Las aventuras y viajes de grandes mujeres

Valientes protagonistas de célebres expediciones, su espíritu de superación y sus sueños viajeros siguen siendo hoy en día fuente de inspiración.

Todas destacadas pioneras por sus grandes aventuras, pero en muchas ocasiones sus nombres no nos resultan tan familiares como los de  Amundsen, Cook,  Darwin  o  Livingstone. Sin embargo, ellas también han viajado, han descubierto, han volado, han investigado y han sido las protagonistas de aventuras trepidantes y peligrosas.  La gran mayoría de ellas consiguieron grabar su nombre en la historia muy a pesar del adverso contexto histórico social que las rodeaba,  pues la empresa de un viaje para una mujer hasta el siglo XIX era prácticamente una heroicidad.

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EtheriaCover. Egeria, la pionera peregrina

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Egeria, la pionera peregrina

Una de las primeras viajeras de la historia emprendió su largo periplo siguiendo una motivación personal de peregrinaje a lugares bíblicos. Egeria, una religiosa originaria de la provincia hispanorromana de la Gallaecia, partió del noroeste de la Península Ibérica a finales del siglo IV empujada por su gran curiosidad y vocación de conocimiento, y llegó hasta lugares tan lejanos como Constantinopla, Palestina, el Sinaí o Egipto. La enorme red de comunicaciones que había tejido el imperio romano fue de gran ayuda para esta peregrina, en cuyos escritos de viaje dejó constancia no solo de su inquietud religiosa sino también del deseo de conocer y ampliar su bagaje de experiencias personales. En la imagen podemos ver la portada de una traducción al inglés de 1919 de su obra El viaje de Egeria.

Mary Wortley Montagu by Charles Jervas, after 1716. Mary Wortley Montagu, una lady en Constantinopla

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Mary Wortley Montagu, una lady en Constantinopla

La atracción que podía llegar a ejercer en la primera mitad del siglo XVIII una ciudad oriental como Constantinopla a una recién llegada libre de prejuicios cristianos fue la gran aventura que vivió Lady Mary Montagu. Seducida por la hospitalidad árabe, acompañó a su marido, embajador londinense, durante su estancia en la capital del Imperio otomano y se dejó contagiar por las costumbres en cuanto a la vestimenta, la gastronomía, el idioma e incluso los avances médicos. Tras ver como los turcos prevenían la viruela mediante la inoculación no dudó en emplear el método con sus hijos y tratar de implantarlo en Londres, 60 años antes del descubrimiento de la vacuna. Volvió a Inglaterra cuando terminó la misión de su marido y con 30 años. Sin embargo, sus aventuras no habían terminado allí, pues más tarde se enamoró de un poeta veneciano con el que recorrió media Italia y Francia antes de volver a Londres.

Jeanne Barret. Jeanne Barret, una mujer en la armada francesa

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Jeanne Barret, una mujer en la armada francesa

Cuando Jeanne Barret y Philibert Commerson se unieron a la expedición del explorador francés Bouganville, ella tuvo que disfrazarse de hombre ya que la presencia de una mujer en los barcos de la armada francesa estaba totalmente prohibida. Jeanne iba en calidad de experto botánico y ayudante del naturalista Commerson. Así emprendió la travesía en el Etoile, el barco con el que consiguió llegar hasta las Islas Mauricio, donde la tripulación descubrió que era una mujer y se vio obligada a abandonar la expedición. Instalada en la isla, consiguió trabajo y se casó con un oficial del ejército francés, con quien regresó a Francia, completando así la circunnavegación entera del mundo. Jeanne Barret fue la primera mujer en conseguirlo.

En la imagen la vemos vestida de marinero. 

Louise Eugenie Alexandrine Marie David 19th century. Alexandra David-Neel, una mujer con el alma amarilla

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Alexandra David-Neel, una mujer con el alma amarilla

“Mi hija tiene la piel blanca, pero su alma es amarilla”. Así describía el padre de Alexandra a su hija de 21 años cuando ya había visitado varios países europeos y estaba a punto de emprender su primer viaje a la India. Fascinada por la cultura oriental y acostumbrada a enfrentarse a los prejuicios de la estricta sociedad victoriana, Alexandra recorrió los lugares sagrados donde predicó Buda y aprende todo lo que le enseña su maestro durante dos años. Fue la primera mujer occidental en ser recibida por el Dalai Lama, y tras tres años de penosa travesía consiguió llegar a la ciudad sagrada de Lhasa junto con su hijo tibetano adoptado, convirtiéndose en la primera mujer a la que se permitió cruzar sus puertas.

Mary Kingsley West African Studies. Mary Kingsley, en canoa por la costa este africana

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Mary Kingsley, en canoa por la costa este africana

Rodeada por la estricta sociedad victoriana, Mary Kingsley tuvo el privilegio de recibir una educación poco común entre las mujeres de su época. Creció en contacto directo con la biblioteca de su padre –doctor, viajero y escritor–, repleta de libros de ciencia, y de los libros de sus tíos novelistas. Como única hija, cumplió con la obligación familiar de cuidar de sus padres enfermos, y tras su muerte emprendió el ansiado viaje hacia la costa este africana. En su segundo viaje al continente africano, ascendió en canoa el río Ogooué, en el que descubrió especies nuevas de peces. La fama de sus viajes se extendió por Inglaterra y cuando regresó una multitud de gente la esperaba a su llegada. Contribuyó a divulgar una visión de las sociedades africanas como diferentes, y no inferiores, y su libro Viajes en África occidental se convirtió en un best-seller en 1897.

MayFrenchSheldon. May French Sheldon, la "mujer jefe" de África

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May French Sheldon, la "mujer jefe" de África

“Bebe Bwana” o mujer jefe fue el apodo con el que bautizaron a May Sheldon los porteadores que la acompañaron en su expedición africana. Tras recibir una completa educación en Europa y quedar fascinada por los relatos de los exploradores africanos como Burton o Stanley, May Sheldon decide organizar su propia expedición formada solo por mujeres. A pesar de que tan solo consigue convencer a una, inicia su aventura en Mombasa hacia el interior del continente africano en busca de la tierra de los masáis con el objetivo de que todos lo miembros de su comitiva lleguen en buen estado de salud. Consiguió superar todos los imprevistos y lesiones con las que topó en su camino y se convirtió en la primera mujer en guiar una caravana expedicionaria, una de las que menos bajas sufrió en la historia: tan solo una.

Ida Laura Reyer-Pfeiffer. Ida Pfeiffer, dos vidas en una

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Ida Pfeiffer, dos vidas en una

Las trepidantes aventuras y viajes de esta fascinante mujer austríaca empezaron cuando acabó la parte de su vida en la que protagonizó el papel que de ella se esperaba. Después de sacar adelante una economía familiar en ruinas, dos hijos y un matrimonio concertado de 24 años de diferencia, Ida Pfeiffer, con 45 años, decidió dejar atrás el pasado. Empezó una aventura sin mirar atrás: la vuelta al mundo. Además de sortear los prejuicios de su presencia en la mayoría de los lugares que visitó, enfrentó y superó las adversidades de viajar apenas sin dinero por Sudamérica, la Polinesia, Asia, la estepa rusa, los desiertos de Oriente Medio, África y EEUU. Escribió en forma de crónica sobre todas sus experiencias exploradoras, de las que publicó en 1848 Viaje de una mujer alrededor del mundo.

Nellie Bly 2. Nellie Bly, un novedoso estilo muy particular

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Nellie Bly, un novedoso estilo muy particular

Gracias a una carta que envió al director de un periódico denunciando una publicación sexista del mismo, esta estadounidense consiguió su primer trabajo como periodista. Cuando se trasladó a Nueva York consiguió un puesto como reportera en el periódico de Joseph Pulitzer, donde alcanzaría su éxito como profesional al realizar un reportaje-denuncia sobre las malas condiciones de un centro para mujeres. Nellie pasó en el psiquiátrico varios días en los que experimentó las duras condiciones de las internas y la publicación del reportaje tuvo una gran repercusión que sirvió para mejorar la vida en el centro. Nellie Bly se convirtió en una pionera de este tipo de periodismo, lo que le permitió encargarse de otros grandes reportajes para su periódico como la vuelta al mundo, de la que sentó un nuevo récord en 72 días y el auge de las sufragistas. Además fue una de las primeras mujeres reporteras de guerra de la historia que se trasladó a Europa para cubrir la Primera Guerra Mundial.

DL u103436 008. Amelia Earhart, sobrevolando los océanos

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Amelia Earhart, sobrevolando los océanos

Tras su experiencia como enfermera voluntaria durante la Primera Guerra Mundial, la cercanía con los pilotos despertó su atracción por el mundo de la aviación, tras lo cual recibió sus primeras clases y obtuvo una licencia como piloto. En 1928 se convirtió en la primera mujer en cruzar el Atlántico como piloto de un avión después de realizar la travesía desde Halifax, Canadá, hasta Gales en 20 horas. Unos años más tarde volvió a cruzar el océano Atlántico, en esta ocasión sola, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo, y estableciendo además otros récords: la distancia más larga recorrida por una mujer en avión y el menor tiempo en recorrerla. En 1937, cuando trataba de completar la vuelta al mundo, su avión desapareció en algún lugar del trayecto entre Indonesia y EEUU. En una de las cartas que enviaba a su marido dejó escrito: “Las mujeres deben intentar hacer cosas como lo han hecho los hombres. Cuando ellos fallaron sus intentos deben ser un reto para otros.”

DL a00811151 001. Valentina Tereshkova, la gran aventura espacial

Foto: Gtres

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Valentina Tereshkova, la gran aventura espacial

¿Se puede imaginar hoy en día una aventura más exótica que un viaje al espacio? Desde un punto de vista actual, las hazañas de Valentina Tereshkova podrían ser la culminación del esfuerzo y sacrificio de todas y cada una de las mujeres viajeras y aventureras que la han precedido. Esta mujer de origen ruso y humilde, con vocación política e ingeniera de formación, se convirtió en 1963 en la primera mujer, así como en la primera civil, en llevar a cabo un viaje espacial. Estuvo en órbita tres días, durante los cuales completó 48 vueltas alrededor de la tierra. Todavía hoy, con 80 años, es considerada una heroína rusa.

AP 0602280778. Rosie Swale-Pope, un mundo de retos

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Rosie Swale-Pope, un mundo de retos

Una de nuestras aventureras más contemporáneas es Rosie Swale Pope, que ha llevado a cabo numerosas hazañas deportivas y viajeras a lo largo de su vida. Una de las más célebres fue cuando se lanzó a circunnavegar el mundo junto con su marido y su hija en un catamarán de 9 metros sin ayuda de la tecnología gps, un viaje durante el cual su vida corrió grave peligro en varias ocasiones. En 1983, se convirtió en la cuarta mujer que cruzó el Atlántico sola, en una travesía que comenzó en Gales y terminó en Nueva York tras 70 días seguidos de navegación solitaria. Ha completado con éxito maratones (Londres, Sáhara) y ultramaratones (Sudáfrica). Una de sus últimas iniciativas fue de carácter benéfico, cuyo objetivo era correr por el hemisferio norte recaudando fondos para una organización que lucha contra el cáncer de próstata; terminó recorriendo 32.000 kilómetros.

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