Viajes National Geographic #259

Los grandes viajes y escapadas del número de octubre de Viajes National Geographic

El otoño asoma con propuestas para todos los gustos, desde destinos nacionales cada vez más apasionantes hasta coordenadas exóticas que nunca defraudan

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iStock-1328521226. Teruel a lo grande

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Teruel a lo grande

De la sierra de Albarracín hasta el Matarraña, la provincia de Teruel despliega un paisaje montañoso con pueblos cobijados bajo castillos y enclaves que se ha convertido en la meca de paleontólogos por los restos de dinosaurios hallados. Este viaje de oeste a este arranca en un peculiar punto de la Península Ibérica en el que ríos que nacen dados de la mano toman caminos opuestos, unos hacia el Atlántico y otros hacia el Mediterráneo, y han dado origen a barrancos de inusitada belleza y frescor, como el de la Hoz, que puede recorrerse a pie. La ciudad de Teruel es una parada imprescindible por el Mausoleo de los Amantes de Teruel, los templos mudéjares dispersos por el centro y los edificios modernistas. El pueblo de Beceite, con sus sendas remontando arroyos hasta picos panorámicos que se asoman al mar, es un final perfecto a este viaje turolense.

iStock-1332643982. El Camino Primitivo

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El Camino Primitivo

La senda jacobea más antigua atraviesa el interior de Asturias desde Oviedo y se adentra en lugares poco conocidos de las tierras gallegas y en ciudades monumentales como Lugo. El Camino Primitivo está considerado el más tranquilo y natural, las etapas presentan mayores desniveles, pero discurren entre bosques primigenios, jalonados por an­tiguos templos románicos y barrocos. En Melide el Camino Primitivo entronca con el Camino Francés y el peregrino encara las etapas finales hasta Santiago. Para quien decida recorrerlo completo: son 321 km repartidos en 13 etapas.

iStock-1151281227. La Apulia

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La Apulia

Bañada por el mar Jónico y el Adriático, la región del tacón de la bota de Italia ofrece infinitos atractivos: pueblos excavados en la roca, playas de arena y roca, vestigios griegos, bizantinos y normandos, una cocina suculenta, fiestas callejeras o el silencio sagrado de la controra, el momento de la siesta. Se trata de una región extensa, con 800 km de costa, por ello es conveniente organizar el viaje y planificar bien la ruta para no dejar de visitar enclaves como Alberobello, la ciudad de los trulli (viviendas cilíndricas de tejados cónicos), la costa de Gargano, el casco antiguo de Locorotondo, las fachadas blancas de Ostuni (en la imagen), la barroca península de Salento o la costa de Lecce, con puentes naturales y pilares de roca blanca que se asoman a un agua de transparencia infinita.

chan-lee-zYCToy6IUkM-unsplash. Alsacia

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Alsacia

Esta región francesa de castillos y viñedos encajada entre los montes Vosgos y el río Rin, conserva el carácter alemán en sus tradiciones y arquitectura. Estrasburgo, sede del Parlamento europeo, es el punto de partida de cualquier viaje por Alsacia. Su barrio de canales, las casas con entramado a la vista del barrio de la Petite France, los medievales Puentes Cubiertos, el fascinante reloj astronómico de la catedral… Podría decirse que la capital alsaciana es un aperitivo de los que vendrá después si se toma rumbo este y después sur hacia los montes Vosgos y camino de la ciudad de Colmar, otro enclave con canales, colegiata gótica y barrio medieval. En este viaje hay tantas paradas imprescindibles como viajeros. El castillo de Koenigsbourg, la ciudad de Kaysersberg, los pueblos de la Ruta del Vino alsaciano o los senderos del parque natural de Los Vosgos invitan a detenerse varios días en cada lugar para descubrir sus secretos sin prisas.

iStock-1078873678. Japón en otoño

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Japón en otoño

El otoño en Japón es la época ideal para realizar un recorrido por el interior de la gran isla de Honshu, desde el monte Fuji a través de bosques fabulosos hasta el santuario de Dewa Sanzan. Es un viaje para disfrutar de lo que los japoneses llaman koyo, el cambio de colores otoñal, cuando los bosques eclosionan en una paleta de rojos y amarillos, mientras se visitan pequeñas poblaciones cuyo ritmo de vida difiere mucho del que rige en las metrópolis del país. La ruta atraviesa los Alpes Japoneses, alcanza los santuarios de Nikko, Yamadera y Dewa Sanzan.

iStock-675243238. Botsuana

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Botsuana

El safari por las reservas naturales del Kalahari, Chobe y el delta del Okavango permite observar a los grandes animales del continente africano. La variedad de paisajes y fauna de Botsuana supera cualquier imagen preconcebida. Será por sus horizontes infinitos o por la presencia constante de fauna salvaje, por sus bruscos anocheceres, por las esperas cerca de ríos o lagunas para ver cómo se acercan los animales a beber, Botsuana es un destino impresionante. En esta ruta desde el ardiente Kalahari, territorio del pueblo san, se pasa del paisaje desértico al festín de vida salvaje y agua del delta del Okavango y las cataratas Victoria, el gran salto del río Zambeze, una cascada de 100 m de alto que los nativos llaman Mosi-oa-Tunya, el humo que truena.

iStock-639762604. Málaga artística

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Málaga artística

El paseo entre el barrio histórico de la ciudad y la playa de la Malagueta descubre magníficos museos con obras de arte universales. Málaga se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos principales del arte internacional por su variada oferta, desde el Picasso al Thysssen y el Pompidou, al Centro de Arte Contemporáne, el Museo Ruso o el Catedralicio. En otoño, además, se puede disfrutar de sus atractivos más verdes, como los jardines de Puerta Oscura, los Montes de Málaga o la desembocadura del Guadalhorce.

iStock-610984528. Ámsterdam una segunda vez

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Ámsterdam una segunda vez

De carácter contestatario, aspecto romántico y repleta de tesoros artísticos, la capital holandesa fascina en cualquier época del año. Su entramado de canales, bicicletas y tranvías amarillos resulta ser la ciudad más libre del planeta. Algo congénito a su carácter anfibio, fluctuante, obligado a no fiarse de tierra firme, de dogmas demasiado sólidos, y a tender puentes. Sus barrios están repletos de alicientes, desde visitar museos sensacionales a pasear por los canales, entrar en los llamados cafés “marrones" o descubrir la época de ocupación nazi.

iStock-124659235. Collioure (Francia) y su costa

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Collioure (Francia) y su costa

Cerbère, Banyuls, Port-Vendres y Collioure son las cuatro joyas de la Côte Vermeille, donde el Mediterráneo francés alcanza los Pirineos. El paisaje marinero y de viñas ha inspirado a artistas y escritores de varias épocas, además de entusiasmar a excursionistas y buceadores que recorren por tierra o por mar la Reserva Natural Marina Cerbère-Banyuls, un pedazo de litoral a los pies del macizo de Les Albères que es un auténtico paraíso subacuático.

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