Monumental y viva

Córdoba en 9 clásicos (y alguna modernidad)

Un paseo desde la Mezquita-Catedral hasta la Judería por callejones y patios cuajados de flores sin olvidar lo más vanguardista de la ciudad.

"Oh excelso muro, oh torres coronadas...!". Lo escribió hace cuatro siglos un cordobés ilustre, Luis de Góngora (1561-1627), pero la ciudad sigue provocando expresiones de admiración. La Córdoba de los patios floridos, de los callejones con embrujo, de la histórica convivencia entre judíos, árabes y cristianos es también una urbe moderna, bien comunicada y de intensa vida cultural que seduce a quienes la descubren por primera vez y no deja de sorprender a los que ya la conocen con nuevas actualizaciones.

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Mezquita de Córdoba

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La globalización hecha edificio

El símbolo más conocido de Córdoba es la Mezquita-Catedral, "el más bello y original edificio de España" en palabras del hispanista Gerald Brenan (1894-1987). Fue basílica visigoda y luego mezquita, para convertirse en catedral tras la Reconquista. Hoy, con la protección de Patrimonio de la Humanidad, en ella conviven lo omeya con lo gótico, lo renacentista y lo barroco. Una lección de Historia del Arte en 22.000 m2. A través de la Puerta del Perdón se accede al Patio de los Naranjos, el antiguo lugar de abluciones de la mezquita, que el poeta cordobés Ricardo Molina definió como «una isla de sombra, silencio y perfume». Preside el recinto el imponente alminar reformado en torre barroca.

mezquita

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pasar por el arco

La Puerta de las Palmas da paso a la Sala de Oración, ese bosque de columnas rematadas en arcos de herradura que invita a perderse. Conforme se recorren las sucesivas ampliaciones, la ornamentación se va sofisticando: arcos polilobulados y entrecruzados, dovelas, mosaicos, columnas de mármol azul y rosa, bóvedas califales, el mihrab...; y por la parte cristiana, la Capilla Real, de influencia árabe, y la Capilla Mayor.

Alcázar de los Reyes Católicos

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El club de los Reyes Católicos

Enfrente de la Mezquita se alza el Alcázar de los Reyes Católicos, erigido en 1328 por orden de Alfonso XI en el lugar del antiguo palacio califal, y que los mismos monarcas cristianos adoptaron como residencia. Allí prepararon la toma de Granada y allí citaron a Colón para los preparativos de su viaje a América. El visitante puede realizar su propio viaje en el tiempo paseando por sus jardines y murallas, o subiendo a la Torre del Homenaje para disfrutar de las vistas, y tal vez soñarse como un cortesano cordobés del siglo XIV.

 
Julio Romero de Torres

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El que pintó a a la mujer morena

Hay que pasar por la plazoleta del Potro, en la que llegó a ser vecino Don Miguel de Cervantes, quien precisamente la menciona en varias de sus obras, El Quijote incluido, y donde además se encuentran el museo de Bellas Artes de Córdoba y el del pintor Julio Romero de Torres (1874-1930), el que pintó a la mujer morena, como dice la popular letra del pasodoble.

judería

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No es el laberinto de Borges

Las callejuelas de la Judería, acaso el más sabroso barrio cordobés, son un bellísimo laberinto. Aunque el trazado original del barrio es romano, el antiguo asentamiento de los sefardíes –expulsados, como es sabido, en 1492– ha llegado a nuestros días en un estado óptimo de conservación. Cierto es que las tiendas de recuerdos asaltan a cada paso, pero sigue siendo un placer vagar al azar, detenerse en la plaza de Maimónides ante la estatua del gran médico y filósofo del siglo xii nacido en Córdoba, apreciar en el Zoco la artesanía local (plata, cerámica, cuero...) o entrar en la Sinagoga cordobesa, una de las pocas medievales que quedan en España y la única de Andalucía. Construida en 1314, tuvo usos diversos, desde hospital a ermita o parvulario, pero conserva ornamentos mudéjares y arcos con yeserías. Y para más información, cómo no, está el museo Casa Sefarad.

 
tabernas córdoba

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Las tabernas, casa de todos

La Judería es además muy popular por sus tabernas, donde se sirven buenos vinos –sobre todo de la denominación Montilla Moriles– y especialidades andaluzas como el rabo de toro, el flamenquín o el salmorejo. También es fácil asistir a algún espectáculo flamenco, pues Córdoba es la cuna de grandes intérpretes, y fue ciudad adoptiva del guitarrista Vicente Amigo, quien le dedicó su álbum Ciudad de las ideas. A la hora de cuidar el apetito, hay un buen surtido de locales. Desde Casa Rubio, a dos pasos de la Casa de Sefarad, al fabuloso salmorejo de Bodegas Mezquita, o la solera de Casa Bravo y Casa Pepe.

 
 Palacio de Viana

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Armas de ciudad

No menos genuino resulta el barrio del Alcázar Viejo o de San Basilio. Del sinuoso trazado de las medinas no ha quedado ni rastro, solo calles rectas trazadas a cordel. Sin embargo, el aire judío y árabe se respira en sus patios llenos de flores; no en vano, el tradicional concurso cordobés tuvo su origen aquí en 1918. Otro lugar para descubrir el alma de la ciudad, aunque un poco alejado del centro, es el Palacio de Viana. Casa noble del siglo xv, a la atmósfera del edificio renacentista se añaden una docena de patios y un jardín donde, entre buganvillas y rosales, surge un mosaico romano y una fuente revestida de azulejos. Cerca, presidiendo la plaza de los Capuchinos, se halla la escultura del Cristo de los Faroles que popularizó Antonio Molina en el filme homónimo de 1958. 

 
templo romano

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Un templo romano...

También habrá que descubrir la plaza de las Tendillas, recomendable para las compras y una de las más animadas del centro junto a  la de Corredera, la mayor cuadrangular de Andalucía. Y siempre se puede retroceder en el tiempo en la plaza del Ayuntamiento, donde resisten vestigios de un templo testigo del pasado romano cordobés.

 
puente romano

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Y un puente romano

Romano es también el puente sobre el Guadalquivir, originario del siglo i y hasta no hace mucho el único que conectaba las dos orillas. A un lado tiene la Mezquita-Catedral y en el otro, la orgullosa Torre de Calahorra, cuyo mirador permite admirar la ciudad como hacían los vigías de la época califal, intuyendo a lo lejos Medina Azahara, la ciudad palatina que Abderramán III hizo construir para su amada.

Palacio Justicia

Foto: Mecanoo

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No todo es piedra centenaria en Córdoba

También hay exponentes de arquitectura contemporánea, como la Cámara de Comercio, con un austero exterior que esconde un interior vanguardista e imaginativo, con elementos de Jorge Oteiza y Miguel del Moral, y el nuevo Palacio de Justicia, un volumen con rasgaduras que generan espacios inspirados en los patios cordobeses.

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Foto: Mercado Victoria

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El rincón foodie

El 1 de mayo de 2013, el Mercado Victoria se convirtió en el primer mercado gastronómico en abrir sus puertas en Andalucía. La antigua caseta de feria mantiene su estructura de hierro y aire modernista para albergar los diferentes puestos y el mar de taburetes y barras donde probar los deliciosos platillos que cocinan: si se quiere hacer un grado en salmorejo cordobés, lo mejor será pasar por la Salmoreteca, o si se prefiere un toque exótico, hay que acercarse al Aku Japanese Food a probar su sorprendente maki flamenquín. Cervezas artesanales, quesos, ostras, ibéricos, pescados, vinos, patatas asadas... hay tanto y de todo que resultará difícil seguir visitando la ciudadad. 

Mezquita de Córdoba

Córdoba en 9 clásicos (y alguna modernidad)

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