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Los diez pueblos más bonitos de Granada

Eclipsada, en ocasiones, por su potentísima capital, la cara más rural de esta provincia es un tesoro.

Al abrigo de Sierra Nevada y mirando al mar Mediterráneo, los pueblos granadinos conforman un elenco de lo más variado. Entre abruptos paisajes, desfiladeros y campos de olivos y cereales, se asoman las reconocibles casas blancas de La Alpujarra, un rico patrimonio cultural y manantiales conocidos por sus "poderes" curativos.  
 

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Guadix

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Guadix

Guadix tiene todos los elementos necesarios para enamorar al visitante. Para empezar, es uno de los asentamientos humanos más antiguos de la Península Ibérica, posición que le ha valido la fama, sobre todo, gracias a sus viviendas-cuevas que dominan los barrios de las Ermitas y de las Cuevas, donde se pueden visitar la Ermita Nueva, la cueva del padre Poveda y la cueva-museo de artes y costumbres populares. Todo este legado se encuentra en la parte alta y, enfilando todavía más las calles, se llega al mirador de la Magdalena que, junto al de Cuatro Veredas y San Fandila, ofrece las mejores vistas de Guadix. Para seguir empapándose de historia y cultura, Guadix también refleja su pasado medieval, renacentista y barroco. Y lo hace en la Alcazaba árabe, la Catedral y las numerosas iglesias y ermitas que han convertido este pequeño pueblo en una ciudad monumental en toda regla.

Alpujarra de la Sierra

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Alpujarra de la Sierra

Rumbo al sur se encuentra una de las zonas con más renombre de esta zona andaluza: La Alpujarra o Las Alpujarras. Entre Sierra Nevada, la sierra de Lújar y la de Gádor, cuenta con una ubicación inmejorable que se abre al mar Mediterráneo por el Mulhacén, el pico más alto de la península. Así, dibuja un paisaje abrupto repleto de valles, desfiladeros y barrancos. Alpujarra de la Sierra, formada por los pueblos de Mecina Bombarón, Yegen y Golco, destaca por su arquitectura: sus casas, adaptadas perfectamente a la ladera de la montaña, son inconfundibles gracias a sus terraos planos, chimeneas y color blanco. Sin olvidar los fotogénicos tinaos, que se han ganado el reconocimiento a Sitio Histórico de la Alpujarra por su valor patrimonial. Recorriendo sus calles, uno puede darse el capricho de entrar en la Iglesia del Dulce Nombre del Niño, de San Miguel Arcángel y en la Ermita de Montenegro.

Alhama de Granada

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Alhama de Granada

Su nombre ya advierte de la guinda del pastel de este enclave: los baños árabes. La historia de la ciudad de Al-hamman (Alhama) está marcada por la presencia musulmana y, entre sus estrechas y empinadas calles, hay que visitar, sin falta, el balneario, construido entre la época almohade y nazarí y asentado sobre restos de baños romanos. El casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, alberga monumentos como la Iglesia Mayor de la Encarnación, el castillo, el Hospital de la Reina o los conventos del Carmen y de San Diego. Su emplazamiento hace de Alhama un espectador privilegiado del Parque Natural de las Sierras de Tejada, Almijara y Alhama. En efecto, Alhama está asentada sobre un espolón rocoso rodeado por el Tajo, un profundo desfiladero por donde discurre el río homónimo. No es de extrañar, pues, que desde este enclave se vislumbre una de las mejores panorámicas de la zona.

Pampaneira

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Pampaneira

Pampaneira también mantiene intacta esta arquitectura popular. Paseando por sus callejuelas, no hay que pasar por alto las numerosas fuentes de esta población del Barranco de Poqueria, conocidas por sus aguas medicinales, ni hacer una visita a las numerosas tiendas de artesanías, donde se pueden encontrar cerámicas, tejidos y objetos típicos de la comarca granadina. Uno no se puede ir de esta localidad sin antes haberse sumergido en su naturaleza. No en vano, el significado etimológico de Pampaneira proceda del latín “pampinus”, que significa pámpano, en relación a la frondosidad de las tierras que riega el río Poqueira. Quien quiera dejarse llevar por estas tierras, puede acercarse al monasterio budista de O Sel Ling.

shutterstock 164978033. Bubión

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Bubión

En pleno Barranco de Poqueira, en medio de Pampaneira y Capileira, Bubión emerge como un fiel testigo de lo que fue en su día la Alpujarra. Aunque el origen exacto se desconoce, estas poblaciones adquieren la identidad del periodo islámico, caracterizada por el paisaje creado en torno a las alquerías. En el centro, una plaza rectangular acoge el ayuntamiento, una fuente y la Iglesia de la Virgen del Rosario, de estilo mudéjar y encalada de blanco como la mayoría de construcciones de Bubión. De Sierra Nevada baja el agua que brota por las siete fuentes de Bubión, como la fuente Hondera, ubicada al principio del camino que va desde Bubión a Pampaneira. Conocida como la Ruta del Barranco de Poqueira, conecta las tres localidades en un panorámico sendero ideal para conocer la historia y el paisaje de este enclave granadino.

iStock-1292122975. Capileira

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Capileira

Al llegar a Capileira, el mayor y más alto de los tres pueblos que forman el Conjunto Histórico-Artístico del Barranco de Poqueira, los ojos se dirigen hacia la iglesia parroquial de Santa María la Mayor. Del siglo XVI, en su campanario se puede visitar una muestra de yugos de campanas del siglo XVIII o bulas pontificias de la misma época. El Museo Etnológico, dedicado al escritor Pedro Antonio de Alarcón, muestra una típica casa alpujarreña y las tradiciones de sus habitantes, mientras que el Servicio de Interpretación de las Altas Cumbres abre sus puertas cada primavera para ofrecer información sobre Sierra Nevada, donde se encuentra el término municipal que se extiende prácticamente hasta la Veleta y el Mulhacén.

iStock-617756998. Salobreña

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Salobreña

En este pueblo granadino, las casas blancas encaramadas viven mirando al Mediterráneo. Su casco antiguo se enfila hasta el Castillo Árabe, desde donde se obtienen unas espectaculares vistas comparables a las que tiene el Mirador Enrique Morente en el barrio de Albaycín. Callejeando, hay que pasar por la Iglesia del Rosario, la Medina y el Parque de la Fuente para hacerse una idea de la historia de Salobreña. En el mar, los paseos y los deportes acuáticos son el contrapunto perfecto de toda visita al pueblo, que no puede culminar sin degustar sus mariscos y pescados, frutas y vinos. En los alrededores, múltiples caminos y rutas permiten descubrir la costa, la montaña y el resto de pueblos blancos de alrededor. 

iStock-93261522. Castril

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Castril

Uno de los edificios más interesantes de Castril es la iglesia parroquial, con sus dos portadas de los siglos XVI-XVII, que se une a las murallas y las torres árabes como principales atractivos turísticos. La peña del Sagrado Corazón y el mirador de El Cantón tampoco dejan indiferentes gracias a las vistas que se obtienen del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, un escenario relacionado con el Nobel de Literatura José Saramago, quien estuvo casado con la castrileña Pilar del Río. Desde el pueblo se puede conocer la Sierra de Castril, caracterizada por la abundancia de corrientes de agua, grutas y galerías. No hay que dejar el pueblo sin antes degustar migas con remojón, maimones o los guisos elaborados con trucha del río Castril.

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Loja

En el valle del río Genil, entre la Sierra Gorda y el Monte Hacho, Loja emerge como el histórico punto de conexión interior entre Granada y Málaga. En su entorno se conservan vestigios arqueológicos de la Edad de Bronce y de época musulmana, entre los que figuran los restos de su alcazaba medieval y el recinto fortificado que envolvía su antigua medina arábigo-andaluza, así como espectaculares paisajes como la garganta de Los Infiernos, declarado Monumento Natural. Son varios los manantiales que alimentan las fuentes del pueblo, rodeadas por su patrimonio histórico como la Alcazaba, la Antigua Casa de Cabildos o la Ermita de Jesús Nazareno. 

iStock-626214836. Montrefrío

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Montefrío

Enclavado en el noroeste de la provincia, Montefrío sorprende con su importante conjunto monumental, formado por la fortaleza árabe y la Iglesia de la Villa. Esta última, ubicada en la cima de un peñón, se mimetiza con un entorno de lo más diverso, en el que la abrupta vegetación contrasta con los campos de cereales y olivos. Desde Montefrío, se puede acceder a la Peña de los Gitanos, unas alineaciones rocosas paralelas al valle dignas de ser fotografiadas. Aquí, los amantes del senderismo no podrán parar de adentrarse entre sus bosques de encinas, entre los que se encuentra un conjunto megalítico formado por dólmenes del Neolítico.

Montefrío