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Barcelona en ocho callejuelas con mucha historia

La Rambla, Passeig de Gracia o Diagonal se quedan fuera de esta ruta que busca adentrarse en los callejones más curiosos de la Ciudad Condal

Las calles de Barcelona son la prolongación de la vida en las casas o en las oficinas. Son, en otras palabras, una ventana a la historia de la ciudad y sus habitantes. Por sus avenidas pasearon firmes los obreros que protagonizaron la primera huelga general de España. También fueron el escenario de pistoleros de estilo noir, que con sus armas escondidas bajo largas gabardinas, mataron a cientos de espías y contrarios a principios del siglo XX. Picasso dejaría grabada una calle barcelonesa para la posteridad: la calle de Avinyó, plagada de mujeres de compañía. Una historia de calles, callejones, y pasajes casi infinita. Aquí, una pequeña selección de calles imprescindibles para recorrer la ciudad Condal.

 

 

Volta dels Tamborets 

Es esta una de las calles más bonitas de Barcelona y se encuentra en el barrio del Born, justo al lado del histórico Fossar de les Moreres. De los balcones y ventanas penden abundantes plantas y al caer la noche, las farolas de la calle y la iluminación de las pequeñas tiendas conforman una mágica y muy fotografiable estampa.

Ramelleres

En esta calle vivían muchas de las señoras que vendían ramos de flores en la cercana Rambla de les Flors, de ahí su nombre. Pero la calle Ramelleres tiene otra historia más triste, ya que lo que actualmente es la sede del distrito de Ciutat Vella, antes era la Casa de la Misericordia donde, a través de una abertura redonda en la pared eran abandonados de manera anónima los hijos ilegítimos o de embarazos no deseados. Al lado de este agujero, conocido como «el torno de los huérfanos», se puede observar otro más pequeño, donde se depositaban limosnas para el cuidado de los abandonados.

Les Caputxes

En el siglo XVIII Barcelona tuvo que ingeniárselas para hacer frente al crecimiento espectacular de la población, ya que existía la prohibición de edificar más allá de las murallas de la ciudad. Siendo así, la única forma de construir era de manera vertical. En la calle de las Caputxes se puede ver un buen ejemplo de viviendas edificadas sobre arcos.

Aiguafreda 

En el barrio de Horta del siglo XIX el agua fluía abundante por su riera a diferencia de lo que ocurría en el resto de la ciudad. Gracias a esto, buena parte de la población de Horta se dedicó a lavar las ropas de las familias pudientes de la ciudad. En esta calle que parece anclada en el pasado, aún se pueden ver los lavaderos y los pozos antiguos.

l’Anisadeta

Justo al lado de la calle de las Caputxes está la calle más pequeña de Barcelona, que se recorre en apenas tres zancadas. La historia cuenta que esta diminuta calle era bien conocida por los pescadores y gentes del puerto ya que en ella había una taberna en la que disfrutaban del anís que allí servían.

Petritxol 

O lo que es lo mismo, la calle de las chocolaterías. Desde que en el siglo XVI empezaron a abrir varios establecimientos hasta el día de hoy, en el que aún permanecen unas cuantas granjas donde degustar un delicioso chocolate a dos pasos de la carismática Plaza del Pi. Considerada como la primera calle íntegramente peatonal que hubo en Barcelona, en la actualidad acoge también varias galerías de arte.

Sant Gaietà 

Bonita como si fuera un decorado de una película, esta diminuta plaza es conocida por los vecinos como «el rinconcito». Totalmente escondida, se accede a ella a través de un pasaje que sale de la calle del Pare Miquel de Sarrià y que pasa desapercibido a no ser que se busque expresamente.

Mirallers 

Si se alza un poco la vista, en el cruce de estas dos calles se puede ver el busto de una mujer, conocido en la ciudad como carassa, que indicaba que en esa calle había un burdel. Entre los siglos XV y XVII la prostitución era una práctica regulada por las autoridades.

Plaça Sant Gaietà - mob

Volta dels Tamborets - mob

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