De flor en flor

Europa en diez jardines muy inspiradores

Muchas ciudades del mundo poseen espacios encantadores que invitan a pasear y a oxigenarse en contacto con la tierra. En Europa, además, se puede elegir entre frondosos, solitarios, artísticos... De lo que se trata es de disfrutar de los jardines con la eclosión de la primavera.

Los parques y jardines son hoy en día un atractivo añadido de muchos destinos viajeros. Su visita invita a deleitarse, a descansar, a conectar con uno mismo... Los más históricos nacieron como refugios privados de reyes y aristócratas. Otros se hicieron famosos como espacios de inspiración de muchos artistas. Y los hay recientes que permiten disfrutar de la naturaleza en plena urbe. Mientras en España se conservan edenes de origen árabe como los jardines de la Alhambra o los del Alcázar de Córdoba, una mezcla sensorial entre verdor y aguas cantarinas, en Europa se puede pasear por parques de estilo francés o «versallesco», con bosques y parterres de flores y plantas aromáticas que dibujan figuras geométricas; de estilo inglés, con formas más orgánicas, que dan cobijo a templetes, glorietas e invernaderos victorianos; o jardines italianos, más artísticos, con la vegetación abrazando esculturas, fuentes y grutas decoradas con frescos. 
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shutterstock 516016624. Giverny (Francia)

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Giverny, el edén de Monet

Cuando el pintor impresionista francés Claude Monet se mudó de París a Giverny en 1883, aficionado como era a la jardinería, quiso recrear su edén particular en el que vivir junto a su familia. El jardín que él mismo cultivaba era su fuente de descanso e inspiración pictórica. Cuando hoy se recorre su casa-museo, el colorido y la frondosidad de los jardines hacen pensar al visitante que pasea por uno de los cuadros del pintor. La serie de pinturas Los nenúfares plasman la atmósfera de su edén personal.

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shutterstock 89662237. Jardines Boboli

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Jardines Bóboli de Florencia

En su época de esplendor, estos elegantes jardines repletos de obras de arte eran considerados el «Versalles florentino». Hoy se extienden alrededor del Palacio Pitti, en el barrio de Oltrarno florentino, al que se llega desde el casco antiguo cruzando por el Puente Vecchio a la otra orilla. Cuando en 1440 el banquero Luca Pitti erigió una mansión que superara en esplendor al Palacio Vecchio, donde entonces vivía la familia Médicis, no imaginaba que el edificio se convertiría en la residencia de los grandes mecenas del Renacimiento y de los gobernantes florentinos hasta la unificación de Italia, en 1871. Tras la ruina de la familia Pitti, los Médicis adquirieron el palacio en 1550 y comenzaron a llenarlo de obras de arte que completarían los siguientes propietarios, los Habsburgo-Lorena y los Saboya. El resultado es que hoy su visita permite contemplar un magnífico legado que incluye desde cuadros de Rafael, Tiziano y Rubens, a vajilla, cristalería y mobiliario. Los jardines del palacio, con 45.000 metros cuadrados, son todavía más espectaculares. Albergan esculturas, grutas como la Grande, decorada con frescos pintados por Vasari y Buontalenti, fuentes ornamentales entre senderos; uno de ellos, por cierto, conduce al Corredor Vasariano, el pasillo que cruza el Puente Vecchio y comunica con la Galería de los Uffizi. La avenida principal de los jardines, Viottolene, está flanqueada por dos hileras de cipreses y estatuas. Bóboli incluye el Anfiteatro, un espacio con un obelisco egipcio en el centro, donde se dice que se representaron las primeras óperas de la historia. Su diseño fue obra de Ammannati.

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philippe-gras-v51aTCD6dn0-unsplash. Kew Gardens (Londres)

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Kew Gardens, el oasis botánico de Londres

Londres tiene uno de los jardines botánicos más bellos y extensos del mundo. Situados a 14 km del centro –se puede llegar en metro o en barco por el Támesis– acogen la colección de plantas más amplia y diversa que se conoce, deslumbrante en cualquier época del año, aunque es en primavera cuando más se disfruta. Este parque nació en 1759 para acoger flores exóticas. Junto a los elegantes jardines de auténtico estilo british, el parque incluye arboledas, lagos, templetes e invernaderos como la Casa Templada que fue erigida en 1862 y sigue siendo la mayor estructura victoriana  en vidrio y hierro (5000 metros cuadrados). 

 

iStock-498052535. Vondelpark (Ámsterdam)

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Vondelpark, el pulmón verde de Ámsterdam

Este parque urbano, inaugurado en 1865, es en la actualidad un espacio de relax y actividades. Forma parte del distrito de Amsterdam-Zuid, situado al oeste de la céntrica plaza Leidseplein y del Museumplein, que reúne a su alrededor museos como el Riejksmsuem y el Museo Van Gogh. El parque incluye lagos y un teatro al aire libre. También en Holanda, a 36 km de Ámsterdam, destaca el Jardín de Keukenhof, en la localidad de Lisse, un recinto que entre marzo y mayo se transforma en una paisajistica obra de arte por las composiciones que se crean con sus tulipanes y otras plantas bulbosas.

shutterstock 519738451. Peterhof

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Jardín de Peterhof de San Petersbugo

El Palacio de Peterhof, conocido como el «Versalles ruso», se localiza unos 30 km al oeste de San Petersbugo, la ciudad de los zares. Sus jardines son un oasis de verdor en la que fue una de las residencias de las que disfrutaron los zares hasta la caída de su dinastía en 1917. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, este jardín de 100 hectáreas rodeaba su palacio cuenta y otras construcciones del Peterhof. Por ella se pasea hoy entre escalinatas, estatuas y fuentes de bronce.  En época estival se solía realizar cada día un espectáculo de juegos de agua a las 11 de la mañana, recordando a este entretenimiento del que tanto disfrutaban los zares y su corte.

 

shutterstock 703650337. Versalles

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Versalles, jardines sin fin

Muchos jardines del mundo están inspirados en el orden y la belleza de los jardines de Versalles, pero pocos alcanzan su tamaño y variedad. En una extensión de 800 hectáreas y divididos por un canal de más de 1,5 km de longitud, los jardines de Versalles albergan 372 estatuas y 55 estanques y fuentes, además de numerosos parterres de flores, bosques y laberintos, que trasladan al visitante a la época de esplendor del reinado de Luis XIV. El agua es uno de los elementos sensoriales más presentes entre el verdor. El punto culminante de la visita son los dos palacios que se visitan en su interior, el Grand Trianon y el Petit Trianon, ambos destinados a alojar a los monarcas cuando la presión de la corte era excesiva o como retiro amoroso del rey junto a una de sus amantes. María Antonieta también se enamoró de esta parte de Versalles y la convirtió en su refugio. La visita por los jardines recorre los parterres de agua, los jardines geométricos, fuentes como la de los Baños de Apolo o la Latona, y alcanza la Orangerie, un espacio creado como un vivero para proteger especies tropicales durante el invierno, donde hoy se siguen cultivando plantas todo el año. 

iStock-1378123067. Schönbrunn

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Schönbrunn, el jardín imperial de Viena

La residencia a la que cada verano se trasladaba la familia imperial desde la hoy cercana Viena incluye su famoso jardín donde pasear por un extenso bosque, un laberinto de 1698 o un pequeño zoo que inauguraron los emperadores, que está considerado el más antiguo del mundo. El estilo de estos jardines tan populares es barroco. Concepto que da lugar a zonas verdes que siguen un eje que muere en el infinito. Los de Schönbrunn fueron realizados como una demostración de poder y una ambición para eclipsar a Versalles. La emperatriz María Teresa, archiduquesa de Austria, reina de Hungría y reina de Bohemia, construyó el palacio y el jardín. Los trabajos comenzaron en 1744 para el palacio y en 1753 para las zonas verdes. Están formados por laberintos de recorrido complicado donde se jugaba al escondite, obeliscos, lagos y glorietas, y largas avenidas entre setos recortados. La gran vegetación que reúne y los senderos con los que cuenta son elementos característicos de los jardines de Schönbrunn. Incluye la Casa de las Palmeras, erigida en 1882, uno de los mayores invernaderos de Europa.

iStock-1064812432. St. Stephen's Green

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St. Stephen's Green, el corazón verde de Dublín

La céntrica Grafton Street de la capital irlandesa desemboca en este tranquilo parque urbano. Hasta el año 1663, la zona se encontraba a las afueras de la ciudad y se utilizaba para llevar a pastar al ganado. Ese mismo año el gobierno decidió construir un parque y el recinto fue cercado en 1664, y a su alrededor empezaron a construirse edificios de estilo georgiano que atrajeron a la alta sociedad hasta la zona. Los jardines fueron rediseñados en el siglo XIX con un estilo victoriano que conservan en la actualidad. El terreno rectangular ocupa aproximadamente 9 hectáreas, en las cuáles se extiende un precioso estanque habitado por gaviotas y cisnes. El parque cuenta con algunos monumentos en honor a importantes personajes irlandeses, como el icónico escritor dublinés James Joyce.

GettyImages-508489033. Parco San Grato

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Parco San Grato

Jardín de San Grato, Suiza: Tapizando una colina de Carona con vistas al lago Lugano, este magnífico jardín es una meca para los amantes de als plantas. Con 62.000 m2, su visita es recomendable especialmente entre abril y mayo, cuando florece su amplia colección de rododendros y aromáticas azaleas. Por el parque discurren diversos senderos. La Ruta de los Cuentos, pensada para niños; la del Relax,con rincones para la contemplación; la Ruta Botánica, con paneles sobre el cultivo de las plantas y la vegetación silvestre del parque; un itinerario de arte, en la que contemplar obras artísticas de diversos autores; y la «Panoramaweg», un paseo que lleva hasta los miradores del parque.

iStock-534024541. Jardín japonés de Breslavia

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El Jardín Japonés de Polonia

La localidad polaca de Wroclaw o Breslavia, situada a orillas del río Óder en el oeste del país, esconde un parque no muy conocido, pero que da cobijo a un jardín japonés considerado uno de los más encantadores de los creados en Europa. Fue creado a inicios del siglo XX para la Exposición del Centenario de la ciudad de 1913. El impulsor de la construcción fue el conde Fritz von Hochberg, quien contrató para su realización al jardinero japonés Mankichi Arai. Después de la exposición, el jardín fue desmontado, aunque se conservó una parte de la vegetación original, la disposición de los caminos y un estanque. En la década de 1990 surgió la idea de revitalizar el Jardín Japonés. La reconstrucción, con la participación de especialistas de Japón, duró tres años, aunque solo dos meses después de la inauguración, que dó afectado por una inundación. La siguiente apertura tuvo lugar en octubre de 1999. Hoy el parque exhibe elementos originales como la Puerta en el Umbral y el Pabellón, y presume de centenares de árboles, plantas y flores.

 

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