¡Viajero 2020!

Los destinos que darán que hablar este enero

Planes y lugares donde comenzar el año de una forma única, ya sea leyendo o... ¡viajando!

Todo buen viajero tiene en sus propósitos de año nuevo no darle descanso a la maleta ni dejar de planear escapadas. Por eso, nada como empezar a cumplir con estos deseos recorriendo millas o disfrutando de los reportajes del número de enero de 2020 de la revista Viajes National Geographic. Y, de este modo, ensanchar el mundo. 

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iStock-170644253 (1). Roma

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Roma

La ciudad eterna siempre fascina. Sus barrios son un alegre compendio de vestigios imperiales, iglesias barrocas, boutiques de moda y cafés que cautivan con solo acercarse a la barra. La primera vez que se visita Roma la lista de enclaves imprescindibles suele incluir el Foro y el Coliseo, la plaza Spagna y su escalinata hasta la Trinitá dei Monti, las fuentes de la alargada plaza Navona, el magnífico Panteón, la Fontana di Trevi, el barrio del Trastevere y el Vaticano. Las siguientes visitas a la ciudad servirán para conocerla más a fondo, descubrir tesoros ocultos en sus iglesias y museos, perderse por los barrios de moda cuando cae la tarde y dedicar una mañana entera al Campo dei Fiori, desayunando de pie en un bar y comprando en su colorido mercado.

iStock-157591041. Omán

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Omán

El país del incienso atesora los paisajes más legendarios de Arabia: oasis con fortalezas de adobe, desiertos de dunas infinitas y vergeles de agua fresca encajonados entre cañones. La primera etapa del viaje por el sultanato de Omán debería ser el zoco de Mutrah, en la capital, Mascate. El aroma a incienso impregna al visitante y le anima a seguir su viaje hacia el interior en busca de las ciudades fortificadas del desierto donde paraban las caravanas que se dirigían hacia Jerusalén, Bagdad y Alejandría. El viaje rumbo sur descubre ríos que forman piscinas naturales rodeadas de palmeras, extensiones de dunas que regalan increíbles noches estrelladas y ciudades de tradición marinera como Sur, dedicada desde hace siglos a la construcción de las barcas de vela tradicionales, los dhows. Salalah, en el extremo sur del país, puede poner el punto final a este viaje. Aquí se cultivan los árboles del olíbano del que se extrae el incienso y aquí dicen que tuvo su palacio la legendaria reina de Saba.

iStock-179295937. Antártida

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Antártida

El crucero desde las Shetland del Sur hasta la Península Antártica se adentra en un mundo de hielo donde la naturaleza es la única dueña. Navegar entre icebergs del tamaño de un rascacielos, observar ballenas y pingüinos desde la cubierta o desde una lancha neumática, desembarcar en bahías que vieron llegar a los primeros exploradores polares… Viajar a este remoto continente, el último refugio de vida salvaje del planeta que se ha mantenido al margen de intereses políticos y económicos, tiene aún mucho de aventura. La mejor época para atreverse a realizar este viaje es durante el verano austral, entre octubre y abril.

iStock-945636474. Malta

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Malta

Este archipiélago situado al sur de Sicilia y cerca de la costa libia es una joya medieval incrustada en pleno Mediterráneo, con un litoral que esconde grutas y bahías de aguas esmeraldas. La Valeta, la capital, con su puerto y los hospitales (hostales) cruzados, acapara la primera parte del viaje, pero después se descubren los acantilados del norte y las aldeas de pescadores del resto de la isla de Malta. Como final, nada mejor que bañarse en las recogidas calas de Gozo y Comino, las otras dos islas maltesas.

iStock-637696312. República Dominicana

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República Dominicana

Además de playas de arena blanca y cocoteros, este destino caribeño tiene mucho más que ofrecer: la exuberante naturaleza que palpita en su interior selvático y en su litoral de manglares; y la contagiosa alegría de los dominicanos, siempre dispuestos a compartir música y bailes con el visitante. Los dos puntos de entrada al país son Punta Cana, meca del turismo de sol y playa, y la capital, Santo Domingo, con su barrio colonial y las cuevas del parque de los Tres Ojos, un sistema de grutas con lagunas que parecen salidas de un sueño. Para disfrutar de la naturaleza hay que conocer la bahía de Samaná –las ballenas jorobadas crían en sus aguas entre enero y marzo– y el Parque Nacional de los Haitises, con cascadas bajo las que es posible darse un chapuzón. En Barahona, en el sudoeste se visitan las minas de donde se extrae el larimar, un mineral azul que se ha convertido en la piedra preciosa del país.

iStock-641294086. Sri Lanka

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Sri Lanka

La antigua Ceilán cautiva los sentidos y el alma con sus templos camuflados en la selva, playas asomadas al Índico, montes sagrados y campos de té. Los mercaderes árabes la llamaron Serendip (encuentro afortunado) cuando toparon con sus costas hace siglos. Desde entonces su variedad de paisajes y colores ha fascinado a viajeros de todo el mundo. Pero Sri Lanka cautiva también por sus santuarios y monasterios centenarios. Los más soberbios se concentran entre las ciudades de Anuradhapura, Dambulla y Polonnaruwa. El paisaje de montaña y los campos de té se hallan en Kandy y Nuwara Eliya. El extremo sur de la isla, en cambio, reúne las playas más bellas, marismas donde anidan miles de aves y ciudades portuarias donde aún se ven pescadores sobre zancos.

brunetto-ziosi-SzeHSBz Q E-unsplash. Dolomitas en invierno

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Dolomitas en invierno

Los Alpes tienen en esta cordillera italiana uno de sus escenarios más imponentes para disfrutar de la nieve en todas sus variedades. El inmenso dominio de Dolomiti Superski, con más de 1200 km de pistas, permite contemplar sus cumbres más espectaculares: la Marmolada, con su museo de la Primera Guerra Mundial y su glaciar, las Tres Cimas de Lavaredo o los pináculos del Sassolungo. Las localidades de los valles son el otro gran aliciente de los Dolomitas. De aire italiano o tirolés, depende de su situación geográfica, ofrecen todo tipo de actividades après ski, desde compras y balnearios, hasta restaurantes y bares de copas. Bressanone, Trentino y Bolzano, las ciudades más próximas, pueden ser el objetivo para pasar un día sin nieve visitando museos de arte, tiendas y también iglesias o monasterios históricos.

iStock-918105926. Fuerteventura

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Fuerteventura

La isla canaria tiene todos los ingredientes para enamorar: un litoral de dunas y acantilados, playas infinitas donde surfear y un hipnótico interior volcánico. A solo tres horas de avión de la España peninsular, Fuerteventura sorprende con enclaves como la península de Jandía, una cresta de origen volcánico con arenales por un lado y acantilados por el otro. O con el macizo de Montaña Hendida, donde se localiza el mirador astronómico de Sicasumbre. Los buceadores no podrán resistirse a explorar los fondos de la isla de Lobos y de Morro Jable. Y los amantes de la gastronomía, caerán rendidos ante los platos de pescado fresco que sirven en Corralejo o en Ajuy.

iStock-467096245. San Sebastián

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San Sebastián

El mar ha forjado el carácter de esta ciudad, famosa por su actividad cultural, su playa de La Concha y las tabernas de su Parte Vieja. La visita a la capital guipuzcoana puede coincidir con la Tamborrada, el 20 de enero, cuando los donostiarras festejan el día de su patrón con un desfile a ritmo de tambores que enfrenta a participantes disfrazados de soldados napoleónicos y a otros vestidos de cocineros. Sea o no por esa fecha, el mercado de la Bretxa siempre fascina. Y sus restaurantes, claro, hasta 16 con estrella Michelin. En el Ensanche se disfruta de los comercios más exclusivos, mientras que la fachada marítima parece ideada expresamente para pasear sin prisas y contemplar el ir y venir de las mareas.

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