Granada en cinco preciosos pueblos

Eclipsada, en ocasiones, por su potentísima capital, la cara más rural de esta provincia es un tesoro.

Al abrigo de Sierra Nevada y mirando al mar Mediterráneo, los pueblos granadinos conforman un elenco de lo más variado. Entre abruptos paisajes, desfiladeros y campos de olivos y cereales, se asoman las reconocibles casas blancas de La Alpujarra, un rico patrimonio cultural y manantiales conocidos por sus "poderes" curativos.  
 

 
 

Guadix

Guadix tiene todos los elementos necesarios para enamorar al visitante. Para empezar, es uno de los asentamientos humanos más antiguos de la Península Ibérica, posición que le ha valido la fama, sobretodo, gracias a sus viviendas-cuevas que dominan los barrios de las Ermitas y de las Cuevas, donde se pueden visitar la Ermita Nueva, la cueva del padre Poveda y la cueva-museo de artes y costumbres populares. Esto se encuentra en la parte alta y, enfilando todavía más las calles, se llega al mirador de la Magdalena que, junto al de Cuatro Veredas y San Fandila, ofrece las mejores vistas de Guadix. Para seguir empapándose de historia y cultura, Guadix también refleja su pasado medieval, renacentista y barroco. Y lo hace en la Alcazaba árabe, la Catedral y las numerosas iglesias y ermitas, que han convertido este pequeño pueblo en una ciudad monumental en toda regla.

Alpujarra de la Sierra

Rumbo al sur se encuentra una de las zonas con más renombre de esta zona andaluza: La Alpujarra o Las Alpujarras. Entre Sierra Nevada, la sierra de Lújar y la de Gádor, cuenta con una ubicación inmejorable que se abre al mar Mediterráneo por el Mulhacén, el pico más alto de la península. Así, dibuja un paisaje abrupto repleto de valles, desfiladeros y barrancos. Alpujarra de la Sierra, formada por los pueblos de Mecina Bombarón, Yegen y Golco, destaca por su arquitectura: sus casas, adaptadas perfectamente a la ladera de la montaña, son inconfundibles gracias a sus “terraos” planos, chimeneas y color blanco. Sin olvidar los fotogénicos "tinaos", que se han ganado el reconocimiento a Sitio Histórico de la Alpujarra por su valor patrimonial. Recorriendo sus calles, uno puede darse el capricho de entrar en la Iglesia del Dulce Nombre del Niño, de San Miguel Arcángel y en la Ermita de Montenegro.

Pampaneira

Pampaneira también mantiene intacta esta arquitectura popular. Entre las callejuelas, no hay que pasar por alto las numerosas fuentes de esta población del Barranco de Poqueria, conocidas por sus aguas medicinales. Tampoco hay que olvidar hacer una visita a las numerosas tiendas de artesanías, donde se pueden encontrar cerámicas, tejidos y objetos típicos de la comarca granadina. Uno no se puede ir de esta localidad sin antes haberse sumergido en su naturaleza. No en vano, el significado etimológico de Pampaneira proceda del latín “pampinus”, que significa pámpano, en relación a la frondosidad de las tierras que riega el río Poqueira. Quien quiera dejarse llevar por estas tierras, puede acercarse al monasterio budista de O Sel Ling.

Alhama de Granada

Su nombre ya advierte de la guinda del pastel de este enclave: lo baños árabes. La historia de la ciudad de Al-hamman (Alhama) está marcada por la presencia musulmana y, entre sus estrechas y empinadas calles, hay que visitar, sin falta, el balneario, construido entre la época almohade y nazarí y asentado sobre restos de baños romanos. El casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, alberga monumentos como la Iglesia Mayor de la Encarnación, el castillo, el Hospital de la Reina o los conventos del Carmen y de San Diego. Su emplazamiento hace de Alhama un espectador privilegiado del Parque Natural de las Sierras de Tejada, Almijara y Alhama. Y, es que, Alhama está asentada sobre un espolón rocoso rodeado por el Tajo, un profundo desfiladero por donde discurre el río homónimo. No es de extrañar, pues, que desde este enclave se vislumbre una de las mejores vistas de la zona.

Montefrío

Regresando hacia el interior y enclavado en el noroeste de la provincia, Montefrío sorprende con su importante conjunto monumental, formado por la fortaleza árabe y la Iglesia de la Villa. Esta última, ubicada en la cima de un peñón, se mimetiza con un entorno de lo más diverso, en el que la abrupta vegetación contrasta con los campos de cereales y olivos. Desde Montefrío, se puede acceder a la Peña de los Gitanos, unas alineaciones rocosas paralelas al valle dignas de ser fotografiadas. Aquí, los amantes del senderismo no podrán parar de adentrarse entre sus bosques de encinas, entre los que se encuentra un conjunto megalítico formado por dólmenes del Neolítico.

Alhama

Compártelo