De 'tumbao' en 'tumbao'

Cádiz, las mejores playas del reino de la luz

Analizándolo veraniegamente, no se sabe si Cádiz es más conocida por sus carnavales o por su fabuloso litoral lleno de playas espectaculares.

Con permiso de las chirigotas, las playas de Cádiz son el plan estrella de la provincia. Al menos, en lo que toca al verano. Son casi 140 kilómetros de playas de todo los tipos y para todos los planes. Las hay con monumentos naturales, también con historia, o para tener las mejores historias en ellas, en alguna que otra se han grabado películas, en todas se disfruta de atardeceres que deberían ser declarados ya como Patrimonio de la Humanidad. La luz aquí es un regalo. No por nada ésta es la Costa de la Luz, y también la de los atunes rojos y pueblos blancos, la de los vientos que hacen volar, la de rincones secretos y días que se quisiera fueran eternos. Esta es la costa con algunas de las mejores playas de Andalucía

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Zahara de los Atunes (la joya)

Zahara de los Atunes es la joya gaditana o el paradigma de la Costa de la Luz. De hecho, si solo se tuvieran unas pocas horas para conocer las playas de Cádiz, ésta zona sería imprescindible. Son kilómetros de hermosas playas de arena clara y fina que van desde el mismo pueblo hasta el Cabo de Gracia. Conforme más al sur, dejando Barbate hacia Tarifa, la playa se va haciendo más salvaje. Desde playa del Carmen, accesible y llena de servicios hasta Playa del Cañuelo, la más pequeña y virgen de todas, un universo playero maravilloso.

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Playa del Faro de Trafalgar (la más salvaje)

Las playas de Barbate son un clásico del verano gaditano. Una de ellas es la playa del faro de Trafalgar, que parece recién salida de un anuncio playero perfecto. Eso sí, conforme se accede por la pasarelas de madera que protegen el entorno, se ve un cartel:  “Zona Peligrosa: prohibido el Baño”. Así es, será una belleza, pero hay que ir con cuidado, donde sus bajíos y arrecifes pueden provocar remolinos y turbulencias. Frente a estas peligrosas costas se libró en 1805 la famosa batalla naval que enfrentó al almirante inglés Nelson contra una coalición de barcos franceses y españoles, en 1805. Basta ir a Londres para recordar quién ganó la batalla.

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Valdevaqueros (de todo menos quedarse tumbado)

Si se quiere experimentar con el ambiente surf de Tarifa, esta es la playa perfecta. De hecho es fácil encontrarla: decenas de cometas ponen color al azul del cielo como si fueran el haz de luz de un faro. La Playa de Valdevaqueros se ha convertido en la Meca del windsurf y el kitesurf de Cádiz y hasta ella llega un ingente ejército de deportistas atraídos por las olas, el viento y el entorno semisalvaje. Por supuesto, le dan un toque de frescura a la playa difícil de encontrar en otras playas de Andalucía. Hay conciertos, barbacoas, mojitos y, por supuesto, muchas velas. Además, como la de Bolonia, también tiene su propia duna en Punta Paloma (Parque Natural Del Estrecho).

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Playa de Bolonia (donde hacer la croqueta)

En la playa de Bolonia, se mire donde se mire, su gran duna domina el paisaje. Y es que el Monumento Natural de La Duna de Bolonia es todo un espectáculo natural de más de 30 metros de altura y 200 de ancho que domina el sistema dunar al que pertenece. La arena remonta hasta impactar con un bosque de pinos, en un contraste mágico de ocre y verdes. A los bañistas que suben en procesión, les tienta bajar haciendo la croqueta cuesta abajo. Aguada un mar turquesa en el que luego quitarse la arena, siempre y cuando no sople el viento de levante.

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Playa de La Caleta (para bohemios en bañador)

Hablar de La Caleta no es hablar de una playa, si no de la intimidad de una ciudad. Se podría decir que esta postal típica de Cádiz funciona a modo de un microcosmos que la representa a pequeña escala. A parte de la fama mediática por ser la playa en la que se bañó Halle Berry en Muere otro día, de la serie James Bond, La Caleta es una playa de carácter familiar que ha atraído desde siempre a artistas y bohemios como Isaac Albéniz, Paco Alba, o Fernando Quiñones, el poeta más querido de Cádiz.

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Playa del Palmar (o con buen rollo)

Es la más social de las playas de Cádiz, y eso que la provincia está en niveles altos de sociabilidad. Estos últimos años, la arena gustosa, las olas aptas para el surf y los chiringuitos la han convertido en carne de Instagram, además que Vejer de la Frontera es bonito, bonito. No por nada fue declarado ya en 1976 como conjunto histórico-artístico. Para quienes gusten despedir la jornada playera con un buen mojito está La Torre, a pie de arena, con música y vistas directas al atardecer… Así, ¿quién se va a resistir a compartir unas cuantas fotos en su Instagram?

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Playa de Camarón (para camuflarse sobre la arena)

Esta playa de simpático nombre ocupa un bello paisaje de dunas y vegetación declarado como zona protegida, así que el acceso se hace a través de plataformas de madera: protegen a la vez que quedan muy vistosas para los selfies playeros. No hay que salir corriendo si ve a algún que otro camaleón andar lento sobre la ardiente arena; en todo caso, esta es su casa. Y de hecho, hay hasta un centro de interpretación camaleónico cerca de la entrada a la playa. Otra curiosidad: al bajar la marea, quedan al descubierto los corrales de pesca del camarón… de ahí el nombre de la playa.

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La playa de la Barrosa (la familiar)

Sí, está bien eso de ir al chiringuito más cool o sacar a pasear la tabla de surf, pero en ocasiones también apetece algo más relajado, en plan familiar. Para esos momentos playeros, Cádiz tiene playas como la Barrosa, en Chiclana de la Frontera. Este arenal es perfecto si hay peques de por medio dando sus primeras brazadas y los padres pueden evadirse un rato de la chavalería caminando por la kilométrica orilla. Son famosas las puestas de sol con el islote de Sancti Petri recortado en el horizonte.

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Playa de Regla (para cosmopolitas en chanclas)

Se ve tan familiar y concurrida, con sus chiringuitos a pies de paseo y las tumbonas y parasoles que resulta difícil imaginar que esta playa, en realidad, guarda algunos secretos. A finales del S. XIX, la playa de Regla, en Chipiona, fue escogida por sus aguas curativas para fundar el Primer Sanatorio Marítimo de España, el Sanatorio de Santa Clara, en el año de 1897 donde se trataron numerosos tuberculosos. No fue cosa de milagro, si no de yodo, que parece ser que se encuentra en altas dosis en el mar. Pero es que, además, hay cerca un faro histórico que se remonta a eso del año 140 a. C. Eso sin contar con la evidente presencia del  Monasterio de Nuestra Señora de Regla. Vaya toda una lección de historia. La temporada playera alarga hasta la festividad de la Virgen de Regla, el día 8 de septiembre, cuando la playa se llena de ambiente festivo.

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La Fontanilla (para foodies con arena)

El gran atractivo de Conil de la Frontera son sus playas, y es que tiene cerca de 14 kilómetros de arena fina bañada por el Atlántico. La de Fontanilla es la más famosa y concurrida por sus aguas calmas, ideales para familias con peques, y por su entorno natural. Pero resulta que foodies de todo el mundo, sobre todo durante la temporada de la almadraba del atún rojo, le tienen el ojo puesto a este lugar. Sin ir muy lejos de la arena, se encuentran dos clásicos: el Restaurante La Fontanilla y el restaurante Francisco La Fontanilla. En el municipio hay muchos otros restaurantes para disfrutar del atún, los pescados y arroces.

Playa del Faro de Trafalgar

Cádiz, las mejores playas del reino de la luz

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