Destinos musicales

Diez de las óperas más bellas del mundo

El placer de asistir a una representación en un escenario imponente puede centrar una escapada o ser el hito que distinga un viaje.

La ópera nació para aunar música con poesía, teatro y escenografía. Por eso, cuando en los teatros la intensidad de la luz desciende y el ruido en la sala se atenúa, el público se prepara para vivir una experiencia artística completa. Los toques de batuta del director en el atril son la señal de inicio de un viaje sensorial, tal vez al Japón de Madame Butterfly (Puccini), a la Sevilla de Las bodas de Fígaro (Mozart) o al esplendoroso París de La traviata (Verdi). En su origen estas representaciones eran un privilegio reservado a las cortes reales, hasta que en 1637 abrió el primer teatro público para ópera, el San Cassiano de Venecia, y se pusieron de moda. Hoy por todo el mundo perviven históricos y suntuosos teatros de ópera, a la vez que se construyen otros de diseño contemporáneo. El atractivo de estos espacios, aun sin ser aficionado, lleva a incluirlos entre las visitas de interés de muchas ciudades.

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iStock-911986510. Ópera Viena

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Ópera Estatal de Viena

Hasta 1920, el nombre de este auditorio era Teatro de la Ópera de la Corte Imperial y Real de Viena, y su fama ya rebasaba entonces los límites de la ciudad. Don Giovanni de Mozart estrenó en 1869 el que sería el centro de la escena vienesa. Hoy sigue siendo la sede de una de las compañías de ópera con mayor reconocimiento en el mundo. El imponente edificio erigido en la céntrica Ringstrasse fue muy criticado por los vieneses cuando se construyó entre 1861 y 1869. Sus arquitectos, Eduard van de Nüll y August Sicard, fallecieron antes de ver concluido su proyecto: el primero se suicidó y el segundo murió de un infarto. En el interior destacan los frescos que decoran el foyer. Durante la Segunda Guerra Mundial el teatro de Viena fue bombardeado, perdiendo el escenario y la platea, así como los decorados que almacenaba de más de 120 óperas y cerca de 150.000 trajes. Solo se salvaron la estructura exterior, la escalinata y el vestíbulo.

La reconstrucción iniciada tras la guerra recuperó el diseño, los colores tradicionales rojo, oro y marfil, y las salas recubiertas de maderas nobles, además de renovar la parte técnica. Se realizan visitas comentadas que muestran la historia del edificio y permiten acceder a estancias habitualmente cerradas, como la Sala del Órgano, donde se guarda uno magnífico de 2500 tubos, el mayor del mundo de los alojados en un teatro. La Ópera Estatal, catalogada como Bien de Interés Patrimonial de Austria, es desde 1877 el escenario del «Baile de la Ópera», uno de los más deslumbrantes de la temporada que se realiza cada año en Viena.

 

shutterstock 752152147. Ópera Garnier de París

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La Ópera Garnier de París

Tras la decisión de Napoleón III de crear en París un edificio para la representación de óperas y música clásica, se organizó un concurso en el que participaron más de 170 arquitectos. El proyecto elegido fue el del joven Charles Garnier, del que hoy toma el nombre el histórico auditorio alojado en un edificio neobarroco del siglo XIX, que inspiró El fantasma de la ópera. Antes de que fuera concluido, Napoleón III decidió que se abriese una majestuosa avenida que uniera la Ópera con el Palacio de las Tullerías, así que decenas de familias fueron expropiadas para que su ambición se viera satisfecha. Los trabajos del edificio comenzaron en 1860, pero se alargaron hasta 1875 por la falta de estabilidad del terreno y la guerra de 1870. Finalmente, en 1875 se pudo inaugurar el auditorio, aunque el arquitecto no fue invitado por haber tenido trato con Napoleón, y tuvo que costearse su entrada. Actualmente, la visita por libre o guiada que recorre la Ópera Garnier permite contemplar la opulencia de la que disfrutaban los que podían acudir al teatro, y también entresijos, como los pasadizos que utilizaban aquellos que querían acudir sin ser vistos. Destacan la gran escalinata de mármol y los foyers decorados con mosaicos y pan de oro. La sala central, decorada en rojos y dorados, cuenta con una enorme araña ue ilumina el techo decorado por pinturas. Resulta llamativo el pequeño tamaño de la sala, que cuenta con 1900 asientos, si se compara con el edificio, de 11.000 m2.

shutterstock 1286413876. Teatro Colón Buenos Aires

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El Teatro Colón de Buenos Aires

El histórico Teatro Colón es el mayor auditorio de ópera de América Latina, con un aforo de 2487 espectadores, más otros 500 de pie. Su rica historia y las excepcionales condiciones acústicas y arquitectónicas lo colocan al nivel de la Scala de Milán, el Covent Garden de Londres o el Metropolitan de Nueva York. Hubo un primer edificio que se erigía frente a la Plaza de Mayo, y funcionó entre 1857 y 1888.

La construcción de la nueva sede, en la Plaza del Vaticano, duró alrededor de 20 años, hasta su apertura en 1892, coincidiendo con el cuarto centenario del Descubrimiento de América. Para la función inaugural se representó la ópera Aida de Verdi. En sus inicios, el Colón contrataba para sus temporadas a compañías extranjeras; a partir de 1925 contó con sus propios cuerpos de orquesta, ballet y coro. El teatro exhibe un edificio que hoy reproduce el esplendor original. La sala principal, en forma de herradura, cumple con las normas del teatro clásico italiano y francés. La planta está bordeada de palcos hasta el tercer piso. La última reforma data de 2010, cuando fue realizada para conmemorar el Bicentenario de Argentina.

shutterstock 524762905. Ópera Budapest

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La Ópera Nacional de Hungría en Budapest

Tras varios años cerrado por trabajos de remodelación, la Ópera Nacional de Hungría volvió a abrir sus puertas a mediados del 2022, mostrando sus resplandecientes palcos, butacas y cortinajes y una renovada tecnología. Localizada en la céntrica Avenida Andrássy de Budapest, el edificio exhibe una arquitectura neorrenacentista. Empezó a construirse en 1875 y fue inaugurado en 1884, en presencia del emperador Francisco José I y la emperatriz Elisabeth, entonces con un aforo para 1261 espectadores. El teatro fue creado para rivalizar con las grandes óperas de París y de Viena, y rápidamente se convirtió en uno de los auditorios preferidos de la época.

Destaca por ser uno de los edificios más simbólicos de la ciudad, por su arquitectura y prestigio, y también por haber mantenido siempre una vocación cultural y popular: desde sus inicios, los precios de las entradas fueron y siguen siendo más asequibles que en el resto de Europa. Quienes no vayan a acudir a un espectáculo pueden participar en las visitas comentadas en las que, además de recorrer desde el gallinero a los palcos, descubren muchas curiosidades. Actualmente, la Filarmónica de Budapest es la orquesta residente de esta institución. 

GettyImages-1245173995. Bayreuth (Alemania)

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La Ópera de Bayreuth

La ciudad alemana de Basyreuth, situada en el estado de Baviera, es famosa por su relación con el compositor Richard Wagner, quien residió en ella entre 1872 y 1882. La casa del compositor, la finca Wahnfried, fue financiada por su mecenas, el rey Luis II de Baviera, y hoy aloja un museo wagneriano. La ciudad tiene el Bayreuth Festspielhaus, un auditorio que fue construido especialmente para las obras de Wagner. Los estrenos de El anillo del Nibelungo (que se representó en cuatro días) y Parsifal se realizaron en este teatro. En recuerdo de sus obras, cada año desde 1876 se celebra un festival de música clásica que programa óperas del músico alemán. La institución cuenta con orquesta y coro propios, seleccionado de entre los mejores intérpretes especializados en obras wagnerianas. Fue el propio Wagner quien supervisó el diseño y la construcción del auditorio que, cuando fue inaugurado, albergaba numerosas innovaciones arquitectónicas para dar cabida a las grandes orquestas para las que componía el alemán. El cuerpo principal del edificio presentaba una escasa ornamentación con muros de ladrillo, lo que le valió el apelativo despectivo de «granero».

La entrada principal (Königsbau), construida en 1882 como acceso privado para Luis II, presenta, en contraste, la ornamentación de finales del siglo XIX. Un dato curioso es que este auditorio tiene forma de abanico escalonado, sin galerías ni palcos, con visibilidad perfecta del escenario desde sus 1937 localidades distribuidas en 30 filas. Entre 1958 y 1968 se acometió una reforma del edificio, en la que se sustituyeron muchos de los primitivos entramados de madera por otros más seguros de acero y hormigón. En esta ciudad vinculada a la música también falleció en 1886 el austriaco Franz Liszt. 

shutterstock 1541403707. Scala de Milán

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Teatra de la Scala de Milán

Desde su apertura en 1778 con la ópera L'Europa riconosciuta de Antonio Salieri, la famosísima Scala de Milán ha acogido numerosos estrenos. El teatro original, diseñado por el gran arquitecto neoclásico de la época Giuseppe Piermarino, fue construido bajo los auspicios de la emperatriz María Teresa de Austria, para reemplazar al Teatro Real Ducal, destruido por un incendio en 1776, que hasta entonces había sido el principal escenario de ópera de Milán. El coste de la nueva construcción se consiguió a cambio del terreno en el que se encontraba la iglesia de Santa Maria alla Scala (de ahí el nombre), por el que los propietarios recibieron la propiedad de 90 palcos.

Al inicio de su andadura, el teatro albergó, como otros de la época, un casino. Tradicionalmente, la temporada de ópera suele comenzar el 7 de diciembre, día de San Ambrosio, patrón de Milán; se intenta que finalicen antes de la medianoche, horario que rige el inicio de las funciones. En este auditorio se han estrenado muchas de óperas famosas y mantuvo una vinculación especial con el compositor Giuseppe Verdi. Actualmente la Scala de Milán incluye un museo con una extraordinaria colección de pinturas, bocetos, estatuas y partituras relacionadas con la ópera.

shutterstock 1386173693. Teatro Elgin Toronto

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El Teatro Elgin de Toronto

Construida en 1913, la histórica ópera Elgin fue la joya de la corona de la cultura canadiense. La diseñó Thomas Lamb como un auditorio con dos salas superpuestas que alojaban distintos escenarios decorados con opulencia. El Elgin Theatre era todo pan de oro y telas preciosas, un ópera tradicional con querubines de yeso y sofisticados palcos de ópera. Por su lado, el Winter Garden Theatre, que cerró en 1928, era una fantasía botánica, con paredes pintadas a mano para que parecieran un jardín y un techo que reproducía ramas de haya y linternas centelleantes. El Elgin, con su gran techo abovedado, siguió funcionando como sala de cine y se deterioró gradualmente a lo largo de las décadas.

En 1981, el Ontario Heritage Trust compró el complejo, y en 1984 arrancó una ambiciosa restauración. Durante los trabajaron se descubrió una colección de accesorios escénicos considerada la más grande del mundo, con marcos y cortinas pintadas a manos que datan de entre 1913 y 1918, y que hoy se exhiben repartidas por el edificio. La reforma culminó en 1989, cuando el Elgin y también el Winter Garden Theatre reabrieron para convertirse en el mejor y más querido auditorio de Canadá.

shutterstock 1189042495. Royal Albert Hall Londres

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El Royal Albert Hall de Londres

Tras el éxito de la Gran Exposición en el Hyde Park Londres del año 1851, el príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria, quiso impulsar la construcción del Royal Albert Hall, con la idea de que fuera un espacio dedicado a promover las artes y las ciencias. El Royal Albert Hall está considerado hoy uno de los escenarios más sobresalientes. El príncipe Alberto falleció sin ver su sueño pero, en su recuerdo, la reina llamó al teatro Royal Albert Hall e hizo erigir enfrente, en los jardines de Kensington, el Albert Memorial, con su estatua mirando al auditorio.

El edificio se inauguró en 1871, deslumbrando a todos con la que entonces era la mayor cúpula de vidrio y acero del mundo (41 m desde el suelo), una fachada neoclásica de ladrillo rojo y un interior elíptico que en origen tenía un aforo de 9000, reducido a 5544 por seguridad, y que contaba con un sistema de calefacción y ventilación innovador en el Londres del siglo XIX. En el exterior destaca el friso ornamental de mosaico que abarca toda la circunferencia, de título El triunfo de las artes y las ciencias, donde se plasman escenas de 16 temas, desde la música a la escultura, la pintura, príncipes y mecenas, la agricultura, la alfarería y la fabricación de vidrio. En la actualidad, el Royal Albert Hall está considerado una de las construcciones más emblemáticas de la capital británica.

shutterstock 1570568095. Teatro Amazonas Manaos

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Teatro Amazonas de Manaos

En el corazón de la ciudad brasileña de Manaos se alza el Teatro Amazonas, un hito arquitectónico en Sudamérica que fue edificado en el siglo XIX gracias a la bonanza económica que se vivía esta ciudad. Desde unas décadas antes, Manaos deslumbraba por una riqueza que propició la llamada Fiebre del Caucho, a pesar de que esa prosperidad era fruto de la explotación y la esclavitud de miles de personas. El teatro fue inaugurado el 31 de diciembre de 1896, y la primera interpretación se dio con la ópera La Gioconda, de Amilcare Ponchielli. El histórico auditorio brasileño, que fue restaurado en cuatro ocasiones, (1929, 1974, 1988 y 1990, se localiza en la céntrica avenida Eduardo Ribeiro y es el principal emblema cultural del Estado de Amazonas.

Exhibe una profusa decoración de oros y telas como el terciopelo rojo que recubre las 701 butacas. Este teatro de ópera, que tiene en el exterior una bella cúpula, se convirtió en el responsables de que Manaos fuera conocida como «el París de los Trópicos». Por su historia y belleza está declarado Patrimonio Histórico Nacional de Brasil en 1966. Actualmente es el escenario del Festival Amazonas de Ópera, uno de los más prestigiosos eventos en el contexto de la música clásica brasileña.

shutterstock 595689731. Ópera Praga

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La Ópera Estatal de Praga

La bella Ópera Estatal de la capital checa se asienta a orillas del Moldava. Fue estrenada en 1888 con la obra de Wagner Los maestros cantores de Núremberg. Con un auditorio espacioso y su profusa ornamentación se halla entre los más hermosos en Europa. Igual que sucede con otros destinos de pasado soviético como Budapest, este teatro destaca por programar compañías de ópera y ballet a precios asequibles. A finales del siglo XIX, este teatro de Praga se inauguró para ser la sede de la ópera nacional checa, entonces parte del Imperio austrohúngaro. El proyecto contó con los famosos arquitectos Ferdinand Fellner y Hermann Helmer de Viena, especializados en la construcción de teatros, de óperas y que diseñaron esta sede  la mayoría de edificios públicos de Praga de la época, como el cercano Museo Nacional o el Teatro Nacional.

El interior del auditorio, en estilo neorrococó, fue reconocido en su tiempo como uno de los más bellos de Europa, y el friso neoclásico que decora la fachada, donde están representados dioses clásicos como Dionisos y la musa Talía, la convirtieron en una de las óperas más imponentes del continente. Con la caída del régimen comunista en 1989, el teatro fue renombrado como Ópera Estatal de Praga. Desde 2015, la compañía del Teatro Estatal comparte programación y espacio en esta sede cultural.

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