Doce postales 'navideñomedievales' de Nuremberg

Más allá de sus mercados navideños, la ciudad de Baviera muestra una gran oferta cultural y de ocio con el telón de fondo de su belleza medieval.

Cualquiera que decida visitar la bella ciudad de Nuremberg se encontrará con una postal medieval en todos sus rincones, pero lo cierto es que gran parte de lo que se ve es una reconstrucción. Más de un 90% de su territorio fue destruido por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial por ser la base de operaciones del führer, pero la ciudad consiguió reconstruirse, utilizando en la medida de lo posible las piedras y materiales de las casas y los muros de antaño, lo que ha permitido un mayor aire de autenticidad.

De católica a protestante en pocos años, pero conservando sus figuras marianas, uno de los principales centros del Renacimiento alemán y un gran motor económico de Alemania, es también una de las ciudades de Europa con más encanto para vivir la Navidad. Candidata para ser Capital Europea de la Cultura 2025 por su gran cantidad de museos y atractivos culturales,  con una gastronomía variada y sabrosa, su casco antiguo o Altstadt, cercado por una muralla de más de 5 km, encierra algunas de las más bellas estampas de una de las ciudades más bellas de Baviera.

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shutterstock 179020109. El Castillo Imperial

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El Castillo Imperial

El Kaiserburg, ubicado en el punto más elevado de la ciudad, regala una de las mejores vistas que se puede tener de la ciudad intramuros. Reconocido como uno de los palacios más importantes del Sacro Imperio Romano Germánico y erigido en la Edad Media, fue utilizado como defensa militar y alojamiento de emperadores. Sus puertas, rojas y blancas como su bandera, guardan el que otrora fue hogar de las insignias imperiales y que ahora ofrece a los visitantes una colección de objetos como espadas, armaduras, maquetas y reproducciones que cuentan la historia del lugar en su museo.

Algunos de los atractivos del recinto del castillo son la Torre Sinwell, que se eleva 385 metros sobre la ciudad, recordando la entereza que le salvó de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, o el Tiefer Brunnen, un pozo profundo de 47 metros que se ilumina con velas ante los ojos de los más curiosos. Sin embargo, una de las zonas más antiguas del castillo es su Capilla doble y Palas, ambas del siglo XIII, donde se ubicaban las habitaciones del emperador y su corte más cercana, además de algunas salas, como el Salón de los Caballeros, donde se reunían a debatir los asuntos más importantes.

shutterstock 1609709305. Dos barrios con encanto medieval

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Dos barrios con encanto medieval

Dentro del amurallado casco histórico navega el río Pegnitz, que divide el lugar en dos zonas: el barrio de San Lorenzo y el barrio de San Sebaldo. El barrio de San Lorenzo era el hogar de los artesanos, personas trabajadoras que no podían permitirse casas de piedra y cuyos hogares eran de estilo fachwerk, es decir, con entramados de madera, tejados más inclinados y, de ser posible, muchas flores de adorno. Una de las excepciones es la Nassauer Haus, la única torre residencial que se conserva en la ciudad, en pie desde el siglo XII, frente a su iglesia.

Sin embargo, el barrio de San Sebaldo, era conocido por dar cobijo a las familias más nobles, por lo que sus casas eran más robustas. Aun así, es en esta zona donde se encuentra la casa más antigua de Nuremberg, concretamente en la calle Am Ölberg, que data del año 1338, y cuyo estilo, a pesar de estar en esta zona, es fachwerk, ahora el más cotizado de toda la ciudad. De hecho, una de las calles más bellas de la ciudad se encuentra en este barrio, y su nombre es Weissgerbergasse o calle de los curtidores, donde se conserva el mayor número de casas de artesanos de la ciudad.

shutterstock 206246794. Un mercado camaleónico

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Un mercado camaleónico

Hauptmarkt, la plaza del mercado, es uno de esos lugares por los que se es casi imposible pasar solo una vez. Es aquí, en esta pequeña ciudad hecha de madera y tela, donde más de 200 puestos relucen bajo el efluvio del glüwein y el jengibre, que endulzan el ambiente y caldean los estómagos, las semanas anteriores a la Navidad. En el Christkindlesmarkt, con más de 500 años de historia, las tiendas se alinean entre el crepitar de las bratwürste, ofreciendo productos artesanos: cascanueces, belenes árboles, ángeles y todo tipo de adornos y detalles que alimentan el espíritu navideño.

Las casetas pueblan no solo la Hauptmarkt, sino que su rastro de tejados de rayas rojas y blancas se puede seguir más allá, por la famosa Konigstrasse, una de las arterias principales del barrio de San Lorenzo, hasta llegar a la iglesia y la plaza del mismo nombre. Pero el resto del año, este famoso punto central del casco antiguo transforma no su forma, pero sí su contenido, pues los pequeños puestos se desperezan a diario durante gran parte del año para acoger un mercado que, según la época, puede ser tanto de otoño, como de Pascua, de productos agrícolas o de artesanía, entre otros.

iStock-1327648885. Un paseo entre puentes

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Un paseo entre puentes

El río Pegnitz parte la ciudad intramuros en dos, norte y sur, lo que ha construido entorno a él toda una arquitectura de bellos e históricos puentes que dominan en muchas ocasiones las postales de Nuremberg. Quizá uno de los puentes más visitados sea el maxbrucke, pero no tanto por él mismo sino por las vistas que se obtienen. De un lado, el kettensteg o puente de las cadenas, el puente colgante de hierro más antiguo de Europa continental, y del otro lado, del henkersteg o Puente del Verdugo.

Este último, hecho de madera, conduce a la isla de Trödelmarkt, donde se encuentra la antigua casa del verdugo, ahora hogar del museo Henkerhaus, en la que conocer más sobre el ejecutor oficial y su trabajo. A su lado, una construcción de madera guarda la historia de un antiguo almacén de vino. Otros de los bellos puentes que salpican el río es el museumsbrücke, el mejor lugar para disfrutar de las vistas del Helig Geist Spital, el Hospital del Espíritu Santo, donde ahora se encuentra un restaurante y a cuyos patios se puede acceder por el spitalbrucke. Por último, es interesante ver el fleischbrucke o puente de los carniceros, muy transitado por ser camino hacia la Hauptmarkt y ser uno de los que sobrevivió a los bombardeos.

iStock-1441225177. Iglesias que rozan el cielo

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Iglesias que rozan el cielo

La vista se eleva peligrosamente hasta el cielo ante la vista de dos impresionantes iglesias góticas protestantes, cuyas torres gemelas se elevan vertiginosamente hasta el cielo: la Iglesia de San Sebaldo y la de San Lorenzo, cada una en el barrio que les da nombre. La primera de ellas se comenzó a construir en el siglo XIII y guarda los restos del patrón de Nuremberg, además de la escultura de la crucifixión del artista Veit Stoss. En estilo románico y gótico, este templo, el más antiguo de la ciudad, tuvo que ser reconstruido tras la guerra.

La Iglesia de San Lorenzo, también protestante, del siglo XIII y totalmente devastada durante el bombardeo, guarda en su interior un famosos sagrario, los altares medievales y sus impresionantes vidrieras. Su magnificencia hace de ella el entorno perfecto para disfrutar de algunos de los conciertos que se organizan y en los que suena su reconocido órgano. En su perímetro, se puede encontrar la Fuente de las Virtudes, representadas por varias mujeres de cuyos pechos emana el agua.

iStock-477473945. Casa Museo de Albrecht Dürer

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Casa Museo de Albrecht Dürer

Uno de los pocos edificios que dejó en pie la violenta masacre de la Segunda Guerra Civil fue la casa de Albrecht Dürer, el pintor más famoso del Renacimiento alemán. Nacido en Nuremberg en 1471, adquirió esta coqueta casa de entramado de madera frente al castillo, en la bella plaza Tiergärtnerplatz, cuando su carrera comenzó a prosperar, en 1509. Más de 200 pinturas y grabados, además de dibujos, fueron el legado que dejó tras su muerte, 19 años después, y algunas de ellas disponibles para ser admiradas por los visitantes del que es el primer museo de Europa en abrir dentro de la casa particular de un artista, concretamente en 1828.

La recreación de las salas de la casa, como la cocina, el comedor, su estudio y la imprenta, está guiada por Agnes Dürer, la mujer del pintor, a lo largo de los tres pisos. Toda una muestra de la forma de vida en la Edad de Oro de Nuremberg, algunos de sus mayores atractivos son las visitas teatralizadas, en la sque se explican los usos y costumbres de finales del siglo XV en Franconia, mientras se sigue el hilo de la vida del único artista de esta época cuyo hogar se conserva en pie en el norte de Europa.

iStock-1290541739. Hauptmarkt, la plaza más especial

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Hauptmarkt, la plaza más especial

Además de ser el hogar de uno de los mercados de Navidad más reconocidos, Hauptmarkt tiene algunos otros encantos difíciles de ignorar por su magnificencia. La que fue plaza favorita del führer e incluso bautizada por un tiempo con su nombre,  tiene una de las iglesias más interesantes de la ciudad, la Frauenkirche. Este templo católico es el primero en estilo gótico construido en Franconia, y se levantó sobre los restos de una antigua sinagoga. A las 12 del mediodía, su reloj suena y deja ver la figura de Carlos IV rodeado por siete príncipes electores, que giran a su alrededor mientras dos ángeles tocan las campanas.

Justo al otro lado de la plaza, en la calle que sube hacia el castillo, se encuentra la Schöner Brunnen o fuente hermosa, con forma de pináculo gótico y de 19 metros de altura, realizada por el maestro Heinrich Beheim. En ella se pueden observar hasta 40 figuras que tratan de representar la visión del mundo según el Sacro Imperio Romano. La leyenda dice que, si se gira tres veces el anillo dorado que se encuentra en la reja que la circunda y se pide un deseo, se cumplirá.

shutterstock 2224777079. Un recorrido por la Navidad

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Un recorrido por la Navidad

Más allá del encanto del Christkindlesmarkt y sus puestecitos de madera, que se extienden hacia las calles colindantes, Nuremberg reparte magia en algunos otros rincones. En ellos, pequeños y grandes pueden descubrir tradiciones bávaras, disfrutar de la artesanía local y vivir una de las Navidades más especiales de Europa. Uno de ellos es el Handwerkerhof o patio de los artesanos. Pegado a la muralla y entre las puertas de Königstor y Frauentor, este pequeño recinto es como un pueblo en miniatura: tiendas y talleres de textiles, juguetes y figuritas, además de cafeterías y cervecerías, llevan desde 1971 enamorando con su entramado de madera y sus detalles.

Y si de adornos y detalles que tienen que ver con la Navidad se trata, qué mejor que visitar la tienda Käthe Wohlfahrt, que desde 1964 lleva a cabo la tarea de preservar las tradiciones germanas entorno a esta festividad y acercar al público todo tipo de ornamentos y decoración típica del país. Entrar en ella, algo que se puede hacer durante todo el año, es como sumergirse en un pueblo navideño, lleno de luces, música y color, donde los productos de marca propia están hechos y pintados a mano. Para las delicias de los más pequeños, el kinderweihnacht es un mercado totalmente orientado a ellos, con carruseles, talleres para hacer velas y galletas o decorar figuritas.

iStock-1198349185. Escenarios de guerra

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Escenarios de guerra

El partido nacionalsocialista de Hitler hizo de Nuremberg su base de operaciones, lo que le costó a la ciudad la destrucción casi completa tras los bombardeos de los aliados. Uno de los lugares más utilizados por el partido era el Kongresshalle o Coliseo, una obra inacabada en la que se celebraban los congresos anuales del partido entre el 1933 y el 1938. Aunque el edificio no se finalizó, en él cabían 50.000 personas, y es donde actualmente se ubica el Centro de Documentación Histórica del Tercer Reich.

En él, un archivo documental y visual muestra cómo fue esta cruel etapa de la historia de la ciudad, del país y de Europa en una exposición permanente llamada “Fascinación y Terror”. Sin embargo, otro de los puntos más famosos de la ciudad en este ámbito es la Sala 600, en el Palacio de Justicia. Esta fue la sede de los famosos juicios de Nuremberg, en los que se sentó en el banquillo a 22 mandatarios nazis y donde ahora se muestra con una exposición y guías cómo fueron aquellos procesos que duraron un año y terminaron con muchos de ellos sentenciados a muerte.

iStock-1338458609. Felsengänge, una ciudad subterránea

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Felsengänge, una ciudad subterránea

Cuando alguien camina por las preciosas calles de Nuremberg, obnubilado por la belleza de sus decenas de iglesias o su entramado medieval, no piensa en lo que puede haber más allá de sus pies. Y es que la tradición cervecera de la ciudad, que se remonta a más de ocho siglos atrás gracias al privilegio del emperador, tiene uno de sus mayores secretos bajo suelo. Un laberinto de túneles de cuatro niveles lleva años acogiendo la elaboración y fermentación de una de las bebidas más queridas del país.

Durante la Edad Media, cada alemán bebía de media 500 litros de cerveza, lo que hizo de este lugar una necesidad por la que agradecer siglos más tarde, cuando se iniciaron los bombardeos. Durante aquellos años, los habitantes utilizaron aquellos túneles de refugio antiaéreo, conectándolos entre ellos y, a su vez, con algunos edificios importantes, como las iglesias. La particularidad de este lugar hace que muchos visitantes quieran acercarse a realizar una visita guiada, de las cuales hay muchas opciones: desde fantasmas a escape room, pasando por el tour de la cervecería Altstadthof, que aún utiliza el subsuelo como lo hicieron sus antepasados para elaborar cerveza.

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Foto: Germansiche Nationalmuseum

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El museo nacional germano

El Germanisches Nationalmuseum es una obra monumental en si mismo. Pionero en una investigación innovadora del arte y la cultura de las regiones de habla alemana, supone a día de hoy la mayor representación de la historia cultural desde la Prehistoria hasta los años 60 en territorio germano. Fundado en 1852 por el barón Hans von und zu Aufsess, que donó su gran colección de casi millón y medio de obras de arte y otros objetos, su arquitectura es atrevida, pues rompe con el estilo medieval del casco histórico con su eclecticismo, mezcla de estructuras viejas y nuevas líneas.

Algunos de los cuadros renacentistas más importantes, como los de Albrecht Dürer, o barrocos, como los de Rembrandt, se suman a otros objetos que tratan de contar el paso del país por las diferentes épocas: artesanía y mobiliario se mezclan con instrumentos científicos, más de 700.000 libros, juguetes o trajes típicos, sin olvidar el globo terráqueo de 1491 del que se presume que es el más antiguo del mundo y en el que no aparece América. También es interesante recorrer el Camino de los Derechos Humanos frente al museo, donde el artista Dani Karavan, donde diversas columnas llevan escritos las Declaraciones Universales de los Derechos Humanos.

iStock-481777482. Disfrutar de la cocina germana

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Disfrutar de la cocina germana

Es indudable que el trío gastronómico de Nuremberg, sobre todo durante la navidad, son el vino caliente, las galletas de jengibre y las salchichas. La que llegó a ser la capital de las especias de Europa por su ubicación estratégica y su importancia durante la época del Imperio Sacro Germano, tiene su propia versión del dulce típico de la navidad: la elisen lebkucken, hechas con avellanas, nueces y almendras, además de jengibre, limón y naranja. Además de probarlas, los visitantes de la ciudad pueden animarse también a cocinarlas en un taller impartido por la escuela de cocina Cookionista, donde la diversión y el sabor están asegurados.

Más allá del olor y el sabor del jengibre, que inunda la ciudad, se encuentra el tradicional vino caliente, el glühwein, ligeramente dulce y disponible en casi cualquier rincón de la ciudad en puestos al aire libre donde la gente no duda en caldear el estómago mientras se reúne con familiares y amigos. También son tradicionales los drei im weggla, tres pequeñas salchichas en un panecillo con mostaza picante, una comida callejera típica de la ciudad que se puede degustar en muchas de las casetas ambulantes que se reparten por Nuremberg. Como peculiaridad, estas salchichas se conocen como nürnbergerer y tienen denominación de origen.

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