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Los destinos protagonistas del número de febrero de Viajes National Geographic

Un mes dedicado a algunas de las rutas paisajísticas más notables de España y a los grandes viajes más inspiradores por Europa y Asia.

Pese a ser el mes más corto del año, Febrero es una excusa perfecta para aprovechar la belleza del invierno viajando por aquellos destinos nacionales e internacionales donde la nieve lo hace todo más bello. Pero también es una oportunidad para volar, con la lectura, a paraísos culturales y lugares exóticos, tanto cercanos como lejanos.

 

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 La ruta del románico palentino

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La ruta del románico palentino

La provincia de Palencia reúne la mayor concentración de arte románico de Europa, y la población de Aguilar de Campoo, en el norte, es el mejor punto desde donde empezar la ruta por sus templos más bellos. En este viaje la arquitectura y la historia tienen tanta importancia como la gastronomía y el paisaje, marcado por el curso del río Pisuerga, por las elevaciones de la Montaña Palentina y por las formaciones de roca de Las Tuerces y la singular geología de las Loras. Nuestro recorrido se centra en el norte de la provincia, donde se hallan las ermitas y monasterios más espectaculares.

Valle de Arán

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Valle de Arán

Esta comarca pirenaica fascina en todas las estaciones del año, pero en invierno se transforma en un lienzo blanco sobre el que destaca el curso del río Garona rumbo norte hacia su desembocadura en el Atlántico. Desde el Pla de Beret (llano donde nacen el Garona y el Noguera Pallaresa) y las altas cotas de la estación de esquí de Baqueira, se contempla un paisaje magnífico: el valle serpentea entre laderas tapizadas de abeto y pino negro mientras, a lo lejos, asoman el Aneto, el glaciar y una ristra de cumbres que rozan o superan los 3000 m. Pero la nieve no es el único atractivo de este rincón del Pirineo de Lérida, también lo es su patrimonio románico y su cultura y lengua cooficial, el aranés, dialecto del occitano. En cuanto a sus tesoros artísticos, no hay que perderse las iglesias de Salardú, Gausac, Arties (con pinturas murales extraordinarias) y Vielha, que exhibe un Cristo medieval.

Noruega: viaje desde Oslo hasta el Cabo Norte

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Noruega: viaje desde Oslo hasta el Cabo Norte

El viaje por los paisajes más asombrosos del país escandinavo en invierno empieza en Oslo, la capital, repleta de atractivos arquitectónicos y propuestas culturales. A continuación se toma rumbo norte hacia las islas Lofoten, uno de los destinos donde se pueden contemplar más auroras boreales, ese fenómeno lumínico que traza halos fosforescentes en el cielo del Ártico. Bordeando el litoral a bordo del barco-correo Hurtigrutten o bien en avión se llega a las grandes ciudades del norte noruego, Tromso, Alta y Karasjok, capital de la Laponia, la tierra de los sami, de los renos y las extensas llanuras blancas. La meta del viaje será, cómo no, el mítico Cabo Norte, accesible incluso en pleno invierno.

 Venecia, Padua y Treviso

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Venecia, Padua y Treviso

La bella ciudad de los canales ha sido un modelo y motor artístico cultural y económico para el resto de la región del Véneto. La época de esplendor de la República Serenísima llenó Venecia y las ciudades vecinas de palacios, iglesias y jardines esplendorosos, repletos de obras de arte creadas por arquitectos, escultores y pintores universales. Por eso la visita a Venecia debería primero saciarse con las vistas del Gran Canal en vaporetto o desde el magnífico puente de Rialto, dedicar una mañana entera en la maravillosa catedral de San Marco y el Palacio Ducal, y perderse por callejones y canales para descubrir las plazoletas del antiguo barrio judío o llegar a las islas de la Laguna. Una vez recorrida Venecia, será el momento de partir hacia Padua y Treviso y así saborear sus similitudes y diferencias, captar los matices que distinguen sus monumentos y descubrir el inmenso patrimonio artístico del Véneto.

Almería: del Cabo de Gata a sus maravillas de interior

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Almería: del Cabo de Gata a sus maravillas de interior

El Cabo de Gata es el enclave más conocido de esta provincia, aunque su interior alberga rincones únicos como la blanca Níjar, la maravilla geológica del Pulpí o el hipnótico desierto de Tabernas. Y también depara sorpresas nocturnas: un cielo tan limpio que permite ver las estrellas como si estuvieran al alcance de la mano… o casi; si se desea saber más, el observatorio astronómico de Calar Alto, en la sierra de los Filabres, permite vivir la experiencia a fondo. La herencia árabe es otro de los alicientes del interior almeriense, con especialidades gastronómicas de sabor andalusí y localidades como Purchena que conserva una fiesta que se remonta a los últimos años de dominio musulmán. Las recetas con frutos secos dejan paso a los platos de los pueblos pescadores del Cabo de Gata: pescado recién subastado en la lonja de Garrucha, arroz caldúo o las migas un día de lluvia… Y aunque no sea verano, las inmersiones de buceo en aguas del parque natural serán un colofón magnífico al viaje.

 Laos

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Laos

El gran río Mekong atraviesa de norte a sur este país de selvas exuberantes, estupas milenarias con budas de oro y una gente con la sonrisa siempre en los labios. Luang Prabang, la antigua capital, es la primera etapa del viaje que discurre hacia el sur. Rodeada por una naturaleza impresionante y relativamente intacta, el tiempo parece detenerse en la llamada ciudad de los templos, levantada donde el río Nam Khan vierte sus aguas en el Mekong. Los arrozales de Vang Vieng, los vestigios franceses de Vientián, la espesa selva de la meseta de Bolaven, las ruinas de templos jemeres de Champasek y las islas del archipiélago de Phan Dong, en el Mekong componen un viaje inolvidable.

Vista aérea de Baiona, Pontevedra (Galicia). Rías Baixas: de Vigo a Tui

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Rías Baixas: de Vigo a Tui

Desde Vigo hacia el sur, la provincia de Pontevedra despliega un variado arsenal de atractivos naturales y culturales. Para empezar, el casco antiguo de la propia Vigo, repleto de plazoletas y pazos que se enlazan a través de calles que desembocan en el puerto de la ría. Bordeando arenales se llega a la monumental Baiona, con una fortaleza, palacios señoriales, templos envueltos en leyendas y un puerto histórico que rememora los primeros viajes de descubrimiento de Colón. Hasta la frontera con Portugal, la ruta pasa por pueblos pescadores, castros milenarios y el fascinante entorno del último tramo delMiño, con la amurallada villa de Tui y el cercano parque natural del monte Aloia.

iStock-177539508. Las Palmas de Gran Canaria

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Las Palmas de Gran Canaria

La belleza de la capital canariona y de sus barrios históricos es innegable. Pero, además, en los últimos años se ha convertido en una urbe cosmopolita en la que se fusionan influencias europeas, africanas y sudamericanas. Un cóctel aderezado con una playa, la de Las Canteras, que es un oasis de fauna marina y de deportes acuáticos. Y como guinda, el afán local por recuperar sus baluartes defensivos para transformarlos en espacios para el arte y para la divulgación cultural.

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