Hasta el techo de Europa (occidental)

Guía para disfrutar de Chamonix sin hacer muñecos de nieve

Más allá del invierno, su temporada emblemática, este destino francés ofrece alicientes para viajeros de todo tipo.

Apenas 9.000 habitantes pueblan este pequeño rincón francés a los pies del Mont Blanc, la montaña más alta de la Europa occidental. El magnetismo de este enorme macizo coronado por la cima de nombre homónimo y que alcanza los 4.810 metros de altura impregna cada calle, cada muro de piedra y cada casa de madera, convirtiendo esta localidad en un lugar turístico por excelencia para aquellos que aprecian la montaña y la naturaleza. 


Chamonix es de sobra conocido por los amantes de los deportes de invierno. En los meses más fríos del año la nieve cubre tejados, calles y el valle en el que se encajona la localidad hasta se llega a Suiza. Tal es su fama en el turismo invernal, que cada temporada miles de turistas llenan sus hoteles y restaurantes ataviados con sus esquís y ropa de montaña dispuestos a disfrutar de interminables jornadas de descensos por las decenas de pistas de la zona. Su población llega a duplicarse y las múltiples tiendas de montaña que copan el centro de la ciudad hacen su agosto vendiendo material.  
 

 

 

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Foto: ©UTMB - Thomas Bekker

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Chamonix en plan ultra (trail)

Pese a que los Alpes se han asociado inevitablemente a los deportes de invierno, la espectacularidad de sus paisajes y la infraestructura turística ya existente ha hecho que Chamonix se haya reinventado de muchas maneras. Al llegar el verano, un evento copa todos los titulares y las plazas hoteleras: el Ultra Trail de Mont Blanc. En esta competición, considerada la carrera de montaña más importante del mundo, miles de corredores se lanzan a rodear completamente el macizo del Mont Blanc superando más de 170 kilómetros y 10.000 metros de desnivel positivo. Un verdadero reto a la altura de muy pocos corredores, pero sí de muchos montañeros que lo realizan entre 7 y 10 días pasando por Francia, Italia y Suiza. 

 

iStock-1283380825. Hacia el Mer de Glace

Foto: iStock

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Hacia el Mer de Glace

El glaciar más famoso de la zona es el Mer de Glace. Esta impresionante lengua de hielo en movimiento, pero en continuo retroceso debido al cambio climático, es un espectáculo natural inabarcable. Existen varias posibilidades para ver de cerca el glaciar. La más deportiva es realizar una caminata de unas 3 horas desde el propio Chamonix en un sendero sin pérdida y bien señalizado en dirección noreste. Otra es tomar un precioso tren cremallera de Montenvers que, tras ascender por la boscosa ladera termina en un mirador donde observar la grandiosidad del glaciar. Sea como fuere, en ambos casos se puede acceder al interior del glaciar en una galería artificial excavada en el propio hielo y donde se puede entender mejor la dinámica geológica de la zona.

shutterstock 1801170193. 'A bigger splash' en la cascada du Gard

Foto: Shutterstock

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'A bigger splash' en la cascada du Dard

Desde el mismo Chamonix nace, desde la parte trasera de la estación del teleférico del Aiguille du Midi, un precioso sendero bien señalizado que en menos de 2 horas permite acceder a las cascadas du Gard. Frecuentado por corredores de montaña, se trata de una buena alternativa si no se dispone de mucho tiempo y se quiere huir de los caminos más famosos y habituales de la villa. Un truco para llegar guiándose por el instinto es escuchar la estruendosa cascada formada por el agua que nace del deshielo del propio macizo del Mont Blanc.

GettyImages-740519381 (1). La Flegere: ascenso a otro mundo

Foto: Getty

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La Flegere: ascenso a otro mundo

El teleférico de La Flegere, que asciende desde el cercano pueblo de Les Praz, colindante con Chamonix, permite disfrutar del valle de Chamonix desde la ladera contraria al macizo del Mont Blanc. No es extraño encontrarse corredores de montaña, muchos de ellos entrenando precisamente para el Ultra Trail Du Mont Blanc o cualquiera de las otras muchas carreras de montaña que se celebran en la zona durante primavera y verano. Descender desde la estación del teleférico hasta Chamonix es una fantástica manera de conocer mejor la zona además de ser realmente asequible para aquellas personas menos expertas. Y de bajada, es más que recomendable disfrutar de las vistas que ofrece uno de los bares típicos de los caminos de montaña, La Floria, un establecimiento que indica a los caminantes que  está abierto ondeando una bandera en su tejado.

GettyImages-1132096829. Hasta el Aiguille du Midi... o más allá

Foto: Getty Images

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Hasta el Aiguille du Midi... o más allá

El impresionante teleférico del Aiguille du midi es, probablemente, la atracción turística más espectacular de Chamonix. En apenas 20 minutos transporta a montañeros dispuestos a ascender la cima de la Europa occidental así como a turistas menos expertos que simplemente desean ver uno de los miradores más codiciados del mundo de la montaña. En los días despejados merece la pena disfrutar de las vistas durante horas, pues la situación privilegiada de esta enorme aguja de roca cuya cima supera los 3.800 metros, así como del restaurante situado en la misma aguja.

GettyImages-1182395478. Las otras estaciones de Chamonix

Foto: Getty Images

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Apres-ski (aún sin esquíes)

Las heladerías y restaurantes se entremezclan con decenas de tiendas de montaña donde comprar material, pequeños hoteles con encanto y cervecerías donde sirven decenas de cervezas de lo más variopinto. Sentarse en una terraza, cerca de alguna de las estatuas erigidas para recordar a los pioneros del alpinismo mientras se degusta una raclette, una fondue o la típica tartiflette a base de patata, panceta y queso reblochon fundido, permite al visitante sentir la grandeza de la montaña. Y la tranquilidad y la paz que transmite.

Cham