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Los destinos que darán que hablar en septiembre

Las apuestas del próximo número de Viajes National Geographic incluyen espacios abiertos y naturaleza apasionante.

Septiembre está a la vuelta de la esquina y aunque sea el mes de “la vuelta al cole” no significa que se deje de viajar. Al contrario, cada vez hay más personas que retrasan sus vacaciones a septiembre. Las ventajas son indiscutibles, y más si se trata de viajar a alguno de los apasionantes destinos que aparecen en el nuevo número de la revista.

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Australia

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Australia

Brisbane es la puerta de entrada a la costa este australiana, un territorio repleto de tesoros naturales que incluyen desde bosques tropicales, bahías y cabos míticos hasta la Gran Barrera de Coral. Remontar la costa de Queensland ofrece la oportunidad de realizar incursiones en el outback y conocer sus ciudades vaqueras, los extensos bosques de eucaliptos y las granjas de caña de azúcar. A lo largo de la ruta aparecen diversos enclaves que merecen un viaje por sí mismos, como Fraser Island, la mayor isla de arena del mundo, y Hervey Bay, donde se pueden observar decenas de ballenas jorobadas en su camino hacia la Antártida. Pero sin duda el gran objetivo es la Gran Barrera de Coral, la estructura viva más larga del planeta: 2300 km desde Torres Strait, el punto más septentrional, hasta la región de Bundaberg. El mejor contrapunto al azul turquesa y la vida marina es el Parque Nacional de Daintree, un bosque antiguo y nebuloso que conecta directamente con los manglares de la costa.

montaña rocosas Canadá

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montañas rocosas de Canadá

Las Rocosas de Canadá reúnen todo lo que se le puede pedir a una región de montaña, pero a lo grande: picos por encima de los 3000 m, glaciares, ríos y cascadas, lagos, bosques y una fauna extraordinaria que incluye osos negros y grizzly, cabras de las Rocosas, wapitís, ciervos o águilas calvas. La ciudad de Calgary es el inicio de un recorrido que encadena cinco grandes parques: Waterton, Banff, Kootenay, Yoho y Jasper, y como guinda final, el monte Robson, la cumbre más alta de las Montañas Rocosas.

Bretaña francesa

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Bretaña francesa

Esta región del noroeste de Francia preserva una fuerte identidad, forjada por una cultura y una lengua propias, y arropada por un paisaje de bosques legendarios, bahías con poblaciones marineras y acantilados con faros que desafían al Atlántico. Desde la bella ciudad de Rennes, la capital bretona desde que Nantes pasó a ser la capital del País del Loira, la ruta por la costa norte hasta la punta de Raz atraviesa los paisajes más sublimes de Bretaña. Y frente a las corrientes marinas y el viento del Atlántico, el bosque de Brocelianda con sus leyendas sobre el mago Merlín y la abadía de Beauport regalan al viajero espacios que invitan a la meditación y la ensoñación.

Sierra de jaen

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Sierra de jaén

Las ciudades de Úbeda y Baeza, patrimonio mundial por la Unesco, son un magnífico punto de partida para descubrir el paisaje de olivares jiennense y las frondosas sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Después de disfrutar con la arquitectura y la gastronomía de Úbeda y Baeza, la ruta se adentra en tierras de olivares y de castillos que como el de Sabiote van moteando los lugares elevados. El bosque se adueña del paisaje al alcanzar el parque natural de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas, el espacio protegido más grande de España, Reserva de la Biosfera y lugar de nacimiento de varios ríos. Una de las mejores épocas para descubrir estas sierras es el otoño, cuando los ciervos machos en celo llenan el aire con sus roncos gemidos. En cuanto a las caminatas, el sendero GR-247, que lleva el nombre de Bosques del Sur, permite conocer todos los hábitats del parque; aunque no hace falta hacerlo de un tirón, se puede recorrer por tramos.

Pirineos de navarra

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Pirineos de navarra

El valle de Roncal inaugura este viaje por los Pirineos orientales de Navarra, donde se concentran los picos más altos, la Selva de Irati, el valle de Belagua y el legendario Roncesvalles. Si se empieza el viaje en Pamplona será inevitable –y más que deseable– subir por la Foz de Lumbier y la de Arbayún, dos cañones que anuncian la espectacularidad de los valles pirenaicos. Además de los picos y bosques, las tradiciones tienen aquí un gran protagonismo: el descenso por el río de las almadías, los quesos de oveja latxa, las romerías, los bailes y las leyendas que hablan de Carlomagno, el rey Sancho VII y los peregrinos a Santiago.

Tarragona

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La Costa de Tarragona

El nombre de Costa Daurada amalgama excelentes playas, tesoros modernistas, montañas y zonas vinícolas que sorprenden por sus rincones, tradiciones y gastronomía. La muralla romana de Tarragona y su encantador núcleo antiguo son un inicio de ruta ideal para empezar a disfrutar del viaje. Al norte de la ciudad se extienden las doradas arenas de Altafulla y hacia el interior se despliega un paisaje de sierras tapizadas de vides y monasterios centenarios. La amurallada Montblanc, la modernista Reus o la castellera Valls son los núcleos urbanos del oasis natural que conforman la sierra de Prades y la del Montsant, un pequeño paraíso mediterráneo para disfrutar del senderismo, de las rutas en bicicleta y, por supuesto, del vino del Priorat.

Menorca

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Menorca

Con 216 km de costa y una de las áreas marinas mejor preservadas del Mediterráneo, Menorca es una tentación irresistible. Sus playas, encajadas bajo un telón de pinos y pintadas con todas las tonalidades del azul, son la mejor carta de presentación de esta isla, la más oriental y septentrional del archipiélago balear. Pero más allá de su litoral salvaje, Menorca esconde un interior repleto de alicientes culturales, desde su suculenta cocina hasta los poblados talayóticos o los jaleos –exhibición de jinetes– de las fiestas patronales de verano. Esta riqueza se descubre hilando caminatas, rutas en bicicleta y paseos a caballo por el sendero que recorre el perímetro de la isla, el Camí de Cavalls.

Cáceres

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Cáceres

La ciudad extremeña es uno de los conjuntos monumentales más deslumbrantes de España, declarado Patrimonio Mundial en 1986. Lo que queda dentro de esta almendra de piedra azafranada que es el centro histórico es un conjunto de palacios e iglesias de extraordinario valor, cuyo centro se sitúa en la plaza de Santa María. Pero su centro vital es la plaza Mayor que entre soportales reúne el Ayuntamiento, el Foro de los Balbos y el torreón de la Yerba. Una escapada al paraje de los Barruecos completará con sus fantasías de roca este viaje monumental.

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