Los grandes viajes y las escapadas del número de abril de Viajes National Geographic

Los contenidos más esperados de un número que se empieza a disfrutar con el buen tiempo

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iStock-985553596. Filipinas

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Filipinas, el edén de las siete mil islas

De los bosques de coral y su abundante  fauna marina a las terrazas de arroz esculpidas en las montañas, este país con más de 7000 islas deslumbra por su naturaleza sin perder el candor legendario de sus gentes.

Visitar todos los archipiélagos de Filipinas requiere varios viajes, así que el artículo de Viajes NG de abril se centra en tres enclaves espectaculares y diferentes entre sí: las playas y fondos marinos de El Nido (isla Palawan), las Colinas de Chocolate de la isla de Bohol y los arrozales de Batad, en el norte de Luzón, Patrimonio Mundial por la Unesco. 
Bucear o hacer snorkel es un espectáculo en todo el país, con más de 500 variedades de coral, tiburones ballenas, mantarrayas y tortugas marinas de varias especies. El Nido puede ofrecer el primer contacto con este increíble mundo submarino, aunque el sudoeste de Bohol también cuenta con enclaves perfectos para ello. 
No hay una única manera de conocer los paisajes de Filipinas. Se puede saltar de una isla a otra en barca (island hopping), recorrer los caminos en moto o en tricycle (moto con sidecar) o andar por los senderos que bordean los arrozales y se asoman a las playas encajadas entre rocas calcáreas.

 

Sevilla. Gran viaje por el Guadalquivir. De Cazorla al Atlántico

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Gran viaje por el Guadalquivir. De Cazorla al Atlántico

El río Guadalquivir, desde que nace en la sierra de Cazorla hasta su desembocadura junto al parque de Doñana, surca un territorio de olivares y ciudades que atesoran maravillas artísticas. 
Seguir su curso es un gran viaje por una Andalucía con multitud de alicientes naturales, monumentales e históricos. Empezando por las bellas ciudades renacentistas de Úbeda y Baeza, pasando por Córdoba, su mezquita, judería y alcázar, o el castillo de Almodóvar del Río, oteando el río desde las alturas. Los olivos alineados se extienden hasta el horizonte, mientras el Guadalquivir traza meandros por la comarca de La Campiña y se remansa en Sevilla, junto a la Torre del Oro. De ahí a Sanlúcar de Barrameda, desde donde barcos turísticos remontan el curso del río, y a las playas que contemplan cómo el Guadalquivir se funde en un abrazo con el Atlántico.

El Jura: uno de los secretos más sorprendentes de Francia

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El Jura: uno de los secretos más sorprendentes de Francia

La ciudad de Besançon y la región del Franco Condado se cuentan entre los rincones menos conocidos de Francia y también entre los más sorprendentes por sus pueblos, sus enclaves naturales y su gastronomía. Esta región, de gélidos inviernos y veranos esplendorosos, cuenta con magníficos paisajes de media montaña y bellos pueblos junto a ríos de aguas cristalinas.
A lo largo del recorrido que flanquea el macizo del Jura (da nombre al periodo Jurásico), con sus crestas y valles paralelos como los pliegues de un acordeón, se pasa por Poligny, la capital del queso Comté, la treintena de cascadas de Hérisson o el castillo de Joux, una histórica  fortaleza junto a la ciudad de Pontarlier.

Procida. Golfo de Nápoles

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Golfo de Nápoles

Nápoles, ciudad desbordante de arte y bullicio, es el corazón del golfo de Nápoles, un museo a cielo abierto de la cultura mediterránea que abarca desde coloridas islas de Prócida, Ischia y Capri hasta el monte Vesubio y las ruinas de Pompeya.
Fundada por los griegos y más tarde poblada o gobernada por romanos, bizantinos, normandos, aragoneses, franceses y españoles, Nápoles tiene un patrimonio arqueológico, artístico y cultural apabullante que sirve de preámbulo a la visita de Pompeya, Herculano y Oplontis.
Pero el golfo de Nápoles no solo vive de rendir culto a la antigüedad y a su colosal monte Vesubio, también posee unas islas que merecen varios días de visita. Procida e Ischia destacan por sus pueblos pescadores, el castillo Aragonés y las mil opciones para disfrutar de las cálidas aguas del golfo. Y frente a la costa sorrentina, emerge Capri con sus villas elegantes, el sendero Vía Krupp, las vistas sobre los acantilados y la localidad de Anacapri. 

 

Praga: pasear por un cuento

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Praga: pasear por un cuento

Praga, llamada la «ciudad de las mil agujas», cuida con esmero sus reliquias de piedra y sus intrincadas callejas, escenario de batallas dinásticas y religiosas, y fuente de inspiración de poetas y escritores. Hasta 17 puentes salvan las aguas del Moldava a su paso por la capital de Chequia y ofrecen magníficas vistas de sus distintos barrios, con el Castillo en lo más alto y la Ciudad Vieja al otro lado del río.
La estancia en esta ciudad transcurre casi todo el tiempo callejeando, dejándose impregnar por el ambiente que frecuentaron intelectuales y escritores como Kafka o Milena Jesenská. Las visitas a museos e iglesias serán tan imprescindibles como adentrarse en el barrio judío a conocer su viejo cementerio y la Sinagoga Española. 
En la Ciudad Vieja es imprescindible detenerse frente a la Torre del Reloj y esperar a que salgan a danzar las figuras que dan las horas, acercarse a la iglesia de Nuestra Señora de Tyn y cruzar el puente de Carlos. 
En la ciudad Nueva, la nota actual la pone la Casa Danzante, que da continuidad a la revolución artística del art nouveau que puede verse en el Museo Mucha y en las galerías bajo la plaza de Wenceslao.

Dakar. Senegal: el bautizo africano

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Senegal: el bautizo africano

Este país bañado por el Atlántico y surcado por grandes ríos se ha convertido en un destino idóneo para sumergirse en el alma  africana y descubrir enclaves extraordinarios. Bautismo africano para muchos, Senegal aglomera atractivos en un territorio relativamente pequeño. Desde la vibrante capital a islas cargadas de historia como Gorée, cuyo ambiente apacible dista mucho de la época en que fue un destacado mercado esclavista. Paseando por sus muelles parece mentira que la bulliciosa Dakar, la capital senegalesa, se localice a solo 3 km de distancia.
En el viaje imprescindible por Senegal, debería incluirse el lago Retba o lago Rosa por el color de sus aguas y depósitos de sal, cuya extracción ocupa a numerosas mujeres y hombres de la región. En la costa norte destaca la ciudad de Saint-Louis, fundada por los franceses y dueña de un bello patrimonio de arquitectura colonial.
La zona más remota de Senegal abarca el País Bassari, en la región de Kedougou. Aquí los puntos de interés son los poblados de casas con tejados cónicos que mantienen costumbres ancestrales y el Parque Nacional Niokolo Koba, refugio de 60 especies de mamíferos y más de 300 de aves, además de reptiles. Por último, nuestro viaje alcanza Casamance, en la costa sur del país, una zona de arrozales con algunos enclaves turísticos.

Ojo Guareña. De Plasencia a Cantabria: Santuario de arte rupestre

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De Plasencia a Cantabria: Santuario de arte rupestre

Esta ruta recorre los templos rupestres y las formaciones rocosas que se diseminan entre Olleros de Pisuerga y las cuevas de Ojo Guareña, un territorio a caballo entre tierras palentinas y cántabras. Los monjes de la Edad Media hallaron un refugio de paz en esta zona y ahora lo descubren senderistas, aficionados a la ornitología y curiosos del arte románico. Entre los enclaves más famosos, destaca el monumento natural de Las Tuerces, el geoparque de Las Loras o las hoces del Alto Ebro y Ruidrón.

La nueva Róterdam

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La nueva Róterdam

Rascacielos, museos de arte y barrios enteros muestran la renovada cara arquitectónica de esta ciudad, destacado puerto fluvial de los Países Bajos. Desde que los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial devastaran su centro histórico, la ciudad apostó por rediseñarse desde cero, en un ejercicio de aliento, pero también de experimentación. Entre las últimas incorporaciones al paisaje de la ciudad destacan el Art Depot, almacén del museo de arte Boijmans Van Beuningen, y la increíble bóveda del Mercado Central.

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