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Ámsterdam de menos a más

Entre canales y museos, estos son los siete imprescindibles de todo viaje a la metrópoli neerlandesa.

Una escapada a la dinámica capital holandesa permite pasear entre canales mientras se descubren sus tesoros artísticos, museos renovados, mercados callejeros y nuevos iconos urbanos. Lo habitual es llegar desde el aeropuerto en un cómodo trayecto en tren de unos 20 minutos hasta la Estación Central (1889), un edificio de ladrillo rojo que se erige sobre tres islas artificiales sostenidas por 8600 pilotes de madera. Justo frente a la entrada principal, se pueden tomar varias líneas de tranvía y autobús, y también alquilar bicicletas, el medio más cómodo y tradicional para recorrer la ciudad.

 

Si el clima lo permite, se aconseja participar en un paseo guiado pedaleando que descubre los lugares de visita obligada y además alcanza rincones menos conocidos. Otra opción son los paseos fluviales por los emblemáticos canales de Ámsterdam. Se realizan incluso en invierno –salvo los días de frío extremo– y permiten contemplar una visión distinta de monumentos, edificios señoriales y viviendas flotantes. La tarjeta I Amsterdam City Card ofrece el uso ilimitado del transporte público, la entrada a museos, un crucero por los canales y descuentos en tiendas y restaurantes.

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Oosterdok

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En el #7: el barrio-isla con lo más nuevo de la arquitectura

Oosterdokseiland está situada cerca de la Estación Central, durante décadas zona portuaria. Hoy se ha convertido en uno de los nuevos barrios de la ciudad, a orillas del río Ij. Cuenta con algunas novedosas etapas de interés arquitectónico, como el Eye Film Museum, el museo del cine inaugurado en 2012, cuya terraza regala vistas magníficas, o la Biblioteca Central, diez pisos futuristas llenos de libros, música, películas, cómodos sillones para una tarde de lluvia y el bar-restaurante La Place, que sirve reconfortantes bebidas calientes y tartas caseras. Junto a este también destaca el moderno auditorio Muziekgebouw, con una plataforma al borde del Ij ideal para sentarse y contemplar el atardecer.

mercado ámsterdam

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En el #6: Ir al mercado como pasatiempo nacional

El mercadillo al aire libre más popular de Ámsterdam es el de Albert Cuypstraat, con más de 100 años de historia, que se extiende muy cerca de la zona de los museos. El Niuewmarkt, que se celebra cada día en la plaza homónima, se centra en productos frescos. De lunes a sábado, se puede comprar en el mercado de pulgas de Waterlooplein, detrás de la nueva sala de conciertos Stopera. Y los lunes y sábados, en el Noordenmarkt, en el barrio de Jordaan. Pero sin duda uno de los mercados callejeros más vistosos y populares es el Bloemenmarkt de flores, que se instala a lo largo del canal Singel y también sobre barcazas en el agua. Se localiza muy cerca de la Munttoren, una de las puertas medievales que perviven en la ciudad.

Vondelpark

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En el #5: El jardín que se les fue de las manos a los vecinos

La mayor área verde de Ámsterdam nació de la iniciativa de un grupo de ciudadanos que en 1864 decidieron recaudar fondos para construir un jardín de estilo inglés. Un año después, abrió sus puertas el Nieuwe Park, entonces de 8 hectáreas, que cambió de nombre en 1867 en honor al poeta del siglo XVII Joost van den Vondel. Hoy en día abarca 45 hectáreas con prados, estanques y una red de senderos –bordeados de flores en verano–, perfectos para dar paseos a pie o en bici, correr o simplemente sentarse a descansar o a disfrutar de un picnic en un día soleado. Las tardes y noches de verano el quiosco de música y el teatro al aire libre acogen conciertos gratuitos. El Vondelpark se localiza muy cerca de la principal zona de museos de Ámsterdam.

 
plaza Dam

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En el #4: donde late el corazón de la ciudad

La Plaza Dam y alrededores es uno de los centros neurálgicos del Ámsterdam medieval y también del actual, además del escenario de grandes celebraciones. En este espacio rectangular y en las calles aledañas se reúnen comercios y agradables cafés, y también muchas visitas de interés: el neoclásico Palacio Real, la iglesia Neuwe Kerk (siglo XV), la Torre Montelbaan (XVI) culminada por un campanario, o la iglesia de San Nicolás, que se eleva en la frontera entre Oude Zijde y Niewe Zijde, los dos barrios más antiguos de la capital. A pocas calles, se puede descubrir el Beaterio de Ámsterdam, uno de los mejor preservados de Europa, al que se accede a través de una discreta puerta en la calle. En su origen, estas colonias estaban destinadas solo a mujeres, religiosas o viudas (hoy son viviendas). Cuenta con un encantador jardín central, un oasis de paz al que se asoman algunas de las casas más antiguas de la ciudad (siglo XIII).

 
Parte Vieja-Amsterdam

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En el #3: patear la Parte Vieja

En el corazón de Ámsterdam, en la llamada Parte Vieja, se puede pasear por el famoso Barrio Rojo. El erotismo es el motor de sus callejones situados en torno a la Oude Kerk (1306), la iglesia y monumento más antiguo de la ciudad (1306). Hoy lleno de turistas, es el emblema del carácter transgresor de la capital holandesa, con sus escaparates de oferta sexual y coffe-shops con una amplia carta de variedades de marihuana para elegir. A su izquierda sobre un plano urbano, surcado por los canales con más historia, se extiende el Jordaan, un distrito que creció en el siglo XVII gracias a sus artesanos y artistas. En él se hallan los 9 Straatjes, nueve callecitas cuya tradición comercial se remonta a la época medieval. Hoy, escaparates de diseño, galerías de arte y terrazas de cafés acompañan en el paseo hacia el mercado Noordermarkt, el curioso Museo del Queso o la conmovedora casa-museo de Ana Frank. En el mismo plano, ahora a la derecha, el barrio Weesperbuurt en Plantage es otro destino de interés. Sus calles albergan la sede holandesa del museo Hermitage, el complejo de almacenes del siglo XIX Entrepotdok, el Acuario, el pequeño zoo Artis, el Hortus Botanicus (un jardín botánico con arboledas, estanques e invernaderos), el curioso NEMO, Museo de la Ciencia que tiene una forma de barco y el Troppenmuseum, el fascinante museo de los trópicos y culturas del mundo, que ofrece multitud de exposiciones.

 
canales-amsterdam

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En el #2: los canales eternos

La red fluvial de Ámsterdam está nutrida principalmente por el río Amstel. Fue construida entre los siglos XVI y XVII, en la Edad de Oro neerlandesa, cuando por ellos circulaban barcos con sedas, especias y otros productos de las Indias Orientales. Los canales Prinsengracht, Keizersgracht y Herengracht, del siglo XVII, son Patrimonio de la Humanidad desde 2010 por su significado histórico. En el Herengracht o Canal de los Caballeros destacan las elegantes mansiones a sus orillas, especialmente en la llamada Curva Dorada, muy fotogénica. Los paseos fluviales que se realizan duran algo más de una hora y permiten observar edificios señoriales y antiguos almacenes de mercancías, con curiosos hastiales y grandes ventanales.

 
Museo nacional de Amsterdam

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En el #1: planes para culturetas

Al sur del centro histórico, la explanada Museumplein reúne los tres museos de arte imprescindibles en cualquier visita a Ámsterdam: Rijksmuseum, Van Gogh y Stedelijk. El primero de ellos, rodeado por un jardín que en primavera y verano se llena de paseantes, reúne las grandes obras de la Edad de Oro neerlandesa, obras de Rembrandt como la maravillosa La guardia nocturna, así como las mejores obras de Vermeer (La lechera). El recinto incluye la Biblioteca Cuypers y el vanguardista Pabellón Asiático, una caja de piedra y vidrio diseñada por Cruz y Ortiz. El museo Van Gogh es un tesoro más pequeño, pero absolutamente cautivador. En él se puede ver una extensa colección que incluye los cuadros más famosos del pintor: Los lirios, Los girasoles, Autorretrato, La habitación... Por su lado, el museo Stedelijk, en una sede de líneas vanguardistas, propone una panorámica del arte de los siglos XX y XXI.

 

Vondelpark

Ámsterdam de menos a más

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