Los grandes viajes y escapadas del número de julio de Viajes National Geographic

El primer mes 100% estival es ideal para una aventura por montañas míticas y playas exóticas.

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Picos de Urbión

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Picos de Urbión


La sierra que se extiende entre Soria y La Rioja alberga un fabuloso paisaje de cumbres y lagos que invita a emprender excursiones a pie y a descubrir leyendas sobre tormentas o seres malignos. El punto más emblemático es la Laguna Negra, objetivo de varios senderos espectaculares. En este viaje alrededor de los Picos de Urbión, se atraviesa la sierra Cebollera, se visitan pueblos tradicionales como Ezcaray o Calatañazor, el monasterio de Santa María la Real en Nájera o la catedral Santo Domingo de la Calzada, para finalizar con una excursión por el singular Cañón del Río Lobos. 
 

iStock-1361423560. Islas Jónicas, el archipiélago de Ulises y los Durrell

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Islas Jónicas, el archipiélago de Ulises y los Durrell

Este archipiélago griego es un cofre de mitos en el que cada isla tiene su propio carácter. Verdes y escarpadas, las Jónicas engarzan su belleza con un mar de azules turquesa, celeste y esmeralda. Como en tantos lugares, aquí se amontonan historias, conquistas y mitos literarios y clásicos, pero en este caso se trata de escenarios de La Odisea de Homero, del palacio de Sissi y de la casa de veraneo de los Durrell. El viaje por Corfú, Cefalonia, Zante e Ítaca descubre esos enclaves históricos y también rincones naturales deslumbrantes, como la bahía de Myrtal (Corfú), la cueva de Melissani (Cefalonia) o la playa del Naufragio (Zante).

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Alaska, la última frontera

El monte Denali, la taiga infinita y los glaciares que desembocan en bahías son los emblemas del estado más extenso y salvaje de los Estados Unidos. Anchorage, la ciudad más poblada de Alaska, es el mejor punto de partida para descubrir los espacios infinitos de un territorio que evoca historias de exploradores y naturaleza virgen a raudales.

Al sur se extiende la península de Kenai, surcada por fiordos frecuentados por ballenas y orcas que pueden contemplarse desde un barco, y la isla de Kodiak, hogar de una subespecie de oso grizzly de gran tamaño. Al norte de Anchorage se alza el monte Denali o McKinley (6194 m), techo de Norteamérica, y la ciudad de Fairbanks, uno de los mejores lugares para contemplar auroras boreales entre septiembre y abril.

En este inmenso estado las maravillas naturales parecen inagotables, especialmente en dos parques nacionales: el Wrangell-St Elias y la Bahía de los Glaciares. El primero tiene 9 de los 16 picos más altos del país; y el segundo alberga más de media docena de glaciares que llegan al mar.

iStock-172513399. El Tirol, Alpes en estado puro

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El Tirol, Alpes en estado puro

Innsbruck es el eje de una ruta por el corazón alpino de Austria, desde el valle de Otztal y los lagos bajo el Zugspitze hasta el parque Hohe Tauern. La capital tirolesa es un baño de historia y arte antes de adentrarse por un territorio de naturaleza extraordinaria con poblaciones de arquitectura tradicional y gastronomía montañesa. Una extensa red de senderos recorre los alrededores del lago Seebensee, el valle de Otztal y el magnífico parque nacional Hohe Tauern, compartido también por Carintia y Salzburgo.

iStock-1364069911. Bretaña, el Finisterre

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Bretaña, el Finisterre

Hasta quienes no han ido a Bretaña tienen postales mentales de ella y saben ubicarla en un mapa. Esto se debe a varios aspectos: una identidad propia, pueblos que parecen recién salidos de la Edad Media, delicias gastronómicas como las crepes, la sidra o las ostras, y esa brillante paleta de colores que dibujan sus paisajes marítimos.

La ruta que bordea la costa desde el golfo de Morbihan hasta la punta de Raz asombra con bahías resguardadas, los restos megalíticos de Carnac (más de 3000 dólmenes), bosques mágicos y pueblos que enamoraron a Gauguin y a los artistas postimpresionistas.

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Isla Mauricio, un edén en en Índico

Gracias al clima tropical, esta isla del Índico es como un exótico jardín del tamaño de Tenerife. Pero Mauricio goza de una particularidad que la hace casi única: gentes de distintas culturas conviven de forma armoniosa a pesar de sus diferentes religiones, tradiciones y lenguas. El viaje por esta isla al este de Madagascar tiene diversos rincones imprescindibles: su capital, Port Louis, con un puerto y un mercado de gran atractivo; el jardín de Pamplemousses, donde se cultivaron los primeros árboles de nuez moscada y clavo fuera de las Molucas; las cascadas de Tamarin, un conjunto de saltos de agua rodeados de vegetación exuberante; la Tierra de los Siete Colores, una colina con vetas creadas por los óxidos de hierro y de aluminio; y la mole de roca basáltica Le Morne Brabant, que fue un refugio de esclavos fugitivos en el pasado.

iStock-1328289580. Geoparque Montañas de O Courel

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Geoparque Montañas de O Courel

Ribas de Sil es el punto de partida para explorar este geoparque del interior de Lugo, un territorio de leyendas con un gran valor paisajístico y etnográfico. Sus bosques son el hogar de lobos y osos, y sus pueblos albergan vestigios de minas romanas y de herrerías que recuerdan épocas pasadas. Los senderos que surcan el geoparque son todos fascinantes y las caminatas siempre pueden acabarse sentados a una buena mesa probando el sabroso vino de las riberas del Sil.

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Donegal, el Wild West de Irlanda

La esquina noroeste de Irlanda reúne todo lo que se busca en un viaje a la isla esmeralda, pero a lo salvaje. La ruta por el litoral hasta los cabos más septentrionales atraviesa un paisaje que alterna prados, páramos y montes tapizados de brezo con una costa de acantilados, playas de arena o de cantos rodados. En los pueblos, tranquilos y de pocas calles, se oye hablar gaélico y la música tradicional llena de ritmo los pubs por la tarde.

 

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