Aún por explorar

Camiguín: la otra cara de Filipinas

En esta isla se puede vivir lo mejor de este país sin sucumbir a los cantos de sirena del turismo.

Filipinas, el país de las más de 7.000 islas. Con semejante cantidad de destinos por explorar no es extraño descubrir que muchas de estas islas son auténticos paraísos en la Tierra. Uno de ellos es Camiguin, una isla volcánica al norte de Mindanao que, a pesar de su pequeño tamaño, contiene tesoros naturales que la hacen absolutamente irresistible al viajero. Cascadas, junglas tropicales, volcanes, ruinas españolas y algún que otro secreto dan forma a una de las islas más seductoras del archipiélago filipino.

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Sobre dos ruedas se disfruta más

Antes que nada hay que saber una cosa: para explorar Camiguin la mejor opción es alquilar una moto. El reducido tamaño de la isla y las buenas condiciones de la mayor parte de sus carreteras hacen que la moto sea el transporte ideal para desplazarse de un sitio a otro. Además, recorrer la carretera principal que circunvala la isla no es solo la mejor manera para llegar a todos los lugares, las vistas que ofrece del paisaje dejarán con la boca abierta a más de uno.

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Subir al techo de Camiguin

La isla cuenta con varios volcanes y montañas a los que se llega haciendo senderismo. Una de las rutas más duras es la que lleva al volcán Hibok Hibok después de caminar durante 4 horas aproximadamente. Hay que estar en forma pero una vez arriba las impresionantes vistas justifican con creces el esfuerzo por la larga caminata. Si no, otra opción menos exigente es hacer la ruta del Old Volcano. Además de poder contemplar una magnífica panorámica de la jungla y algunos de los lugares más conocidos de la isla, durante el recorrido el viajero pasará por catorce estaciones decoradas con coloridas estatuas que muestran el calvario de Jesucristo hasta la cruz.

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Bañarse en agua dulce

En el interior de la isla se encuentran cascadas con impresionantes saltos de agua y piscinas donde darse un chapuzón. La más espectacular de ellas es Katibawasan con sus 70 metros de caída libre. Bañarse a una distancia prudencial de donde rompe el agua y alzar la vista es una experiencia tan sobrecogedora como fascinante en un entorno salvaje donde el agua muestra toda su fuerza.

 

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Arena reluciente como las estrellas

Camiguin es una isla volcánica y, como tal, la mayoría de sus playas son de arena negra. Pero si lo que el viajero quiere es encontrar arena blanca, uno de los lugares a los que tiene que ir sí o sí es la White Island. Situada a escasos 2 kilómetros al noroeste de la isla, esta lengua de arena blanca rodeada por aguas de color turquesa aparece en medio del mar abierto. Es sin duda el sitio más paradisíaco de Camiguin que invita a buscar un rincón donde relajarse y disfrutar del brillo impoluto que desprenden la arena y el mar con vistas esplendorosas de la isla al otro lado del mar. Para llegar hasta aquí tan solo hay que coger uno de los botes que parten desde la costa.

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La cruz del agua

Casi se podría decir que esta impresionante cruz que asoma por encima del mar es el símbolo de Camiguin. El monumento fue construido hace unos años en recuerdo de un antiguo cementerio que quedó sumergido a raíz de unas erupciones volcánicas el siglo pasado. Al ponerse el sol, el lugar se convierte en un paisaje espectacular de luces y sombras donde los últimos rayos solares lamen el mar justo por detrás de la gran cruz, la cual parece cobrar vida. Bajo ella, el fondo marino esconde tumbas sumergidas que se descubren haciendo snorkel.

 

 

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Cuando nunca se ponía el sol

El paso de los españoles por Filipinas también es visible en Camiguin. En el siglo XVI construyeron aquí una iglesia conocida como Guiob que fue destruida en 1871 a causa de la erupción del Old Volcano. El techo de la iglesia fue completamente derruido y actualmente solo quedan en pie los muros del edificio y algunas columnas. A pesar de la sensación de vacío que desprende el lugar, no deja de ser una visita interesante para conocer un pedazo de la historia filipina cuando era colonia española.

 

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Almejas gigantes

Uno de los sitios más curiosos de Camiguin es el Giant Clam Sanctuary. Ubicado en el sureste de la isla, se trata de un vivero de almejas gigantes que se puede visitar. Además de poder acceder a la zona de cría también es posible conocer más de acerca a estos animales haciendo snorkel con la compañía de un guía. Una experiencia singular, sin duda, que bien merece una visita para descubrir un poco más la fauna marina de la isla.

La cruz del agua

Camiguín: la otra cara de Filipinas

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