Pirineos coloridos

Cinco rincones para un otoño en Lleida

El norte de esta provincia es un caleidoscopio de colores ideales para recorrer durante esta época del año.

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shutterstock 735994603. Aigüestortes y lago de San Mauricio

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Aigüestortes i estany de Sant Maurici

Al Parque Nacional de Aigüestortes i estany de Sant Maurici se puede acceder desde el norte o desde el sur, desde el este o desde el oeste, incluso es posible circunvalarlo a pie, atravesarlo de punta a punta o recorrerlo de refugio en refugio. Esta variedad de aproximaciones lo hacen doblemente interesante porque permiten conocerlo por fases, descubriendo valles y pueblos de montaña distintos en cada viaje. En otoño, antes de las primeras nevadas, las opciones aún son numerosas. Una de las rutas más conocidas y sencillas es la excursión a pie o en taxi de montaña hasta el lago de Sant Maurici y el entorno del refugio de Amitges (abierto hasta el 12 de octubre y el puente de la Purísima) desde el pueblo de Espot. Otras dos rutas fáciles y a la vez espectaculares son la que sube a los lagos de Colomèrs desde los Banhs de Tredós, en el Valle de Arán, y la que se adentra en el parque por el valle de Boí y la ascensión al refugio Ventosa i Calvell (abierto hasta el 12 de octubre) desde el embalse de Cavallers.
 

iStock-545652286. Alt Pirineu

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Los Valles de Àneu

En lo más alto de la comarca del Pallars Jussà, subiendo hacia el puerto de la Bonaigua, la puerta del valle de Arán por el sudeste, se agrupan unos pueblecitos de montaña que son una delicia de visitar a lo largo de todo el año. El paisaje que los rodea es de cuento: en las zonas bajas, bosques de ribera y huertos; a medida que se gana altura aparecen los prados, los bosques de pino y algunos de los picos graníticos más emblemáticos del Pirineo. La población de Esterri d’Àneu es una buena base para descubrir el parque Natural del Alto Pirineo, la reserva donde se halla la Pica d’Estats (3143 m), la cumbre más alta de Cataluña. La oficina del parque se encuentra en Llavorsí, localidad famosa por el descenso de aguas bravas en piragua y ráfting. El pueblo de Llavorsí forma parte, además, de la ruta Lo Pallars Fer, que recorre el parque en 5 etapas y 77 km, pasando por los municipios de Vall de Cardós, La Guingueta d’Àneu, Farrera y Esterri de Cardós. 
 

shutterstock 1449670043. El macizo del Cadí desde Lles de Cerdanya

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El macizo del Cadí

El macizo del Cadí es ese muro gigantesco de roca que se alza hasta tocar el cielo y que separa el valle del río Segre, al norte, de la comarca del Berguedà, al sur. Su vista ha acompañado desde siempre a los pastores, veraneantes, esquiadores, excursionistas y habitantes de los pueblos del Alt Urgell (provincia de Lleida) y la Cerdanya (provincia de Girona). Punto de referencia geográfico, reto montañero o telón de fondo de fotografías asombrosas, el Cadí forma parte de un parque natural que cuenta con una red de senderos y ocho refugios que se mantienen abiertos desde primavera hasta otoño y que pueden enlazarse a pie siguiendo la ruta Cavalls del Vent.

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iStock-1069529246. Congost de Mont-Rebeio

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Congost de Mont-Rebei

Andar con la pared de un acantilado a un lado y, al otro, un precipicio de hasta 500 m sobre el río Noguera Ribagorzana es una experiencia emocionante. El desfiladero de Mont-rebei corta de norte a sur la sierra del Montsec, un profundo tajo que puede recorrerse desde el nivel del agua, en canoa o barca, o desde lo alto, a pie por un viejo camino de herradura que circula por la vertiente izquierda. La senda habilitada por la Fundació Territori i Paisatge cuenta con pasamanos en los tramos más estrechos y pasarelas que facilitan un paseo de 3,5 km. El centro de información del Espacio Naturaleza Congost de Montrebei se halla en La Masieta, en el pueblo de Sant Esteve de la Sarga.
 

shutterstock 1734842213. Sierra de Boumort

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Sierra de Boumort

La brama o berrea, la época de celo del ciervo, tiene en la sierra de Boumort uno de sus mejores escenarios. Este espacio natural situado en la orilla izquierda del río Noguera Pallaresa es además un refugio para las cuatro especies de buitre europeas: el buitre leonado, el negro, el quebrantahuesos y el alimoche. El gran aliciente de pasear por sus senderos en otoño consiste en mantener los oídos atentos para descubrir el ronco sonido gutural de algún ciervo macho resonando entre los bosques de pino. Si la salida se realiza en compañía de un guía será más fácil detectar otras «pistas» de la actividad de los ciervos, como las marcas de las astas en los árboles. El centro de información del parque de la Sierra de Boumort se halla en la localidad de Tremp. Desde allí se sigue la carretera nacional hasta la Pobla de Segur y, después, la C-13 hasta los pueblos de Pessonada o de Hortoneda.

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