En España, Portugal y Sur de Francia

Destinos cercanos para un verano sostenible

Están cerca, no están masificados y, sobre todo, ofrecen un modelo de turismo que respeta el entorno natural y humano.

A la vuelta de la esquina existen tesoros en forma de reservas naturales, pueblos con historia y zonas costeras únicas que ya dejaron atrás el turismo basado únicamente en vender sol y playa. Los esfuerzos de la administración y los locales por preservar el entorno y la cultura convierten estos destinos de España, el sur de Francia y Portugal en ejemplos de turismo sostenible, donde conocer su patrimonio, maravillarse de su paraje natural y conectar con el entorno.

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Lanzarote

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Lanzarote

Lanzarote es un claro ejemplo de este turismo comprometido, que no se basa únicamente en vender sol y playa. El equilibrio entre el desarrollo y la protección medioambiental es la fórmula que le ha llevado hasta el éxito: ha conseguido posicionarse como un destino atractivo y comprometido con el entorno, donde los paisajes, que van desde las largas playas como Costa Teguise hasta las volcánicas tierras del Parque Nacional del Timanfaya, se han convertido en el principal reclamo. Su hijo más célebre, César Manrique, dibujó una Lanzarote en completa armonía con el entorno y gracias a su obra es posible entender la estrecha relación que existe entre cultura, turismo y medioambiente. 

 

Urdaibai

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Urdaibai

A su paso por Urdaibai, el río Oka dibuja un lienzo de marismas y vegas fluviales que culmina a orillas de la ría de Mundaka. Ubicado a 34 kilómetros de Bilbao y a 90 de San Sebastián, se convierte en un plan perfecto para dejarse atrapar por sus espacios naturales y por los 20 municipios que lo componen, como Ereño, Ea o Bermeo. Reserva de la Biosfera y Área de Conservación, es el símbolo verde de Euskadi, donde hacer rutas en bicicleta, avistar aves en sus marismas, perderse por el mágico bosque de Oma y conocer su historia en los pueblos de pescadores. Otro destino que hay que mimar por el empeño de los locales en encontrar el equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación del entorno.

 

Menorca

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Menorca

Recorrer senderos del siglo XIV, bucear por el área protegida más grande de Europa y mirar las estrellas en un cielo que pertenece a la reserva Starlight. Eso es el turismo en Menorca que, más allá del que suele asociarse con las islas, apuesta por armonizar cultura y naturaleza, y por seguir la trayectoria que emprendió en 1993 cuando fue declarada Reserva de la Biosfera. Las ciudades de Mahón y Ciutadella, una a cada extremo de la isla, son el punto de partida para recorrer dos litorales antagónicos, pueblos de casas blancas y espacios naturales como el Parque Natural de s’Albufera des Grau o el Cabo de Cavalleria. Pero si por algo se conoce Menorca es por sus calas, que a día de hoy se pueden disfrutar en un entorno prácticamente virgen gracias al desarrollo sostenible de la isla.

 

Delta de l'Ebre. Terres de l'Ebre

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Terres de l'Ebre

El pasado enero, el temporal Gloria inundó el delta y cambió sustancialmente la apariencia de este ecosistema único del Mediterráneo, caracterizado por el Delta de l'Ebre y las islas que se ubican a lo largo del curso del río. Un entorno natural humanizado en el que conviven arroceros, pescadores, habitantes y turistas. De hecho, los recursos naturales forman parte de la economía y la inspiración de sus habitantes, que los han integrado en su modus vivendi con costumbres y fiestas arraigadas a la naturaleza. Unas vacaciones en Terres de l'Ebre son sinónimo de tranquilidad y de largos paseos, pero quien busca un poco de aventura la encuentra en los deportes acuáticos, en el avistamiento de aves y en rutas por el Massís dels Ports y las Serras de Pàndols-Cavalls.

Noja

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Noja

Localizada entre la ría de Quejo y la punta del Brusco, esta localidad cántabra cuenta con un 75% de su territorio protegido. Su costa se extiende en una sucesión de playas que constituyen la verdadera atracción turística de este municipio: la playa de Tregandín y la playa de Ris, que cuentan con la Bandera Azul y con un estado excelente de la calidad del agua. También destaca el valor ecológico de sus humedales, pertenecientes a la Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja. La estrategia del turismo de Noja es la calidad y, por su ubicación entre las altas cumbres de la cordillera Cantábrica y el mar Cantábrico, ofrece al visitante una belleza espectacular, en la que se alternan paisajes de mar y de montaña. Con esta diversidad, se ha convertido en un destino ideal para los amantes de la naturaleza y del deporte.

Rías Baixas

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Rías Baixas - Islas Atlánticas

Las Rías Baixas destacan por su gastronomía y por un paisaje formado por playas, parques nacionales y pueblos históricos. Pero si algo destaca de ellas es el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, el único parque marino y terrestre de esta comunidad autónoma. En las últimas décadas se ha convertido en un destino popular entre los turistas, motivo por el cual la reserva trabaja activamente para ofrecer actividades respetuosas con la naturaleza y que protejan el entorno. Conocer su flora y fauna, siempre con la divulgación como elemento primordial, puede ser una actividad clave para el mantenimiento de este entorno tan excepcional. Asimismo, las actuaciones que se desarrollan en este tienen como objetivo prioritario la conservación de sus valores naturales y de los procesos que los sustentan, tanto en el medio marino como en el terrestre.

Sierra de Gredos

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Sierra de Gredos

Emplazada entre las provincias de Ávila, Cáceres, Salamanca, Madrid y Toledo, a la Sierra de Gredos se accede por varios caminos repletos de lagunas, gargantas y riscos que alimentan la flora y la fauna de este lugar. Destacan la Laguna Grande de Gredos y el Circo de Gredos, espacios marcados por la erosión glaciar. Pero unas vacaciones en este paraje natural también permiten enamorarse de villas como Cuevas del Valle, con sus piscinas naturales y su bosque-jardín frente al río Pasaderas, Hoyos del Espino y su iglesia parroquial gótica o Candeleda, conocido por su microclima.

Sierras de Cazorla, Segura y las Villas

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Sierras de Cazorla, Segura y las Villas

Desde la fortaleza de Segura de la Sierra, el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas se extiende por las tres comarcas andaluzas que engloba la reserva. Aquí, los relieves escarpados y las paredes rocosas se entremezclan con los valles y frondosos bosques de pinos laricios. Al adentrarse en el parque, el agua se convierte en un fiel compañero en forma de río como el Borosa, de embalse como el Tranco o de saltos como el Chorro Gil. A parte de ser el lugar de nacimiento del Guadaquivir. Entre este paraje natural, uno se topa con las huellas de civilizaciones íbera, romana y árabe. Merecen especial atención las plazas y callejones de Cazorla, el castillo de la Iruela, la necrópolis ibérica de Toya en Peal de Becerro y la villa romana de Bruñel.
 

 

Valle de Arán

Foto: Guillén Pérez (Vía Flickr)

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Valle de Arán

Antes de alcanzar las llanuras de Aquitania y desembocar en el Atlántico, el río Garona cobija a sus riberas varios pueblos araneses y conforma el paisaje de esta comarca. En su confluencia con el Unhola, junto a Salardú, se halla el caserío de Unha, uno de los que mejor ha resistido el paso del tiempo, con edificios que conservan el tradicional estilo aranés y la iglesia románica de Santa Eulàlia. A pocos kilómetros y sobre ambas orillas del río se encuentra Arties con el impresionante Montardo (2833 m) como telón de fondo. En lo alto del pueblo se alza la iglesia de Santa Maria d’Arties. En un abrir y cerrar de ojos, el Valle de Arán brinda al visitante una cultura e historia únicas en medio de una naturaleza exuberante. 

 

Jávea

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Jávea

Cerca del Cabo de San Antonio y a un lado del imponente Montgó, se encuentra Jávea, uno de esos pueblos costeros que miles de españoles escogen para veranear. Pero más allá de su arenal, atesora un seguido de calas que poco tienen que envidiar a las Islas Baleares, como cala Blanca y Portitxol. Con todo, conforma una riqueza paisajística que los  nuevos proyectos turísticos pretenden fomentar a la vez que proteger. Sin olvidar el casco histórico con la Iglesia-Fortaleza de San Bartolomé, declarada Monumento Artístico Nacional, el Museo Arqueológico y Etnográfico Soler Blasco o el Mercado de Abastos.

Monsanto. Aldeias históricas de Portugal

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Aldeias históricas de Portugal

La región de la Beira portuguesa acoge en su territorio el conjunto de Aldeias históricas de Portugal. Formadas por un total de doce localidades, estos municipios de origen medieval caracterizados por su situación fronteriza hoy viven un nuevo renacimiento cultural, económico e histórico gracias a un programa de recuperación de su identidad cuyo protagonismo yace en el poder de los actores locales. Todo ello aderezado con un entorno natural de sierras, parques y reservas naturales ideal para descubrir a pie, sobre la bicicleta o por carretera. Y no hay que olvidarse de los productos típicos de la zona como el vino, los quesos o el embutido que harán las delicias de los más sibaritas. 

 

Cascais

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Cascais

Siguiendo la línea de la costa desde Lisboa hacia el norte, aparece en el camino Cascais, una típica población pesquera portuguesa. Sus playas son uno de los mayores atractivos de una ciudad que, además, conserva un bonito casco antiguo y una impresionante fortaleza restaurada en el paseo marítimo. Una de las joyas de este destino portugués es el Parque Natural Quinta do Pisão, un legado cultural, histórico, natural y paisajístico que representa la identidad de esta región. Un proyecto iniciado en 2008 puso hincapié en una equilibrada convivencia entre la biodiversidad y el desarrollo del turismo sostenible. A través de iniciativas de voluntariado y pequeñas intervenciones en el paisaje, se ha conseguido integrar la agricultura y las actividades culturales tradicionales en un entorno natural que prioriza la conservación.  

 

Guimarães

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Guimarães

Con un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta ciudad ubicada en el norte luso está estrechamente ligada al nacimiento de la nación portuguesa. En el siglo XII fue el escenario de una batalla entre una condesa y su hijo, quien, saliendo victorioso de la contienda, se convirtió en el primer rey de Portugal. La arquitectura gótica es la protagonista en el centro, una zona que se puede descubrir en un paseo a pie partiendo de la Praça de Santiago y descubriendo desde allí alguno de sus monumentos como los Palacios Municipales o la preciosa iglesia de Nossa Senhora da Consolação. En la parte alta de la ciudad, adonde se puede llegar caminando, aguardan el Palacio de los Duques de Bragança y el antiguo castillo de Guimarães. Y antes de marcharse, no se debe olvidar el viaje en teleférico a al Monte da Pena, desde donde se contempla una maravillosa panorámica de todo el entorno. 

 

La Camarga

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La Camarga

Bandadas de flamencos rosas posadas sobre una gran extensión de agua calma que devuelve los reflejos anaranjados del cielo crepuscular es la imagen por excelencia que todo viajero asocia a La Camarga francesa. La enorme área de humedales, marismas y salinas que crea la desembocadura del Ródano en el Mediterráneo conforman el Parque Natural Regional de La Camarga, un importante núcleo para la cultura de la Provenza y un destino único en cuanto a su biodiversidad y paisajes. Aigues-Mortes, villa medieval amurallada, suele ser la puerta de entrada a este universo acuático. Los amantes de las aves acudirán al Parque Ornitológico du Pont de Gau, aquellos que viajen en pos de la historia y el arte tendrán una parada obligatoria en Arles, y para los nostálgicos del auténtico ambiente marinero espera la localidad de Saintes-Marie-de-la-Mer, capital de la región. 

 

Narbona

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Narbona y Parque Natural Narbonnaise en Méditerranée

Situada en el sur mediterráneo de Francia, la ciudad de Narbona ha gozado desde tiempos romanos de su privilegiada ubicación como nudo de comunicaciones. De la época imperial conserva numerosos tesoros, pero su catedral gótica de origen medieval es la que hoy en día atrae todos los objetivos fotográficos. Con el río Aude como frontera norte, al sur de Narbona se extiende el Parque Natural Narbonnaise en Méditerranée, 80.000 hectáreas de territorio protegido. Sus paisajes están definidos por el macizo rocoso de la Calpe, extensas lagunas y playas mediterráneas de arena fina y llanuras de pinedas y viñedos. La propuesta de este parque para el viajero es un descubrimiento sosegado, disfrutando de los senderos que lo recorren y que permiten conocer la enorme biodiversidad que frecuenta la región.  

 

Larrún

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Larrún

El ascenso al monte Larrún, cuyo pico parece marcar cual mojón el punto de encuentro entre la frontera del País Vasco y el País Vasco francés, es una tradición para los habitantes de ambos territorios. Desde esta atalaya natural, a la que también se puede subir en un histórico tren cremallera activo desde 1924, se puede llegar a contemplar la costa atlántica. Sara, la población que descansa a sus pies es una de las más icónicas de esta región de los Pirineos Atlánticos y está catalogada como uno de los Pueblos más bellos de Francia. Pero son muchas las localidades que le hacen competencia en el País Vasco francés: Ainhoa, San Juan de Luz, Biarritz, San Juan Pie de Puerto, Itxassou… Una larga lista que comprende aldeas bañadas por la luz del océano y sus largas playas y un interior moteado de rincones que esconden un patrimonio natural e histórico con una identidad que trasluce en sus ricas tradiciones.  

 

Rías Baixas

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