El legado de Sabicas

Pamplona se pone flamenca

La quinta edición de Flamenco On Fire reivindica una faceta inesperada de la capital navarra

La capital de Navarra recupera el legado de Sabicas, mítico guitarrista flamenco, gitano y pamplonés, celebrando la quinta edición de Flamenco On Fire, un festival que llena de duende las calles, balcones y barras de la ciudad y que, además, inspira un recorrido diferente por sus casco histórico. 

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Maestro Sabicas 2. Searching for Sabicas

Foto: Flamenco on Fire

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Searching for Sabicas

Érase que se era de un gitano de Pamplona que de muy chico ya jugaba con las cuerdas de la guitarra; a los ocho años ya había dado su primer recital y un poco después ya estaba triunfando en el Villa Rosa de Madrid dando ritmo a los pasos de la bailaora Carmen Amaya, la Reina de los Gitanos. Ese hombre se llamaba Agustín Castellón Campos, más conocido como el Maestro Sabicas, un virtuoso nacido en 1912 en la calle Mañueta que desarrolló casi toda su carrera en América, a donde emigró al estallar la Guerra Civil española, primero Argentina, México, pero sobre todo Nueva York, Estados Unidos, desde cuyos escenarios convirtió al flamenco en un arte universal, y donde murió en 1989.

Andrés Segovia quiso saber los secretos de su técnica y un joven Paco de Lucía fue a verle a Nueva York para descubrir “una limpieza de sonido que nunca había oído, una velocidad que desconocía”, una manera diferente de tocar que él transformó para hacerla suya. Así, sin quererlo, un gitano norteño estaba poniendo las bases actuales de la guitarra flamenca y, de paso, dando una excusa a su ciudad natal para poner en valor el papel del colectivo gitano en la historia de Pamplona.

iStock-1160582999. La Pamplona de los gitanos

Foto: iStock

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La Pamplona de los gitanos

El duende de Sabicas es el orgullo de los calés pamplonicas, cuya presencia en la ciudad data al menos de 1435. Fue por aquel entonces cuando Carlos III de Navarra firma el Privilegio de la Unión, dando nacimiento a la ciudad de Pamplona a partir de la unión de los tres mal avenidos burgos preexistentes.

Las evidencias históricas nos indican que, aunque les choque a algunos, los gitanos tienen pedigrí PTV (“de Pamplona de Toda la Vida”), y como tal han habitado calles tan típicas como Jarauta, Merced o Mañueta.

Una de las actividades más transgresoras creadas a raíz del Festival Flamenco on Fire es el tour guiado por La Pamplona de Sabicas, o lo que es lo mismo, la Pamplona de los gitanos. De la mano de un guía oficial de raza gitana, esta aventura que busca integrar y reconocer las diferentes culturas que conviven en la ciudad, se inicia en la barroca Capilla de San Fermín, el santo “morenico”, patrón de Navarra, al que calés y payos piden que les eche un “capotico” cuando hace falta.

Mercado Santo Domingo. El niño de las 'habicas'

Foto: Mercado de Santo Domingo

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'El niño de las habicas'

Cortita y casi sin salida, la Calle Mañueta es una de las más emblemáticas del casco histórico de la capital navarra. Allí, en el número 2 una placa recuerda el lugar donde nació Sabicas, a solo unos metros del Mercado de Santo Domingo, el más antiguo de Pamplona, un lugar donde huele a verdura fresca traída directamente por los agricultores de la Magdalena, las fértiles huertas que rodean las murallas de Pamplona. Este mercado es el mismo en el que la madre de Sabicas debía comprar las habas que su hijo se comía cual chucherías, a resultas de lo cual le empezaron a llamar cariñosamente “el niño de las habicas”, ergo Sabicas.

En esta calle también está uno de los establecimientos comerciales más emblemáticos del Casco Viejo de Pamplona: la Churrería La Mañueta, un negocio con 147 años de historia que sólo abre durante las fiestas de San Fermín y todos los domingos de octubre con motivo de la celebración de la Misa del Rosario en las iglesias más próximas. La cita anual de la ciudadanía con los churros de La Mañueta es un ritual de obligado cumplimiento que la familia propietaria se ha autoimpuesto desde que Paulina Fernández, la matriarca de 95, se jubiló hace ya unos años. Dicen que el secreto de sus churros está en la harina dura, el aceite de oliva de variedad empeltre y la leña de haya que calienta los fogones, aunque lo que de verdad gusta a la sus fans es la atmósfera de misterio velazqueño que ve en la trastienda, una versión contemporánea de La fragua de Vulcano.   

Fronton Mañueta. El juego de la pelota

Foto: Gobierno de Navarra

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El juego de la pelota

Entre el mercado y la casa de Sabicas queda encajado el frontón de la Mañueta, un remedo no reglamentario del que fue uno de los templos de la pelota vasca durante la infancia de Sabicas. Las peculiaridades de esta cancha, conocida en tiempos como Palacio del Zinc, convirtieron a sus jugadores en auténticos genios que desarrollaron trucos y habilidades que hoy se conocen en el argot como “mañueretismos”. No hay duda que los gitanos de la calle tuvieron también su parte de protagonismo en esta técnicas cargadas de picaresca, aunque a decir verdad lo que más se recuerda de ellos son las bodas calés, grandes juergas de tres días de duración, que se celebraron en la cancha de la Mañueta.

Baluarte Labrit P1190656b. El Jito Alai y las murallas

Foto: Turismo de Pamplona

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El Jito Alai y las murallas

Aprovechando el lienzo de las murallas de la ciudad, a la altura de la Cuesta de Labrit, se encuentra otro de los frontones públicos de Pamplona. Conocido como Jito Alai, que significa Alegría Gitana en euskera. Este solar fue antes que frontón el punto de encuentro y descanso de los gitanos que acudían de toda Navarra a la feria de ganado equino que aún se celebra por San Fermín.

Las Murallas de Pamplona, declaradas Monumento Nacional, forman uno los complejos militares defensivos más importantes y mejor conservados de España. Desde Labrit es posible caminar por la muralla hasta los románticos jardines de la Taconera, disfrutando de las fantásticas vistas sobre la vega del río Arga y recorriendo la Ronda del obispo Barbazán, el baluarte del Redín y el coqueto Paseo de Ronda hasta, donde se disfruta de los mejores atardeceres.

 FE 6016. Balcones con duende

Foto: Flamenco on Fire

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Balcones con duende

Quien tiene un balcón en el recorrido del encierro tiene un tesoro… y ahora también en la calle Mañueta, en la Plaza Consistorial o en la Plaza del Castillo, los tres escenarios elegidos por los organizadores de Festival para acoger el ciclo de conciertos gratuitos Flamenco en los Balcones.

El éxito de esta propuesta en las anteriores cinco ediciones del festival es tal que algunos balcones se alquilan como parte de la oferta de paquetes turísticos que incluyen, además de las entradas a los espectáculos de pago en Baluarte y Hotel Tres Reyes, espacio en un balcón para disfrutar con todas las comodidades de este ciclo que se celebran cada día que dura el festival, del 20 al 25 de agosto entre las 12.00 y las 13.30.

En el balcón de la calle Mañueta, el más madrugador e íntimo de todos se podrá escucha a cantaores locales como el Tío Selín o al impulsor del flamenco-pop en Navarra, Ángel Ocray.

 FE 6062. Un txupinazo por bulerías

Foto: Flamenco on Fire

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Un txupinazo por bulerías

Desde los balcones del Ayuntamiento, cual Txupinazo, saldrán los sones de las guitarras de Pepe el Habichuela, Ketama y Tomatito así y las grandes voces de  Rancapino y María Terremoto, entre otros.

El tercer escenario será el balcón de la suite que el histórico Hotel La Perla dedica al maestro Pablo Sarasate, el exitoso violinista y compositor pamplonés que durante su visita anual por San Fermín regalaba los oídos de sus conciudadanos con un concierto gratuito. En esta edición pasarán por aquí David de Jacoba y José del Tomate, entre otros.

Baviera

Foto: Flamenco on fire

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El pincho flamenco

No hay fiesta que se celebre en Navarra que no vaya acompañada de una buena comida. Para esta ocasión, los organizadores de Flamenco on Fire han decidido agasajar a los visitantes y locales invitando a los hosteleros de la ciudad a crear un nuevo pincho inspirado en la figura y el arte de Sabicas. La Ruta Gastronómica El Pincho de Sabicas incluye cerca de 30 bares y restaurantes distribuidos por toda la ciudad, cantidad suficiente para que los estómagos también se pongan rumberos.

Por norma general, los establecimientos que participan en este tipo de convocatorias suelen ser los que mejor y más variada oferta de pinchos tienen durante todo el año, como es el caso de Baserri Berri, La Vieja Iruña y Baviera (en la imagen), tres de los participantes en la ruta gastronómica.

Sbicas. Un tablao para todo el año

Foto: Casa Sabicas

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Un tablao para todo el año

No es posible terminar este viaje por la Pamplona gitana sin pasar por La Casa de Sabicas, el tablao y escuela de flamenco que vela los 365 días del año por el legado del maestro que en 1974 soñaba con actuar en Pamplona: “Llevo treinta y nueve años sin ver la ciudad en que nací. Tan sólo recordarla y pronunciar su nombre, hace que se me apresuren los pulsos”.  Su sueño se cumplió en parte en 1982, cuando se le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad, un homenaje que tuvo lugar en el Teatro Gayarre, al que acudieron grandes del flamenco como Pepe Habichuela, una de las estrellas que se ha involucrado en el éxito del festival flamenco pamplonés desde su primera edición.

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Pamplona se pone flamenca

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