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Las aventuras del número de marzo de Viajes National Geographic

Del verdor de Euskadi hasta las joyas naturales y culturales de Alicante, La Palma, el Algarve o el Aveyron.

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shutterstock 1881539080. El corazón verde de Euskadi

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El corazón verde de Euskadi

Un cinturón de parques naturales con bosques y montes que enamoran se extiende al norte de la bella Vitoria-Gasteiz. De Valderejo a Aizkorri, pasando por Gorbeia, Urkiola y la sierra de Entzia, sin olvidar el Valle Salado y las casas torre de Quejana (Kexaa), este viaje enhebra de oeste a este las reservas más frondosas de Euskadi, su corazón verde. Las provincias de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa comparten este territorio de valles con caseríos, cañones, saltos de agua, dólmenes milenarios y cientos de sendas para subir a lo alto de montañas legendarias o para sumergirse en hayedos umbrosos.

iStock-148396299. Alicante: de la costa al interior

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Alicante: de la costa al interior

La comarca de la Marina Alta alberga una costa espléndida, con playas y sierras asomadas al mar. El interior es un vergel hortícola que conserva vestigios de su pasado musulmán y rutas senderistas entre viñas o por sierras que regalan panorámicas sensacionales. Los enclaves para detenerse, andar, contemplar y respirar puro ambiente mediterráneo son numerosos y variados: el macizo del Montgó, el cabo Sant Antoni, las playas de Xàbia, el peñón de Ifac en Calp (Calpe), la sierra de Bernia, los cañones de Guadalest, el valle de Gallinera, los humedales de la Marjal de Pego-Oliva o la bella ciudad de Denia.

iStock-1180401810 (1). La Palma

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La Palma

Esta isla canaria de corazón verde y volcánico es un paraíso para andar entre bosques de laurisilva y por crestas que se alzan sobre el océano. Caminar por el Roque de los Muchachos (2426 m), la máxima altura de la isla, regala no solo vistas fabulosas sino también el encuentro con algunas de las plantas endémicas de las Canarias, como el tajinaste. Esta inmensa caldera conecta por el sur con la Ruta de los Volcanes, una ristra de siete cráteres que se estira hasta el confín sur de la isla como la cola de un dragón. La capital, Santa Cruz, es una delicia de casas coloniales en la costa este, al abrigo de los vientos y protegida por su patrona, la Virgen de las Nieves.

joran-quinten-wYzuwwLKmGM-unsplash. El Aveyron (Francia)

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El Aveyron (Francia)

Cuna del queso roquefort, esta tierra de ríos caudalosos y tradición ganadera es una de las sorpresas del interior de Francia. Situada en la región de Occitania, a pocos kilómetros de la famosa ruta cátara y de Montpellier, el Aveyron presume de mesetas o causses, y de cañones fuviales, especialmente el del Tarn, considerado un paraíso para los descensos en canoa. Las ciudades medievales son el otro punto fuerte del Aveyron. Ahí está Millau, cerca del colosal viaducto sobre el Tarn, o Conques, en plena vía Podiensis, uno de los caminos de Santiago franceses, o Villefranche-de-Rouergue y su mercado, Najac asomada a un acantilado, o el pueblo fortificado de La Couvertoirade. Sin olvidar las cuevas donde fermentan los famosos quesos roquefort, joya gastronómica del Aveyron y de Francia.

iStock-687689468. El Algarve

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El Algarve

El sur de Portugal despliega su increíble paleta de colores y aromas en esta ruta desde Alcoutim hasta el legendario cabo San Vicente. La primavera es la época perfecta para recorrer su litoral, dejarse abrazar por el viento atlántico y disfrutar con la sabrosa cocina de pescadores. Después habrá tiempo para adentrarse por la comarca del Barrocal, un vergel de huertos frutales, y alcanzar la Sierra de Monchique antes de acabar frente a la fabulosa Costa Vicentina.

iStock-542100226. Japón: de Kioto a la isla de Kyushu

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Japón: de Kioto a la isla de Kyushu

Kioto y Nara, las antiguas capitales imperiales, son el evocador inicio de un viaje que se dirige hacia el oeste, bordeando el Mar Interior hasta la volcánica isla de Kyushu. En este recorrido se pasa por ciudades que encierran historias extraordinarias. La primera es Himeji, con su Castillo de la Garza Blanca, rodeado por un foso y un parque con cerezos que florecen en marzo. A continuación, aparece Okayama, cuyo jardín Koraku-en del siglo XVII se considera uno de los más bellos del país. Osaka es el contrapunto de rascacielos en el viaje, mientras que Hiroshima reinvindica el recuerdo de la devastación que causó la bomba atómica del 6 de agosto de 1945. Las islas son el otro aliciente de este viaje hacia el sol poniente. Naoshima, en el Mar Interior, aloja un insólito museo de arte moderno, y la isla de Itsukushima guarda un santuario budista, un torii que parece flotar sobre la bahía de Hiroshima y las ostras más sabrosas de Japón. El final del viaje es la gran isla de Kyushu, una tierra de volcanes y ciudades balnearias con acogedores onsen o baños termales.

iStock-521201130. Mantua (Italia)

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Mantua (Italia)

El excepcional patrimonio artístico de esta joya de la Lombardía merece un paseo a fondo que visite sus iglesias y palacios repletos de frescos. A medio camino entre Milán y Venecia, Mantua se convirtió en uno de los centros culturales más refulgentes del Renacimiento, donde artistas como Leonardo, Rafael o Mantegna crearon obras notables. Entre las joyas de la ciudad sobresalen el castillo de San Giorgio y su Cámara de los Esposos, decorada por Mategna, o el Palacio del Té, con frescos de Giulio Romano. No hay que perderse la visita a la basílica de San Andrés y pasear por sus agradables plazas: la porticada Sordello, la del mercado o delle Erbe, y la plaza de Mategna, repleta de osterie que sirven las especialidades lombardas.

shutterstock 1558563680. Sierra de Guadarrama

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Sierra de Guadarrama

Un recorrido por este escenario de cumbres rocosas, bosques, lagos y pueblos de montaña, situado a poca distancia de la ciudad de Madrid. En esta sierra nacen ríos, florecen praderas y descansan embalses. Algunos de sus pueblos son incluso más antiguos que la gran urbe que tienen al sur. Mimados por la luz, aún muestran sus delicadezas históricas al lado de un paisaje de extraordinaria belleza y fragilidad, hoy declarado Parque Nacional.

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