Entre trovadores y caballeros medievales

Los castillos más impresionantes de Soria

Esta provincia se emplazaba en el pasado entre reinos fronterizos de la España medieval. Ello dio lugar a un gran número de recintos fortificados, cuyos vestigios son hoy testigos mudos de un territorio que fue muy deseado.

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Soria conserva un legado de medio centenar de fortificaciones repartidas por la provincia. Las hay erigidas sobre cerros, asomadas a la ribera de un río o en el corazón de una villa. Viajes National Geographic ha seleccionado nueve castillos que, enteros o maltrechos, han sobrevivido al paso de los siglos. La mayoría surgieron en la época de dominio árabe, fueron reconstruidos durante la Reconquista iniciada en el siglo VIII y fortificados en la época medieval. Hoy su visión hace viajar en el tiempo.

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Pueblo y castillo de Magaña
Foto: AdobeStock

MAGAÑA

La mole del castillo de la Nava del Marqués (siglo XV) se asienta dominante sobre un cerro que preside el pueblo de Magaña, situado en la comarca soriana de las Tierras Altas, donde había una zona de paso entre antiguos reinos. El origen de este monumental bastión se remonta a una atalaya árabe. Hoy está considerado uno de los castillos mejor conservados de Soria. La planta casi cuadrangular del recinto se refuerza con torres circulares en sus ángulos y una Torre del Homenaje con remate almenado. Un anillo amurallado circunda la construcción primigenia con siete cubos de refuerzo. A los pies del castillo se arremolina el pueblo de Maga, con tejados rojos entre los que despunta el campanario de la Iglesia de San Martín de Tours.

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Magaña se asienta en la cuenca del Alhama, río que junto al Cidacos refrescan las vegas y barrancos del norte de Soria, de amplios y solitarios horizontes. Los paisajes solo están salpicados por aldeas tradicionales, matas boscosas como la de los acebales más extensos de la Europa meridional y rutas que siguen huellas de icnitas, las pisadas petrificadas de dinosaurios que hace 140 millones de años vagaban a sus anchas por aquí; el volumen de estos restos representan, junto con los de la vecina Enciso (en La Rioja), una de las mayores reservas paleontológicas del mundo. Justo en las afueras del pueblo hay uno de estos yacimientos, el de Miraflores, con más de 300 de estas huellas fósiles.

Gormaz
Foto: Shutterstock

GORMAZ

Siguiendo la carretera hacia el sudeste de la provincia, entre la sierra y las riberas del Duero, se contempla desde la lejanía el imponente castillo de Gormaz, levantado en el siglo X sobre una atalaya anterior que ya defendía la frontera entre al-Andalus y Castilla. La fortificación se convirtió en pieza clave de la defensa musulmana contra los reinos cristianos del norte y contribuyó a mantenerlos alejados de la entonces poderosa Medinaceli.

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En la actualidad, el entorno natural junto con el conjunto monumental de Gormaz, que incluye la fortaleza califal que señorea el territorio, constituyen uno de los parajes históricos más relevante de Castilla y León. La fortificación está consideradas por los historiadores «una de las mayores construccióones defensivas de la Baja Edad Media en Europa». Más de 20 torreones defendían el lugar, sobresaliendo la Torre del Homenaje. La fortificación se adapta perfectamente al perfil de la cumbre donde se asienta.

 

El castillo de Gormaz se creó con dos recintos separados por un foso. Con más de 1 km de perímetro y una muralla de más de 10 m de alto, en ella se juntaban soldados, animales de carga y de cabalgadura, almacenaje de aperos y artes de guerra y albercas que surtían de agua a moradores y huéspedes del castillo. En la misma ladera se puede visitar la ermita de San Miguel, uno de los tesoros del románico peninsular. 

Vozmediano
Foto: AdobeStock

VOZMEDIANO

En una comarca de transición entre la meseta castellana y el valle del Ebro se asienta este pequeño pueblo, dominado por los vestigios de su castillo y rodeado de un bello entorno natural. Estamos en territorio a los pies el Moncayo, donde el río Queiles horada el valle profundo que bordea la villa, antaño paso estratégico entre reinos musulmanes y cristianos, y luego frontera entre reinos de Aragón, Castilla y Navarra. Su origen se remonta a una atalaya a la que se accedía a través de una puerta elevada, y para la cual se utilizó una lápida romana en una de sus jambas. En sus muros se aprecian hasta tres sucesivas etapas.

 

Se trata de una fortaleza de doble recinto con almenas, erigido sobre grandes peñascos. La fortaleza que ha llegado hasta nosotros es el resultado de la evolución constructiva desde el siglo XII: el recinto exterior romano, la torre árabe y la muralla almenada es medieval. La altura de los muros se fue elevando en sucesivas fases, tapiando el almenado preexistente sin desmochar. El recinto interior es de planta rectangular y tiene en un extremo la recia Torre del Homenaje erigida en sillería. En 1429 tuvo de capitán frontero de las tropas castellanas al Marqués de Santillana, que reflejó su paso por estas tierras en varios de sus versos.

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Montuenga
Foto: iStock

MONTUENGA de soria

Perviven pocos vestigios de lo que fue el castillo defensivo de Montuenga, pero sus piedras en perenne equilibrio podrían narrar muchas historias, sobre todo sus dos torres poligonales. El bastión fue construido en mampostería y está perfectamente adaptado al cerro sobre el que se asienta. En su época de esplendor era una de las atalayas que defendían la línea fronteriza del valle del Jalón, vigilante del paso natural entre la meseta y la cuenca del Ebro. Cuando la marca se desplazó hacia el sur, Montuenga de Soria entró en las disputas de La Raya con los reinos de Castilla y Aragón.

 

La zona fue objeto de enfrentamientos entre Pedro I y miembros de la casa de Trastámara, así como entre castellanos y aragoneses durante las mencionadas guerras de la Raya. El castillo, también conocido como de los Padilla por esta dinastía noble que en él habitó, corona un cerro escarpado y alargado, desde el que domina el escueto pueblo a sus pies y el horizonte infinito. Sus vestigios están catalogados como Bien Protegido de Castilla y León.

 

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Berlanga de Duero
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BERLANGA DE DUERO

Desde las apretadas calles de Berlanga de Duero, en las que se alinean casas solariegas, palacios, una colegiata, iglesias y conventos, se contemplan sobre un altozano los vestigios del solemne castillo del pueblo, aún protegido por una extensa muralla que ha sobrevivido a siglos de afrentas y leyendas. Esta pequeña villa fue en el pasado un destacado enclave estratégico, de ahí su enorme fortificación. De hecho el primitivo pueblo medieval se hallaba dentro del perímetro amurallado del castillo, hasta que con el tiempo fue creciendo extramuros.

 

En esta fortificación medieval blanquecina queda poco de su origen árabe del siglo X. Los vestigios conservados, alzados sobre un espectacular cañón fluvial del río Escalote, corresponden a los siglos XV y XVI. Destacan el espacioso Patio de Armas, la Torre del Homenaje y la magnífica muralla con almenas, que permite imaginar el poderío que ostentaba. Un segundo anillo amurallado rodea la parte baja del cerro. Berlanga de Duero es uno de los pueblos monumentales más importantes de la provincia de Soria, catalogado en conjunto como Bien de Interés Cultural.

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Ucero
Foto: Shutterstock

UCERO

En las afueras del pueblo de Ucero se erigen los vestigios de una fortaleza medieval que empezó a construirse en el siglo XIII. Desde el pueblo se llega al castillo tras cruzar el río por un camino que se va hundiendo entre paredes rocosas hasta que se abren al cerro que corona la construcción de la fortaleza, junto a una ermita asociada a la misma. El acceso es tan impresionante como el propio castillo, que aún ennun empobrecido estado, sorprende en cuanto se hace visible al bajar la cuesta de la Galiana. Su recinto amurallado albergó el primitivo asentamiento medieval y la iglesia que ejercía de parroquia de la villa. Probablemente a lo largo de los últimos siglos medievales, el caserío se fue desplazando hacia el valle. El origen de la fortaleza se fecha en la Alta Edad Media, aunque la fábrica actual se levantó mediado el siglo XV. 

 

Su visita invita a imaginar su época dorada, cuando era un castillo señorial con una esbelta torre del homenaje. Estaba preparado para resistir importantes asedios, ya que contaba con un triple recinto amurallado, con foso en uno de sus lados y barbacana artillera. El acceso era complicado y disuasorio, con rampas dispuestas para ayudar en su defensa, que finalizaban en un puente levadizo. La entrada se podía defender fácilmente desde la propia puerta, desde la torre o los adarves perimetrales. Junto a la visita a los vestigios del castillo, Ucero cuenta con una excursión obligada. Desde el pueblo, caminando a través de un pinar, se llega a la solitaria ermita de San Bartolomé y al majestuoso entorno natural que la rodea, emplazados en el Parque Natural del Cañón del Río Lobos. Perteneció a un monasterio que los templarios construyeron adosado a una cavidad que se asoma al cauce fluvial. Este rincón está lleno de misticismo y leyendas.

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Calatañazor
Foto: iStock

CATALAÑAZOR

En la histórica comarca de la Tierra del Burgo se asientan los vestigios del imponente castillo de Catalañazor, oteando un paisaje de horizontes cenicientos y belleza solitaria, con vestigios de castros celtíberos y pueblos de trasiego medieval. El bastión de Catalañazor corona un cerro rodeado por campos agrícolas tapizados de cereales y girasoles. La estampa amurallada y medieval de su Castillo de las Águilas se aúpa sobre un tajo anaranjado que abre el río Milanos en la caliza. El nombre del enclave de Calatañazor parece surgir del árabe Qalat al-Nasur, cuyo significado sería «castillo del buitre», o nido de águilas para otros. 

 

El fortín se organiza en un recinto rectangular con torreones circulares y cuadradas en los ángulos y una Torre del Homenaje en el lienzo oriental. Un foso reforzaba la defensa de la fortificación. Hay que recordar que estos vestigios ya presenciaron la batalla entre las tropas cristianas y las de Almanzor en 1002, donde este fue derrotado. Una leyenda sitúa aquí al general andalusí Almanzor en el año 1002, sufriendo una terrible derrota por las tropas de Castilla en un campo de batalla que fue llamado «valle de la sangre», allí donde «Almanzor perdió su tambor». Muy cerca se puede realizar un encantador paseo por el milenario Sabinar de Catalañazor, un bosque declarado Reserva Natural.

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Yanguas
Foto: Shutterstock

YANGUAS

Junto al pequeño pueblo de Yanguas se alza el castillo residencial homónimo, que era un defensa del lugar al estar elevado sobre un espolón flanqueado por arroyos, en lo que suponía el control del paso estratégico del curso del río Cidacos. La construcción del siglo XIV representa un magnífico ejemplo de castillo palaciego, construido en su origen en tapial siguiendo técnicas de tradición árabe. Conserva todo el recinto de planta casi cuadrada, flanqueada por cuatro torreones, uno de ellos de base más ancha que constituye la Torre del Homenaje. Las torres sobresalen ligeramente de las paredes que los unen y están rematadas por almenas. Refuerza la defensa una muralla que fortificaba también la villa. Conserva el recinto interior de planta cuadrangular flanqueada por cuatro torreones cuadrados en las esquinas, una de ellas de base más ancha funcionaba como Torre del Homenaje. En el espacio central de la cosntrucción se abre un patio empedrado y con columnas. El castillo de Yanguas fue declarado Bien de Interés Cultural el año 1949 y la Villa Conjunto Histórico en 1993.

Almenar de Soria
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ALMENAR de soria

En plena comarca del Campo de Gómara, tierra agrícola y declarada Zona de Especial Protección para las Aves del este soriano, se asienta un pequeño castillo señorial y amurallado, que destaca más por su contundencia que por sus dimensiones. El nombre del pueblo que lo acoge viene del topónimo de origen árabe, que hace referencia a «un lugar elevado desde el que se podía vigilar y hacer señales». Probablemente su semilla fue una torre árabe, de la misma tipología que las conservadas en otros pueblos del Campo de Gómara. Este castillo es hoy propiedad privada.

 

El edificio ocupa una loma de poca altura que dominaba estratégicamente el lugar. Fue erigido entre los siglos XV y XVI sobre un anterior bastión musulmán. En la Edad Media, la primitiva atalaya amplió las estructuras defensivas, se adaptaron las troneras para acoger piezas de artillería, y un puente construido en piedra modificó el acceso y su defensa. El edificio central, de planta rectangular, conserva muros almenados y ventanales góticos. Conocido como castillo de los Condes de Gómara, en él se hospedaron reyes como Carlos II y Felipe V. A finales del siglo XIX inspiró a Béquer para sus Pasajes de leyendas. Y tras ser usado para albergar dependencias del pueblo, en él vino al mundo Leonor Izquierdo, la que fuera esposa y musa del poeta Antonio Machado. La visita al castillo de Almenar de Soria tiene cerca el Santuario de la Virgen de la Llana, que guarda un retablo barroco.