Exotismo aquí al lado

Granada con mucho arte (y en familia)

La ciudad más bohemia de Andalucía se lleva requetebién con los más peques.

Pocas escapadas invernales ofrecen tanto como Granada, y si es en familia, todavía más. Los palacios nazaríes de la Alhambra parecen sacados de un cuento de las Mil y Una Noches, y no solo eso, es una oportunidad para que los niños aprenden historia in situ. La visita a la Alhambra ya es excusa suficiente para una escapada a la ciudad del Darro;  pero hay muchos más atractivos. 

 

Lo que transmite estos lugares es la maravillosa sensación de viajar a un país exótico; pero sin cruzar la frontera y acompañados por el aire fresco de la Sierra Nevada como telón de fondo. Si en el Palacio de las Ciencias los más peques de la casa sacan su lado científico, la posibilidad de pisar la nieve les hará vivir toda una aventura

 
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La Alhambra

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La Alhambra: historias de fascinantes viajeros

Todo el mundo, sea niño o adulto, sucumbe inevitablemente ante el encanto de esta espléndida ciudad palatina donde los reyes nazaríes vivían en hermosos palacios rodeados de jardines. La fascinación por la Alhambra ya viene de muy lejos. El mítico explorador árabe Ibn Battuta (siglo XIV) en su célebre Rihla, el libro que relata su viaje por el mundo, se extasió ante ella llamándola la “novia del Al-Andalus”. El escritor romántico Washington Irving, cinco siglos más tarde, en su viaje a Granada en el siglo XIX, fascinado también, decidió quedarse a vivir en el interior del palacio nazarí durante tres meses cuando era una ruina… exótica, pero una ruina. En ese periodo escribió Cuentos de la Alhambra que la hizo famosa en todo el mundo.

Granada con niños

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​Paseando por las Mil y Una Noches

La Alhambra es única en el mundo y merece disfrutarla con la calma. Lo mejor es empezar con un agradable paseo en familia por los esplendidos jardines del Generalife, la residencia de verano de los sultanes y a continuación con los magníficos palacios nazaríes alcanzando el famoso Patio de los Leones con su icónica fuente. Estas dos zonas son los imperdibles de esta visita por ser obras cumbres del arte musulmán. Si a los peques les apetece pasear un poco más, conviene acercarse a la Alcazaba, una fortaleza que es la parte más antigua y austera; pero merece mucho la pena subir a la Torre de la Vela para disfrutar de una magnífica vista a la ciudad, Sierra Nevada y los pueblos de alrededores. Y para concluir, el palacio de Carlos V, un edificio renacentista muy singular de forma cuadrada por fuera y redonda por dentro.

carrera del Darro

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Pequeños flâneurs

El lado más exótico de Granada no termina con la visita de la Alhambra, ni mucho menos. En la plaza Nueva, a los pies de la Alhambra y junto al río Darro, se erige la curiosa iglesia de Santa Ana en que algunos aspectos de su fisonomía revelan que fue mezquita. Desde esta misma plaza se va dirección a la Carrera del Darro, de amplias aceras que cuentan con tiendas, bares y sobre todo palacios mudéjares y renacentistas. Destaca el Bañuelo, unos baños árabes del siglo XI que sorprende por sus techos abovedados con claraboyas en forma de estrella que le aporta un halo mágico. La Carrera del Darro se funde en el Paseo de los Tristes, ya que antaño era el camino al cementerio pero que ahora de triste poco tiene. Reúne terrazas ideales para descansar, tomar algo y es el mirador a nivel más bajo de la Alhambra.

 
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¡Benditas tapas!

Desde el Paseo de los Tristes, se sube por la Cuesta del Chápiz y se llega al Sacromonte, el pintoresco barrio de cuevas excavadas en las rocas que eran antiguas viviendas, hoy convertidas en restaurantes o locales de flamenco. Para volver al centro de la ciudad el mejor recorrido es cruzando el barrio del Albaicín, la antigua medina de Granada. El famoso mirador de San Nicolás con la vista más emblemática de la Alhambra es un lugar perfecto para unas fotos en familia. Ambos barrios son empinados, con escaleras y calles empedradas no apto para cochecitos por lo que conviene llevar una mochila portabebés en la maleta por si viaja con algún pequeñín. 

Grandes y pequeños seguro que encontrarán suficiente incentivo en las tapas que se pueden disfrutar arriba, en la acogedora plaza San Miguel Bajo, para subir las cuestas que hagan falta. Granada es de los pocos lugares que conservan esa bendita costumbre de acompañar con una tapa (¡sin pedirla!) cualquier bebida. Incluso los niños que sean poco dados a probar nuevos sabores no podrán resistirse antes los variados y ricos platillos como arroces, jamón asado, patatas a lo pobre, croquetas, frituras de pescado, etc…El broche de oro a este recorrido lo ponen las calles Caldería Vieja y Caldería Nueva para merendar pasteles de miel o dátiles acompañados de un té moruno, o un zumo para los peques, en una tetería de evocación árabe. 

 
museo

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Disfrutar es toda una ciencia

Cuando las niñas y niños se divierten experimentando con la ciencia, los padres descubren que al día le faltan horas. Esto es lo que sucede en el Parque de las Ciencias, un museo completísimo e interactivo donde convertirse en ávidos científicos. Se recomienda reservar el día entero porque la experiencia engancha. Una de las zonas con más éxito es el Biodomo, donde descubrir un pedacito de algunos enclaves como la selva amazónica, Madagascar o el sudeste asiático. Sin duda, este espacio sensibilizará a los niños sobre la importancia de la conservación medioambiental. 

El pabellón Viaje al Cuerpo Humano, el Planetario y el Jardín de la Astronomía, la zona de arqueología experimental o la Sala de la Percepción y la de la Biosfera son otros de los espacios de obligado paso. Prohibido saltarse la terraza con aires vanguardistas que, aparte de unas vistas privilegiadas a la ciudad y alrededores, muestran Granada con "otros ojos"

 
Mirlo©cetursa MGL0362. Diversión a tutiplén en la nieve

Foto: Mirlo Cetursa

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Diversión a tutiplén en la nieve

Pero en unas vacaciones invernales, la gran protagonista es siempre la nieve. Pasar los últimos días en la magnífica Sierra Nevada es garantía de que los más pequeños de la familia se van a llevar un gran recuerdo de la escapada. Más allá de esquiar y practicar el snowboard, esta estación de esquí tiene muchas más propuestas para la diversión familiar.

En la zona de actividades Mirlo Blanco, en Pradollano, se encuentra el Trineo Ruso, como una montaña rusa a lo Frozen, en la que montados en unos trineos ellos mismos manejan la velocidad (máximo 40 km/h). Otras actividades muy divertidas son los toboganes deslizantes, en que los peques se montan sobre un rosco inflable como si estuvieran en un parque acuático. El Bicislalom también les va a sorprender muchísimo experimentando la sensación de pedalear descendiendo sobre la nieve. Además, hay bicis para niños y adultos para probar quién tiene más habilidad manejando sobre la nieve. 

Como novedad, en Borreguiles, este año se estrena la zona Audi especial para familias. Se compone de tres casitas de nieve con explanadas tipo mirador con áreas de descanso. Cuenta también con un laberinto en nieve en que padres y peques podrán mostrar su lado más creativo realizando esculturas y construcciones de nieve para decorar el recorrido. Experiencias que los niños difícilmente olvidarán.

 

Granada con niños

Granada con mucho arte (y en familia)

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