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Un destino exótico para cada mes de 2020

Una selección, de enero a diciembre, de los mejores lugares para cada época del año.

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iStock-480473311. Enero: Costa sur de Marruecos

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Enero: Costa sur de Marruecos

Durante muchos años, Marruecos se acababa en Agadir. Esta afirmación no se basa en cuestiones políticas, sino en la costumbre viajera de desdeñar el sur del país, aquel que se recorría en el famoso París-Dakar y que se escapa de todo bucle de de zoco-riad-bereber en el desierto. La playa de Milreft, en la imagen, es la postal más ejemplar de lo que espera en Tiznit y alrededores, una región perfecta para visitar a inicios de año por las temperaturas amables y por la nula explotación turística.

o-car-johann-campos-Pj80JY5qdsc-unsplash. Febrero: Carretera Austral

Photo by O'car Johann Campos on Unsplash

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Febrero: Carretera Austral (Chile)

El verano y el otoño austral son las épocas más idóneas para recorrer esta famosa ruta chilena. No obstante, el estío garantiza poder combinar las horas de hipnótico conducir con los trekkings más irresistibles y con las aventuras náuticas más apetecibles. Por el camino se cruzan lagos, ríos, archipiélagos y cordilleras en las que Chile demuestra que 'su' Patagonia sigue siendo un rincón tan recóndito como amable. 

iStock-1022759452. Marzo: Parque Nacional de Tongariro (Nueva Zelanda)

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Marzo: Parque Nacional de Tongariro (Nueva Zelanda)

En la mágica transición entre el verano y el otoño austral, el primer parque nacional (por antigüedad) del país kiwi sorprende por su inesperada mezcla de frondosidad y vulcanismo. No, no se trata de uno de esos paisajes frondosos típicos de Nueva Zelanda. De hecho, si por algo destaca es por sus paisajes marcianos producto de su alta actividad geotérmica. Sin embargo, al recorrerlo se descubren cascadas de ciencia ficción, lagos de colores imposibles y parajes de aspecto lunar absolutamente inolvidables. 

iStock-613543160. Abril: Maui (Hawái)

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Abril: Maui (Hawái)

Dos valles, un itsmo y, sobre todo, esa sensación de que no se está en un gigantesco resort (como sí sucede con otros destinos hawaianos). Así es la segunda isla más grande del archipiélago, un lugar un tanto agreste que ha permitido que lo genuino y lo viajero convivan a la perfección. Abril es un mes ideal para conocerlo por ser temporada baja y por contar com unas temperaturas (de entre 18 y 27 grados) óptimas para bañarse, bucear y patear sus escarpadas montañas. 

iStock-533348634. Mayo: Montes Cárpatos (Rumanía)

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Mayo: Montes Cárpatos (Rumanía)

El deshielo llega a la segunda cordillera más larga de Europa occidental como una bendición. Las nieves desaparecen y sus prados florecen, acompasando este milagro recurrente con el nacimiento de los oseznos. Verlos corretear, jugar, desperezarse y curiosear es uno de esos momentos inolvidables. Y más si se hace en Piatra Craiului, una de las reservas de la parte rumana de esta retorcida sierra, donde el turismo ha llegado de la mano de la sostenibilidad y donde la idiosincrasia de este país complementa, con su exotismo, esta espectacular experiencia. 

iStock-465903179. Enero: Isla Reunión

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Junio: Isla Reunión

Durante mucho tiempo, este precioso territorio francés de ultramar ha estado eclipsado por sus paraísos vecinos: Mauricio, Madagascar y Seychelles. ¿Su pecado? No tener esas playas esperadas de cocotero, bungalow y aguas turquesas. Y sin embargo, poco a poco se está haciendo justicia con una isla cuyos circos, pitones y escarpaduras son Patrimonio de la Humanidad y donde la naturaleza más salvaje aún reina a sus anchas. Un destino perfecto para viajar en el sexto mes del año ya que es cuando coinciden las temperaturas más altas (entre 23 y 30 grados de media) y la estación seca, las dos condiciones más óptimas para su visita. 

iStock-183160732. Julio: Archipiélago de Svalbard (Noruega)

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Julio: Archipiélago de Svalbard (Noruega)

Por mucho que se hable de estas remotas islas, aquí el turismo aún no ha llegado con voracidad. Normal, si se tiene en cuenta que este rincón de Noruega es uno de los lugares habitados más septentrionales del Planeta. Un paraje donde el oso polar y los renos son los reyes, donde todo (o casi todo) son glaciares vírgenes y donde la cultura ballenera pone un punto de color. Julio es el mes más amable para llegar hasta este confín, ya sea en crucero o en avión, gracias a sus temperaturas veraniegas (con máximas que superan los 20 grados) y a las horas de sol (todas). 

iStock-1051520524. Junio: Malawi

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Agosto: Malawi

Este pequeño país presume, con razón, de ser uno de los últimos secretos de África. Y, también, de haber sabido resistir al turismo ochentero y sustractivo. Por eso, ahora se ha propuesto mostrarse con virginidad, mezclando exotismo con tranquilidad (es uno de los estados más seguros de África) y ofreciendo espectáculos naturales únicos como el lago Malawi, donde hay playas paradisiacas y hasta una isla con forma de corazón o el valle del Rift. El final del verano coincide con la época seca, una estación en la que el país se libra de las lluvias para mostrarse exuberante. 

iStock-497614070. Septiembre: Huangshan (China)

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Septiembre: Montes Huang (China)

Se trata de uno de los paisajes preferidos para los viajeros que recorren este país, incluyendo los locales. Por eso, lo mejor es regatear sus festivos de octubre y su mes de agosto para poder disfrutar de este espectacular lugar sin la jauría turística que les suele acompañar (ni la consiguiente inflación). La recompensa viene en forma de paseos con pequeños avances otoñales y, sobre todo, la paz de contemplar este paisaje único sin tener que coger sitio. 

iStock-1184019772. Octubre: Ruta de la seda por Uzbekistán

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Octubre: Ruta de la seda por Uzbekistán

Hubo un tiempo en el que esta recorrido se hacía casi sin descanso para traer las especias, textiles y productos más codiciados de Oriente a Occidente. Ahora, que se puede elegir mejor la época para rememorar esta ruta, lo ideal es evitar los meses de temperaturas más hostiles y así disfrutar en plenitud de todos sus encantos. Y, encima, con el aliciente de evitar la temporada vacacional del los países occidentales. La recompensa es disfrutar de la magia de Tashkent, Jiva, Bujara y, cómo no, Samarcanda. 

iStock-474633044. Noviembre: Comino (Malta)

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Noviembre: Comino (Malta)

El exotismo en el Mediterráneo no tiene por qué estar íntimamente ligado a África o a islas remotas. Un ejemplo de ello es la tercera pata de Malta, la ínsula prácticamente deshabitada que hoy es todo un refugio para malteses y foráneos. En Comino lo que esperan son calas y bahías vírgenes y, sobre todo, unas aguas donde, con suerte y buen tiempo, el chapuzón es un subidón otoñal. Y, si no, es el momento del buceo, ya que sus fondos y paredes son un espectáculo submarino único en este mar. 

iStock-532918583. Diciembre: Langkawi (Malasia)

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Diciembre: Langkawi (Malasia)

Malasia ya es un secreto a voces. Su crecimiento como destino turístico tiene como resultado más y más visitantes cada año, aunque su amplia geografía hace que esto no suponga una sobreexplotación de los recursos. Ejemplo de ello es este archipiélago, otrora maldito y ahora verde objeto de deseo para el viajero más tropical. Aquí se mezcla la sensación de aventura con la accesibilidad (no en vano, está lleno de teleféricos, pasarelas, puentes etc.) y con unas instalaciones que en diciembre (sobre todo antes de Navidad) respiran tranquilas. 

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