Cinco destinos top del freeride

Si el surfista sueña con la ola perfecta, el ideal del esquiador freerider son las montañas vírgenes tapizadas de nieve polvo donde es posible esquiar sin senderos trazados

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Islas Lofoten Reine Aurora boreal. Islas Lofoten, Noruega

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Islas Lofoten, Noruega

Viajar a estas islas noruegas es hacerlo a un paraíso para los amantes del freeride. Ubicadas al norte del círculo polar Ártico, desde sus montañas nevadas se avistan unas playas donde se practica también otro deporte de aventura: el surf.

La Grave, Francia

Foto: AgeFotostock

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La Grave, Francia

La estación francesa de La Grave es uno de los mejores puntos de freeride de todos los Alpes. Aquí solo se puede esquiar en la pura montaña, sin balizas que delimiten el camino ni máquinas que pisen la nieve.

Baqueira Beret (Lleida). Baqueira Beret, Lleida (Cataluña)

Foto: AgeFotostock

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Baqueira Beret, Lleida (Cataluña)

Para muchos expertos del freeride, Baqueira Beret es uno de sus destinos favoritos. En la célebre estación ubicada en el valle de Arán hay un inmejorable entorno más allá de las pistas donde es posible practicar.

Los Alpes desde el vacío. Chamonix, Francia

Foto: AP Photo

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Chamonix, Francia

También ubicada en Francia, al pie del Mont Blanc, esta estación fue el escenario de la edición 2015 del Campeonato Mundial de Freeride. El lugar es un referente internacional para la práctica de este deporte extremo.

Grandvalira, Andorra

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Grandvalira, Andorra

Esta estación andorrana acoge el único Freeride Center de los Pirineos y cuenta con el reconocimiento del Freeride World Tour. No en vano ofrece extensas zonas de nieve virgen en un paisaje de gran belleza.

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Cinco destinos top del freeride

"Para mí es una pasión, un modo de experimentar el profundo vínculo que nos une a la naturaleza sin ninguna cortapisa", asegura el alemán Nico Zacek, veterano de este deporte extremo. Y es que, tal y como indica el término, el freeride es una forma de esquiar sin ninguna limitación. También es más respetuosa con el medio ambiente, porque no precisa de instalaciones construidas para su práctica. Algo similar a como debió de ser el esquí en sus orígenes, cuando era la única manera de desplazarse por un mundo blanco, sin pistas ni senderos.

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Según estudios recientes, aquellos esquiadores ancestrales, seguramente nómadas de la tundra siberiana o de Escandinavia, aprendieron a avanzar por encima de la nieve sobre unas rudimentarias pero efectivas palas de madera hace unos 10.000 años, al final de la última glaciación.

Allí empezó todo y hoy, cuando está en boga un cierto regreso a las raíces, los intrépidos freeriders reivindican este modo de esquiar más genuino. Aunque con innovación tecnológica, equipados con las mejores prendas térmicas e incluso airbags de avalancha. "Soy consciente del peligro que entraña la montaña –declara Zacek–. Por eso voy bien preparado. Quiero que mi única preocupación sea disfrutar del freeride y de la naturaleza en estado puro."

Hay muchos lugares para practicar este deporte. En España, destacan Baqueira Beret, en Lleida, y la estación andorrana de Grandvalira, una de las mejores según otro destacado freerider, el francés Seb Michaud (abajo), quien lleva 15 años dedicándose a esta modalidad de esquí y está especializado en los saltos acrobáticos.

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