hygge en abundancia

El arte de disfrutar de Copenhague

La más cálida de las capitales escandinavas rebosa de creatividad, vitalidad y mucho hygge (aquí, felicidad).

Hygge, el arte de disfrutar de las cosas sencillas, es el motor secreto de la conocida como la más cálida de las capitales escandinavas, un eslógan que se confirma cuando acaba la temporada estival y el otoño se instala para hacer más llevadero el tránsito al invierno. Copenhague reaviva entonces su creatividad y vitalidad. Estos son los imprescindibles para disfrutarla al máximo en cualquier época del año.

 
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ciclistas-copenhague

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Modernidad a pedales

De los adjetivos que pueden atribuirse a la capital danesa, «funcional» sería uno de los más adecuados, pues entre sus muchas particularidades destaca lo fácil que resulta desplazarse de un barrio a otro, ya sea a pie o en bicicleta, el medio de transporte más común, utilizado por el 37% de la población, dados los 12.000 km sin cuestas y los abundantes carriles y puentes adaptados. Pero además, Copenhague es una de las ciudades del mundo con mayor calidad de vida. Fue premiada como Capital Verde Europea en 2014 y escogida en 2016 por la revista Wallpaper como la más moderna de Europa, destacando su creatividad, su cocina y su movilidad. 

 
naturaleza en copenague

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Carácter natural

La presencia de la naturaleza es constante en Copenhague, una ciudad en la que se respeta el campo social de visión y que siempre se ha situado a la vanguardia en temas medioambientales. Siguiendo por la avenida Gothersgarde, el parque Kongens Have constituye un buen ejemplo de ello: contiene jardines y pabellones, y atrae a todo tipo de visitantes buena parte del día. Es en lugares así donde se percibe lo bien considerados que están los espacios públicos, tan adecuados al tamaño de los edificios y a la cantidad de gente. 

 
hygge

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El arte de disfrutar de las cosas sencillas

Los visitantes pueden caminar, pedalear y hacerla suya impulsados por el venerado hygge, concepto difundido por el escritor y director del Instituto de la Felicidad de Dinamarca Mike Wiking en su libro de 2017 Hygge: el arte de disfrutar de las cosas sencillas, y perceptible en comercios, parques, puertos y tantos otros rincones de la ciudad. El hygge consiste básicamente en ser feliz con las pequeñas cosas del presente en tiempo real, momentos que dan valor y sentido a la vida diaria. Más que una palabra se trata de una práctica, una invitación a la conexión con el ahora; una pequeña gran sensación de abundancia. Normalmente se traduce como «comodidad». Y Copenhague es, por encima de todo, cómoda.

 
barrio Latino

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El barrio de los cafés literarios

En el Barrio Latino se hallan las últimas huellas medievales y, como elemento catalizador, la Universidad. Fue fundada por el rey Christian I en 1479, pero el edificio neoclásico en el que se halla data del siglo xix. La afluencia estudiantil convierte la zona en un vibrante centro de cafés literarios –como Paludan Bog & Cafe– y plazas cuyos bancos al sol están siempre muy solicitados. La cantidad de calles peatonales son propicias para las actividades recreativas y revelan las teorías sobre la humanización del espacio que promovió el arquitecto y reputado urbanista danés Jan Gehl en ensayos como Cities for people (2010). También hay que prestar atención a la Iglesia del Santo Espíritu (Hellingandskirken), construida en 1295 como hospital y ampliada en 1474 para alojar un monasterio. El ala oeste (Hellingandshuset) es el único vestigio medieval que se conserva intacto. 

 
Stroget

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La esencia de la ciudad en una calle

Al pasar por Højbro Plads, la mirada se alza irremediablemente hacía la espigada torre de la antigua Iglesia de San Nicolás, del siglo xvi, que alberga el frecuentado Centro de Arte Contemporáneo Nikolaj. A dos pasos de ahí la plaza Amagertorv se integra plácidamente en la peatonal Strøget, la vía que, por su amplitud, por la cantidad de músicos callejeros y por el buen ambiente que irradia, mejor define la esencia abierta y espontánea de la ciudad. En la esquina con Ostergade está el Café Norden, un establecimiento art nouveau que invita a realizar una pausa

 
Illums Bolighus

Foto: Illums Bolighus

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Meca del diseño danés

Al lado, Illums Bolighus (hay diversas tiendas repartidas por toda la ciudad) es el santuario del interiorismo y el menaje danés, ideal para adquirir porcelana Royal Copenhague o diseño del siglo xx, como los pájaros o los monos de madera articulados del diseñador y platero Kay Bojesen, que se han convertido en clásicos.

LaGlace

Foto: La Glace

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La tarta es el destino

Aunque más clásicas que los pájaros y monos de madera de Kay Bojese, son las tartas de la Conditori La Glace, parada obligada. Esta confitería es uno de los comercios más ilustres de Copenhague. Fundado en 1870, su atmósfera, sus recetas originales y su mobiliario nos hablan de entonces con una delicadeza de ahora, muy acorde con el hygge.

Town Hall

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Un universo de plazas

Strøget une calles con plazas de forma fluida y armónica. Como la Rådhuspladsen o plaza del Ayuntamiento, de 1905, inspirada en la de Siena y presidida por la escultura de Hans Christian Andersen. O Gammel-Torv, la plaza del Mercado, tan antigua como la propia ciudad. Strøget desemboca en Kongens Nytorv, conocida como la Nueva Plaza del Rey, la de mayores dimensiones, en la que se erigen el Teatro Real de Copenhague, de 1874, y el Palacio de Charlottenborg, una residencia de 1671 que se asoma al canal de Nyhavn (Puerto Nuevo). 

 
Nyhavn

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La postal urbana

Nyhavn fue construido en el siglo xvii por orden de Christian V, y ejercía de puerta de entrada a la ciudad para los barcos mercantes. De aquel tiempo conserva cierta aura marinera y el ocio de la vida nocturna. Colorido, vitalista e imprescindible punto de encuentro, Nyhavn constituye una de las postales típicas (y luminosas) de la ciudad por sus fachadas, sus barcos de madera atracados a los pies de las viviendas y sus terrazas tan concurridas de cerveza y contento. A todas horas recibe turistas y autóctonos. Mientras unos buscan la luz perfecta para las fotografías, otros aprovechan para tomar el sol.

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El papá del patito feo y la vecina más famosa

El escritor Hans Christian Andersen, tan arraigado a Copenhague –llegó en 1819, con 14 años, y supuso para él un «renacimiento»– vivió en los números 18, 20 –donde escribió su primer cuento, La caja de yesca– y 67. Luego se mudaría al vecino Hotel du Nord, hoy convertido en los almacenes Magasin du Nord.

En al parque Langelinie, en cuyo puerto, al final de Kastellet, se encuentra, sobre una roca y con la melancólica mirada posada en las aguas del puerto, la escultura más simbólica de la ciudad: la Sirenita, obra de bronce creada a principios del siglo xx por Edvard Erikssen para rendir homenaje al personaje principal del famoso cuento de Andersen. Se puede rendir el homenaje final al escritor en el cementerio Assistens, todo un pulmón verde en el que también se encuentra la tumba del filósofo Soren Kierkegaard.

 
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Arquitectura del XXI

El canal Nyhavn desemboca en el teatro Royal Danish Playhouse, desde el que se aprecia una estupenda perspectiva de la Ópera de Copenhague, uno de los edificios más determinantes de la Copenhague del siglo xxi, a cargo de Henning Larssen.

 
Tivoli

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Diversión vintage y gastro

Y hablando de clásicos, otro punto fuerte del centro es, sin lugar a dudas, Tivoli, imbatible parque de atracciones que seduce a un público de todas las edades con su aire vintage y familiar. Como es habitual en Copenhague, el espacio se reparte entre atracciones y zonas verdes. Abundan conciertos al aire libre y, por supuesto, tiene un lago en el que nunca faltan los «barcos dragón» esperando a los que gusten de remar. Fundado en 1843 ha sido siempre un lugar predilecto de la familia real danesa y se dice que fascinó e influyó a Walt Disney. Combina atracciones tradicionales –la noria de 1943 o la montaña rusa ¡de 1914!, que alcanza los 58 km/h– con otro tipo de reclamos, como el Teatro de Pantomima o el Akuarium, que además de un arrecife coralino alberga otros cuatro ecosistemas: manglares, selvas, grandes lagos africanos y aguas frías. Tivoli ha devenido un punto de reunión para foddies gracias a sus numerosos restaurantes, entre los que destaca el Wagamama, de los más económicos de Copenhague, y otros de cocina danesa como el Hereford Beefstouwn o el Faerkroen Bryghus.

SAS Royal Hotel Copenhagen

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El edificio fetiche

Casi enfrente de la puerta del Tivoli reclama la atención el Hotel Radisson. Siempre a la vista, este rascacielos de 70 m de altura de Arne Jacobsen encarna la importancia del diseño y la arquitectura en la cultura danesa. Su fachada de vidrio refleja permanentemente el cielo de Copenhague. Diseñado entre 1956 y 1961 para la aerolínea SAS, imita o recuerda a dos edificios icónicos de Nueva York: el Seegram de Mies van der Rohe y, sobre todo, la Lever House de Gordon Bunshaft. Sin embargo, esta obra tiene la particularidad de que fue el propio Jacobsen quien se encargó también del diseño –de manera artesanal– de todo el mobiliario y la decoración, incluidas las persianas y los picaportes. Basta con pisar el vestíbulo y dejar resbalar la vista para percibir la esencia del dansk design y la sensibilidad artística de Jacobsen.

Norrebro en Copenhague

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El barrio más hipster

Atravesando el canal de Sortedamso se llega a Nørrebro, barrio de moda que no esconde su multiculturalidad y su porte alternativo. Resulta popular por la cantidad de comercios de antigüedades concentrados en la calle Ravnsborggade. Muy animadas los domingos por la mañana, estas tiendas tan llenas de muebles, vajillas y menaje del hogar representan muy bien la importancia del funcionalismo en Dinamarca, donde el diseño se traduce por una forma de pensar la vida a partir de la sencillez de los objetos del día a día.

Otros reclamo del barrio se encuentra en el mercado urbano de la Torvehallerne, que ofrece todo tipo de productos cultivados localmente, además de flores y plantas. Se trata de un buen lugar para probar alguna especialidad danesa como el smorrebrod, un plato compuesto de pan negro con mantequilla y distintos ingredientes que pueden ser salchichas, pescado, huevos o varios tipos de quesos. 

 
Christiania

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¡Viva la libertad!

El Copenhague más hippy se encuentra en el barrio de Christiania, una ciudad libre o comunidad independiente y autogobernada que cuenta con unos mil residentes; visitarla garantiza una experiencia expresiva y singular. 

 
Noma

Foto: Noma

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El destino foodie

 Como contrapunto, en esta misma zona se halla el restaurante Noma, mejor restaurante del mundo por la lista The World’s 50 Best Restaurants en 2010, 2011, 2012 y 2014. Tras la crisis de la Covid-19, en mayo de 2020, el chef René Redzepi decidió cambiar temporalmente el selecto menú degustación de 300 euros por una carta de hamburguesas y vinos a precios asequibles.

 
Karen Blixen

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África a pocos kilómetros

Varios museos llaman la atención en Copenhague, como el NationalMuseet, dedicado a la historia de la cultura danesa desde sus orígenes hasta la actualidad, o el Thorvaldens Museum, que exhibe gran parte de la obra del gran escultor neoclásico danés Bertel Thorvaldsen. 

Pero en sus alrededores, fáciles de acceder en tren y en la misma dirección, hay un museo que llama poderosamente la atención: el Museo de Karen Blixen, en Rungstedlund, casa natal de la escritora y viajera, la que marcó su vida y a la que regresó tras diecisiete años en África. Aquí, junto al mar, vivió la baronesa Blixen la mayor parte de su vida, dedicándose a escribir, rodeada por la naturaleza de un parque en el que está enterrada. Con el seudónimo de Isak Dinessen publicó libros magníficos entre los que destaca Memorias de África, adaptada al cine en 1985 con Robert Redford y Meryl Streep como protagonistas. 

 
Louisiana Museum of Modern Art

Foto: Louisiana Museum of Modern Art

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Al estilo MoMA

Y algo más al norte está el que probablemente sea el museo más impactante: Louisiana, una visita reveladora. El nombre remite al primer propietario de la villa, Alexander Brun, cuyas tres esposas se llamaron Louise. El Museo de Arte Moderno Louisiana abrió sus puertas en 1958 bajo la dirección de Knud W. Jensen, que introdujo un concepto museístico nuevo en el país, al estilo del MoMA de Nueva York. Hoy en día, el Museo Louisiana constituye una obra de arte total en la que el edificio, lo que contiene –obras de artistas del siglo xx, como Picasso, Yves Klein, Rauschemberg y otros muchos– y su entorno –un jardín de esculturas con obras de Henry Moore, Giacometti o Louis Bourgoise, entre otros– dialogan de manera extraordinaria en una pequeña meseta verde situada sobre el estrecho de Oresund, ofreciendo unas vistas con las que no es posible mostrar descuerdo. Si el hygge consiste en vincularse con el paisaje y en vivir una sensación agradable, sin duda en este rincón de Copenhague hay hygge en abundancia.

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