Una belleza... bestial

Bomarzo, el anti-parque italiano de los monstruos

En los bosques de la provincia italiana de Viterbo se encuentra este fascinante jardín poblado por grandes estatuas cargadas de simbolismo.

Si los jardines italianos se caracterizan en general por el orden, el Parque de los Monstruos (Parco dei Mostri) pretende ser todo lo contrario. Este gran espacio verde, situado en el pequeño pueblo italiano de Bomarzo -a unos 90 kilómetros de Roma-, es una invitación a pasear libremente en busca de sus gigantescos habitantes de piedra. El nombre le viene como anillo al dedo, pues las grandes estatuas tienen un aspecto verdaderamente monstruoso: criaturas mitológicas luchando entre ellas, una enorme boca de piedra que invita a entrar en una gruta o un elefante de guerra que aplasta con su trompa a un soldado son algunos de los seres que pueblan este pequeño bosque urbano.

1 / 4
iStock-492813826. Sin ataduras

Foto: iStock

1 / 4

El placer del descubrimiento

El parque fue construido en 1547 por orden del duque Pier Francesco Orsini después de enviudar, como un espacio de tranquilidad donde “el corazón pudiera serenarse”. Encargó el diseño y ejecución a Pirro Ligorio, un famoso arquitecto que fue también el supervisor de excavaciones de Villa Adriana y creador de la Villa d'Este, ambas en Tívoli. Ligorio quiso crear un jardín sin ataduras formales y por ello no impuso espacios delimitados ni una ruta fija, dejando que quien paseara lo descubriera a su aire. Repartidas por el jardín hay diversas inscripciones que invitan a dejar de lado las preocupaciones y dejarse cautivar por el placer del descubrimiento.

iStock-922669218. La estética de la tristeza

Foto: iStock

2 / 4

La estética de la tristeza

Las más de 20 grandes estatuas fueron creadas basándose en las gárgolas y criaturas grotescas que adornaban las catedrales medievales, pero llevándolas a proporciones monumentales: algunas de ellas incluso tienen espacios pensados para un uso práctico, como la gigantesca cabeza de ogro que alberga una pequeña mesa de piedra en el interior de su boca. Muchas de estas figuras están ligadas a la muerte, recordándonos que la belleza del jardín procede de la tristeza del duque por la pérdida de su esposa. Ejemplo de ello son Cerbero, el perro guardián del Hades; Neptuno, señor de los terremotos; o un dragón de aspecto feroz que lucha contra tres leones.

iStock-494443722. “Una invención histórica única”

Foto: iStock

3 / 4

“Una invención histórica única”

A la muerte del duque Orsini el jardín fue abandonado hasta la segunda mitad del siglo XIX y la naturaleza se apoderó de los espacios, dándole un aspecto aún más salvaje. Fue comprado por la familia Bettini, que lo abrió al público después de un gran trabajo de restauración. Entre sus visitantes destaca Salvador Dalí, quien lo descubrió en 1948 y lo llamó “una invención histórica única”: sin duda, el genio del surrealismo tuvo que sentirse como en casa. Como reza una de las inscripciones que da la bienvenida al visitante, “tú que entras aquí, deja volar la mente y dime si tantas maravillas fueron hechas por engaño o bien por arte”.

iStock-500430138. Y, de paso, todo Viterbo

Foto: iStock

4 / 4

Y, de paso, todo Viterbo

Llegar a Bomarzo es difícil en transporte público, con solo unos pocos autobuses interurbanos que salen de Viterbo y de Orte. La mejor opción es alquilar un coche y aprovechar para descubrir la provincia de Viterbo, tranquila y rural, que alberga algunas maravillas como el hermoso lago de Bolsena y Civita di Bagnoregio (en la imagen), un pequeño pueblo construido sobre una roca aislada y que cambió su sino al cobrar la entrada a los turistas.

Artículo relacionado

Civita di Bagnoragio

Hacerse querer

El pueblo italiano que cobra la entrada a los turistas

iStock-922669218

Bomarzo, el anti-parque italiano de los monstruos

Seguir Viajando

Italia

Destacado NG

Compártelo