El espejo de la II GM

El coronavirus altera el futuro de Notre Dame

Europa se enfrentó a situaciones similares tras la Segunda Guerra Mundial que pueden responder algunas preguntas.

El pasado 10 de abril, la Catedral de Notre Dame de París vivió un Viernes Santo excepcional: los rayos de sol caían en la nave sin techo y los curas llevaban cascos y trajes para protegerse de los escombros y de la contaminación por plomo. Sin embargo, la veneración de la Corona de Espinas -la preciada reliquia traída a Notre Dame desde Tierra Santa por Luis IX en el siglo XIII- se celebró, tal y como se ha hecho durante siglos.

Notre Dame

Foto: Cordon Press

Nodre Dame

Este es el segundo culto que se celebra en la catedral desde el incendio que destruyó su emblemática aguja y gran parte del techo hace un año. El primero se ofició el junio pasado para conmemorar los dos meses de los hechos. A diferencia de esa misa, que reunió a decenas de personas, este Viernes Santo solo había algunos clérigos con cascos protectores y mascarillas.

Notre Dame vivió su primer Viernes Santo tras los incendios, pero también el primero con una pandemia como la del coronavirus. Las palabras de Michel Aupetit, el arzobispo de París, se escucharon desde un improvisado altar:

Hoy estamos en esta catedral medio colapsada para decir que la vida sigue aquí.

Notre Dame

Foto: Cordon Press

Un futuro incierto

A las complicadas obras de la catedral se han unido las consecuencias de la Covid-19. Ya en 2019 y tras el incendio, se estimaba que la estructura tenía un 50% de posibilidades de colapsar parcial o totalmente. El proyecto de rápida reconstrucción que inicialmente había planeado el Presidente Emmanuel Macron para llegar a tiempo a las Olimpiadas de París de 2024, se había retrasado debido a la necesidad de eliminar los restos tóxicos de las tejas de plomo. Además, los andamios que se deformaron por el calor sobre la estructura dañada tenían que haberse retirado a finales del mes pasado.

Pero desde el 16 de marzo, la restauración de Notre Dame está paralizada. Se ha quedado desprovista de los trabajadores que velan por su recuperación y del equipo de rappel, conocido como 'ardillas', que se encargan de quitar los andamios. Los ingenieros ahora observan los sistemas de vigilancia láser a distancia para detectar cualquier movimiento estructural que pueda ser perjudicial para la catedral gótica, mientras que los guardias de seguridad vigilan el perímetro, sobretodo después de que se haya intentado robar material.

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"Estoy muy preocupada por la seguridad de todo [en Notre Dame]", dice Lindsay Cook, profesora de arte medieval e historia de la arquitectura en el Vassar College. "Todo lo escuchado hasta el momento evidencia una situación complicada. Y paralizar las obras, parece que solo traerá problemas futuros."

La reconstrucción en tiempos difíciles

¿Cómo podemos saber cuándo culminará la reconstrucción de la catedral de Notre Dame y cómo será el resultado final? En un momento donde las normas cotidianas parecen cambiar y disolverse semana tras semana, es imposible saberlo. Pero el destino de otra catedral icónica parcialmente destruida por el fuego durante la Segunda Guerra Mundial puede servir de ejemplo.

Como la parisina Notre Dame, la Catedral gótica de Colonia es el corazón espiritual de una gran ciudad y un venerado símbolo nacional. Su construcción a orillas del río Rin comenzó en 1248, 85 años después de que se colocara la primera piedra de Notre Dame en el suelo de la Île de la Cité de París.

Catedral de Colonia

Foto: iStock

La construcción de la Catedral de Colonia se llevó a cabo de forma irregular hasta que se abandonaron las obras en el siglo XVI. Y, como Notre Dame, esta también se volvió a apreciar durante el Renacimiento Gótico del siglo XIX, cuando se convirtió en un imponente símbolo de las ambiciones alemanas del pasado y del presente. En la década de 1880, la Catedral de Colonia fue el edificio más alto del planeta, y todavía sigue siendo la iglesia de torres gemelas más alta (con casi 157 metros) del mundo.

Durante la guerra y a pesar de que la capital francesa fue objeto de bombardeos aéreos por parte de las fuerzas alemanas y aliadas, Notre Dame no sufrió daños graves. Quien sí que los sufrió fue la Catedral de Colonia, afectada 14 veces por los bombardeos aéreos americanos y británicos entre 1942 y 1943. Al final de la guerra, el 90% del centro de la ciudad de Colonia estaba en ruinas, con solo la catedral de la ciudad, sin techo y con marcas de bala, en pie.

Mismos hechos, diferentes destinos

El destino de las catedrales dañadas de Europa en la posguerra fue diferente según su geografía, la política y el alcance de la destrucción: la Catedral de Coventry de Gran Bretaña, por ejemplo, no se restauró y permanece como un testimonio de los estragos de la guerra. En la mitad oriental del Telón de Acero, muchas iglesias góticas dañadas, como la Sophienkirche de Dresde, fueron consideradas símbolos de un pasado prebélico y pre-socialista, y fueron derruida.

En una Alemania occidental derrotada y ocupada inmediatamente después de la guerra, los esfuerzos de reconstrucción variaron de una ciudad a otra. Los ciudadanos de Colonia, respaldados por una poderosa diócesis y la financiación de la comunidad católica internacional, eligieron hacer de la reconstrucción de su catedral una prioridad. En 1948 -antes de la creación de un gobierno nacional alemán y de la llegada del Plan Marshall- el ábside principal de la Catedral de Colonia, donde se encuentra el altar mayor, había sido reconstruido para celebrar el 700 aniversario del edificio. En 1956, 11 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, ya se celebraban misas bajo la nave reconstruida.

Notre Dame

Foto: iStock

A diferencia de los rápidos trabajos de conservación realizados en la Catedral de Colonia, la reconstrucción de Notre Dame debe seguir una serie de convenciones de patrimonio cultural adoptadas por la comunidad internacional en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Estas normas prescriben meticulosamente los métodos y materiales que deben utilizarse en las restauraciones modernas, haciendo que el plan de reconstrucción de cinco años de Macron sea prácticamente imposible. El actual arquitecto jefe de la catedral de Colonia, en los días posteriores al incendio de Notre Dame, opinó que para completar su reconstrucción, probablemente harían falta décadas.

En busca de respuestas

Otra gran pregunta es cómo Francia y la Unión Europea destinarán sus recursos tras la crisis del coronavirus. ¿Se destinarán los casi 900 millones de euros prometidos?¿La reconstrucción de la catedral pasará a un segundo plano?

Según Sheila Bonde, profesora de historia de arte medieval, arquitectura y arqueología en la Universidad de Brown, esta es la misma cuestión que muchos países europeos afrontaron tras la Primera y Segunda Guerra Mundial. "¿Se reconstruye el corazón de una ciudad restaurando su centro simbólico, o se destinan fondos a aspectos sociales?" se pregunta Bonde, y concluye:

Creo que habrá que tomar decisiones muy difíciles.

Notre Dame

Foto: iStock

Finalmente, ¿qué papel jugará una renovada catedral de Notre Dame en una Europa post-COVID-19? Astrid Swenson, profesora de historia de la Universidad de Bath Spa experta en la historia de la Catedral de Colonia, señala cómo la catedral, un símbolo del nacionalismo alemán hasta la era nazi, fue renombrada después de la Segunda Guerra Mundial como un símbolo del renacimiento paneuropeo después de una guerra que desgarró el continente.

Solo el tiempo dirá si una restaurada Notre Dame servirá como fuerza unificadora para una Unión Europea afectada por la crisis del coronavirus, o como símbolo de orgullo francés que cimienta una ola de nacionalismo que ya había empezado a fracturar la Unión Europea mucho antes de que el coronavirus se colara dentro de sus fronteras.

"No sé si el momento de la reconstrucción [de Notre Dame] importa, y si estos ejemplos del pasado pueden servir de ayuda", añade Swenson. "Las obras pueden reanudarse después de la pandemia o, por lo contrario, se pueden destinar los recursos a otros aspectos. No sé si la mecánica que hemos visto en el pasado puede ser reproducida."

Swenson hace una pausa y luego suspira. "Los historiadores son muy malos especulando, ¿verdad?"

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