De norte a sur

Doce pueblos y pequeñas ciudades de Italia que aún son un secreto

Una selección de localidades que se suelen escapar de los itinerarios más habituales por el país de la bota.

Una de las mejores ideas que uno puede hacer cuando viaja a Italia es perderse con un coche por sus carreteras serpenteadas para acabar en alguno de los fabulosos pueblos que esconde su mapa. Italia, por su fragmentada historia y su pasión por el arte, es un cúmulo de pequeñas localidades de enorme belleza que se tropiezan casi por casualidad. Un castillo, una muralla, al menos una iglesia singular y estrechas calles empedradas donde comer en alguno de sus buenos restaurantes. Esa es la Italia, más allá de la evidencia de sus reconocidas grandes ciudades como Roma, Florencia, Venecia, Nápoles, Milán o Verona, más fascinante. Esta es una lista con una colección de pequeños enclaves escogidos desde la que conocer también comarcas menos turísticas.

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iStock-1189809430. Bassano del Grappa

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Bassano del Grappa

Un bonito pueblo, capital del licor de Grappa y con el mítico Ponte degli Alpini (Puente de los Alpinistas). Se trata de una vieja estructura cubierta, que data del 1209 y fue rediseñada en 1569. El puente ha sido destruido por el hombre y la naturaleza en diversas ocasiones a lo largo de los siglos y se ha vuelto a levantar con su singular techado. Por allí pasaron en la Primera Guerra Mundial las tropas alpinas italianas para ir al frente y desde entonces se rebautizó la singular construcción con su nombre. Bassano es además capital del licor de Grappa y justo a la entrada del viejo puente se puede probar la famosa Grappa di Nardini, la que dicen que es la destilería más antigua de Italia, del 1779. Cerca de Bassano del Grappa es recomendable también visitar Treviso. Una bonita localidad con pequeños canales y una muralla que se extiende junto a un río de aguas verdes.

iStock-486532816. Alba

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Alba

Las Langhe, en Piamonte, son quizá las colinas más estéticamente perfectas de Italia. Decir esto en la tierra de La Toscana y Umbria es decir mucho, pero allí los caminos se requiebran entre una sucesión de pueblos amurallados muchas veces coronados por un castillo o una iglesia entre perfectos viñedos. Piérdanse entre sus montes, paren, suban, bajen… pero vayan.

Alba es un poco el centro desde el que conocer y, sobre todo, saborear esta espectacular zona. La capital de la trufa blanca y del vino, con los caros y espectaculares zumos de uva del Barolo o los algo más económicos Dolcetto D’Alba o Barbaresco, ofrece catas fabulosas como las de la bodega Ceretto. Para comer, la oferta en Alba es variada y sobresale el afamado restaurante del chef Enricco Crippa, Piazza Duomo, con tres Estrellas Michelin. Justo debajo está un restaurante gestionado por el mismo chef, La Piola, pero a precios mucho más bajos.

Otra recomendación culinaria de un sitio realmente único es La Terrazza di Renza. Un balcón económico y sencillo desde el que se contemplan unas vistas espectaculares de Langhe, en el que saborear comida casera de gran calidad con los productos locales de temporada preparados por la dueña. El pueblo de Barolo, con su castillo-museo del vino, la Capilla Brunate o el castillo de Serralunga d’Alba son otras recomendaciones.

iStock-1347163584. Palmanova

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Palmanova

Es, sin duda, una de las joyas de la poco visitada región de Friuli Venezia. Levantada en el siglo XVI por la República de Venecia es un perfecto ejemplo de arquitectura defensiva y artística. Su forma, una estrella si se mira desde el cielo, sus viejos portones de entrada y su famosa Plaza Grande, hexagonal, merecen una visita. A una hora de coche está también la singular Venzone. En medio de montañas verdes, cerca de las fronteras con Austria y Eslovenia, se encuentra este muy bonito pueblo de doble muralla y ejemplo de una magnífica reconstrucción tras el terrible terremoto de 1976 que tiró todo.

GettyImages-1264561906. Urbino

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Urbino

Ubicado en la provincia de Marche, se trata de uno de esos municipios italianos renacentistas de teja, piedra y ladrillo, lleno de palacios, iglesias y calles empedradas, que está en el imaginario de todos los que visitan este país. Su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad. El renacentista Palacio Ducal, del siglo XV, museo regional que expone pinturas de Raffaello, Piero Della Francesca o Tiziano, entre otros, es una joya.

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Certaldo

En la bella Toscana hay un pueblo medieval, menos conocido que los clásicos y turísticos clásicos de la región como San Gimignano, Volterra, Cortona, Pienza…, que merece una visita. Certaldo es una calle en cuesta, entera de ladrillo, con grandes palacios a los lados, alguna enredadera que cuelga de alguna fachada pintando de verde el rojo de la arcilla, y rodeada de una muralla que guarda un secreto: es la casa de Bocaccio. Se puede visitar su casa/museo, así como la Iglesia de Michele e Jacopo o el Palazzo Pretorio. En realidad, Certaldo es un museo al aire libre de sabor toscano en el que, además, se desarrolla en julio el Festival Mercantia, un espectáculo en la calle de teatro y artesanía.

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Pienza

Stendhal rural

La Toscana en (solo) 11 pueblos

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Spoleto

Cuesta destacar un pueblo de Umbria y no recomendar sencillamente perderse por toda esta bellísima región. A Umbria la llaman la segunda Toscana y el apelativo es merecido. Sin embargo, la preciosa Spoleto brilla con luz propia por habersido capital de los lombardos, estar coronada por un castillo y hasta poseer un singular sistema de escaleras mecánicas bajo tierra para los que tienen problemas de movilidad entre sus empinadas calles. La mejore época para visitarla es el Festival de los Dos Mundos, un renombrado encuentro internacional de todo tipo de manifestaciones artísticas que en 2022 se celebrará entre el 24 de junio y el 10 de julio. Pero de nuevo Spoleto es sólo una base desde la que conocer los bellísimos pueblos de Umbria como Spello, Gubbio, Assisi, Orvieto… o su capital, Perugia.

iStock-1196645451. Civita di Bagnoregio

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Civita di Bagnoregio

En Lazio, una casi irreal localidad que recomendamos hace poco en nuestra ruta sobre la región que rodea a Roma. Un sitio especial por su geografía. Un largo puente que lleva a una roca que se erosiona sobre la que sobrevive un viejo pueblo fantasma de callejones, escaleras de roca, casas de piedra con musgo, tiendas de artesanos y algunos pequeños bares y restaurantes. Desde la Civita Nueva hay una vista espectacular del viejo borgo que muere en su base y cuelga del cielo.

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Civita

Viajes

Lazio más allá de Roma

iStock-596816068. Santo Stefano di Sessanio

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Santo Stefano di Sessanio

En la región de Abruzos, en la provincia de L’Aquila, hay un viejo pueblo de montaña que fue semi-abandonado y que se ha ido recuperando por el turismo. La localidad, enclavada en un valle a 1200 metros de altura, está dentro del Parque Nacional del Gran Sasso. Es una excursión fantástica para amantes de las caminatas entre las cumbres. Las vistas del valle desde el pueblo son espectaculares y merodear por sus calles empedradas y estrechas del barrio medieval y comer en alguno de sus restaurantes de comida tradicional de la zona es algo muy recomendable. En este pueblo se han grabado varias películas.

iStock-1148056320. Castellabate

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Castellabate

La divertida película italiana “Bienvenidos al Sur” hizo de esta localidad del Cilento, en Campania, un lugar famoso. Castellabate, considerado Patrimonio de la Humanidad y cuyo nombre significa castillo del abad (Castello dell’Abate), que está en la cima, es un pueblo dividido en dos, montaña y mar.

Castellabate montaña es una bellísima localidad de empinadas cuestas, calles estrechas, una plaza encajonada con una heladería y algún pequeño restaurante con vistas a las montañas, y un famoso mirador, el Belvedere San Costabile, desde el que se contempla el inmenso azul Mediterráneo. Desde ese balcón, el militar francés Joaquín Murat, cuñado de Napoleón y entonces Rey de Nápoles, soltó en 1811 una frase que es emblema del pueblo: “Aquí no se muere”.

Castellabate mar, en la costa, es una preciosa iglesia, una pasarela de piedra, una plaza, varias bonitas playas y unos cuantos románticos restaurantes en los que comer un buen pescado. Esa mezcla de ambas localidades hace de este pueblo algo único.

iStock-1151281227 (1). Ostuni

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Ostuni

Es posible que Puglia se haya convertido en el último boom turístico italiano. La alargada región del sur tiene múltiples pueblos fabulosos más allá de la turística Alberobello y la espectacular Matera, en la cercana región de Basilicata, como Otranto, Trani, Gallipoli, Santa María de Leuca... Pero en esta ocasión merece la pena reivindicar Ostuni porque representa un poco esa enorme cultura y modo de vivir que es el Mediterráneo. Y es que se trata de una localidad que podría estar en Túnez, el sur de Grecia, Andalucía... Un pueblo en la cima de una montaña de casas encaladas de un blanco resplandeciente, calles de piedra estrechas, macetas con nopales y geranios colgando de todas partes, puertas bajas, escalones que cuelgan del precipicio, un balcón inmenso al mar que espera en el horizonte, restaurantes coquetos, palacios, iglesias y una catedral que con uno de los rosetones más grandes del mundo. El tiempo es lento en Ostuni porque es el tiempo de un “mar anciano”.

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Tropea

Esta localidad de Calabria lo tiene todo para haber sido considerado el pueblo más bonito de Italia en 2021. La leyenda dice que lo fundó el mismísimo Hércules. En época romana fue un importante puerto comercial, y luego fue un enclave dominado por bizantinos, normandos, árabes y aragoneses. En los siglos XVIII y XIX se convierte en una ciudad de vacaciones de nobles y se construyen diversos palacios. Todo el centro histórico conserva ese sabor añejo, pero la sorpresa es cuando se llega a un balcón junto a una escalinata que llega hasta el mar azul del Tirreno y se contempla, sobre una roca el Santuario de Santa Maria dell‘Isola. Allí empieza la bonita playa y cuando uno gira la cabeza y mira de nuevo al pueblo descubre que se asienta sobre una enorme roca, un acantilado. Hay excursiones en barca para ir al turístico Capo Vaticano y los lugareños presumen de sus famosas cebollas, reconocidas en toda Italia.

shutterstock 1995986372. Marzamemi

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Marzamemi

Es una postal. Marzamemi es sólo una pequeña postal en medio de esa belleza que es Sicilia, pero es una postal que merece la pena contemplar. Un pueblito junto al mar, con alguna famosa fábrica de conservas a la entrada donde comprar algunos de los productos de la gastronomía de la isla, que llega hasta una plaza casi perfecta. Junto al agua, una plaza con una iglesia y casas de piedra, alguna barca lejos, a su espalda, un arco, unas cuantas mesas y sillas de colores, de diversos restaurantes por la noche iluminados con velas, y un atún con pistacho, o una buena fritura de pescado, y un vino blanco, y disfrutar en un espacio pequeño del placer de la Dolve Vita…

Bassano del Grapa