas construidas durante el siglo XII marcan la historia bélica y arquitectónica del pequeño país británico.

La proliferación de castillos en el país de Gales se explica por toda una historia de invasiones, guerras, sublevaciones y rebeliones escrita por galeses e ingleses que derivó en un gran abanico de fortificaciones repartidas a orillas de lagos, en lo alto de colinas y al borde de acantilados entre las suaves, y a veces accidentadas, tierras verdes de este país. Cuatro de ellos fueron reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, los que forman el famoso Anillo de Hierro del rey Edward I de Inglaterra.

 

 

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harlech portada shutterstock 1826894753. El Anillo de Hierro

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El Anillo de Hierro

El rey Edward I logró su objetivo pocos años antes del término del siglo XIII: conquistar Gales y construir el Anillo de Hierro, una serie de fortalezas repartidas por la región de Gwynedd y Conwy. No fueron los únicos que construyó: en Flint levantó el primer castillo inglés en Gales, seguido del de Rhuddlan, pero solo son cuatro los que la UNESCO ha reconocido como Patrimonio de la Humanidad por su gran importancia cultural, arquitectónica e histórica y su estado de conservación.

Fue en esta parte del norte del país donde el monarca concentró la mayoría de esfuerzo e inversión de su campaña militar y donde reforzó su dura conquista con un sistema defensivo erigido por su arquitecto, James of Saint George. Un conjunto que, a día de hoy, supone uno de los ejemplos de arquitectura militar medieval más ambicioso de toda Europa: el formado por los castillos de Beaumaris, Caernarfon, Conwy y Harlech y conocido como el Anillo de hierro.

conwy iStock-482456766. Castillo y muralla de Conwy

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Castillo y muralla de Conwy

En el norte de Gales se encuentra no solo el famoso Castillo Real de Conwy, sino la muralla que se construyó a la vez y que rodea el pequeño pueblo, por la que aún se puede caminar y subir a alguna de sus doce torres. El conjunto de planta rectangular del castillo se mantiene en perfecta conservación, y ofrece vistas tanto del pueblo como del puerto y las colinas circundantes. Dividido en un patio exterior y otro interior por una gruesa muralla, el castillo tiene también ocho torres de 21 metros de altura y paredes de casi cinco metros de grosor.

A finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, el castillo fue frecuentado por muchos pintores de la época y poco a poco comenzaron a llegar visitantes, promoviendo la restauración de los desperfectos sucedidos a lo largo de los años de incursiones y fue rehabilitado como atracción turística. El puente que conecta el castillo con el otro lado del río Conwy se construyó en 1826 y fue uno de los primeros puentes colgantes en realizarse del mundo, aunque ahora está reservado para peatones.

 

beaumaris iStock-1152773138. Castillo de Beaumaris

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Castillo de Beaumaris

El castillo de Beaumaris se encuentra en la isla de Anglesey, y a diferencia del resto, se construyó en una llanura, lo que permitió crear uno de los mejores ejemplos de castillo concéntrico del mundo. La doble pared permitía que la fortaleza fuera prácticamente inexpugnable, pero la muerte de Edward I y de su arquitecto pocos años después dejaron el proyecto inacabado. La primera línea de defensa la constituye un gran foso que aún se conserva, seguido de la gran muralla.

Tras ella se encuentra una gran extensión de terreno rodeada, a su vez, de otra muralla, creando un anillo del que los atacantes tendrían difícil escapatoria. Es en el interior de esta segunda pared donde se encontraban las salas y dependencias del castillo y donde deberían de haberse ubicado los establos y las cocinas, que no se llegaron a construir. Sin embargo, es posible visitar la capilla que se edificó en el interior de una de sus torres, con techo abovedado y ventanas arqueadas que conforman una bella estampa.

caernarfon shutterstock 84341848. Castillo y muralla de Caernarfon

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Castillo y muralla de Caernarfon

El más imponente de todos los castillos del Anillo de Hierro se edificó tras vencer al último príncipe galés, Llywelyn, instaurando así el título de Príncipe de Gales dentro de la corona inglesa. Aquí fue donde la reina Isabel II de Inglaterra otorgó por última vez ese mismo título a su hijo, el príncipe Carlos, siglos después. Inspirado por las construcciones que observó en las cruzadas de Constantinopla, Edward I construyó una fortaleza de densos muros y adaptado a la vida civil y militar de la recién estrenada realeza galesa.

Alrededor del castillo no solo se construyó un nuevo pueblo tras arrasar con el anterior, sino que se protegió con una muralla y se limitaron a proveerse, como muchos de los demás castillos del monarca, a través del mar para evitar las emboscadas terrestres, algo que les convirtió en un gran puerto comercial del país. A día de hoy no se conservan las estancias interiores del castillo, pero se puede visitar el recinto y, dentro de sus murallas, el Museo de los Fusileros Reales de Gales.

harlech shutterstock 1515195923. Castillo de Harlech

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Castillo de Harlech

En un acantilado que hace siglos se abocaba al mar de Irlanda pero que hoy domina una llanura tras el retroceso de las aguas, se ubica el Castillo de Harlech, uno de los bastiones de Edward I. Una escalera fortificada se escarpa en las rocas que bajan 61 metros desde su posición a donde antes solo había agua. La construcción contaba con una única entrada por tierra, donde se ubicaba la única puerta de acceso, y para una mejor protección, los salones y habitaciones del castillo se situaban contra el interior de los muros.

A pesar de su situación, la fortaleza fue atacada y sitiada en varias ocasiones, recibiendo el sobrenombre de “El castillo de las causas perdidas”. Uno de los hechos históricos que más notables que ocurrieron entre sus paredes fue el de la Guerra de las Dos Rosas, a mediados del siglo XV, en la que el castillo resistió a un asedio de siete años gracias a aquella escalera que le ayudaba a abastecerse por mar. Hoy en día se celebran en él actividades culturales y juegos medievales.

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