Ayer y hoy

La Ciudad Prohibida de Pekín a principios del siglo XX

Construido en el siglo XV y tras multitud de vicisitudes históricas, el gran icono de la China imperial sigue despertando un gran interés.

El mayor recinto palaciego del mundo fue, entre los siglos XV y XIX, el epicentro de China y el reflejo en la tierra del origen divino de sus emperadores. Hasta que aquel universo oculto atrajo a los extranjeros y todo cambió.

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BE036633. 1900

Foto: Corbis

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1900

La "morada celestial del emperador" fue un reducto prohibido hasta que, en el siglo XIX, las potencias occidentales aumentaron su presión sobre China ante la negativa de abrirse al comercio exterior. Británicos y franceses se aliaron en la segunda guerra del opio y acabaron ganando territorios y profanando el Palacio Imperial. En 1900 los bóxers chinos (grupo religioso y político) se alzaron para liberar al país de los "demonios extranjeros". Pero un ejército de ocho naciones sofocó el asalto y ocupó la Ciudad Prohibida. A pesar de ello se permitió que el emperador niño Pu Yi viviera en ella hasta su abdicación en 1912. Poco después fue transformada en museo.

AWL CN01379. 2015

Foto: Awl images

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2015

Beijing es una urbe abierta a la modernidad, salvo en los lugares que fueron concebidos para la eternidad como la Ciudad Prohibida, hoy la principal atracción de la capital china. Cuando los turistas acceden por la plaza Tiananmen, ante ellos se abre un universo de 980 pabellones con 9.999 salas de nombres inspiradores: Cultivo de la Mente, Pacífica Longevidad, Suprema Armonía, Pureza Celestial... Las visitas recorren la Corte Interior, donde residieron 24 emperadores con sus esposas, concubinas, hijos y eunucos; y la Exterior, destinada a criados, funcionarios y soldados. En 2001 se inició una reforma que culminará en 2020 cuando celebrará 600 años de historia.

AWL CN01379

La Ciudad Prohibida de Pekín a principios del siglo XX

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