Entre casa-cueva y geología sexy

Guadix, la sorpresa de Granada

Al abrigo de Sierra Nevada, esta histórica comarca acoge pueblos con cuevas habitadas y parajes llenos de verdor.

Desde que el mundo es mundo, las cuevas han sido las primeras y más codiciadas moradas para nuestros ancestros. Sorprende saber que a solo 40 km de la ciudad de Granada, se extiende el territorio con la mayor concentración en Europa de viviendas trogloditas habitadas. Se trata de la comarca de Guadix, situada en un extenso altiplano a 1000 m de altitud, en el declive norte de Sierra Nevada. Solo en la ciudad, más de dos mil casas-cueva albergan a la mitad de la población. De igual manera, todos los pueblos de la zona están horadados con estas construcciones integradas en el paisaje y bioclimáticas, lo que significa que  mantienen una temperatura constante entre 18 y 20º C, cuando fuera podría oscilar entre 36 y -1º C. 

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Mirador Padre Poveda. Mirador

Foto: iStock

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Un escenario de película

Asomados al mirador Padre Poveda en Guadix, nos rodea un escenario de casas con puertas y chimeneas encaladas donde no existen las ventanas, por lo que es fácil adivinar que se adentran en la tierra. La integración es total en este paisaje de cine, donde se han rodado más de 300 películas. Los vecinos aún recuerdan cuando, en 1989, 175 de ellos fueron contratados como extras en Indiana Jones y la última cruzada. Hoy en día, en estos escenarios cinematográficos el fenómeno de moda se conoce como «el trogloturismo».

Centro Interpretación de Guadix. Casas

Foto: Gonzalo Azumendi

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Dentro de las casas-cueva

Un primer contacto con este mundo de aspecto irreal es la visita a la cueva-museo del Centro de Interpretación de Guadix. La casa permanece intacta, igual que la dejó la familia Cruz-Úbeda en 1980. Recorriendo las estancias y viendo los objetos y enseres, el tiempo se detiene y la imaginación del visitante se inunda de risas, pasos y voces. De pronto una sombra se desliza al final del pasillo… ¡un espíritu de la familia aparece en escena! Afortunadamente se trata de una proyección en la que los antiguos moradores nos introducen en su vida cotidiana, como un hechizo dentro de esta cápsula de viaje al pasado, en el interior de la tierra. 

Plaza de la Paloma. Iglesia....

Foto: iStock

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Un paseo por Guadix

Además del Barrio de las Cuevas, en Guadix no puede faltar un paseo por la terrosa Alcazaba del siglo XI, la exuberante Catedral y sus palacios señoriales, para acabar en la plaza de la Constitución, saboreando un típico tocinillo de cielo.

Purullena y Beas

Foto: iStock

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Las vecinas Purullena y Beas

En las cercanías de Guadix, a 5 km se halla Purullena y a 10 km Beas de Guadix, ambos pueblos perforados con hogares subterráneos. Beas cuenta con un Museo Troglodita y en Purullena resulta interesante la visita al Museo-Cueva La Inmaculada, repartido por tres niveles. En el superior se exponen enseres tradicionales de la vida en las cuevas. El segundo piso muestra cómo era un hogar a inicios del siglo XX. Y en el nivel más bajo la gran sorpresa: Paco Requena y su familia invitan a entrar en su hogar a los visitantes, una oportunidad para conocer la vida diaria en una cueva con más de 600 años de antigüedad.

El mirador del fin del mundo

Foto: Shutterstock

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El mirador del fin del mundo

El atardecer es el momento perfecto para dirigirse al mirador del Fin del Mundo. Cuando el sol empieza a ocultarse en este árido paisaje de badlands y su luz tiñe de dramatismo las cárcavas y barrancos. Cada franja de tierra participa en un apocalipsis de colores, desde vetas de añil hasta el ocre y los rojos más intensos. La fuerza telúrica atrapa desde este mirador que no podía llamarse de otra forma. Es fácil identificar estos barros y colores en la cerámica de Purullena, presente en las fachadas y alfarerías de la población.

El viaje por el espíritu de los Picapiedra toma rumbo norte, al sorprendente encuentro con la cultura megalítica, cuando las cuevas eran tan solo cavernas. Conduciendo junto al río Fardes, se llega al yacimiento paleontológico de Fonelas, donde se hallaron restos de mamuts, tigres de dientes de sable, bóvidos de gran tamaño ya extinguidos y guepardos gigantes. Se trata de una de las mayores concentraciones de fósiles datados hace unos dos  millones de años. Fueron rescatados del olvido en excavaciones del año 2001.

Castillo Calahorra. Calahorra

Foto: Shutterstock

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Sierra Nevada, siempre presente

En el sur de la comarca, a 20 km de Guadix, bajo un cielo azul y con las cumbres de Sierra Nevada de fondo, el castillo de La Calahorra domina las tierras del histórico marquesado de Zenete desde hace cinco siglos, cuando Rodrigo de Mendoza se instaló en él con su familia y su corte. Desde la loma del  castillo ya se adivina Alcudia de Guadix, donde espera bajo tierra Trópolis, un multiespacio dedicado a la cultura y al ecoturismo en la comarca. Profundiza en el mundo troglodita de forma amena a través de exposiciones, catas, talleres de queso y pan.

Acequia del Toril

Foto: Gonzalo Azumendi

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Ruta entre dólmenes

Siguiendo el río se llega al Balneario de Alicún de las Torres. Aquí el paisaje desértico se ha transformado en un oasis por las surgencias de agua termal que brota a 35 ºC. Alrededor del balneario hubo otro asentamiento humano prehistórico, como atestiguan los numerosos dólmenes que se encuentran al seguir, por ejemplo, una corta y sencilla caminata por la insólita Acequia del Toril. Se trata de un prodigio natural único en el mundo. Mientras el suelo que rodeaba el canal donde circula el agua fue erosionándose, sus componentes minerales quedaron sedimentados en la acequia preservándola. El muro fue creciendo hasta convertirse en un acueducto que en algunos puntos alcanza 15 m de altura y más de 1 km de longitud.

Gorafe. Geoparque

Foto: Shutterstock

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Un paisaje lunar

Estamos en la periferia de la Hoya de Guadix, una profunda depresión del terreno limitada por el desierto de Gorafe. Aquí se extiende el Geoparque del Cuaternario de los Valles del Norte de Granada, un paisaje que narra la evolución geológica y la vida durante 250 millones de años. Reúne 243 dólmenes y una enorme colección de restos de grandes mamíferos y de humanos primitivos, todo ello entre centenares de cárcavas, canales y chimeneas de hadas. Especialmente espectacular es el paraje de Los Coloraos.

La noche cubre de estrellas estos paisajes lunares. Es hora de retirarse para seguir soñando en el absoluto silencio del hotel que aquí, como no podía ser de otra manera, es una cueva.

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