Remirando el clásico

Florencia: lo que el turista no ve

Más allá de sus imprescindibles, la ciudad del Renacimiento esconde muchos otros lugares sorprendentes.

 

 

Farmacia-perfumería 

DE SANTA MARÍA NOVELLA

A un tiro de piedra de Santa María Novella, una de las principales iglesias de Florencia, se encuentra esta perfumería y farmacia que formaba parte del antiguo claustro. Ha estado en funcionamiento durante más de cuatro siglos, lo que la convierte en la farmacia histórica más antigua de Europa que aún está operativa. Antiguamente los frailes dominicanos fabricaban y vendían productos farmacéuticos y cosméticos a partir de las plantas que cultivaban en el Jardín de los Simples (que hoy es el Jardín Botánico de la Universidad de Florencia). Hoy se pueden visitar gratuitamente varios ambientes del antiguo convento además de la farmacia, donde se venden productos naturales de cosmética e higiene y donde se puede admirar una curiosa colección de los instrumentos farmacéuticos que se han usado a lo largo de los siglos.

Palacio Corsini

Su nombre completo es Palazzo Corsini al Parione, para distinguirlo de los otros tantos palacios que la familia Corsini hizo construir. Se encuentra junto al río Arno, entre los puentes de Santa Trinità y de la Carraia, y es una de las grandes joyas ocultas de la arquitectura florentina. Su sobrio exterior esconde uno de los palacios más ricamente decorados de Florencia (principalmente con frescos) y la mayor colección privada de pintura de la ciudad. El motivo de que sea tan desconocido es que hay que reservar cita para las visitas y el precio es bastante caro (25 €), pero los amantes de la arquitectura y la pintura no pueden perdérselo. Se puede visitar de lunes a viernes, previa reserva escribiendo a visite@palazzocorsini.it

Heladería La Carraia

Está considerada por consenso popular como una de las mejores heladerías (también pastelería) de la ciudad. Sus grandes bazas son sus precios razonables, un producto artesanal de alta calidad y, especialmente, la gran variedad de sabores mucho más allá de los tradicionales. Si solo pudieras tomar un helado en tu visita, este sería el lugar al que acudir. Cuenta con dos sedes en la ciudad: la heladería original, situada en un extremo del Puente de la Carraia; y otra en Via de’ Benci, cerca de la basílica de Santa Croce, una de las visitas imprescindibles en la ciudad.

Jardín Torrigiani

El mayor jardín privado de Florencia se encuentra muy cerca del más famoso y visitado, el Boboli. Rodeado por un gran muro y reconocible por su alto torreón, se trata de un enorme parque de inspiración masona, lleno de monumentos que representan un recorrido iniciático a través de la luz y la oscuridad del alma humana: por ello se encuentra dividido en una zona soleada (“el día”) y una a la sombra de los árboles (“la noche”). Por desgracia, solo abre al público un par de veces al año (generalmente en mayo y en octubre, coincidiendo con jornadas dedicadas al patrimonio de la ciudad) y ocasionalmente en visitas organizadas por las asociaciones de patrimonio histórico, por lo que es difícil que el visitante tenga la oportunidad de verlo (¡aprovéchala si se da!).

Cementerio 

DE LAS PUERTAS SANTAS

En las alturas de Florencia, junto al popular mirador del Piazzale Michelangelo, se encuentra el cementerio monumental de las Puertas Santas (Porte Sante). Forma parte del complejo de San Miniato al Monte, una pequeña pero preciosa basílica que a menudo pasa inadvertida. El cementerio destaca por sus numerosas estatuas y mausoleos, entre los que se encuentran personajes tan importantes como la familia Vespucci o Carlo Collodi (autor de Pinocho); aunque fue inaugurado en 1848 y no todas son las sepulturas originales. Si bien la idea de visitar un cementerio tal vez no sea del gusto de todos, merece la pena para admirar algunas de las esculturas y disfrutar de las maravillosas vistas de la ciudad; especialmente al atardecer, cuando el sol resplandece sobre la hermosa fachada de la basílica.

Bartolucci

Si se buscan recuerdos tradicionales y hechos a mano, hay que pasarse por Bartolucci. Conocida popularmente como “la tienda de Pinocho” por el gran muñeco de la entrada, llevan casi un siglo vendiendo todo tipo de productos tallados en madera: relojes, cajas de música, muebles, lámparas, marcos para fotos… y por supuesto, muñecos de Pinocho y otros personajes. Aunque principalmente son productos pensados para los niños o para sus padres, si se busca un souvenir hecho a mano para los más pequeños, este es el lugar indicado; además, está muy cerca del Palazzo Vecchio, una de las principales visitas de la ciudad.

Biblioteca Riccardiana 

Y BIBLIOTECA MORENIANA

Estas dos bibliotecas históricas forman parte del complejo del Palacio Medici-Riccardi, en el centro de la ciudad. Aunque las salas son adyacentes, administrativamente se trata de dos bibliotecas distintas, ambas abiertas al público. Además de los frescos que decoran los ambientes y las espléndidas salas de época, la Biblioteca Riccardiana contiene manuscritos originales de famosos autores como Maquiavelo y Petrarca: los libros de época generalmente no son accesibles, pero se pueden apreciar en las exposiciones que periódicamente organiza la biblioteca.

Taller Piedras Duras

El Opificio delle Pietre Dure (Taller de las Piedras Duras) es una institución pública dedicada a la restauración de mosaicos elaborados con piedras semipreciosas, un arte que se desarrolló durante el Renacimiento y la Edad Moderna. En el siglo XVI se fundó este taller para producirlas; su sede original (en Via degli Alfani, en pleno centro histórico) alberga hoy en día la biblioteca y el museo, que es una verdadera joya: en él se pueden admirar todo tipo de obras realizadas con esta técnica, desde cuadros con gran lujo de detalles hasta piezas completas de mobiliario, además de instrumentos originales utilizados para crearlas. Este pequeño museo es una visita obligada para todo amante del arte, e incluso quienes no lo sean no podrán evitar maravillarse ante la gran belleza y detalle de las obras expuestas.

Le Murate

Cerca de la basílica de Santa Croce se encuentra el complejo de Le Murate. El nombre deriva de lo que era en origen un monasterio de monjas de clausura. Con la invasión napoleónica, su orden fue abolida y el complejo pasó a ser cárcel, caserna militar, fábrica de fuegos artificiales y nuevamente cárcel. Finalmente, esta fue cerrada y en 2001 se llevó a cabo su recuperación urbanística: actualmente alberga restaurantes, cafés y albergues, los cuales destacan por su tranquilidad, lejos del bullicio del centro y por su actividad cultural en forma de exposiciones, charlas culturales y música en vivo. La remodelación ha respetado en gran medida las estructuras preexistentes y se pueden reconocer aún los espacios como las celdas y patios de la prisión o la iglesia del convento. Un lugar ideal para relajarse después de un día en la concurrida capital de la Toscana.

Parque Arte Moderno 

ENZO PAZZAGLI

Sin duda es el parque más singular de Florencia y probablemente el más desconocido, ya que se encuentra en el extremo este de la ciudad, muy apartado del centro. Es una creación del artista Enzo Pazzagli, especialista en esculturas fabricadas con metal y vidrio policromado, que ofrecen todo un espectáculo de colores en días soleados; aunque solo se puede apreciar a vista de pájaro, los árboles del parque forman el dibujo de una cara. También tiene una tienda con reproducciones a menor escala de las obras expuestas, por si quieres traerte un souvenir realmente original. Tal vez no es un parque para todos los gustos, pero vale la pena precisamente por su singularidad.

Florencia

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