Un día perfecto en Seattle, la puerta a Alaska

La cultura urbana, los museos y una gastronomía basada en los productos del Pacífico, guían esta ruta por la mayor ciudad del estado de Washington.

Esta ciudad de la costa del Pacífico, en el estado de Washington, es la puerta de entrada marítima a Alaska, el “far North” americano. Cuando el verano empieza a dar señales de aparecer, Seattle se quita de encima los días lluviosos de invierno y regala días espléndidos que permiten admirar el azul de la bahía de Elliott y la cumbre nevada del volcán Mount Rainier que se alza a su espalda. 

La llegada de temperaturas cálidas anuncia también el inicio de la temporada de cruceros (de mayo a octubre), todo un acontecimiento en Seattle. La actividad económica que generan los cruceros se considera un maná, más aún desde el final de la pandemia. Como explicaba su alcalde en la presentación de la temporada 2022, Seattle se está preparando para volver a seducir no solo a cruceristas sino también a viajeros que buscan ciudades en las que disfrutar de cultura urbana y gastronomía de la costa del Pacífico (langostas, cangrejos gigantes, ostras, salmón…) rodeados de un paisaje de montañas fabuloso. 

 

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Mercado con espectáculo: Pike Place Market

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Mercado con espectáculo: Pike Place Market

Seattle vibra en el Pike Place Market, un mercado cubierto de 1907, instalado en un edificio alargado y elevado sobre la fachada marítima. Música, ropa, dónuts, flores, frutas y marisco componen este mosaico de aromas, colores, gente local y turistas en busca de animación. Esto último no falta nunca en el puesto de pescado que se encuentra nada más entrar: con sus botas y delantales impermeables de pescadores de alta mar, los dependientes se transforman en malabaristas y se lanzan entre ellos salmones y meros de varios kilos de peso que prácticamente aún mueven la cola de lo frescos que son. 

El primer Starbucks y el callejón de los chicles

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El primer Starbucks y el callejón de los chicles

Unos pasos más allá, se halla la cuna de la cadena Starbucks, de 1912. Hay que llegar pronto para hacer la cola y pedir ese café con el logotipo de la sirena reconocible en todo el mundo. El agradable aroma y gusto a café serán de gran ayuda para encararse a un pasaje curioso aunque poco indicado para los delicados de estómago: el Market Theater Gum Wall, en el callejón de Post Alley. Desde los años 90, cientos de personas han pegado sus chicles mascados en estas paredes de ladrillo hasta crear un mosaico multicolor que escandalizaría al mismísimo Gaudí.

Seattle. Museos con vistas

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Museos con vistas

El frente marítimo de Seattle se encuentra en plena remodelación. La ciudad tiene claro su ventaja como mirador hacia una bahía luminosa, moteada en verano de velas blancas, yates y cruceros rumbo a Alaska. El Olympic Sculpture Park es un balcón ideal para contemplar esta vista. Esculturas de hierro y de madera, de Alexander Calder, Richard Serra o Jaume Plensa, entre otros artistas, se alzan entre parterres verdes asomados al océano.

Pero si hay que zambullirse en el arte de esta parte del mundo, nada mejor que una visita al Seattle Art Museum, a un par de manzanas del mercado de Pike Place. Aloja exposiciones temporales y una colección permanente de arte nativo americano, de Australia y de artistas expresionistas. Alejado del centro, el Museo de Arte Asiático completa la ruta artística de Seattle con obras contemporáneas en un edificio art déco de 1933 en el frondoso parque Volunteer.

Space Needle y Museo del Pop

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Space Needle y Museo del Pop

El otro balcón panorámico indiscutible es la Space Needle. Esta torre de 184,4 m fue construida en 1962 en ocasión de la 21a Exposición Universal, centrada en la Era del Espacio. Sus vistas de 360º abarcan el downtown, el estrecho de Puget que se extiende hacia Vancouver y la isla de Victoria, y como telón de fondo, el monte Rainier y las cumbres de las sierras Cascades y Olympic.

A los pies de la Space Needle, un psicodélico edificio de acero, aluminio y vidrio diseñado por Frank Gehry acoge el Museo de la Cultura Pop (MoPOP). Este santuario de la música, el cine y el audiovisual americanos abrió sus puertas el año 2000 gracias al impulso de Paul Allen, magnate de la informática y cofundador de Microsoft que quería homenajear a Jimi Hendrix, nacido en Seattle en 1942. Las guitarras Fender de Hendrix, la historia de Nirvana, de Pearl Jam y de sonidos urbanos como el hip hop son el eje de las salas dedicadas a la música, pero también hay espacio para el universo Marvel, la ciencia ficción y los videojuegos.

Fairmont Hotel, hotel art déco

Foto: Fairmont Hotel

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Fairmont Hotel, hotel art déco

La ciudad sigue creciendo, de forma ordenada, eso sí, y bastante limpia para ser una urbe con algo más de 700.000 habitantes habitantes y más de 21 millones de visitantes anuales. La oferta de alojamientos va de gama media a alta y entre estos últimos destaca el Fairmont Olympic, el preferido de personalidades políticas y estrellas del cine desde su apertura en 1924. En medio del conglomerado de altos edificios de vidrio, este hotel preserva el aire de inicios del siglo XX en su vestíbulo, galerías interiores y en su restaurante recién remodelado con el estilo art déco que hizo furor por esa época.

Pike Place Market