El eco de los siglos

Doce barrios de España que son Patrimonio de la Humanidad

Los cascos y centros históricos de estas ciudades son pequeñas lecciones de historia y protagonizan escapadas ideales por España.

Reflexionaba el escritor nómada Cees Nooteboom a su entrada a la catedral de Santiago que a algunos lugares del mundo no se llega solo aunque no se viaje acompañado, que hay espacios en los que se siente el peso de la historia. El pensamiento le surgió, explica en el capítulo inicial de El desvío a Santiago, al tocar la columna de mármol del parteluz del Pórtico de la Gloria en el que, según manda la tradición, había que seguir el rito de tocar con la mano el pie izquierdo del santo. Aquel pie, comprobaba el neerlandés, estaba desgastado por las manos de tantos y tantos peregrinos que habían pasado antes que él: el paso de los siglos manifestado físicamente. Eso es exactamente lo que se siente al recorrer los monumentales centros históricos de estas ciudades de España que son además Patrimonio de la Humanidad, que el eco del paso del tiempo acompaña los pasos del visitante.

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iStock-647310086. El Albaicín (Granada)

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El Albaicín (Granada)

La Alhambra se aprecia majestuosa con Sierra Nevada como telón de fondo. No hay duda de por qué el sueño nazarí es la joya granadina por excelencia. Por ella han suspirado desde el mítico explorador árabe Ibn Battuta (siglo XIV) hasta más recientemente el ex presidente de los EEUU Bill Clinton. El suyo fue, tal vez, el más cosmopolita de los piropos recibidos. Fue precisamente en el Albaicín donde éste dijo que había contemplado la puesta de sol más bella del mundo. El Albaicín que, junto a la Alhambra y los jardines del Generalife, está catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Es desde el entramado de callejuelas estrechas de este barrio donde aún se percibe la influencia de aquel antiguo reino nazarí.

 
iStock-1212985155. Santiago de Compostela

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Santiago de Compostela

Como bien se sabe Santiago de Compostela es una ciudad surgida alrededor de una tumba. No una cualquiera, si no, en modo alguno sería uno de los principales destinos de peregrinación del mundo católico. Desde que se anunciara el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago, la ciudad fue sumando belleza, monumentos y edificios románicos, góticos y barrocos que impregnan al casco antiguo de un aura de monumentalidad difícil de igualar. Eso sumado a ser punto de llegada del Camino de Santiago fue lo que llevó a la UNESCO en 1985 a declararla como ciudad Patrimonio de la Humanidad.

iStock-1249374475. Casco antiguo de Toledo

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Casco antiguo de Toledo

Fue Ortega y Gasset quien diera con la mejor descripción de la ciudad: “Toledo es alucinante y desmesurado”. El máximo exponente de la filosofía española del S. XX se había empapado bien del ambiente y espíritu de la ciudad que había sido fetiche de la Generación del 98, en la que él mismo se había basado a la hora de configurar su propio pensamiento. A su vez, fueron aquellos autores que él tanto y tan bien leyó los que encontraron en Toledo, en su espíritu medieval, y especialmente en El Greco, inspiración. Diríase que ellos fueron los primeros influencers de Toledo, tras un primer viaje juntos de Azorín y Baroja, en 1900. Más de 2.000 años de historia encontraron recorriendo sus, entonces, callejuelas sombrías. Desde que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad, su casco antiguo reluce con una belleza sin igual, producto de la coexistencia palpable de tres grandes religiones, el judaísmo, cristianismo e islamismo.

 
Alcalá de Henares

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Casco antiguo de Alcalá de Henares

Fue esta la primera ciudad universitaria planificada con intención. Y lo fue con tanto éxito que fueron a dar con una franquicia a imitar para otras urbes universitarias en Europa y América. El promotor de la misma fue el Cardenal Cisneros, quien escogió una zona algo despoblada en el S. XV, entre la plaza del Mercado y las puertas de Guadalajara, para asentar el barrio académico, donde se levantaron las casas de los profesores y toda la logística necesaria para la universidad, como las imprentas o las librerías. Este urbanismo radicalmente novedoso para la época y la contribución de la ciudad en el campo de las humanidades llevó a la UNESCO en 1998 a declarar Alcalá de Henares Ciudad Patrimonio Mundial.

 
Mejor destino urbano: Segovia

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Casco antiguo y acueducto de Segovia

El Alcázar, santo y seña de la ciudad, le disputa al castillo de Neuschwanstein el haber servido de inspiración al mismísimo Disney. Lo cierto es que cualquiera de los dos podría serlo, ambos son igual de fabulosos en su construcción. Pero evidentemente el conocido bastión segoviano, residencia de reyes hasta el XIX, no fue la única baza que se jugó el casco antiguo de Segovia para ser declarado Patrimonio de la Humanidad. Está también su acueducto, un prodigio de la ingeniería romana que lleva allí en pie desde el año 50 d. C, o su catedral, apodada por su líneas armoniosas como “la Dama de las Catedrales”. Sería previsible que el cochinillo también hubiese ayudado en la declaración favorable de la UNESCO allá por el año 1985. 

 
iStock-1153713462. Ávila

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Casco antiguo de Ávila

Ávila es la capital de provincia más elevada de España. Y tal vez sea por esta topografía que parece predestinada al misticismo, o tal vez fuera la mera y simple casualidad, que aquí es donde nació Santa Teresa de Jesús. También es posible que rodeados por la espectacular muralla, a sus habitantes no les quede otra que mirar hacia el cielo. Lo cierto es que la muralla, una de las más bellas y mejor conservadas de España, y la propia catedral empotrada a la misma, ha sido fuente de inspiración para escritores como Cela o Blas de Otero. Precisamente, todo el recinto amurallado, junto a las iglesias románicas de extramuros, le valieron a la ciudad ser declarada como Patrimonio de la Humanidad. Suman también la treintena de palacio y casonas nobles y sus jardines escondidos. 

 
Plaza Mayor de Cáceres

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Ciudad vieja de Cáceres

Las piedras de Cáceres hablan con un eco histórico que se remonta al año 79 a. C, cuando el cónsul romano Quinto Cecilio Metello levantó un campamento militar justo en lo que hoy es la ciudad antigua. Por ella pasaron visigodos y musulmanes hasta la conquista cristiana. Todo el ambiente es épico, desde el color de la piedra y el empedrado de las calles a la colección de palacios y casas solariegas. No en vano, los encargados de las localizaciones de Juego de Tronos encontraron aquí suficientes escenarios reales para la serie. Así de inspirador es el casco histórico que llevó a la Unesco a declarar la zona amurallada como Patrimonio de la Humanidad en 1986. Últimamente, Cáceres ha trascendido su medievalidad con el Museo Helga de Alvear. 

 
iStock-1151936627. Cuenca

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Cuenca

Lista de adjetivos dedicados a la ciudad por cortesía de Camilo José Cela: abstracta, pura, cubista, medieval, fiera, tiernísima, luminosa, serena, infinita… El repertorio sigue, pero el Nobel acaba con vieja, “vieja Cuenca”. Esa sensación, la de estar ante una ciudad antigua y con solera, se obtiene viéndola desde la corta distancia del mirador del Castillo. Ahí se ve la ciudad enfilada en roca, asomada al abismo esculpido por las hoces del Júcar y el Huécar. Cuenca es la imagen de una superviviente. Y es que viene siendo ciudad desde el medievo, tal como se percibe aún al recorrer sus empinadas cuestas y seguir los recodos de sus callejuelas. Presumen de tener uno de los centros históricos más bellos de España.

 
San Cristóbal de la Laguna

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San Cristóbal de la Laguna

Demuestra la antigua capital de Tenerife que una ciudad también puede ser puente. Al menos así lo destacó la UNESCO cuando declaró su casco histórico Patrimonio de la Humanidad en 1999. Dijo en concreto que era ejemplo del intercambio de influencias entre Europa y América.  Diseñada con instrumentos de navegación marítima y a cordel, fue fundada en 1497 por el Adelantado Don Alonso Fernández de Lugo. Hoy sus calles, anchas, peatonales y empedradas, y sus edificios de colores, parecen aún anclados en el S. XV. Tiene el aire de las ciudades coloniales que se encuentra en tierras americanas. Sin embargo, el ser sede universitaria y el estar unida a Santa Cruz con tranvía garantiza su ambiente vivo y actual.

 
Ibiza

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Casco histórico de Ibiza

Paraíso playero, seguro que a más de uno se le pasa por alto que la isla tendrá todo el hedonismo que se quiera, pero además, tiene cuatro elementos declarados Patrimonio de la Humanidad. Y eso, ciertamente, pasa en muy pocos lugares del mundo. La declaración como bien mixto “Ibiza, biodiversidad y cultura” incluye yacimiento fenicio de Sa Caleta, la necrópolis de Puig des Molins, las extensas praderas de Posidonia y el casco histórico de Dalt Vila. La antigua ciudad elevada sobre el puerto se ve como el remate de un gran pastel blanco y urbano. Se accede al antiguo núcleo atravesando las puertas de la muralla renacentista que la protegió en el pasado de ataques enemigos. Aguarda entonces un dédalo estupendo de callejuelas por las que perderse hasta alcanzar la pétrea catedral, cuyo campanario está siempre presente en el horizonte de la ciudad. El paseo, en realidad habrá avanzado no solo en el espacio, sino también a lo largo de los diferentes estratos históricos que se acumulan de fenicios, cartagineses, romanos y musulmanes, hasta la conquista catalana y del turismo internacional.

 
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Casco antiguo de Salamanca

La Plaza Mayor porticada de Salamanca, considerada como una de las más bellas de toda España, sintetiza a su vez la extraordinaria belleza del casco antiguo de Salamanca. Actúa a modo de corazón urbano, bombeando a los paseantes que encuentran en el plano turístico de la ciudad un reto mayúsculo: tener tiempo suficiente para verlo todo, sus palacios, plazas, plazuelas, torres y museos. Desde el año 1218, Salamanca está ligada a la Universidad que creara Alfonso IX de León. Su renombre internacional asegura cada año con el inicio del curso un buen número de estudiantes que llenan de vida y ambiente el escenario monumental entre gótico y barroco en el que el paso del tiempo ha convertido a esta ciudad en cuyo cielo se recorta una doble catedral.

 
shutterstock 100674520. Centro histórico de Córdoba

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Centro histórico de Córdoba

Levantada por los romanos en el año 152 a.C., fue la ciudad más espléndida de todo Occidente durante el periodo andalusí. Fue algo así como el Silicon Valley del momento, solo que en lugar de exportar tecnología digital lo que exportaba era saberes como la medicina, la filosofía o la astronomía. Aún hoy cruzar el antiguo puente romano que lleva casi dos mil años sobre el Guadalquivir, y que sirve de acceso al barrio de la Mezquita-Catedral, provoca la misma sensación sublime. Todos los viajeros tienen como destino la Mezquita. No en vano, llegar hasta la Sala de Oración, ese bosque de mármol perfecto, es dar con una de esas imágenes que han situado a España en el mapa mundial del turismo. Hoy todo el centro histórico está declarado como Patrimonio de la Humanidad.

 

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