Ocre oscense

Cinco paisajes para un otoño en Huesca

Y es que esta época le sienta tan bien al Pirineo y a toda la provincia...

El Pirineo aragonés tiene lugares mágicos y maravillosos para perderse en otoño. Bastaría sólo con el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido para tener al alcance una galaxia natural de extensas alfombras de hojas caídas y una luz mágica, filtrada por los dorados de las hayas, abedules y chopos, o  por los rojos de los arces, siempre con el permanente correr del agua de los ríos y de las cascadas. Pero es que, además, en Huesca hay muchos otros lugares donde vivir el otoño en toda su intensidad.

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Mirador de los Bucardos

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Mirador de los Bucardos: un otoño entre cascadas

Para encontrar esta postal otoñal hay que calzarse las botas y caminar por el amplio Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. No hay que asustarse, que es una ruta asequible hasta para urbanitas recalcitrantes. El circuito es circular, así que no hay posibilidad de perderse. La excursión pasa por las cascadas de Arripas, la Cueva y del Estrecho. Precisamente a la derecha de la cascada de Arripas, se encuentra el mirador de los Bucardos, desde el que hay unas vistas perfectas de los farallones de Gallineros y Fraucata, del Valle de Ordesa y del río Arazas.

Valle De Pineta

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Valle De Pineta: el otoño más accesible

Una postal perfecta del otoño aragonés: espesos bosques de pinos, salpicados por abetos y hayas que explotan en colores, cubren las laderas de los monte entre los pastos alpinos. La imagen sobrecoge de forma sublime por las altas crestas y escarpadas montañas de origen glaciar, en las que es fácil divisar salvajes caídas de agua, que lo rodean. Así es el Valle de Pineta, que en la comarca aragonesa de Sobrarbe, forma parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Su agreste silueta no debe tirar para atrás, pues tal vez sea el valle más accesible de todo el parque, ya que lo cruza la carretera HU-V-6402 que lleva hasta las puertas del Parador Nacional Monte Perdido, donde descansar con todo lujo de las caminatas otoñales.

Selva de Oza

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Selva de Oza: otoño con turquesa

En la cabecera del valle de Hecho, la selva de Oza es uno de los rincones más sublimes del Alto Aragón. Lo de llamarla selva no es una exageración, sino que es lo que se merece esta mágica masa forestal de hayas y abetos que protagonizan uno de los paisajes otoñales de Huesca más bellos. Es más que un bosque porque se sitúa sobre los 1.000 m. de altitud y presenta especies herbáceas en el piso inferior. Aquí, se pueden ver los turquesas del barranco Estribiella junto a los dorados de las hayas que filtran la luz casi convirtiéndola en puro membrillo. Hay multitud de senderos para  descubrir los rincones más bellos de este paraje natural que forma parte del Parque Natural de los Valles Occidentales.

BUJARUELO- EL OTOÑO EN EL CAMINO. BUJARUELO: EL OTOÑO EN EL CAMINO

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BUJARUELO: EL OTOÑO EN EL CAMINO

Muy cerca del Parque  Nacional de Ordesa y Monte Perdido, aparece el valle de Bujaruelo, un espacio ideal para caminantes que prefieran aislarse un poco del tránsito que concentra Ordesa. El valle ha estado ocupado desde tiempos medievales, ya que en la época fue un importante paso a Francia a través del Pirineo. El camino permitía la comunicación con San Juan de Gavarnie de forma fácil, por lo que de seguida se convirtió en una de las vías de comunicación más frecuentadas del sector central pirenaico. De todo aquel tránsito, quedan los restos de la iglesia románica dedicada a San Nicolás del siglo XIII, junto al hospital de peregrinos que hoy funciona como albergue, o el viejo puente de piedra que aún resiste sobre el río Ara, la postal perfecta del valle.

 Pardina Ballarín-Fanlo

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Bosque de la Pardina Ballarín: donde el otoño es sinfonía

El nombre, casi más propio de un mapa legendario, puede caer simpático de primeras; pero si se visita este corro forestal en el valle del Chate en otoño, la simpatía pasará a total enamoramiento. Es una auténtica maravilla ver como el verde da paso a una sinfonía colorida elaborada por los abedules, los chopos, las hayas, los arces y álamos. Muy próximo al valle de Ordesa y al cañón de Añisclo, esta maravilla del Pirineo aragonés se puede recorrer por el camino GR- 15, que conecta el valle de Vió con el valle de Broto. Se accede al sendero a poca distancia de la oficina de turismo de Fanlo. A poco más de una hora de comenzar a caminar se llegará a la antigua Pardina Ballarín que da nombre al entorno.

Bujaruelo

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