Veraneo fluvial

Cinco piscinas naturales portuguesas muy cerca de la frontera

Pozas, terrazas fluviales y playas de agua dulce por las que merece la pena cruzar a Portugal.

Verano y piscina. Sí, puede ser una combinación obvia, pero cuando se le añade el toque de naturaleza la fórmula se eleva al máximo placer. Eso es lo que define a esta selección ya que las cinco protagonistas son paraísos fluviales, están muy pocos kilómetros de la frontera con España y atesoran un entorno exuberante donde lo rural le añade el toque definitivo de autenticidad. ¿Quién da más?

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Pego do Inferno, un edén a media hora de Huelva

Foto: Shutterstock

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Pego do Inferno, un edén a media hora de Huelva

Escondida en la parroquia del Santo Estêvão, a tan solo media hora de la frontera española, la cascada Pego do inferno es uno de los paisajes más impresionantes del sur de Portugal. Aunque se aleje de la imagen turística del Algarve, es una gran alternativa a las playas aglomeradas del verano. 

Este salto de tres metros de altura es una de las cascadas principales del Río Asseca, el caudal que abastece la región de Tavira. Aunque podría parecer que su dimensión no es notable, sí que impresiona el color esmeralda de sus aguas, producido por el carbonato cálcico procedente de las rocas del entorno. 

El Mirador do Pego, punto más alto de la cascada, ofrece la mejor vista de las piscinas de Pego do Inferno, cuyo nombre puede traducirse como 'Abismo del Infierno'. Según la leyenda portuguesa, este nombre proviene del fatal accidente de un carruaje que se despeñó por la cascada lleno de pasajeros. Al no encontrar ninguno de los cuerpos tras días de búsqueda e inmersiones, el acervo popular hizo sospechar que aquí se encontraba la puerta del infierno. 

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Foto: Shutterstock

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Loriga, la única piscina glaciar

Esta playa fluvial destaca por ser la única de Portugal ubicada en un valle glaciar. El manantial del Valle de Loriga forma cascadas, lagos, y las piscinas naturales con aguas tan heladas como cristalinas. El pueblo de mismo nombre, en el distrito de la Guarda, forma parte de los hermosos paisajes del Parque Natural de la Sierra de la Estrella

La temporada indicada para el baño es entre julio y agosto, pero el complejo tiene atracciones para todas las estaciones. Las verdes infinity pools incrustadas en la montaña son tan perfectas que despiertan sospechas. Y es que, en efecto, se trata de una obra conjunta de la naturaleza y el hombre. Eso sí, en su origen, estas terrazas acuáticas no estaban destinadas al veraneo, sino al regadío, lo que no quita que, con el tiempo, se haya convertido en un parque acuático al natural. 

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©ARPT Centro de Portugal

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Foz D'Égua, el espejo de agua que nace de dos ríos

La piscina natural de Foz D'Égua está formada por la confluencia de los arroyos Piódão y Chãs d'Égua, que en su camino hacia el río Alvoco, son represadas para formar uno de los espejos de agua más bellos del país.

Este pequeño pueblo del municipio de Arganil parece haber salido de los libros de Tolkien, sus pequeñas casas de esquisto y pizarra incrustadas en la montaña parecen albergar a la familia de los primos portugueses de los hobbits. Dos puentes de piedra en forma de arco conectan este verde valle de la Serra do Açor, desde donde se puede tener una vista panorámica de la piscina natural formada por los dos ríos

A escasos cuatro kilómetros de Foz D'Égua se encuentra el pueblo histórico de Piódão, que posee las mismas características encantadoras, pero en mayor escala. Al ser más conocido, Piódão acaba eclipsando la pequeña aldea de hobbits, lo hace que todo aquel que llega a Foz D'Égua encuentre un lugar remoto e inmerso en la naturaleza. 

Praia Fluvial do Pego - Penha Garcia

Foto: Vitor Oliveira @portuguese_eyes

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Penha Garcia, la playa fluvial que mira a España

Este espejo de agua se encuentra en el Geoparque Naturtejo, considerado Geoparque Mundial de la UNESCO. Está formado por las aguas represadas del Río Pônsul, y por las altas paredes de roca granítica del valle. La forma geométrica de la piscina delata su reciente construcción, pero los fósiles de 480 mil millones de años que guardan las piedras del Parque Icnológico de Penha Garcia ofrecen un baño de historia. 

La cabecera de río que sale de las montañas da una excelente calidad al agua, que por ser corriente, se mantiene naturalmente limpia. La cascada, la presa y la Playa Fluvial do Pego se pueden apreciar mejor desde el elevado mirador del castillo de Penha Garcia, que corona este pueblo fronterizo con Extremadura. 

 

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PLAYA FLUVIAL DE LAPA DOS DINHEIROS © JOSÉ CONDE

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Lapa dos Dinheiros, el paraíso del veraneo fluvial

Las dulces piscinas de este pueblo están situadas a menos de 100 kilómetros de la frontera española. Más concretamente en el Parque Natural de la Sierra de la Estrella donde el río Ribera da Caniça crea este capricho fluvial.

La playa de Lapa dos dinheiros es pública, cuenta con una buena infraestructura para recibir a los visitantes, pero pese a ello no ha dejado de estar perfectamente integrada a la naturaleza. Por eso recibió el sello de bandera azul, símbolo de calidad medioambiental asignado anualmente a las playas, puertos de recreo y marinas.

El abrupto relieve del pueblo, que se encuentra a 700 metros de altura sobre el nivel del mar, forma una sucesión de pequeñas cascadas conocidas como 'caídas de agua de Caniça' y el entorno cuenta con el valioso conjunto castañas centenarias Souto da Lapa, formado por especies de flora raras en la región.

Loriga